| Obstrucción
del conducto lagrimal
- ¿Qué es?
- ¿Qué síntomas presenta?
- ¿Qué complicaciones pueden aparecer?
- ¿Qué tratamiento tiene?
Es una obstrucción parcial o total del sistema de canales
que conduce las lágrimas desde el ojo hasta la nariz. Este
trastorno es muy habitual en los bebés más pequeños
y por lo general sólo afecta a un lado.
Normalmente, las lágrimas drenan desde la superficie del
ojo hacia la nariz a través del conducto lagrimal. Si este
conducto se bloquea, las lágrimas se acumulan y se derraman
por las mejillas (epífora). En los niños, es posible
que estos conductos no estén completamente desarrollados
al nacer, a veces permanece imperforada una membrana existente en
la parte inferior del conducto lagrimal. Este trastorno generalmente
se resuelve por sí solo y sin necesidad de ningún
tipo de intervención.
El bloqueo del conducto lagrimal puede aumentar el riesgo de infecciones
en el ojo. Si las lágrimas se estancan en el saco lagrimal,
pueden infectarse produciéndose un absceso de pus en el lagrimal,
que se reconoce por una hinchazón roja entre la nariz y el
ángulo lagrimal del ojo: dacriocistitis.
Puede aparecer también conjuntivitis con secreción
lacrimal amarillenta.
De entrada, el tratamiento suele ser conservador, ya que la gran
mayoría de las obstrucciones se resuelven de forma espontánea
dentro de los primeros 6 meses de vida.
Se recomienda masaje suave de la zona del saco lagrimal (entre
el lagrimal y la raíz de la nariz), con la intención
de vaciar el saco para prevenir las infecciones y ayudar a la desobstrucción.
En caso de presentase infección, puede valorarse el uso
de un antibiótico en forma de colirio o pomada oftálmica.
En el caso de persistir a los 6-12 meses, se puede requerir la
apertura del conducto con una sonda, lo cual, a veces, requiere
de anestesia general.
Esta sección ha sido elaborada
por Mercedes Reymundo García, pediatra,
Centro de Salud La Paz (Badajoz)

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