| Cada día son más frecuentes las
consultas en pediatría de Atención Primaria sobre
temas de educación o de relación con los hijos.
Ser padres siempre ha sido complejo, pero la sociedad cambiante
y plural de hoy en día, el trabajo de ambos miembros
de la pareja, los hogares con diferentes modelos de familia,
el cambio de roles y la falta de tiempo, unido a la mayor preocupación
por ser mejores padres y el reconocimiento de la importancia
de la “educación en la felicidad” de nuestros
hijos, conlleva a la frustración, a la angustia y al
desconcierto en mayor medida que en otras épocas. Los
padres primerizos se encuentran con muchos sentimientos ambivalentes
durante la crianza, porque la sociedad, que tiene un “sesgo
de recuerdo” (es decir, sólo recuerda lo bueno:
los recuerdos son rosas, el olvido sólo se lleva lo peor,
etc.), no le ha contado todo. Posiblemente esto sea así
por supervivencia genética, ya que si se recordase absolutamente
todo, pocas personas repetirían y nos extinguiríamos
como especie.
Muchos
adultos se quejan de falta de tiempo o de horarios incompatibles
para acudir a centros donde se imparten cursillos para “formarse”
como padres. Además, los pediatras no dudamos de la
importancia de apoyar el proceso de parentalidad y del interés
que para los niños tiene el que sus padres tengan unas
ideas algo más claras sobre qué son y cuándo
y cómo tienen que actuar con ellos (sin que existan
recetas milagrosas): Por todo ello, la web de la AEPap ha
promovido la inclusión de una escuela “virtual”
donde los temas más consultados en la práctica
diaria se intentarán aclarar.
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