| Flúor
- ¿Se debe dar flúor a los niños?
¿Para qué sirve?
- ¿Cómo se administra?
- ¿Qué otras recomendaciones son
útiles para una boca sana?
Los lactantes y niños deben recibir suplementos de flúor
solamente si pertenecen a grupos de riesgo de padecer caries dental
(prematuros, hábitos higiénicos inadecuados -como
el chupete endulzado o el biberón de leche con azúcar-,
respiración bucal, consumo continuado de antihistamínicos,
etc.) y si además el agua que beben contiene menos de 0,3
ppm de flúor (pueden consultarlo con la compañía
de suministro de agua de su población o si es agua envasada,
en la página www.aguainfant.com).
La administración de flúor disminuirá la aparición
de caries al hacer más resistente el esmalte que recubre
el diente y al disminuir la placa bacteriana que lo ataca.
Si se toma flúor en exceso, puede aparecer una coloración
marrón en los dientes llamada fluorosis dental
- Dentífricos fluorados: basta aplicar en el cepillo una
cantidad de pasta similar al tamaño de un guisante. En
menores de 2 años se les puede cepillar los dientes con
agua, con un dentífrico sin flúor o con uno con
flúor a baja concentración (250 ppm). Entre los
2 y los 6 años la pasta dentífrica debe contener
menos de 500 ppm. Para niños de 6 a 14 años la pasta
tendrá entre 1.000 y 1.500 ppm del flúor. Esta composición
no siempre es evidente en la etiqueta del producto, por lo que
se puede consultar en www.aguainfant.com/FLUOR/htm/dentifricos-fluor.htm
- Colutorios de flúor (los hay de aplicación diaria
al 0,05% y semanal al 0,2%): se aplican en forma de enjuagues
que, después del cepillado, se movilizan en la boca durante
un minuto. Después debe escupirse todo el líquido
y no se debe beber agua durante media hora. Es la forma más
utilizada por las escuelas, a partir de los 6 años.
- Geles de flúor, muy concentrados, aplicados por el dentista
en situaciones especiales.
- Suplementos orales de flúor (gotas o comprimidos). Debe
ser el pediatra quien indique la dosis, según el tipo de
agua de bebida y la pertenencia a un grupo de riesgo de caries
o no.

- La dieta nunca ha de favorecer la caries, es decir, su hijo
no debería comer nada fuera de las comidas, evitando especialmente
dulces, chucherías y otras "comidillas". Es ésta
la primera medida de protección bucodental. En todo caso,
tras la toma de dulces, es una buena medida enjuagarse la boca
con agua para bajar la concentración de la sacarosa (azúcar)
en la cavidad oral.
- Enseñe a su hijo a cepillarse los dientes con técnicas
sencillas pero siempre tras las comidas y, sobre todo, antes de
acostarse.
- Para evitar suplementos excesivos de flúor, no utilice
más de uno sin consultar con su pediatra o su odontólogo.
Por ejemplo, si su hijo ya se cepilla con pasta fluorada, no le
administre otros suplementos de flúor (sal, colutorios,
etc.) sin consultarlo previamente
Esta sección ha sido elaborada
por Isidro Vitoria Miñana, pediatra, Sección Nutrición
Infantil-Hospital Xàtiva
y Josep Bras Marquillas, pediatra, Servicio Catalán de la
Salud

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