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Preguntas frecuentes  Disciplina y castigos 

  1. ¿Es necesaria la disciplina en la educación de los hijos?
  2. ¿Se debe ser estricto o permisivo?
  3. ¿Se debe utilizar el castigo?
  4. Entonces, ¿cómo limitar la aparición de conflictos?

¿Es necesaria la disciplina en la educación de los hijos?

El establecimiento de normas de conducta es fundamental para que el niño aprenda a vivir en sociedad y sepa lo que se espera de él. Hay que mostrarle qué conductas están bien y cuáles debe suprimir. Los padres (ella y él) deben estar de acuerdo delante del niño para evitar su desconcierto, cuando aparecen discrepancias el niño no sabe a qué atenerse. Las normas deben respetarse en todas las circunstancias y estados de ánimo, incluso si hay visita o se está cansado.

¿Se debe ser estricto o permisivo?

El exceso de normas o prohibiciones puede desalentar al niño y hacer que no acepte al final ninguna. La permisividad excesiva hace que, al no conocer el niño ningún límite, no pueda convivir con el resto de la sociedad. ¿Cómo conseguir el equilibrio?

  • En niños de hasta 4-5 años: permítale explorar su entorno eliminando en lo posible los peligros circundantes y apartando aquellos objetos que realmente no quiere que toque, de esta manera evitará tener que decirle demasiadas veces "No". Aquellos objetos que no pueda apartar, le servirán para enseñarle la conducta que debe tener con ellos. Vigílele en todo momento para evitar accidentes y anticípese a las conductas conflictivas e interrúmpalas.
  • En niños desde los 6-7 años: establezca con el niño pactos en los que él tiene que cumplir su parte, si no es así, no tendrá ese privilegio en próximas ocasiones. Razone con él los motivos, le será más fácil aceptarlos, pero sea contundente en los aspectos que no admiten réplica sin perderse en esos momentos en explicaciones que alarguen excesivamente la discusión.Inicio de la página

¿Se debe utilizar el castigo?

Con el castigo, en ocasiones, se consigue suprimir la conducta indeseable en ese momento, pero tiene demasiados inconvenientes: puede ocasionar daños físicos o morales al niño, se deterioran las relaciones, puede llegar a reforzar las conductas negativas si el niño busca la atención de los padres. Si se usa con demasiada frecuencia pierde eficacia, el niño se acostumbra a que por una cosa u otra acaba siendo castigado y no obedece.

En muy contadas ocasiones, muy pocas, el castigo puede ser necesario, por ejemplo cuando la conducta a corregir suponga un grave riesgo para el propio niño o para los demás. En estas ocasiones será más efectivo si:

  • Se hace inmediatamente después de la conducta a corregir.
  • Se hace siempre que ocurre la falta, independientemente de las circunstancias, y se cumple íntegro.
  • El niño conoce el motivo por el que es castigado.
  • La dureza de la sanción guarda proporción con la gravedad de la falta.

Entonces, ¿cómo limitar la aparición de conflictos?

  • Retire la atención de las conductas conflictivas y cambie el foco de atención del niño en vez de reñirle. En ocasiones el reñir en exceso por una conducta concreta sirve de refuerzo de esa conducta si el niño busca la atención de los padres. Por el ejemplo, el niño no come y se le riñe, se cambia el plato por otro, se sienta usted con él, intenta obligarlo... En ese momento está usted pendiente de él y eso es lo que el niño quiere. Si ignora usted esta conducta, no propiciará que la siga teniendo.
  • Por el contrario, deberá prestarle mucha atención cuando la conducta sea positiva: elógiele, alábele, muéstrele alegría por su actitud. Así se consigue el refuerzo positivo, esto hará que en el futuro repita esa conducta para obtener la misma atención.
  • Anticípese a las situaciones conflictivas y aléjelo de ellas, por ejemplo, le va a pegar a otro niño, sepárelo de esa situación y trasládelo a un lugar más aburrido hasta que su actitud cambie.
  • Enséñele con el ejemplo. Los niños utilizan la imitación para aprender, de esta forma aprenden conductas con facilidad, tanto las positivas como las negativas, por ejemplo hablar chillando, decir tacos, ser respetuoso con los demás, etc.
  • Haga que se sienta responsable de alguna actividad dentro de sus posibilidades y elógiele siempre que lo consiga, incluso cuando lo intenta o lo consigue sólo parcialmente. Por ejemplo cuando está aprendiendo a vestirse sólo. Es importante fomentar la independencia en las actividades cotidianas: vestirse, comer, bañarse, recoger... Enseñándole primero, elogiándole después y estimulándole a seguir consiguiéndolo.
  • No utilice el miedo para controlar conductas no deseadas. El miedo detiene inmediatamente la acción del niño, pero acaba haciendo al niño demasiado temeroso e impedirá que el niño desarrolle nuevas actividades.

Cuando haya que reprenderle hágalo con afecto, nunca use expresiones como "ya no te quiero", cámbielas por "te quiero mucho pero estoy enfadado". El niño debe notar nuestro afecto incluso en los malos momentos, esto le hará sentirse seguro y aumentará la confianza en sus padres.

Esta sección ha sido elaborada por Maria Eugenia Campillos Morillo
(pediatra). Centro de Salud de Montequinto Sevilla

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