| Bronquitis
- ¿Qué es?
- ¿Qué tipos de bronquitis hay?
- ¿Qué relación hay entre
asma y bronquitis?
- ¿Qué puedo hacer si mi hijo
tiene una bronquitis?
La bronquitis es una inflamación de los bronquios, que afecta
principalmente a los bronquios de gran tamaño y a la tráquea,
de ahí que también se la llame en ocasiones tráqueobronquitis.
Podemos dividir la bronquitis en dos tipos:
- Bronquitis crónica: afecta a las personas adultas, no
a los niños, y la principal causa de la inflamación
es el tabaco. Como su nombre indica, la inflamación persiste
a lo largo del tiempo.
- Bronquitis aguda: puede afectar a niños y adultos. La
causa más frecuente es la infección por virus y
suele durar entre 5 y 10 días. Los síntomas de bronquitis
aguda son: tos seca e irritativa, que en unos días pasa
a productiva (es decir, el niño mueve flemas con la tos),
ruidos respiratorios (roncus, raramente pitos o sibilancias),
fiebre de intensidad variable, aunque en general la fiebre suele
ser moderada (no mayor de 38,5º C axilar), y dificultad respiratoria
(disnea, fatiga) en general poco llamativa. La mayor parte de
los niños presentan un cuadro de catarro de vías
altas los días previos al inicio de la bronquitis.

No existe ninguna relación entre la bronquitis aguda y el
asma. Lo que ocurre es que, de forma equivocada, muchos médicos
utilizan el nombre de bronquitis espástica para describir
las crisis de asma de los niños pequeños. Este término
debe ser desterrado, pues confunde más que ayuda.
Lo que si es cierto es que los niños pequeños con
asma suelen tener más problemas de salud respiratoria que
los no asmáticos. Y así es habitual constatar que
un niño con asma ha tenido más neumonías y
bronquitis agudas que otros niños.
En todo caso, el hecho de tener bronquitis aguda no predispone
a tener asma.
Si su pediatra ha diagnosticado de bronquitis aguda a su hijo,
lo que debe hacer es seguir las recomendaciones que le haya dado.
Debe saber que es un proceso que, con el debido cuidado, se va a
solucionar en unos días, que casi nunca requiere antibiótico
y que lo más importante es ofrecer al niño más
agua de lo habitual, evitar que coja frío, no fumar en ningún
caso en el hogar, si tiene fiebre, tratarla y si tose mucho por
la noche que duerma semiincorporado (con la cabecera algo más
elevada que los pies de la cama).
Si considera que el niño empeora o la fiebre se eleva por
encima de 39ºC, es entonces el momento de pedir consulta de
nuevo a su pediatra.
Esta sección ha sido elaborada
por Carlos A. Díaz Vázquez, pediatra
Centro de Salud de Moreda, INSALUD-Asturias

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