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Preguntas frecuentes  Artritis 

  1. ¿Qué es y qué síntomas produce?
  2. ¿Cuáles son sus causas?
  3. ¿Cómo se trata?

¿Qué es y qué síntomas produce?

La artritis se define por los signos clínicos de rubor (enrojecimiento), calor, dolor y tumor (hinchazón) que afecta a una o varias articulaciones del organismo y que además condicionan impotencia funcional de la articulación inflamada: el niño no puede caminar bien o mueve mal el brazo o la mano, en función de la articulación que esté afectada.

La artritis no debe ser confundida con la artralgia, que consiste únicamente en dolor en una o varias articulaciones, sin otros hallazgos objetivos en el examen físico.

Son muchas las enfermedades que producen o simulan artritis en la edad pediátrica. Una entrevista adecuada (anamnesis) con los padres y el niño -según su edad- y la exploración física, a veces unidas a exámenes complementarios, conducen al diagnóstico en la mayoría de los casos.

El primer punto a valorar ante un niño con artritis es si está afectada una o más articulaciones, ya que el enfermo con una sola articulación afectada (monoartritis) generalmente plantea problemas de diagnóstico, tratamiento y pronóstico que difieren de los que tienen más de una (oligoartritis) y o varias (poliartritis).

¿Cuáles son sus causas?

Las causas más frecuentes de artritis en los niños son con mucho los traumatismos, seguidos de las infecciones y las enfermedades reumáticas. Existen numerosos procesos que pueden simular o imitar artritis (osteomielitis, tumores, etc.).

  1. Artritis traumáticas: aquí, como consecuencia de un traumatismo, se produce una inflamación de la articulación, en ocasiones con derrame hemático (con sangre) que precisa aspiración de la articulación. En el tratamiento precisan de vendaje para inmovilizar la articulación.
  2. Artritis infecciosas: las enfermedades infecciosas pueden producir artritis por infección directa, es decir, por invasión del microorganismo (bacterias, virus, hongos, espiroquetas y micoplasma) dentro de la articulación o producir una artritis a distancia en las que el germen no penetra en la articulación.
    • Artritis bacterianas: reciben el nombre de artritis séptica porque el germen produce derrame purulento. Generalmente son de comienzo brusco, producen fiebre elevada y malestar general. En la mayoría de los casos se afecta una única articulación. El diagnóstico se realiza con el estudio y cultivo del líquido sinovial aspirado, y cultivo y serología sanguínea. La rodilla es la articulación más frecuentemente afectada. Es el primer diagnóstico a considerar en los caso en que exista fiebre y afectación de una sola articulación.
    • Artritis víricas: las infecciones víricas pueden ir acompañadas de artritis generalmente leves, siendo su principal interés diagnóstico la exclusión de otras enfermedades más graves, como fiebre reumática o fiebre idiopática juvenil. Se han descrito varios virus como causantes de artritis: rubéola, hepatitis B, adenovirus, herpes virus, virus de Epstein-Barr, citomegalovirus, varicela-zóster y sarampión.
    • Otras infecciones: las artritis por algunos hongos, como las cándidas, ocurren ocasionalmente en pacientes con síndrome de inmunodeficiencia. La enfermedad de Lyme, rara en España pero frecuente en otros países, causada por una espiroqueta (Borrelia burgdorferi) y transmitida por la picadura de una garrapata; se caracteriza por la existencia de episodios recurrentes de dolor e hinchazón articular de grandes articulaciones, sobre todo las rodillas.
    • Artritis reactivas: se definen como la inflamación de una o más articulaciones relacionadas con una infección localizada fuera de la articulación. Se han descrito casos asociados a infección bacteriana del tracto gastrointestinal, vías aéreas superiores o del tracto genitourinario. Generalmente se trata de una artritis no erosiva que pude durar de pocos días a varios meses.
  3. Artritis reumáticas
    • Artritis idiopática juvenil: este término se refiere a un grupo de artritis juveniles que se presentan antes de los 16 años con una duración mínima de 3 meses, y afecta a una o más articulaciones. Se debe descartar el inicio de otra enfermedad conocida. Según la forma de presentarse y el número de articulaciones afectadas recibe diferentes nombres. Se distinguen tres subgrupos: de inicio sistémico, oligoarticular y poliarticular, que difieren en cuanto a las características y gravedad de la artritis, sexo, edad y pruebas de laboratorio.
    • Fiebre reumática: es una enfermedad inflamatoria que se produce después de algunas infecciones de la garganta (postestreptocócica), que afecta principalmente a las articulaciones y al corazón, aunque también puede dañar al sistema nervioso central, piel y tejido subcutáneo. Los síntomas articulares son los más comunes dando lugar a una poliartritis aguda migratoria, fugaz y muy dolorosa que afecta sobre todo a grandes articulaciones. No hay ninguna prueba de laboratorio que sea diagnóstica de ésta.
    • Lupus eritematoso sistémico: suele aparecer preferentemente en muchachas de 11 a 15 años siendo las manifestaciones iniciales más frecuentes, fiebre, artritis, nefritis y erupción facial en las de mariposa.
    • Otras enfermedades reumáticas: dermatomiositis, esclerodermia, poliarteritis nodosa, etc.Inicio de la página

¿Cómo se trata?

Los antiinflamatorios son uno de los grupos de fármacos más utilizados en la práctica clínica. Son utilizados por sus propiedades antiinflamatorias, analgésicas y antipiréticas. Su uso preferente es por vía oral. Las dosis empleadas y las pautas de administración son muy variables y se establecen según la enfermedad de base y tolerancia del paciente. En la infancia se prefiere el ibuprofeno.

En los casos crónicos o más graves puede ser aconsejable hacer rehabilitación. El pronóstico dependerá sobre todo de la causa de la artritis

Esta sección ha sido elaborada por Mercedes Reymundo García, pediatra,
Centro de Salud La Paz - Badajoz


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