| Masturbación
en preescolares
- ¿Qué es?
- ¿Cuál es la causa?
- ¿Cuándo dejará de hacerlo?
- ¿Qué le pasará si se
masturba a menudo?
- Como padre, ¿qué puedo hacer?
- ¿Cuándo debo acudir al pediatra?
La masturbación es la autoestimulación de los genitales
por placer. Es algo más que la inspección normal de
los genitales que realizan casi todos los niños en el baño,
que puede comenzar desde que el niño es capaz de agarrar
objetos (hacia los 5 ó 6 meses) y que es muy frecuente hacia
los 2 años de edad. La masturbación, que es una actividad
normal y frecuente en los niños, puede practicarse a cualquier
edad, pero es muy rara antes de los 6 meses. Los más pequeños
frotan sus muslos uno contra otro, con movimientos rítmicos
de las caderas cuando está boca arriba o moviéndose
sobre las manos o las rodillas cuando están boca abajo. Un
poco más tarde pueden aprender a frotarse contra algún
muñeco, el brazo de un sillón, etc. La manipulación
rítmica de los genitales con la mano no se suele producir
antes de los 2 años y medio. La frecuencia con que un niño
se masturba puede variar, por ejemplo, entre varias veces al día
o una vez a la semana, pero es más frecuente cuando el niño
se va a dormir, está aburrido o viendo la televisión
o si está sometido a algún tipo de estrés.
En cualquier caso, durante la masturbación, el niño
puede parecer ensimismado, acalorado y sudoroso, con movimientos
rítmicos de la cabeza o extremidades y al concluir puede
quedar agotado, lo que en algún caso ha llevado al error
de diagnosticar el episodio de ataque epiléptico.
La masturbación esporádica en niños preescolares
es una conducta normal. Hasta un tercio de los niños de esta
edad descubren la masturbación mientras exploran su cuerpo.
La mayoría continúan masturbándose simplemente
porque les gusta, aunque algunos pueden hacerlo de forma más
frecuente si tienen algún problema o si se les castiga o
presiona para que dejen de hacerlo.
No hay causas médicas. La irritación del área
genital puede producir dolor e inflamación, pero es más
probable que sean consecuencia y no causa de la masturbación.
Una vez que el niño ha descubierto que la masturbación
le proporciona placer, no hay que esperar que deje de hacerlo de
forma inmediata. Además, si no se le reprende lo hará
abiertamente. Hacia los 5 a 6 años es muy probable que disminuya
su frecuencia o, por lo menos, que lo haga de forma más reservada.
Más tarde, en la adolescencia, la masturbación es
casi universal, en relación con los cambios hormonales y
el inicio del deseo sexual.
Aparte del placer que le proporcione al niño, nada. No le
provocará ningún daño corporal o psicológico.
Que el niño se masturbe no va a alterar su orientación
sexual, no va a hacer que sea promiscuo y, por supuesto, no tiene
ninguna relación con la epilepsia.
Si consideramos que casi todos los niños más tarde
o más temprano se masturban y que lo hacen porque realmente
les gusta, no habría que hacer nada, salvo dejar al niño
tranquilo. Conviene tener claro que aunque los padres lo intenten,
no van a conseguir que deje de hacerlo de forma inmediata. Así
que habrá que aceptarlo como lo que es: una situación
normal. Las reprimendas, castigos, etc. pueden tener un efecto negativo,
porque pueden reforzar esa conducta.
Si cree que la masturbación puede tener relación
con el aburrimiento, puede intentar mantenerle ocupado con actividades
que le atraigan. Probablemente, habrá que ser aún
más tolerante cuando la masturbación se produzca en
los momentos de descanso: en la siesta o al irse a dormir por la
noche. Si lo que preocupa es que lo haga delante de otras personas,
puede recomendarle que lo haga en su habitación o en el baño.
Si lo hace en sitios públicos, como el colegio, conviene
comentárselo a los profesores para que procuren mantener
su atención en la clase y eviten regañarle en público.
En contadas ocasiones, la masturbación estará relacionada
con situaciones de estrés del niño o, incluso, abusos
sexuales por parte de adultos. En esos casos, no dude en consultar
a su pediatra o enfermera.
Esta sección ha sido elaborada
por Juan Bravo Acuña y Manuel Merino Moína , pediatras
Centro de Salud El Greco (Getafe), INSALUD-Madrid

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