| Heridas
- ¿Qué son?
- ¿Qué tipos de heridas hay?
- Hematomas
- Rasguños
- Punciones
- Cortes
- Mordeduras
Cualquier golpe, caída, etc. puede dañar la piel
y producir una herida. Dependiendo de cómo se producen o
del objeto que las provoca pueden ser de varios tipos: hematomas,
rasguños, punciones, cortes o mordeduras.
- Los hematomas, contusiones o cardenales son hemorragias (salida
de sangre) que se producen por debajo de la piel, sin sangrado
hacia el exterior, son azulados (aunque a medida que pasan los
días van cambiando de color) y están causados por
un golpe contra una superficie roma. Como la piel no se rompe,
hay poco riesgo de que se infecten.
Los niños suelen "coleccionar" hematomas en las
piernas.
En cuanto al cuidado de los hematomas, conviene aplicar frío,
por ejemplo hielo envuelto en una toalla, inmediatamente después
del golpe para evitar que se hagan más grandes.
Puede darse al niño algún medicamento para el dolor,
como paracetamol (apiretal®, febrectal®, efferalgan®,
Gelocatil®, etc.).
Suelen desaparecer en 15-20 días y, en ese tiempo, van
cambiando de color de azul oscuro a amarillo, verde y marrón.
No es aconsejable pinchar los hematomas porque desaparecen por
sí solos y, en algún caso, esto podría producir
una infección.
- Los rasguños o abrasiones son trozos de piel arrancados
al golpearse.
Es la herida típica de una caída sobre una superficie
con tierra.
Lo más importante es lavar muy bien la herida con agua
y jabón, que si es líquido nos hará más
fácil la tarea. No debería quedar ningún
resto de suciedad en su interior; si existe algún trocito
de piel colgante podría cortarse con unas tijeras estériles.
Después de la limpieza puede aplicarse una solución
antiséptica (desinfectante) sobre la lesión.
En general, no es necesario aplicar pomadas con antibióticos,
ni tampoco es obligatorio taparla con una gasa estéril
cuando herida es pequeña; pero si está en las manos
o los pies o es extensa, sería mejor cubrirla.
Conviene repasar el calendario de vacunas del niño por
si es necesaria alguna dosis de recuerdo de la vacuna del tétanos.
- Los pinchazos o punciones son heridas producidas por la penetración
de la piel por un objeto con punta afilada, como una aguja, un
clavo, etc.
Son heridas con mayor riesgo de infectarse porque casi no sangran
y se cierran enseguida, pudiendo dejar dentro de la piel gérmenes.
Por ello, se debe lavar bien la herida con agua caliente para
estimular la circulación de la sangre y, si es posible,
sería bueno conseguir que la herida sangrara de nuevo.
Si el objeto causante es reconocido y está sucio o u oxidado,
sería aconsejable acudir al pediatra para que valore si
es necesario un tratamiento antibiótico o una dosis de
vacuna antitetánica.
Si el pinchazo es con una aguja de una jeringuilla, aunque la
herida tenga poca importancia, hay algún riesgo de que
el pinchazo pudiera producir alguna enfermedad infecciosa, por
lo que, además de seguir la recomendaciones anteriores
conviene consultar con el pediatra.
- Los cortes son producidos por objetos cortantes como cuchillos,
sierras, etc. que cortan la piel.
Si son pequeños y superficiales no necesitaran otro tratamiento
que el aplicado para los rasguños.
Pero si son mayores, están en la cara o son profundos pueden
necesitar para su cierre algunos puntos de sutura.
Lo primero es parar el sangrado si existe y después de
lavarse las manos, se lava la herida con agua abundante y jabón
para evitar que puedan quedar restos en su interior. Seguidamente
se seca bien y se valoran su tamaño y aspecto: si es pequeña
y superficial se actúa como igual que en los rasguños,
pero si la herida es profunda o de mayor tamaño conviene
pedir ayuda a algún profesional sanitario. Éste
valorará si se necesita coser la herida (dar puntos de
sutura) o no y si es aconsejable aplicar la vacuna antitetánica.
Los cortes debe suturarse dentro de las 6-8 horas de producirse
para así disminuir el riesgo de infección y favorecer
la curación.
- Las mordeduras son heridas producidas con los dientes por animales
o seres humanos. Si quiere saber más acerca de cómo
se producen y cómo se curan, puede
pinchar aquí.
En todas las heridas, si dudamos de que puedan haber quedado restos
en su interior como tierra, cristales o la punta de un objeto afilado,
si tenemos la impresión de que no cura bien o su aspecto
sugiere infección (enrojecimiento, inflamación o dolor)
o nos parece preocupante (por su tamaño o su localización
en una zona delicada) deberemos acudir al pediatra.
Esta sección ha sido elaborada
por Joan Martí Fernández (pediatra)
ABS Carles Ribes - ICS, Barcelona

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