| Deshidratación
- ¿Qué es?
- ¿Qué síntomas presenta?
- ¿Cómo se trata?
- ¿Cuándo consultar con los servicios
sanitarios?
- ¿Cómo se previene?
Disminución
de líquidos corporales que impide que el organismo lleve
a cabo sus funciones de una manera óptima (por pérdidas,
ingesta inadecuada o una combinación de ambas). Pérdidas
de sólo un porcentaje pequeño en el adulto y entre
el 5% y el 10% en niños son consideradas como deshidratación
leve.
Causas, incidencia y factores de riesgo
La deshidratación puede ser causada por una excesiva pérdida
de líquidos del cuerpo en:
- Vómitos.
- Diarrea.
- Excesiva emisión de orina (poliuria), muy rara.
- Excesiva sudoración, también infrecuente.
La deshidratación también puede ser causada por una
inadecuada ingesta en:
- Náuseas.
- Estomatitis (inflamación de la boca) o faringitis.
- Enfermedad aguda con pérdida de apetito.
La deshidratación en los niños se produce frecuentemente
por una combinación de ambas. Por ejemplo en la gastroenteritis
aguda, que suele cursar con vómitos y diarrea, o en cualquier
enfermedad aguda en la que el niño rehuse tomar líquidos
y tenga una pérdida excesiva de los mismos a través
del sudor y del aumento de la temperatura.
La pérdida de líquidos que suponga una pérdida
de hasta el 5% del peso corporal es considerada deshidratación
leve, ente el 5 y el 10% moderada, y más del 10% grave. La
deshidratación grave, de no tratarse rápida y adecuadamente
es potencialmente fatal.
- Pérdida excesiva de líquidos a través de
vómitos, diarrea, orina o sudoración.
- Presencia de sed intensa.
- Pobre ingesta de líquidos.
- Ojos hundidos.
- Fontanela deprimida en un lactante.
- Mucosa de la boca seca o pegajosa.
- La piel puede perder su elasticidad normal y vuelve a su posición
lentamente cuando se pellizca formando un pliegue (signo del pliegue).
- Disminución de la producción de orina (oliguria).
- Disminución de las lágrimas.

La hidratación oral es suficiente para tratar la deshidratación
leve. Para tratar la deshidratación moderada o grave suele
ser necesaria la hospitalización y la rehidratación
intravenosa. El médico debe determinar y tratar la causa
de la deshidratación.
Si usted sospecha deshidratación en su hijo (decaimiento,
ojos hundidos, lengua seca, etc.) debe consultar con un profesional
sanitario.
La prevención es, como siempre, es el mejor tratamiento.
Los padres deben animar a su hijo enfermo a que tome líquidos.
Siempre se deben administrar líquidos en cantidad adecuada
durante la enfermedad y prestar atención a la ingesta y pérdida
de líquidos. Para niños y jóvenes existen una
soluciones de rehidratación oral bien equilibradas, que aportan
la proporción correcta de agua y electrolitos necesarios
para mantener bien hidratado a su hijo. También pueden sen
útiles las bebidas enlatadas que toman los deportistas para
recuperar las pérdidas de agua y sales minerales.
Esta sección ha sido elaborada
por Juan Ruiz Canela (pediatra)

|