| Dolor
torácico
- ¿Qué es el dolor torácico?
- ¿Cuál es la causa?
- ¿Qué actitud deben tomar los padres
en el domicilio?
- ¿Cuándo acudir al medico urgentemente?
- ¿Cuándo acudir a la consulta
habitual de su pediatra?
- ¿Qué tratamiento pueden hacer
en su domicilio?
- Recomendaciones finales.
Es un dolor que se localiza en la zona anterior y lateral del tórax.
Lo diferenciamos del dolor que afecta a la cara posterior del tórax,
al que llamamos habitualmente dolor de espalda.
Es un síntoma frecuente en niños de todas las edades,
pero suele aparecer con mas probabilidad a partir de los 12 ó
13 años de edad, afectando por igual a niños que a
niñas.
No es raro que produzca una especial alarma familiar, por el temor
a que sea un síntoma de una grave enfermedad cardiaca. Sin
embargo, ésta es una causa muy rara de dolor torácico
a estas edades, sobre todo si su hijo no tiene ninguna enfermedad
previa.
Para comprender bien las causas, deben ustedes conocer cuales son
los elementos del tórax en los que puede aparecer el dolor:
- Problemas músculo-esqueléticos: Es el dolor de
la pared torácica. Suele ser el mas frecuente, bien por
uso muscular excesivo (actividad deportiva, tos) o bien por pequeños
traumatismos. Otras veces se debe a inflamación de las
uniones de las costillas con los cartílagos. Es un cuadro
benigno que desaparece en unos días.
- Problemas respiratorios: Es una causa también habitual.
Puede aparecer con crisis de asma (dificultad al respirar + historia
de asma), neumonía (dolor + tos + fiebre), neumotórax
(presencia de aire en la cavidad pleural) o con infecciones de
las vías respiratorias que producen tos (uso excesivo de
la musculatura).
- Problemas digestivos: Dentro del tórax se sitúa
el esófago. Cualquier problema que afecte al mismo, producirá
dolor. Un dolor que se presenta después de la ingesta de
algunos alimentos o bien después de un fin de semana de
marcha juvenil, puede tener un origen digestivo (estómago
o esófago ). Su característica fundamental es que
empeora al acostarse. En el caso de niños mas pequeños,
hay que pensar en la posibilidad de la ingestión de un
cuerpo extraño. Este grupo de problemas digestivos representa
alrededor del 5 % del total.
- Problemas cardíacos: El infarto de miocardio es una causa
extremadamente rara de dolor en el niño-adolescente . Las
infecciones de las estructuras del corazón (miocardio y
pericardio) pueden producir también dolor, pero dentro
de una enfermedad general con fiebre, decaimiento y dolores mas
generalizados. En general, las causas cardiacas producen menos
del 5% del dolor torácico en los niños.
- Problemas psicológicos: Son cada vez más frecuentes,
aproximadamente un 20 % de los casos de dolor torácico.
Son niños con personalidades especiales que se preocupan
por todo y a veces tienen fobia al colegio. Otras veces son adolescentes
con crisis propias de la edad. En ocasiones, un embarazo oculto
por la adolescente, puede provocar un stress tan fuerte que se
manifieste como dolor torácico. Es habitual que haya en
la familia otras miembros con este tipo de dolor.
- Otros. Dolor en las mamas como consecuencia de los estímulos
hormonales tanto en varones como en hembras. Consumo de drogas
como la cocaína.

La actuación en el domicilio depende de la causa probable
que haya provocado el dolor. Los padres e incluso los propios adolescentes
deben de tener en cuenta algunos detalles que nos pueden ayudar
a orientar el origen del dolor:
- Intensidad: deben observar el comportamiento del niño
y valorar si el dolor le impide realizar sus actividades habituales,
incluido asistir a la escuela. Hay que tener en cuenta que un
dolor "quemante" en la zona del esternón puede
ser debido a un problema serio, también un dolor intenso
que dificulta la respiración hay que valorarlo como problema
importante. Por el contrario, un dolor que no le impide continuar
con sus aficiones, no debe ser interpretado como alarmante.
