| Antitérmicos
- ¿Qué son los antitérmicos?
- ¿Cuándo usarlos?
- ¿Cuánto bajan la temperatura los
antitérmicos?
- ¿Qué antitérmicos se
deben usar en los niños y adolescentes?
- Si su hijo tiene fiebre, recuerde...
Son aquellos medicamentos que bajan la temperatura corporal, cuando
ésta se encuentra elevada.
Todos los antitérmicos de uso habitual son también
analgésicos y algunos de ellos tienen un efecto antiinflamatorio.
Por lo general, estas medicinas se utilizan en los adultos sobre
todo para aliviar el dolor.
Cuando el niño tiene fiebre y no son suficientes las medidas
físicas. Entre ellas, las más habituales son:
- Dejarle con poca ropa: con un body si es un lactante; en ropa
interior y camiseta de manga corta en el caso de los niños
y adolescentes.
- Bañarle en agua templada (temperatura del agua 2 grados
por debajo de la temperatura que tenga el niño) y dejarle
en remojo de 15 a 20 minutos. De esta forma se igualará
la temperatura corporal con la temperatura del agua. No hace falta
enfriar progresivamente el agua del baño. Después
se seca al niño sin frotar y se le viste con poca ropa.
Siempre, antes de dar un antitérmico, hay que comprobar
que el niño que nos parece “caliente”, tiene
realmente fiebre. Es decir, lo primero que hay que hacer es tomarle
la temperatura con un termómetro. Se considera fiebre a una
temperatura mayor de 38 °C en axila o mayor de 38,5 °C si
se toma en el recto.
Los antitérmicos son beneficiosos si se utilizan adecuadamente,
pero como todos los medicamentos tienen posibles efectos perjudiciales,
por ello no se deben usar innecesariamente. Están indicados
en:
- Temperatura mayor de 38 °C.
- Malestar del niño por la fiebre.
- Niños con antecedentes de:
- Enfermedad metabólica, neurológica o cardiorrespiratoria.
- Convulsiones febriles.
- Gran angustia familiar.

Como promedio, no debemos esperar que los antitérmicos bajen
más de 1-1,5 grado centígrado la temperatura de partida.
El efecto es máximo al cabo de una hora de su administración
por la boca. (Si tenía 39,5 ºC es de esperar que por
entonces haya bajado a 38,5 ó 38 ºC)
Si el descenso de la fiebre es más marcado, se deberá
probablemente a una oscilación natural de la temperatura
en el curso de la enfermedad y no al efecto del medicamento.
Los antitérmicos no descienden la temperatura por debajo
de las cifras normales, ni aun en el caso de que por error se administren
dosis superiores a las recomendadas. Si una persona toma un antitérmico
sin tener fiebre, no sufrirá una hipotermia.
De los diversos antitérmicos que hay en las farmacias, dos
son los más utilizados en la edad pediátrica: el paracetamol
y el ibuprofeno. Muchos de ellos disponen de diferentes presentaciones
para la vía oral (gotas, jarabe, sobres, comprimidos...),
la rectal (supositorios) y excepcionalmente la parenteral (ampollas).
- Paracetamol o Acetaminofen: (Apiretal©,
Termalgin©, Tylenol©, Febrectal©, Gelocatil©,
Efferalgan©.)
El paracetamol es el fármaco de elección para usar
en los niños, pues es un medicamento seguro y eficaz, a
la dosis e intervalos adecuados que se recomiendan en el prospecto.
- Ibuprofeno: (Dalsy©, Junifen©,
Algiasdin©, Nurofen©, Neobrufen©, Saetil©,
Espidifen©...)
También es muy eficaz para el control de la temperatura
elevada. Al tratarse de un medicamento del grupo de los llamados
AINE (antiinflamatorios no esteroideos), puede producir molestias
en el estómago y otros trastornos gastrointestinales, pero
es una buena alternativa al paracetamol. No se aconseja de forma
rutinaria el uso de dos antitérmicos de forma alternativa,
ya que no se ha demostrado que mejore los resultados obtenidos
con cualquiera de ellos por separado a las dosis correcta, pudiendo
aumentar en cambio los efectos perjudiciales.
- Metamizol o Dipirona magnésica
(Nolotil©, Lasaín©, Metamizol©...)
Es un medicamento eficaz para el control de la temperatura, pero,
aunque infrecuentes, tiene posibles efectos secundarios importantes
(agranulocitosis o disminución de los glóbulos blancos
de la sangre que nos defienden de las infecciones), por lo que
no es un antitérmico de primera elección y quedaría
reservado para aquellos casos de fiebre elevada que no cede con
los antitérmicos habituales.
- Ácido Acetil Salicílico (Aspirina©,
Mejoral Infantil©, AAS©, Adiro©...)
Actualmente está
el uso de ácido acetil salicílico para el tratamiento
de la fiebre en niños y adolescentes, por el riesgo de
desarrollar una enfermedad infrecuente pero ocasionalmente mortal,
el llamado Síndrome de Reye,
que produce afectación del hígado y del cerebro,
especialmente si se utiliza en cuadros febriles gripales y en
la varicela, quedando por esta razón su uso restringido,
en menores de 16 años, a determinadas enfermedades como
Artritis Crónica Juvenil, Enfermedad de Kawasaki o prevención
de enfermedades que predisponen a la formación de coágulos
dentro de las venas (trombosis), y
por indicación médica.
Las dosis y los intervalos de administración de los distintos
antitérmicos vienen claramente especificados por edad y por
peso del niño en sus respectivos prospectos.
- El niño con fiebre suda más para poder bajar
su temperatura y corre el riesgo de deshidratarse, sobre todo
los más pequeños, por ello es conveniente ofrecerle
líquidos con frecuencia.
- La fiebre no es la causa de la enfermedad del niño, sino
al revés, es decir lo importante no es tratar la fiebre
a toda costa, sino saber la causa de la fiebre y tratar esa causa
si fuera posible.
- Hay que desterrar ideas erróneas:
- La fiebre alta produce meningitis.
- La fiebre elevada daña el cerebro.
- Las infecciones que producen fiebre hay que tratarlas con
antibióticos.
- Los paños de alcohol no deben usarse en los niños,
pues pueden producir intoxicación etílica por inhalación
o absorción a través de la piel.
NO DEJE NINGÚN MEDICAMENTO AL ALCANCE DE LOS NIÑOS,
evitará así posibles intoxicaciones accidentales.
Esta sección ha sido elaborada
por Olga Cortés Rico, pediatra
Centro de Salud Mar Báltico, IMS-Madrid

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