| Bronquiolitis
- ¿Qué es?
- ¿Qué síntomas presenta?
- ¿Cómo se trata?
- ¿Tiene alguna relación con el
asma?
- ¿Cuándo acudir al pediatra?
La bronquiolitis aguda es una enfermedad del aparato respiratorio
que afecta a menores de 2 años, en especial a los menores
de 6 meses. La causa es infecciosa, siendo la bronquiolitis más
frecuente la causada por el virus respiratorio sincitial (VRS o
SRV).
Un lactante puede tener una bronquiolitis en cualquier época
del año, aunque el periodo más frecuente es de noviembre
a abril.
Los días previos suele tener un catarro de vías altas
(resfriado) y posteriormente se desarrolla la bronquiolitis. Los
síntomas de ésta son variables para cada niño.
Típicamente presenta dificultad para respirar (fatiga) y
a veces se oyen pitos (sibilancias). La frecuencia respiratoria
aumenta y puede comer menos. Algunos niños presentan otitis
asociada.
No suele haber fiebre, y si se presenta, ésta es moderada
(38-39 ºC).
La mayor parte de los niños no necesitan ingreso hospitalario
y el tratamiento puede llevarse a cabo en el domicilio.
La bronquiolitis dura entre 7 y 30 días, según la
gravedad, aunque por término medio, hasta encontrar al niño
completamente bien, suelen pasar no menos de 15 días.
Dado que la causa principal es un virus, el tratamiento es sintomático
y los antibióticos no son útiles.
Lo más importante es no fumar en el hogar. Se mantendrá
al niño alejado de ambientes cargados (humos de cocina, bares,
etc.). Mantener un ambiente con un nivel de humedad adecuado y ofrecer
al niño agua de forma regular. Suele ser útil mantenerlo
semiincorporado boca arriba, y siempre deben mantenerse las fosas
nasales despejadas. Si hay fiebre se tratará con las medidas
y antitérmicos habituales.
En ocasiones el pediatra indicará medicinas para el alivio
de los síntomas.
Los síntomas son muy similares, pero no deben confundirse.
El diagnóstico diferencial corresponde al pediatra. La mayor
parte de los niños asmáticos han tenido bronquiolitis
cuando eran bebés, lo que posiblemente demuestre una forma
peculiar de responder ante los virus por parte de la población
que tendrá asma. No obstante, no todos los niños que
presentan bronquiolitis, aproximadamente solo 1 de cada 3 ó
4, será asmático de mayor.
Una vez que el pediatra ha diagnosticado al niño de bronquiolitis,
deberá acudir a la consulta de revisión que le haya
programado. La evolución de la enfermedad es lenta y es necesario
tener paciencia. Si considera que el niño empeora, solicite
un adelanto de la cita. Si observara alguno de los síntomas
de alerta que se exponen a continuación, tendrá que
dirigirse de inmediato a un centro sanitario: pérdida de
conocimiento, disminución importante de la frecuencia cardiaca,
color de la piel azul, uñas azuladas o imposibilidad para
caminar o para comer.
Esta sección ha sido elaborada
por Carlos A. Díaz Vázquez (pediatra)
Centro de Salud de Moreda. SESPA-Asturias

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