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Preguntas frecuentes  Laringitis 

    Disponible en formato pdf
  1. ¿Qué es la laringitis?
  2. ¿Qué puedo hacer para prevenirla y tratarla?
  3. ¿Cuándo debo consultar al pediatra?
  4. Aclaraciones sobre la tos en general

¿Qué es la laringitis?

La laringitis aguda, también llamada crup, es una enfermedad infecciosa frecuente, generalmente leve, que afecta principalmente a la laringe (cuerdas vocales), tráquea y vías aéreas que llevan a los pulmones (bronquios). Está causada por muchos virus diferentes, entre ellos los que producen el catarro común y el virus de la gripe.

La laringitis afecta a los niños pequeños, por lo general menores de 4 años, y se transmite a través de las secreciones respiratorias, por la tos o los estornudos. La enfermedad comienza 2 ó 3 días más tarde del momento del contagio.

El síntoma más típico es la tos "perruna", seca, que suena como el ladrido de un perro y que generalmente empeora por la noche. Habitualmente se acompaña de voz ronca, dolor de garganta y a veces de fiebre alta. A veces provoca náuseas y vómitos. El niño también puede hacer un ruido tosco, a veces como un pitido (estridor), cada vez que coge aire (inspira).

La peor fase de la enfermedad dura 2 ó 3 días, aunque la tos, ya más blanda y moviendo secreciones, puede durar una o dos semanas más.

¿Qué puedo hacer para prevenirla y tratarla?

Las laringitis resultan muy contagiosas durante los primeros días. Poco puede hacerse para prevenir la transmisión de la infección dentro de la familia; es probable que otros niños de la casa también empiecen con dolor de garganta o síntomas de resfriado.

Ésta es una enfermedad que puede asustar mucho, tanto a los niños como a sus padres. Quizás el mejor tratamiento inicial que puede dar usted a su hijo es sostenerlo en brazos para darle cariño y tranquilizarlo.

La mayoría de los niños mejoran al respirar en ambiente húmedo producido por un humidificador o vaporizador. Si éste no es eficaz o no dispone del aparato, siéntese con su hijo en el cuarto de baño y abra los grifos del agua caliente para que se llene de vapor. Si la tos o el estridor empeoran por la noche, también puede ser útil el sacar a su hijo afuera, a la terraza o al balcón, para que respire el aire fresco de la noche durante unos 10 ó 15 minutos.

Si la fiebre es mayor de 38-38,5ºC puede usar paracetamol o ibuprofeno.

Los antibióticos no sirven para curar esta enfermedad.

Los niños afectados suelen perder el apetito, sobre todo al principio. Anímele a que tome líquidos, cualquier zumo o refresco es aceptable, pero no es necesario que le fuerce.

El ejercicio empeora la tos y el estridor. Aunque en general los niños disminuyen el nivel de actividad por sí mismos, intente que juegue tranquilo, al menos los primeros días.

Los niños pueden volver a la escuela o guardería en cuanto desaparezca la fiebre y se encuentren mejor. La tos persistente no es razón para dejarlos en casa.Inicio de la página

¿Cuándo debo consultar al pediatra?

Consulte a su pediatra para que éste supervise el diagnóstico y el tratamiento, y porque además, en ciertos casos, podría ser conveniente la administración de un tratamiento antiinflamatorio de corta duración.

Si la dificultad para respirar fuera importante, si su hijo tuviera imposibilidad para tragar y derramase saliva continuamente, si se le hundiera el pecho con la respiración o tuviera los labios de color azulado, acuda entonces a un servicio de urgencias hospitalarias.

En raras ocasiones, el comienzo brusco del estridor y la tos perruna se deben a un cuerpo extraño atascado en o justo debajo de las cuerdas vocales. Si usted piensa que su hijo podría haber estado jugando con un objeto de pequeño tamaño (por ejemplo, papel de aluminio, bolitas, un soldadito, etc.) o comiendo frutos secos, justo antes del comienzo de estos síntomas, dígaselo a su pediatra.

Aclaraciones sobre la tos en general

La tos es un mecanismo de defensa del cuerpo para eliminar las secreciones (mocos o flemas) de las vías respiratorias. Cuando la tos es blanda (mueve flemas) no deben utilizarse medicamentos que disminuyan el reflejo natural de la tos. También debe limitarse el uso de medicamentos descongestionantes o que puedan hacer que las secreciones se vuelvan más espesas y por tanto más difíciles de eliminar.

Esta sección ha sido elaborada por Manuel Merino Moína y Juan Bravo Acuña, pediatras,
Centro de Salud El Greco (Getafe), INSALUD-Madrid

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