| Infección
por Legionella
- ¿Qué es la Legionella?
- ¿Qué tipo de infecciones provoca?
- ¿Quién tiene riesgo de enfermar?
- ¿Cómo se contrae la enfermedad?
- ¿Cómo se diagnostica y trata?
- ¿Cómo se puede prevenir?
La Legionella es una bacteria
muy extendida en la naturaleza que necesita para vivir y crecer
de la existencia de humedad y calor (entre 32 °C y 45 °C).
Existen cerca de 40 especies de Legionella. Su hábitat natural
es el agua: ríos, lagos, corrientes y aguas termales contaminadas
(humidificadores, torres de refrigeración, suministros de
agua potable, etc.).
La Legionella provoca normalmente dos tipos de infecciones, ambas
habitualmente causadas por la Legionella pneumophila. Estas dos
enfermedades son, en orden de frecuencia:
- La Fiebre de Pontiac: esta forma es más leve y la más
frecuente, se parece a una gripe, no produce neumonía,
es autolimitada, con buena evolución, siendo la recuperación
completa en el plazo de una semana.
- La Enfermedad del Legionario: fue descrita por primera vez en
1947 y la primera epidemia apareció en 1965 en un hospital
psiquiátrico de Washington, en EE. UU. Es llamada así
porque afectó a los asistentes a una reunión de
la Legión Americana en Filadelfia en el año 1976.
Esta enfermedad provoca una neumonía y afectación
del estado general. Es la forma más grave. La mayoría
de casos se dan de forma esporádica (más del 80%
de los casos), siendo los brotes epidémicos mucho menos
frecuentes.

Aunque cualquiera puede contraer la enfermedad, ésta afecta
preferentemente a personas que tienen un riesgo especial de contraer
una infección por Legionella. Son personas ancianas o con
enfermedades debilitantes (enfermos de corazón, pulmón,
riñón, diabetes, etc.), personas fumadoras, con déficits
inmunitarios o en tratamiento con medicamentos inmunosupresores
(que disminuyen las defensas).
Los niños tienen poco riesgo
de contraer la enfermedad, siendo por tanto poco frecuente en esas
edades de la vida. En ellos cursa de forma asintomática o
incluso pasa inadvertida. Existen pocos casos de infecciones graves
publicados en niños.
La vía de contagio parece ser a través de aerosoles
de gotas de agua contaminada que son aspirados e inhalados. Estas
gotas proceden de reservorios de agua infectados por Legionella,
éstos pueden ser aparatos de refrigeración, condensadores
de agua, duchas, sistemas de canalización y distribución
de aguas, depósitos, etc. En todos ellos, si además
se dan las condiciones de calor necesarias, la bacteria se reproducirá
y crecerá. No se ha demostrado el contagio de persona a persona.
En primer lugar hay que recordar que la infección por Legionella
en niños sanos es muy poco probable, sobre todo la Enfermedad
del Legionario. La Fiebre de Pontiac no necesita tratamiento antibiótico
alguno. Actualmente se dispone de antibióticos para tratar
la Enfermedad del Legionario, así como de los medios de diagnóstico
necesarios (radiología, serología, cultivo, detección
de anticuerpos fluorescentes, etc.).
La Legionella se encuentra, como ya sabemos, en los reservorios
de agua que utilizamos en nuestros edificios, por ello el mantenimiento
adecuado de estas instalaciones y la desinfección de éstos
por técnicos profesionales, será la base fundamental
de la prevención. Los métodos utilizados por estos
profesionales son la hipercloración y especialmente la erradicación
térmica con temperaturas superiores a los 60°C, ya que
estas temperaturas son bactericidas para la Legionella.
Esta sección ha sido elaborada
por Joan Martí Fernández
Pediatra de Atención Primaria.
Servicio Catalán de la Salud

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