Si de divide la veintena de pediatras que hay en Albacete capital entre la
población menor de 14 años, el resultado escapa a todas las
reivindicaciones de calidad asistencial: un facultativo por cada 1.300
habitantes. Pero para justificar las denuncias de la Asociación de Pediatría
de Castilla-La Mancha no hace falta recurrir a las estadísticas, basta con
asomarse a media mañana por un centro de salud como el Zona 4 o comprobar
que en Almansa hay especialistas que atienden hasta 70 niños en una sola mañana.
Esta situación, que atenta contra la motivación del profesional y contra
la salud del paciente, ha llevado a los pediatras a unirse en torno a la
citada asociación, que nació el año pasado con el objetivo de «conseguir
una atención pediátrica digna y garantizar un adecuado estatus asistencial
y laboral de los pediatras».
Y es que, mientras estos especialistas reclaman un cupo de 800 menores por
facultativo, la realidad les lleva a controlar la salud de más de 1.500 en
muchos de los casos. La asociación ya ha pedido a la Consejería de Sanidad
que necesita entre 10 y 15 minutos por paciente y una presión asistencial
media que no exceda de los 20 niños al día, al tiempo que reclama entre 20
y 30 minutos para el programa del niño sano y para los menores con
problemas de asma.
Faltan especialistas
Sin embargo, a la hora de la verdad, «hay quien tiene que citar con
un margen de menos de cinco minutos porque tiene un cupo un 40% superior al
del resto de los compañeros». Así lo ponía de manifiesto ayer a este
diario la doctora Beatriz Agustí, vocal por Albacete de la Asociación. En
su opinión, faltan pediatras y también concienciación, ya que estos
especialistas echan en falta el reconocimiento del equipo de Atención de
Primaria y la reacción de una población que ha llegado a asumir que «la
atención que se le presta es lo normal».
A lo largo de los próximos tres meses, la Asociación llevará a cabo un
estudio, provincia por provincia, de la presión asistencial, para
determinar dónde están los mayores problemas. El objetivo no es otro que
«lograr el mayor grado de salud y bienestar» para los pacientes. No
obstante, la Asociación entiende como una de sus obligaciones pedir a las
administraciones que apliquen todos los recursos disponibles para alcanzar
esta meta.
No hay que olvidar que el pediatra es un facultativo que ha superado una
carrera universitaria y cuatro años de especialidad, de ahí que no pueda
quedarse como mero espectador mientras ve «un lento pero progresivo
deterioro que impide asegurar unos niveles mínimos de calidad asistencial».
«Los profesionales pediatras -insiste la Asociación- estamos sufriendo
este deterioro, nos sentimos abandonados y con unas escasas expectativas de
mejora».
Las propuestas de mejora de la Asociación de Pediatría de Atención
Primaria de Castilla-La Mancha, que remitió el mes pasado a la Consejería
de Sanidad, pasan por reducir el cupo de niños asignado a cada pediatra y
por mejorar desde el material de trabajo hasta las retribuciones y la
formación. En este punto, hay que tener en cuenta que los pediatras de
Albacete tienen un peso añadido a su ya sobrecargada jornada laboral, ya
que la mayoría de estos especialistas colaboran en la formación de los Médicos
internos Residentes (MIR).
Las revisiones
El caso es que los pediatras reclaman atender a todos los niños de 0
a 14 años, pero aumentando la plantilla de profesionales, ya que lo
recomendable sería que cada especialista viese a diario a una veintena de
niños, a los que dedicaría, como mínimo, diez minutos. Como ejemplo,
bastaría con pensar en lo que supone una revisión a un recién nacido
-nacen unos 3.000 niños al año-, ya que sólo con desnudarlo y vestirlo se
pueden perder esos diez minutos. Por este motivo, los pediatras piden media
hora para las revisiones del programa del niño sano y para enfermos crónicos
como los niños con asma.
En opinión de la Asociación, la Administración tiene que responder a las
realidades sociales que rodean a cada centro de salud, de ahí que pida
nuevas plazas de pediatría en zonas que por su elevado desarrollo o
características especiales soporten una presión asistencial superior a 20
pacientes al día. También reivindica este colectivo la importancia del
profesional de enfermería dedicado a esta especialidad.
Pero detrás de todas estas reivindicaciones está, en primer término, el
paciente. Hasta el momento no se han registrado problemas graves porque el
pediatra siempre ha respondido. Si una madre llama a primera hora de la mañana
de un jueves al centro de salud porque su hijo, de dos años y con una
enfermedad crónica, ha pasado la noche con fiebre alta, se encuentra con
que no le dan cita hasta el lunes. Al vivir en un pueblo, a la madre sólo
le quedan dos opciones o coger el coche y dirigirse a UrgenciaS o acudir a
su pediatra sin hora. Al final, la ética del médico puede más que la
presión asistencial.
Noticia extraída de laverdad.es del 28/02/07