| Espina
bífida
- ¿Qué son los defectos del tubo
neural?
- ¿Qué síntomas presenta?
- ¿Cómo se diagnostica?
- ¿Cómo se trata?
La espina bífida es un defecto de cierre del tubo neural
debido a un fallo en su formación. El tubo neural es el lugar
que recubrirá al sistema nervioso central, es decir, desde
el cerebro a la médula espinal. Estará compuesto por
3 membranas o meninges que lo envolverán, y una cobertura
ósea formada por el cráneo y la columna vertebral.
Cualquier fallo en el correcto cierre de estas envolturas dará
lugar a un defecto del tubo neural. Estos defectos se suelen producir
durante las primeras semanas de la gestación. En los años
70, su frecuencia era de unos 3 casos/1000 recién nacidos
vivos y suponía una importante causa de ingreso hospitalario,
actualmente y sobre todo debido a los controles prenatales, la posibilidad
del aborto terapéutico y a la mejora en la nutrición
materna, la frecuencia ha disminuido mucho. Hoy en España
la incidencia es de 1 caso por cada 1000 nacimientos. Su causa es
desconocida, aunque parece que existe algún factor genético
o familiar. En la actualidad parece que la toma de ácido
fólico por la madre en períodos cercanos a la concepción,
previene la aparición de estos defectos.
Los defectos del tubo neural pueden ser de varios tipos y la "Espina
bífida" es la forma más frecuente; ésta
se produce por una falta de cierre o fusión de una o varias
vértebras de la columna del feto durante el primer mes del
embarazo, por lo tanto, el anillo vertebral que debería recubrir
la médula espinal, quedará abierto, pudiendo afectar
de 1 a 6 vértebras. La forma más leve es la llamada
espina bífida oculta, en la cual el defecto está cubierto
por la piel y no es visible a simple vista, ésta es la forma
más frecuente y puede ocurrir hasta en un 20% de niños
normales, ya que generalmente es asintomática y sólo
puede sospecharse por la presencia de un mechón de pelo,
una mancha o una fosita en la piel al nivel de la columna lumbosacra.
En ocasiones puede ser causa de problemas en el control de la vejiga
urinaria o en la marcha.
La forma más grave de la espina bífida es el mielomeningocele,
en este caso la médula espinal y los nervios quedan expuestos
al aire sin ninguna capa que los recubra. Además toda la
médula y los nervios que queden por debajo del nivel de la
lesión, no se desarrollarán, con ello se producirán
alteraciones importantes en los nervios que deberían controlar
el caminar, la vejiga urinaria y el intestino, como resultado, el
niño tendrá dificultades para caminar, controlar la
orina y la defecación.
En un 85% de los casos de espina bífida se producirá
además una hidrocefalia. Esto es debido a que se origina
un grado de obstrucción en la circulación del líquido
cefalorraquideo (fluido que circula por unos canales el interior
del cerebro y la médula espinal). Este líquido también
rodea y protege al cerebro y la médula espinal. A causa de
la espina bífida se produce un bloqueo en su circulación,
aumentando la cantidad de líquido cefalorraquídeo
a nivel de la médula y el cerebro, lo que provocara un aumento
de tamaño del cráneo.
En un 75% de los niños afectos de espina bífida encontraremos
una alergia al látex, que podrá estar presente al
nacer o aparecer con el tiempo, por eso, estos enfermos son considerados
personas de alto riesgo y deberán en lo posible, evitar el
contacto con los productos que lo contengan. Así, los productos
alternativos de silicona, vinilo o plástico serán
útiles en todos aquellos procedimientos diagnósticos
o quirúrgicos a los que se les someta a estos pacientes.
Los programas de control prenatal durante el inicio del embarazo
que se realizan a todas las futuras madres, sirven para detectar
los defectos del tubo neural, especialmente lesiones como la espina
bífida abierta (mielomeningocele, meningocele, etc.). Esto
se comprueba mediante la determinación en la sangre materna
de una proteína llamada alfa-fetoproteina, a las 16 semanas
de gestación. Esta proteína se encuentra aumentada
en un 60-70% de embarazos portadores de estas lesiones; como esta
sustancia puede estar también aumentada en otras situaciones,
se debe confirmar el diagnóstico mediante la realización
de una amniocentesis (punción en el abdomen de la embarazada
para obtener y analizar el líquido que envuelve al feto o
líquido amniótico) que permitirá valorar la
cantidad de acetilcolinesterasa, y la práctica de una ecografía
de alta resolución.
Actualmente el primer paso es el diagnóstico precoz en los
primeros meses del embarazo, pues estas lesiones tan importantes
pueden incluirse dentro de las situaciones de aborto terapéutico
por su extrema gravedad. En los casos de espina bífida importante,
como el mielomeningocele, las lesiones nerviosas son amplias y afectan
al sistema nervioso produciendo problemas en el control urinario,
intestinal y en la deambulación. Todos estos problemas requieren
tratamiento inmediato ya desde el nacimiento por un equipo de pediatras
y cirujanos pediátricos, para solucionarlos en lo posible,
cerrando el defecto cuanto antes para evitar infecciones (meningitis),
colocando una válvula entre el líquido cefalorraquídeo
(dentro del cráneo) y otra parte del cuerpo (aurícula
derecha o cavidad abdominal) para mejorar la hidrocefalia, e intentar
también aliviar los problemas de la vejiga de la orina y
el intestino. Por último, el correcto seguimiento de estos
niños para valorar y tratar los problemas de retraso mental
y aprendizaje que pudieran asociarse.
En los casos de espina bífida oculta, el pronóstico
es completamente distinto ya que en estas situaciones la mayoría
de los niños son asintomáticos o como mucho pueden,
en una minoría, presentar problemas de control de la micción
o al caminar. Una situación intermedia es el caso del meningocele
(sólo salen meninges y líquido cefalorraquídeo),
en el que no suele haber lesión del tejido nervioso y el
tratamiento quirúrgico, al poco de nacer, mejora mucho el
pronóstico. Aunque estos niños pueden tener también
algún problema en el control de la orina y pequeños
problemas en los pies.
Esta sección ha sido elaborada
por Joan Martí Fernández (pediatra)
Instituto Catalán de la Salud

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