| Disfunción
témporo - mandibular
- ¿Qué es la disfunción témporomandibular?
- ¿Cuál es la causa?
- ¿Cómo mejorar los síntomas?
De esta manera se nombran los problemas que se presentan con la
articulación témporomandibular.
Uno de los síntomas más frecuentes es el dolor, que
está localizado en los músculos de la masticación
y en la zona auricular, y que aumenta con los movimientos de la
masticación, al hablar o al reír.
Otra de las manifestaciones puede ser un movimiento mandibular
limitado, asimétrico, ruidos articulares como chasquidos,
clics o crujido.
Es un problema muy frecuente. Aproximadamente el 75% de la población
general tiene al menos un signo clínico de esta disfunción,
ruidos, desviación mandibular, bloqueo. Alrededor de un 33%
tiene síntomas como dolor, limitación funcional. Suele
manifestarse en la adolescencia.
El que esta disfunción sea tan frecuente no quiere decir
que en todos los casos necesite tratamiento, pues solo un 5-6 %
lo necesitan. Los demás afectados padecerán casos
leves e incluso transitorios
Las causas pueden ser desde malformaciones congénitas en
las estructuras de la cara hasta traumatismos agudos, traumatismos
crónicos, como el rechinar los dientes, mordisqueo de uñas,
objetos, pérdidas de algunas piezas dentales que sirven de
soportes, problemas posturales, maloclusiones, factores como la
ansiedad, el estrés, etc.
La mayoría de los casos mejoran tranquilizando al niño
y rompiendo la secuencia de dolor, tensión emocional, contractura
y la consiguiente inflamación.
Hay que corregir hábitos perjudiciales como morder las uñas,
morderse los labios, apretar objetos con los dientes como bolígrafos,
rechinar los dientes.
Reposo local, evitando comer chicle, caramelos blandos y todo lo
que precise masticación prolongada. Seguir una dieta blanda.
No abrir la boca en exceso.
Reposo general. Dormir suficiente y boca arriba, apoyando bien
el cuello en la almohada. Evitar estimulantes como alcohol, colas,
café, tabaco, etc. Adoptar una postura correcta durante el
día. Hacer ejercicios suaves para fortalecer la musculatura
cervical, como la natación.
Si con estos consejos no mejora, consulte a su pediatra.
Esta sección ha sido elaborada
por Carmen Chávez. Pediatría (Atención Primaria)
y
Rosana Medina (Escuela Odontología), Sevilla. SAS

|