| Dolor
abdominal
- ¿Qué es?
- ¿Cómo expresa el niño este
síntoma?
- ¿Cuáles son sus causas?
- ¿Qué hacer ante el dolor abdominal
en el niño?
- ¿Cuáles son los signos de alarma
en relación con el dolor abdominal?
Es un síntoma, sensación de molestia, queja o malestar
referidos a la zona corporal conocida como abdomen, que es aquella
comprendida entre el diafragma en la parte superior y el hueso púbico
en la inferior.
Hacia el 3er año de vida el niño es capaz de referir
su malestar al abdomen.
Entre los 5 y 6 años de edad podrá precisar con más
claridad dónde exactamente le duele, localizará dentro
del abdomen su dolor.
En los niños menores de 3 años las manifestaciones
son más inespecíficas: llanto, irritabilidad, quejido,
posturas corporales que intentan evitar el dolor, rechazo de la
alimentación.
El dolor abdominal no siempre implica
que exista enfermedad dentro del abdomen. En general cualquier infección
(desde una amigdalitis hasta una neumonía) puede presentarse
con dolor abdominal en el niño.
Hay que distinguir:
- Dolor abdominal agudo: de corta evolución y de intensidad
suficiente como para impedir la vida normal del niño. Las
causas más frecuentes son:
- fuera del abdomen: infecciones, intoxicaciones, etc.
- dentro del abdomen:
- Por su alta frecuencia, hay que destacar la infección
gastrointestinal o gastroenteritis.
- Por su gravedad:
- en el niño mayor, la apendicitis
- en el lactante, la invaginación intestinal
(introducción de una parte del intestino dentro
de otra parte del mismo)
- Otra causa importante son los traumatismo
- Dolor abdominal recurrente: se define como 3 ó más
episodios de dolor abdominal en un espacio de 3 meses. Hay 2 tipos:
- Orgánico: sobre todo por estreñimiento y también
problemas en las vías urinarias, parásitos intestinales,
tumores abdominales, etc.
- Funcional o psicógeno: Es la causa más frecuente
de dolor abdominal recurrente. Al estudiar al niño
no se encuentra enfermedad. Se asocia a veces a conflictos
psicológicos del niño, a caracteres especiales
o a ambiente familiar o escolar estresantes.
Observe el estado general del niño, la localización
del dolor, si éste es constante o intermitente, si aumenta
en intensidad a medida que pasa el tiempo, si se alivia en alguna
postura o con la defecación, si interrumpe la actividad del
niño o el sueño (y si el niño es mayor, pregúntele).
Observe también el aspecto de las heces, si hay fiebre, si
hay vómitos, su color o contenido. Cualquier otro síntoma
o signo pueden ser de interés, aunque no parezca tener relación
con el dolor abdominal.
Puede intentar aliviar el dolor de su hijo masajeando su abdomen
o con paños calientes. Invítelo a defecar, en muchas
ocasiones alivia el dolor. Están contraindicados,
en principio todos los medicamentos antiespasmódicos
que a veces se prescriben para el dolor abdominal.
En el caso de dolor agudo debe consultar rápidamente con
su pediatra si:
- El niño tiene mal estado general, aspecto de estar gravemente
enfermo.
- Existe antecedente de traumatismo y el niño está
pálido o flácido.
- Se acompaña de vómitos repetidos e imparables,
biliosos o verdosos.
- El dolor es muy localizado y persistente.
- El dolor es al principio tenue pero aumenta progresivamente
obligando al niño a permanecer inmóvil.
- Hay emisión de sangre por las heces (no tiene tanto valor
cuando las deposiciones son diarreicas).
- Se trata de un niño menor de 3 años que tiene
episodios de dolor abdominal intenso (o llanto intenso) acompañados
de sudoración o palidez. Entre estos episodios hay intervalos
de 15 ó 20 minutos en los que el niño se muestra
totalmente asintomático o adormilado. Si además
aparecen vómitos y heces gelatinosas sanguinolentas (como
mermelada de moras), no dude en consultar.
En caso de dolor abdominal recurrente, no suelen existir motivos
de consulta urgente. Son signos que apoyan el que exista enfermedad
orgánica y el dolor no sea de origen psicógeno los
siguientes:
- El dolor esté muy localizado dentro del abdomen
- Su duración sea mayor de 24 horas.
- Se acompañe de fiebre, alteración en las heces
o sangre en éstas o pérdida de peso.
- Despierte al niño por la noche.
Si se diera alguna de estas circunstancias consulte a su pediatra.
Esta sección ha sido elaborada
por: Mª Teresa Escalante García (pediatra)
Centro de Salud El Saucejo

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