| Cómo
mantener la lactancia materna cuando se trabaja fuera de casa
- ¿Cómo me organizo?
- ¿Qué se necesita para extraerse
la leche?
- ¿Cómo usar el sacaleche?
- ¿Cuándo se recomienda extraer
la leche?
- ¿Cuánto tiempo aguanta la leche
en perfecto estado?
- ¿Cuál es el recipiente más
adecuado?
- ¿Qué cantidad de leche debe contener
cada frasco?
- ¿Qué frasco utilizo antes?
- ¿Cómo recalentar la leche?
- ¿Cómo se transporta?
Antes de nada, ¡enhorabuena!
Si vamos a hablar de cómo mantener la lactancia materna
es que estás dando de mamar a tu hijo, es decir, que le proporcionas
el mejor alimento que hay para él: la leche de su madre.
Lo más difícil ya está hecho, que es establecer
la lactancia materna, ahora sólo consiste en seguir unos
trucos y recomendaciones para conseguir mantenerla el mayor tiempo
posible, y seguir dándole tu leche.
La reincorporación a la vida laboral no debe ser un obstáculo
para que tu hijo siga tomando leche materna. En algunos países
de Europa, hasta el 90% de los niños de un año de
edad sigue mamando de su madre. No dudes en exponer las posibles
dificultades que te encuentres para buscar entre todos una solución.
Es muy conveniente que, desde un par de semanas antes del momento
de la incorporación al trabajo fuera de casa, se comience
a crear un “almacén de leche” de reserva, extrayéndola
preferiblemente por la mañana y congelándola en pequeñas
cantidades y con etiquetas, como se indica más adelante.
Cuando llegue el momento, podrás mantener algunas tomas
al pecho como por ejemplo la primera de la mañana y la que
sigue a tu vuelta a casa, que son especialmente importantes, por
eso has de organizarte para que “le toque” mamar justo
a tu vuelta al domicilio familiar.
Hay unos aparatos en el mercado que permiten a una madre extraer
su propia leche para ofrecérsela en otro momento a su bebé.
Este aparato se llama comúnmente “sacaleche”.
Los hay de varios tipos, pero los más recomendables son los
que funcionan con corriente eléctrica.
El aparato simula lo que hace tu hijo cuando toma el pecho, succionando
el pezón, depositando finalmente la leche en un recipiente;
aunque es aconsejable que antes de empezar te estimules el pezón
con suavidad para facilitar la expulsión de la leche. Hay
quien dice que es mejor disponer de dos aparatos para poder extraer
la leche de forma simultánea de ambos pechos, con lo cual
se gana tiempo (15-20 min. en total, en vez de 30-40), aunque no
es necesario. Los sacaleches se pueden también alquilar en
las farmacias, con lo que su empleo saldrá más económico
Antes de nada, es muy importante que siempre, antes de la extraerte
la leche, te laves las manos con agua y jabón para evitar
que la leche se contamine.
Extráete la leche a primera hora de la mañana, que
es cuando más tienes y, en cualquier caso, siempre que puedas.
Por lo general, se aconseja mantener aproximadamente el horario
de las tomas del niño, de forma que quizás tengas
que llevarte el aparato a tu trabajo y refrigerar allí la
leche que obtengas, para luego traerla de vuelta a tu casa. Aunque
no se disponga del tiempo necesario para una extracción completa,
más valen 5-10 minutos de extracción en el trabajo
que nada. En casa puedes aprovechar otros momentos, por ejemplo
cada dos tomas, o también incluso poner el sacaleche en el
otro pecho mientras tu hijo esté mamando.
Para no correr ningún riesgo, no deben sobrepasarse los
siguientes intervalos de seguridad:
- A temperatura ambiente: 6 horas (4 h. en verano).
- En el frigorífico: 6 días.
- En el congelador (influye la frecuencia con que se abra):
- Una o dos estrellas */**: 2 semanas
- Tres estrellas ***: 3 meses
- Congelador separado: 6 meses
No coloques la leche en los estantes de las puertas del frigorífico
ni del congelador, pues es la parte donde más varía
la temperatura. Es mejor ponerla al fondo y centrada.
Siempre se ha considerado que los mejores son los envases de vidrio,
aunque pueden emplearse las bolsas especiales o los recipientes
de plástico duro, que son los que mejor aceptarán
en las guarderías porque no se rompen si se caen. En cualquier
caso, deben tener un tapón u otro sistema que permita cerrarlos
herméticamente.
Si se utilizan bolsas especiales, es preferible usar dos al mismo
tiempo (una dentro de otra) para evitar fugas.
No deben emplearse envases de colores, ya que en algún caso
el tinte puede pasar a la leche.
Es recomendable guardar la leche en pequeñas cantidades
(60-120 ml) para así poder descongelar o retirar del frigorífico
sólo la que el niño vaya a tomar inmediatamente
Antes de meterlos en la nevera, pon siempre etiquetas a los recipientes
con la fecha en la que se extrajo la leche. Utiliza primero los
de fecha más antigua (los que llevan más tiempo en
el frigorífico). Si se llevan los frascos a la guardería,
también debes incluir en la etiqueta el nombre del bebé.
Si el niño no toma toda la leche que se le ha ofrecido,
tienes 1 ó 2 horas de plazo para volver a dársela.
Si pasara más tiempo, debes desecharla.
Coloca el recipiente cerrado bajo un grifo de agua corriente y
luego vete abriendo la caliente poco a poco, hasta que la leche
esté a temperatura ambiente. Otra opción es poner
directamente el recipiente dentro de otro con agua templadita, pero
teniendo cuidado que no esté demasiado caliente.
Si es leche congelada, los más práctico es pasarla
la noche anterior del compartimento del congelador al frigorífico.
No uses el microondas para descongelar la leche almacenada, pues
puede hacer que en parte se pierdan ciertas propiedades de la leche
muy beneficiosas para tu hijo (defensas).
Tanto si procede de la nevera como del congelador, lo mejor es
llevar el recipiente con la leche materna dentro de un sistema que
permita mantenerlo frío durante su transporte, como puede
ser en una nevera portátil blanda, de tipo bandolera o algo
similar.
Si no tienes excesivos reparos, da de mamar a tu
hijo también en lugares públicos y fomenta así
la lactancia natural entre otras futuras madres.
Esta sección ha sido elaborada
por Manuel Merino Moína y Juan Bravo Acuña, pediatras
Centro de Salud El Greco (Getafe), INSALUD-Madrid

|