| Epistaxis.
(Sangrado nasal)
- ¿Qué es una epistaxis?
- ¿Por qué se produce?
- ¿Cómo se trata?
- ¿Cómo se previene?
Esta palabra, que procede del griego y significa "goteo",
se utiliza para referirse a un sangrado o hemorragia de la nariz.
Es muy frecuente, puede que una de cada 10 personas lo haya sufrido,
bien de forma ocasional o repetida. En los niños, sobre todo
entre los 2 y los 10 años es bastante habitual, mientras
que en los menores de 2 años y en los adolescentes es menos
frecuente.
La nariz, sobre todo algunas zonas del tabique, tiene muchos vasos
sanguíneos, lo que permite que pequeños golpes -a
veces sólo con rascarse-, un catarro, alergias o la sequedad
ambiental puedan lastimarlos y comenzar a sangrar. En los niños
es muy frecuente cuando están acatarrados y puede ocurrir
mientras duermen. En algunas ocasiones está relacionado con
el uso de medicación por vía nasal (inhalada) como
los descongestionantes, pero es muy raro que la causa sea alguna
enfermedad como una alteración de la coagulación de
la sangre o la tensión arterial aumentada.
Cuando un niño sangra por la nariz es muy fácil ponerse
nervioso y asustar al propio niño que muchas veces está
bastante tranquilo, por eso lo primero y fundamental es mantener
la calma. La epistaxis en los niños suele ser leve y es muy
raro que tenga ninguna repercusión importante, aparte de
lo que mancha.
El sangrado suele ser en forma de goteo y puede ceder por sí
solo o con algunas maniobras. Para cortar la hemorragia la maniobra
más sencilla y eficaz es apretar la nariz con los dedos,
haciendo pinza con el dedo índice y el pulgar con la fuerza
suficiente para que deje de sangrar, aunque a veces resulta molesto
porque el niño tendrá que respirar por la boca. La
postura del niño debería ser sentado o de pie, con
la cabeza en la posición habitual, ¡no hace falta echarla
hacia atrás! La compresión se puede mantener unos
5-30 minutos hasta que deje de sangrar, pero es importante no dejar
de apretar para comprobar si sangra o no cada poco tiempo, conviene
esperar algún minuto después de que deje de sangrar
para retirar la "pinza". Si pasado ese tiempo la hemorragia
no ha cedido, es aconsejable buscar asistencia sanitaria.
En algunos manuales de primeros auxilios recomiendan introducir
un algodón o una gasa empapados en agua oxigenada para ayudar
a taponar. Lo mejor es comprimir sin más. En caso de que
se emplee alguno de estos elementos, nunca debe dejarse olvidado
en la nariz y no debería permanecer más de un par
de días. Si finalmente el niño precisa ser atendido
en algún centro médico, conviene informar a la persona
que se ocupe de su hijo de que ha utilizado algo para taponar el
orificio nasal.
En muy pocos niños habrá que hacer algún otro
tratamiento. En los casos en que no ceda con compresión o
con un taponamiento realizado en el centro sanitario o en los casos
que se repiten e interfieren la vida del niño, puede quemarse
(cauterizarse) en un centro sanitario la zona sangrante o utilizar
alguna crema o pomada que evite el sangrado.
Después de una epistaxis, la zona de la nariz que ha sangrado
permanece muy sensible y puede sangrar ante cualquier roce, por
lo que conviene reanudar la actividad diaria normal, pero es aconsejable
evitar tocarse la nariz y practicar deportes de contacto (judo,
kárate, rugby, etc.) durante unos días.
En algunos niños, las epistaxis se repiten sin causa aparente.
Esos casos suelen producirse por mínimos traumatismos (golpes)
en la nariz como rascarse, hurgarse, etc. que, como es de suponer,
conviene evitar.
Si la causa es un ambiente cálido y seco, puede ser útil
emplear humidificadores, sobre todo en los dormitorios.
Esta sección ha sido elaborada
por Juan Bravo Acuña y Manuel Merino Moína, pediatras
Centro de Salud El Greco (Getafe), Madrid

|