- Localización: los dolores de costado pueden deberse a
problemas respiratorios, los dolores en la zona del esternón
y estómago pueden ser digestivos o psicológicos,
los músculo-esqueléticos no tienen localización
especial. A veces los niños no saben dónde les duele
exactamente.
- Duración: los dolores de corta duración tienen
menos importancia que los que se repiten a lo largo del tiempo
de forma constante o intermitente.
- Otros síntomas que se presentan asociados: fiebre, tos,
malestar general, dificultad para respirar, otros dolores musculares,
nerviosismo, palpitaciones, mareo, ansiedad...
- Enfermedades previas: asma , cardiopatías , enfermedad
de Marfan. Todas ellas nos pueden hacer sospechar complicaciones.
- Situaciones desencadenantes del dolor: ejercicio intenso o moderado,
tos, traumatismo, comidas o alimentos concretos, ansiedad, dolor
que aumenta al acostarse.
- Tratamientos recibidos en otras ocasiones: sobre todo aquellos
que han mejorado el dolor .
La clave está en acudir inmediatamente al médico
si ustedes observan moderada o intensa dificultad para respirar.
Esto sucede en raras ocasiones.
Otro síntoma clave es el mareo o la pérdida de conocimiento.
Cuando el dolor vaya acompañado de fiebre, aunque ésta
no sea muy alta.
Cuando el dolor se produzca durante el ejercicio.
Cuando observen en sus hijos o adolescentes síntomas de
ansiedad y nerviosismo.
Cuando sospechen un dolor de origen digestivo (dolor central, retroesternal,
que aumenta al tumbarse y/o en relación con algunos alimentos)
y éste se repite en varias ocasiones
Cuando ustedes piensen que se trata de un problema músculo-esquelético,
el niño tiene un dolor leve y de corta evolución,
que aumenta a la presión sobre un punto doloroso o con la
movilización de un grupo muscular: pueden mantenerlo en observación
domiciliaria. El tratamiento va dirigido a aliviar los síntomas
y se basa en el reposo muscular unido a analgésicos del tipo
del paracetamol o el ibuprofeno.
Si sospechan que la causa es un dolor de origen digestivo y no
es muy intenso, pueden iniciar el tratamiento con antiácidos
y ver la respuesta del niño.
Si creen que se trata de un dolor por inicio de la pubertad (botón
mamario), también pueden administrarle un analgésico.
Tengan en cuenta que esta circunstancia puede verse tanto en mujeres
como en varones prepúberes.
La mayoría de los dolores torácicos en niños
y adolescentes tienen un buen pronóstico, es decir, no "esconden"
nada importante. Las enfermedades cardiacas o pulmonares graves
que temen los padres, sólo se confirman en raras ocasiones
y en estos casos suelen sospecharse desde el principio.
Las actividades deportivas siempre deben ir precedidas de un buen
periodo de calentamiento para evitar episodios de sobrecarga muscular.
Deben tener en cuenta que incluso los traumatismos mínimos
pueden provocar dolor torácico.
Todos los niños con asma (y sus padres) deben de conocer
cuáles son los síntomas que indican deterioro de su
función pulmonar, cuáles son los medicamentos que
deben utilizar y cuándo es necesario acudir al médico
si progresan los síntomas. También deben de estar
informados de las medidas a tomar para evitar el asma inducida por
ejercicio.
Por último, los pediatras consideramos que es muy importante
que observen bien a su hijo, le dediquen un tiempo muy especial
y establezcan un buen nivel de comunicación con él,
sobre todo en la etapa de la adolescencia, momento en el que se
inician la mayoría de las situaciones que les producen estrés
y ansiedad.
Esta sección ha sido elaborada
por Carmen Fernández Carazo (pediatra)

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