| Conjuntivitis
- ¿Qué es?
- ¿Qué síntomas produce?
- ¿Cómo se previene?
- ¿Se contagian?
- ¿Cuándo acudir al pediatra?
- ¿Cómo se trata?
- Otros tipos de conjuntivitis
- Signos de alerta
Conjuntivitis significa inflamación de la conjuntiva. La
conjuntiva es la capa más externa del ojo, que recubre la
zona visible del globo ocular y la parte interior de los párpados.
La conjuntiva es casi transparente en condiciones normales. La conjuntivitis
puede ser infecciosa (causada por bacterias o virus), alérgica
(causada por una reacción alérgica), irritativa (causada
por un cuerpo extraño en el ojo) o química (causada
por una sustancia química). La mayoría de las conjuntivitis
infecciosas son leves, sólo en raras ocasiones pueden causar
daños más importantes.
La conjuntivitis infecciosa puede ser causada por bacterias o virus.
La mayoría (un 80%) de las conjuntivitis infecciosas son
causadas por bacterias que normalmente viven en la nariz o en la
piel. Los casos restantes son virales. La conjuntivitis es la infección
ocular más frecuente en los niños. A pesar de que
la mayoría de las conjuntivitis son contagiosas, normalmente
no causan daño ni al ojo ni a la visión.
El niño se queja de molestias en los ojos, que no se alivian
al frotárselos, incluso puede dolerle un poco. Posteriormente
se produce enrojecimiento e inflamación de la conjuntiva
(ojo rojo). Con frecuencia siente como si tuviera algo metido en
el ojo. También puede presentar secreción (legañas)
blanca, amarilla o verdosa. En las conjuntivitis bacterianas esta
secreción puede ser abundante y espesa, amaneciendo con los
ojos pegados. En la conjuntivitis vírica la secreción
suele ser menos importante.
Como el ojo se comunica con la nariz por el conducto lagrimal y
la nariz con el oído a través de la trompa de Eustaquio,
algunos niños, especialmente los más pequeños,
tienen otitis al tiempo que conjuntivitis. Por eso, si un niño
tiene conjuntivitis y se queja del oído (o si es un bebé
y llora más de lo habitual), debe ser examinado por su médico.
Período de incubación:
Para la conjuntivitis purulenta (bacteriana) es de unos pocos días.
En la vírica puede llegar a una semana.
Duración: Las conjuntivitis bacterianas
sin tratamiento duran de 7 a 10 días. Las víricas
pueden durar hasta 2 semanas.
Los niños no se deben llevar las manos sucias a los ojos.
Cuando un niño padece una conjuntivitis infecciosa, tanto
él como quien lo cuide deben lavarse las manos después
de tocarse o tocarle los ojos (para aplicarle un colirio o pomada,
por ejemplo). A veces es imposible prevenir que se contagie entre
convivientes.
Todos los tipos de conjuntivitis infecciosa son contagiosos. El
contagio se produce por contacto directo o indirecto con las secreciones
del ojo afectado. Las conjuntivitis bacterianas son contagiosas
desde que aparecen los síntomas hasta que cesa la secreción
o se administra un tratamiento. Las conjuntivitis víricas
pueden ser contagiosas incluso antes de aparecer los síntomas,
hasta que mejoran. Aunque es un tema muy controvertido, los niños
con conjuntivitis probablemente no deberían acudir a la guardería
hasta que mejorasen sus síntomas.
Si su hijo tiene conjuntivitis con secreción (no una pequeña
irritación) debe consultar. El tratamiento médico
acorta la duración de la infección y previene las
posibles complicaciones
Para mejorar las molestias se pueden administrar analgésicos
o poner compresas frías o tibias. También deben limpiarse
las secreciones y costras y despegarse los párpados con agua
hervida tibia, suero fisiológico estéril o un líquido
adecuado de la farmacia.
El tratamiento médico para la conjuntivitis consiste en
la prescripción de unas gotas (colirio), pomada o gel antibiótico.
Normalmente el tratamiento dura una semana, las gotas deben ponerse
frecuentemente (4-6 veces al día) y la pomada o gel 2-3 veces
en 24 horas. La pomada puede nublar la vista (es mejor para la noche
o en bebés). El gel tiene la ventaja de que se pone menos
veces que el colirio (como la pomada), no nubla la vista, pero sólo
hay un preparado, con lo cual restringe las posibilidades de tratamiento
a un solo antibiótico. Generalmente los niños toleran
bien el tratamiento, pero puede ser un auténtico reto poner
una gota dentro del ojo, varias veces al día y durante una
semana, a un niño que se resiste. Se aconseja en estos casos
tumbar al niño, con la cabeza inclinada hacia atrás
y mirando hacia arriba; se le pide que cierre los ojos y se aplica
una gota en el borde interno del párpado ("el lagrimal")
y luego se le pide que los abra y cierre durante unos segundos.
La conjuntivitis de los recién nacidos a veces es más
importante. Por eso en las maternidades se administran unas gotas
en los ojos al bebé para prevenir los contagios por gérmenes
procedentes de los genitales de su madre durante el parto. Algunos
niños nacen con el canal lagrimal obstruido, eso produce
lagrimeo y, frecuentemente, infección persistente con secreción
purulenta como en las conjuntivitis. Suele mejorar con el tiempo,
debe hacerse un masaje como exprimiendo el canal lagrimal hacia
fuera. Si persiste el problema a los 6-12 meses, el oculista quizás
tenga que desobstruir el conducto lavándolo con una sonda
muy fina.
En la mayoría de los casos la conjuntivitis curará
sola, pero se considera indicado el tratamiento para acortar la
duración y prevenir contagios y complicaciones.
La conjuntivitis que aparece en primavera al aire libre, con más
picor y escozor que secreción, sugiere alergia a algún
tipo de polen. Las conjuntivitis mantenidas, que empeoran al llevarse
las manos manchadas de polvo a los ojos, sugieren alergia a los
ácaros que viven en el polvo de casa. En ambos casos suele
haber estornudos, obstrucción y secreción acuosa nasales.
Un dolor importante, la imposibilidad de abrir el ojo, que la
luz resulte muy molesta (fotofobia), la hinchazón significativa
de los párpados y los tejidos adyacentes de la cara, especialmente
con fiebre, o la falta de mejoría en 4-5 días, deben
ser motivo para contactar con el médico del niño
Esta sección ha sido elaborada
por Juan José Delgado (pediatra de Atención Primaria)
Servicio Gallego de Salud

|