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Preguntas frecuentes  Otitis externa 

  1. ¿Qué es la otitis externa?
  2. ¿Cómo se produce?
  3. ¿Qué síntomas provoca?
  4. ¿Cómo se diagnostica?
  5. ¿Cómo se trata?
  6. ¿Puede complicarse?
  7. ¿Se puede prevenir?
  8. ¿Qué hacer si se sospecha una otitis externa?

¿Qué es la otitis externa?

Es la infección e inflamación de la piel de la entrada del oído (conducto auditivo externo). Es muy frecuente en los niños, sobre todo en verano (se conoce también como otitis del nadador u otitis de las piscinas) y es un motivo común de consulta por dolor de oídos.

¿Cómo se produce?

La otitis externa se debe a la acción de un microorganismo, generalmente una bacteria, que altera los mecanismos de defensa del oído externo, que son, principalmente, la integridad de la piel, el pH ácido de la misma y el cerumen. Las bacterias que con más frecuencia producen esta enfermedad son las pseudomonas y los estafilococos. El calor y el exceso de humedad favorecen la alteración y el reblandecimiento del cerumen y de la piel del conducto auditivo externo (CAE), lo que unido a los microtraumatismos, como los producidos por el rascado, facilitan el crecimiento de los microorganismos mencionados y la inflamación de la piel. También los eczemas y otras dermatitis propician el desarrollo de otitis externas, al producir alteraciones en la piel del CAE.Inicio de la página

¿Qué síntomas provoca?

El picor es el síntoma inicial y hace que el niño se rasque, esto puede producir heridas que, a veces, se infectan. Luego aparece el dolor, a menudo intenso y con sensación de latido, que aumenta al presionar delante del orificio del CAE y al manipular la oreja, masticar, hablar o reír. Algunas veces el oído supura, pero es raro que el niño tenga fiebre o esté muy afectado, salvo por el dolor.

¿Cómo se diagnostica?

Al explorar al niño, se ve la entrada del oído inflamada y estrechada, lo que dificulta el paso del otoscopio. Este hecho, unido al intenso dolor que provoca esta maniobra y a la posible existencia de secreciones en el conducto, hace que muchas veces el médico no vea el tímpano (lo cual no es necesario para llegar a un diagnóstico certero). Los síntomas clínicos y la exploración física son suficientes para diagnosticar una otitis externa. No suele ser necesario tomar muestras para cultivo en laboratorio.Inicio de la página

¿Cómo se trata?

Lo principal es aliviar el dolor con medicamentos analgésicos (paracetamol, ibuprofeno, etc.) y puede ayudar el calor seco (paños calientes aplicados cerca del oído).

A veces, habrá que tratar la infección con gotas que se echan en el oído y que contienen antibióticos y antiinflamatorios. Si se introduce algún líquido en el CAE ha de tenerse la precaución de calentarlo un poco (templarlo) antes de meterlo en el conducto, pues de lo contrario se pueden provocar mareos

¿Puede complicarse?

Las complicaciones son raras en los niños. En algunas ocasiones, puede detectarse inflamación de los ganglios cercanos y, excepcionalmente, se han visto casos de vértigo. En personas mayores y en diabéticos, los microorganismos antes mencionados pueden originar una otitis externa más grave.

¿Se puede prevenir?Inicio de la página

En los niños con otitis externas de repetición, especialmente en los que nadan en piscinas, puede ser útil aplicar unas gotas de ácido acético al 2% -en casa podemos prepararlo con vinagre rebajado- en el oído después del baño. También es conveniente utilizar tapones óticos para nadar. Si hay dermatitis del CAE es conveniente tratarla adecuadamente.

¿Qué hacer si se sospecha una otitis externa?

Como ya se ha comentado, lo primero es tratar el dolor de oído (otalgia) con un analgésico. Siempre que pueda consultar con un médico, no deberá aplicar gotas de ningún tipo en el oído de un niño antes de que se le haya explorado el oído, ya que, de lo contrario, podrían dificultar el diagnóstico correcto y, lo que es peor, incluso empeorar otros cuadros distintos de una otitis externa pero con manifestaciones similares. Deje que sea el pediatra el que prescriba el tratamiento más adecuado para el niño en cada caso concreto.

Esta sección ha sido elaborada por María Fernández Francés (pediatra)

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