| Infecciones
por hongos
- ¿Qué son?
- ¿Cómo se contagian?
- ¿Qué tipos de infecciones son
las más frecuentes?
- ¿Cómo se tratan?
Los hongos son unos microorganismos que no pertenecen al reino
animal y carecen de clorofila, por eso, para poder vivir, necesitan
parasitar a otros organismos: animales o plantas. Dentro del grupo
de los hongos, que es bastante amplio, existen unos cuantos capaces
de producir infecciones en las personas. Estos son por ejemplo los
dermatofitos, que provocarán las tiñas, y las levaduras,
que provocan las candidiasis, como el muguet.
Las infecciones por hongos afectan a las personas de todas las
edades, y tienen predilección por algunas partes del cuerpo:
piel, pelo, uñas.
Los hongos pueden encontrarse en muchas partes. El contagio se
produce por contacto directo con algún elemento contaminado:
peines, cepillos, sombreros, respaldo de asientos, también
los perros y gatos que estén infectados pueden contagiar
a través del pelo, las superficies húmedas y contaminadas
por las que algunas personas caminan descalzas. Pero para que la
infección se desarrolle, hace falta que además se
den unas circunstancias de calor, humedad, falta de higiene en ocasiones
o alimentación inadecuada, que contribuyen a facilitar la
infección.
Las infecciones más frecuentes son el muguet (tratado en
otro lugar) y las tiñas. Estas últimas pueden ser
de varios tipos: tiña corporal, tiña inguinal o crural,
tiña de la cabeza o capitis, y el conocido como pie de atleta
La tiña corporal consiste en unas placas rosadas de forma
anular con bordes elevados y centro claro, que van creciendo poco
a poco y producen un leve picor.
La tiña crural o de la ingle, afecta casi exclusivamente
a los varones y produce un erupción rosada, descamativa y
que pica en la cara interna del muslo y la ingle.
El pie de atleta es una erupción roja, descamativa, con
agrietamientos entre los dedos de los pies, que produce ardor, picor
y olor desagradable de los pies. La erupción puede extenderse
a la planta del pie. Es muy frecuente en los adolescentes.
La tiña de la cabeza puede ser de dos maneras, una más
superficial que afectará exclusivamente al pelo y su raíz,
haciendo que éste caiga. Se observarán zonas con escamas
y sin cabello. La otra forma es más profunda y afectará
además a la piel produciendo inflamación y pus en
la base del cabello afectado (se llama Querión de Celso).
Ante la sospecha de alguna de estas situaciones deberemos acudir
al pediatra para valorarlas, llegar a su diagnóstico y tratarlas
adecuadamente.
Lo mejor es conocer unas normas generales para evitarlas: mantener
una buena higiene corporal y evitar aquellas circunstancias que
favorecen el desarrollo de los hongos, como son la humedad y el
calor. Así mantendremos la piel limpia y seca, sobre todo
en los lugares más difíciles como son los pliegues
(axilas, ingles, dedos de los pies), evitaremos las fibras sintéticas
y el calzado que no permita la transpiración, utilizando
ropa interior de algodón, cambiando los calcetines a menudo.
El tratamiento médico consistirá en aplicar unas
cremas con fármacos contra los hongos, directamente sobre
la piel y bajo las indicaciones del pediatra, ya que estas infecciones
son lentas y algo difíciles de eliminar. Especialmente complicado
será el tratamiento de la tiña de la cabeza, pues
además de necesitar un tratamiento por vía oral, será
necesaria la aplicación de champús que nos ayudarán
a su curación. La duración del tratamiento contra
los hongos suele ser de varias semanas y en el caso de la tiña
capitis, de algunos meses, por lo que es especialmente importante
la constancia.
Esta sección ha sido elaborada
por Joan Martí Fernández (pediatra)
Instituto Catalán de la Salud

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