| Megaloeritema
o Eritema infeccioso
- ¿Qué es?
- ¿Qué otros síntomas presenta?
- ¿Hay que aislar a los niños?
- ¿Cómo se trata?
El eritema infeccioso o megaloeritema es una erupción típica
(mejillas muy rojas con "cara de abofeteado" y erupción
festoneada con predominio en raíz de miembros y tórax),
que puede estar precedida de un proceso catarral o faringitis con
algo de fiebre unos días antes. La erupción puede
persistir de manera intermitente durante semanas o incluso meses,
desencadenada a veces por estímulos como calor, sol, etc.
El agente causante es un virus llamado Parvovirus B19. También
se llama Quinta enfermedad (sarampión, paperas, rubéola,
varicela... y ésta). La descripción de la erupción
característica de la cara ha llevado a la denominación
popular de "enfermedad de la bofetada".
En alguna ocasión puede causar dolores articulares e incluso
signos de artritis, sobre todo en adultos. Los afectados pueden
sentir intensa sensación de calor en la cara. No produce
malformaciones en el feto si la sufre una embarazada, aunque parece
que puede llegar a inducir abortos. La inmensa mayoría de
los adultos la han padecido, por lo que la mayor parte de las embarazadas
no corren ningún peligro.
Cuando están en la fase de erupción, que es cuando
se puede reconocer la enfermedad, ya no son contagiosos, por lo
que no es necesario tomar ninguna medida de aislamiento, y el niño
puede hacer vida normal, incluido ir a clase
Para el niño se trata de un problema casi solamente estético.
No tiene tratamiento específico. Lo único es evitar
desencadenantes si no se quiere que el niño tenga los coloretes
típicos (pero eso puede ser difícil de conseguir),
y tratar los síntomas articulares, si los hubiera, con analgésicos-antiinflamatorios
si fuera preciso.
La importancia de reconocer la enfermedad radica en evitar diagnósticos
erróneos de alergia, quemadura solar u otras enfermedades
eruptivas con tratamiento o con implicaciones de aislamiento como
la rubéola o la escarlatina.
La enfermedad puede coexistir con quemadura o erupción solar,
que se distinguen por sus síntomas de ardor, quemazón,
dolor y picor característicos.
Todos los niños deben prevenir las quemaduras solares, evitando
las horas del mediodía (de 12:30 a 16:30 en nuestra zona),
permaneciendo a la sombra o con camiseta y gorro adecuados de algodón.
Se les debe aplicar crema de protección solar específica
en todas las zonas expuestas, y renovarla con frecuencia, especialmente
sin son de piel blanca y se queman con facilidad.
Esta sección ha sido elaborada
por Juan José Delgado (pediatra)
Servicio Gallego de Salud

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