| Fibrosis
quística
- ¿Qué es?
- ¿Cómo se hereda?
- ¿Cómo se diagnostica?
- ¿Cómo se trata?
La fibrosis quística (FQ), también conocida como
mucoviscidosis, es una seria enfermedad hereditaria que se manifiesta
a lo largo de la vida en uno de cada 2.500 ó 3.000 recién
nacidos. La afectación más importante se produce en
el aparato digestivo y sobre todo en los pulmones.
El origen de todos los problemas está en una mínima
alteración genética que hace que los afectados produzcan
un moco excesivamente espeso y viscoso, que tapona los pequeños
conductos del organismo. Este tipo de conductos propicios a la obstrucción,
son especialmente abundantes en los pulmones (bronquios y bronquiolos)
y en el aparato digestivo (páncreas, hígado, etc.).
Como consecuencia de la obstrucción, los órganos se
ven dañados y no pueden realizar adecuadamente su función.
Las manifestaciones de la enfermedad, que son variables de un niño
a otro, pueden aparecer desde que son muy pequeños o bien,
con más frecuencia, van surgiendo con el paso del tiempo.
Inicialmente la afectación y los síntomas pueden ser
predominantemente digestivos (aumento de la grasa en las heces por
insuficiencia pancreática, desnutrición, etc.) pero
finalmente suelen predominar los síntomas respiratorios,
en forma de infecciones pulmonares de repetición, cuadros
de alergia respiratoria y daño pulmonar progresivo. El grado
de afectación pulmonar es la clave en el pronóstico
de la FQ.
La enfermedad se hereda cuando tanto el padre como la madre son
portadores, aunque no presenten la enfermedad, si el gen anómalo
del padre y de la madre coinciden en el hijo o hija (1/4 de probabilidades
en cada embarazo) éste o ésta sí padecerá
la enfermedad. Esta situación de portar la alteración
cromosómica sin padecerla es muy frecuente, de forma que
se estima que una de cada 25 personas son portadoras de la enfermedad
sin sufrirla: portadores sanos.
El gen de la FQ se aloja en el cromosoma 7, y su detección
mediante sofisticadas pruebas permite el diagnóstico prenatal
en los casos de riesgo y el estudio de portadores en familiares
La FQ se diagnostica habitualmente por la "prueba del sudor",
pues las personas afectadas producen un sudor con una elevada cantidad
de sal con respecto a la población sana.
La detección precoz ante la sospecha de FQ es fundamental,
pues la evolución futura de la enfermedad está en
gran parte condicionada por lo temprano que sea su diagnóstico
y el establecimiento inmediato de las medidas terapéuticas
adecuadas a cada caso.
La fibrosis quística no tiene aún curación
hoy en día. El tratamiento es paliativo y de contención,
favoreciendo por un lado un adecuado estado nutricional y la eliminación
de las secreciones bronquiales, y por otro manteniéndose
alerta ante las infecciones y otras complicaciones que puedan sobrevenir.
Los mejores resultados se consiguen cuando el tratamiento se coordina
desde unidades multidisciplinarias especializadas en esta enfermedad.
El trasplante de pulmones puede ser la última solución
en algunos casos concretos. No obstante, hay grandes esperanzas
depositadas en posibles soluciones futuras, como el tratamiento
sustitutivo inoculando la proteína transportadora deficitaria,
la terapia génica y en el tratamiento con "células
madre" pluripotenciales modificadas.
Para más información, consulte la excelente web de
la Federación Española contra la Fibrosis Quística
en http://www.fibrosis.org/
Esta sección ha sido elaborada
por Manuel Merino Moína y Juan Bravo Acuña, pediatras,
Centro de Salud El Greco (Getafe), INSALUD-Madrid

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