| Fiebre
- ¿Qué es la fiebre?
- ¿Qué puedo hacer para detectarla?
- ¿Cómo se trata?
- ¿Cuándo debo consultar al pediatra?
- ¿La fiebre de mi hijo se deberá
a que le ha salido un diente?
La temperatura normal del cuerpo varía algo de unas personas
a otras y también a lo largo del día (por la noche
"nos enfriamos"), pero como norma general se considera
fiebre cuando la temperatura en la axila alcanza los 37,5º
C o bien 38º si se toma en el recto.
La fiebre es una reacción normal del cuerpo, generalmente
provocada por una infección causada por virus o bacterias.
Debe entenderse como una respuesta del cuerpo para combatir la infección
y activar las defensas del organismo.
No es la fiebre la que causa el daño, sino la enfermedad
por la que se tiene fiebre. La fiebre no "da" meningitis
sino al contrario: es la meningitis la que provoca fiebre.
Además de la sensación de temperatura elevada al
tocar al niño, hay algunos signos que pueden ayudarnos a
detectar la fiebre, como son el enrojecimiento de las mejillas,
cierto brillo en los ojos, una inactividad inusual, sensación
de frío y escalofríos, taquicardia y aumento de la
frecuencia de la respiración e incluso el exagerado descenso
de los testículos dentro del escroto, en los varones. Pero
sólo en la mitad de los casos en que sospeche que su hijo
tiene fiebre, realmente la tendrá. Por eso, lo primero que
debe hacer es comprobarlo con un termómetro, da igual de
qué tipo sea, lo único importante es saber cómo
manejarlo.
- Lo primero es permitir que el cuerpo pierda el calor sobrante
desabrigando al niño. No dude en dejarlo vestido sólo
con una camiseta.
- El baño con agua templada también es eficaz para
bajar la temperatura corporal. No es necesario enfriarla porque,
además de resultar desagradable para su hijo, podría
ponerse a temblar, recuperando de nuevo el calor perdido. Lo ideal
es que el niño permanezca tranquilo unos minutos "a
remojo" y, como es lógico, vigilado por una persona
mayor. No son recomendables las compresas con alcohol.
- Si la temperatura es elevada o el niño está incómodo,
puede entonces administrarle algún medicamento para bajarla
(antitérmicos). Los más empleados son el paracetamol
y el ibuprofeno, preferiblemente en gotas o jarabe si el niño
es pequeño y siguiendo la dosificación y las normas
que se aconsejan en el folleto del producto. Los medicamentos
antitérmicos sólo bajan la temperatura corporal
cuando ésta se encuentra elevada y como promedio la disminuyen
alrededor de un grado, al cabo de una hora de su administración.
No es conveniente usar rutinariamente dos antitérmicos
de forma simultánea o alternativa. Si el niño está
contento, juega y no parece afectado, serán innecesarios
los medicamentos antitérmicos aunque tenga fiebre, ya que
tratándola no le curamos nada, pues sólo intentamos
conseguir que se encuentre menos molesto. Actualmente se desaconseja
el uso de ácido acetilsalicílico (Aspirina®)
para el tratamiento de la fiebre en niños y adolescentes
(contraindicado en España por debajo de los 16 años),
por su asociación con una rara pero grave complicación,
especialmente en la varicela y la gripe, llamada Síndrome
de Reye.
- Es recomendable ofrecerle líquidos con frecuencia, para
recuperar las pérdidas por el exceso de temperatura y prevenir
así la deshidratación
Teniendo de antemano muy en cuenta que estas recomendaciones son
una generalización y por lo tanto no pueden sustituir a la
valoración individual de cada caso, le aconsejamos que consulte
a su pediatra si:
- la fiebre dura más de 48 horas.
- la temperatura alcanza los 40º.
- el niño está muy irritable o adormilado.
- el niño tiene mal aspecto general o dificultad para respirar.
- si le aparece una erupción en la piel.
- si el niño tiene menos de 3 meses de edad, en cualquier
caso, deber ser valorado por un profesional sanitario a la mayor
brevedad.
En definitiva, respecto al momento más adecuado para consultar
sobre la fiebre de su hijo a un pediatra, en la mayor parte de los
casos el mejor consejero será su propio sentido común.
Los pediatras y los padres nunca se pondrán de acuerdo
sobre lo de si la aparición de un diente da fiebre o no.
Para los padres el bebé tiene fiebre debido a la erupción
de la pieza dentaria, mientras que para el pediatra la causa más
probable suele ser un misterioso virus que nadie puede ver. Aparte
de la broma, sea cauteloso y consulte en caso de duda.
Esta sección ha sido elaborada
por Manuel Merino Moína y Juan Bravo Acuña, pediatras,
Centro de Salud El Greco (Getafe), INSALUD-Madrid

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