| Artritis
- ¿Qué es y qué síntomas
produce?
- ¿Cuáles son sus causas?
- ¿Cómo se trata?
La artritis se define por los signos clínicos de rubor (enrojecimiento),
calor, dolor y tumor (hinchazón) que afecta a una o varias
articulaciones del organismo y que además condicionan impotencia
funcional de la articulación inflamada: el niño no
puede caminar bien o mueve mal el brazo o la mano, en función
de la articulación que esté afectada.
La artritis no debe ser confundida con la artralgia, que consiste
únicamente en dolor en una o varias articulaciones, sin otros
hallazgos objetivos en el examen físico.
Son muchas las enfermedades que producen o simulan artritis en
la edad pediátrica. Una entrevista adecuada (anamnesis) con
los padres y el niño -según su edad- y la exploración
física, a veces unidas a exámenes complementarios,
conducen al diagnóstico en la mayoría de los casos.
El primer punto a valorar ante un niño con artritis es si
está afectada una o más articulaciones, ya que el
enfermo con una sola articulación afectada (monoartritis)
generalmente plantea problemas de diagnóstico, tratamiento
y pronóstico que difieren de los que tienen más de
una (oligoartritis) y o varias (poliartritis).
Las causas más frecuentes de artritis en los niños
son con mucho los traumatismos, seguidos de las infecciones y las
enfermedades reumáticas. Existen numerosos procesos que pueden
simular o imitar artritis (osteomielitis, tumores, etc.).
- Artritis traumáticas: aquí, como consecuencia
de un traumatismo, se produce una inflamación de la articulación,
en ocasiones con derrame hemático (con sangre) que precisa
aspiración de la articulación. En el tratamiento
precisan de vendaje para inmovilizar la articulación.
- Artritis infecciosas: las enfermedades infecciosas pueden producir
artritis por infección directa, es decir, por invasión
del microorganismo (bacterias, virus, hongos, espiroquetas y micoplasma)
dentro de la articulación o producir una artritis a distancia
en las que el germen no penetra en la articulación.
- Artritis bacterianas: reciben el nombre de artritis séptica
porque el germen produce derrame purulento. Generalmente son
de comienzo brusco, producen fiebre elevada y malestar general.
En la mayoría de los casos se afecta una única
articulación. El diagnóstico se realiza con
el estudio y cultivo del líquido sinovial aspirado,
y cultivo y serología sanguínea. La rodilla
es la articulación más frecuentemente afectada.
Es el primer diagnóstico a considerar en los caso en
que exista fiebre y afectación de una sola articulación.
- Artritis víricas: las infecciones víricas
pueden ir acompañadas de artritis generalmente leves,
siendo su principal interés diagnóstico la exclusión
de otras enfermedades más graves, como fiebre reumática
o fiebre idiopática juvenil. Se han descrito varios
virus como causantes de artritis: rubéola, hepatitis
B, adenovirus, herpes virus, virus de Epstein-Barr, citomegalovirus,
varicela-zóster y sarampión.
- Otras infecciones: las artritis por algunos hongos, como
las cándidas, ocurren ocasionalmente en pacientes con
síndrome de inmunodeficiencia. La enfermedad de Lyme,
rara en España pero frecuente en otros países,
causada por una espiroqueta (Borrelia burgdorferi) y transmitida
por la picadura de una garrapata; se caracteriza por la existencia
de episodios recurrentes de dolor e hinchazón articular
de grandes articulaciones, sobre todo las rodillas.
- Artritis reactivas: se definen como la inflamación
de una o más articulaciones relacionadas con una infección
localizada fuera de la articulación. Se han descrito
casos asociados a infección bacteriana del tracto gastrointestinal,
vías aéreas superiores o del tracto genitourinario.
Generalmente se trata de una artritis no erosiva que pude
durar de pocos días a varios meses.
- Artritis reumáticas
- Artritis idiopática juvenil: este término
se refiere a un grupo de artritis juveniles que se presentan
antes de los 16 años con una duración mínima
de 3 meses, y afecta a una o más articulaciones. Se
debe descartar el inicio de otra enfermedad conocida. Según
la forma de presentarse y el número de articulaciones
afectadas recibe diferentes nombres. Se distinguen tres subgrupos:
de inicio sistémico, oligoarticular y poliarticular,
que difieren en cuanto a las características y gravedad
de la artritis, sexo, edad y pruebas de laboratorio.
- Fiebre reumática: es una enfermedad inflamatoria
que se produce después de algunas infecciones de la
garganta (postestreptocócica), que afecta principalmente
a las articulaciones y al corazón, aunque también
puede dañar al sistema nervioso central, piel y tejido
subcutáneo. Los síntomas articulares son los
más comunes dando lugar a una poliartritis aguda migratoria,
fugaz y muy dolorosa que afecta sobre todo a grandes articulaciones.
No hay ninguna prueba de laboratorio que sea diagnóstica
de ésta.
- Lupus eritematoso sistémico: suele aparecer preferentemente
en muchachas de 11 a 15 años siendo las manifestaciones
iniciales más frecuentes, fiebre, artritis, nefritis
y erupción facial en las de mariposa.
- Otras enfermedades reumáticas: dermatomiositis, esclerodermia,
poliarteritis nodosa, etc.

Los antiinflamatorios son uno de los grupos de fármacos
más utilizados en la práctica clínica. Son
utilizados por sus propiedades antiinflamatorias, analgésicas
y antipiréticas. Su uso preferente es por vía oral.
Las dosis empleadas y las pautas de administración son muy
variables y se establecen según la enfermedad de base y tolerancia
del paciente. En la infancia se prefiere el ibuprofeno.
En los casos crónicos o más graves puede ser aconsejable
hacer rehabilitación. El pronóstico dependerá
sobre todo de la causa de la artritis
Esta sección ha sido elaborada
por Mercedes Reymundo García, pediatra,
Centro de Salud La Paz - Badajoz

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