| Otitis
media aguda
- ¿Qué es?
- ¿Qué sucede si el tímpano
se rompe?
- ¿Qué se puede hacer para prevenir
una otitis media?
- ¿Cómo se trata?
- ¿Cuándo consultar?
Es la infección aguda del oído medio que es el espacio
que se encuentra detrás del tímpano. Esta infección
es muy común en niños de edades entre los 6 meses
y los 2 años. La mayoría de los niños (70-80%)
han tenido una infección de oído antes de haber cumplido
los 6 años. Aproximadamente un tercio de ellos presentan
3 ó más episodios. El 5-10% de los niños que
sufren una otitis padecen una nueva en el plazo de un mes. Las infecciones
del oído frecuentemente van acompañadas u ocurren
después de un catarro común. El otoño y el
invierno son las épocas en las que más habitualmente
se presenta esta infección.
Causas: las infecciones en el oído medio son causadas por
bacterias o por virus. Las otitis no son contagiosas en sí
mismas, pero los resfriados que a menudo las acompañan si
pueden ser transmitidos a otros niños, por ello durante los
primeros días no deberían acudir a la escuela o guardería,
y hacerlo sólo cuando el oído no duela, no tengan
fiebre y se sientan ya bien.
Signos y síntomas:
- El dolor intenso de oído es el síntoma principal
y con frecuencia nocturno. Es causado por los cambios que experimenta
la presión en la parte interna del oído de su niño.
Tragar, masticar o sonarse la nariz, pueden empeorar el dolor.
- Su hijo se lleva la mano al oído con frecuencia (es consecuencia
del dolor).
- Fiebre (no siempre presente y más habitual en los más
pequeños).
- "Zumbidos" en los oídos.
- Al tocarle la oreja a su hijo le duele.
- Su niño suele llorar más e inquietarse más
de lo normal. Llora especialmente en mitad del sueño y
al succionar.
- Además oye menos por ese oído y esta situación
puede persistir varias semanas.
Si hay mucha presión detrás del tímpano, éste
puede romperse. Generalmente esta lesión cicatriza por sí
sola. Los signos que indican la rotura del tímpano son la
salida de pus (supuración) o sangre por la entrada del oído.
Una vez perforado el tímpano, desaparece el dolor, puesto
que ya no existe la tensión a la que estaba sometido.
A continuación vamos a mencionar lo que usted puede hacer
para disminuir el riesgo de que su niño contraiga una infección
en el oído, si bien hay que tener presente, y esto es "inevitable",
que existe una predisposición personal en ciertos niños
a padecer otitis, que habitualmente se hereda de los padres.
- Lactancia. Su hijo está menos predispuesto a contraer
una infección en el oído cuando es alimentado con
leche materna. Dele el pecho, es lo mejor.
- No le dé el biberón al niño mientras se
encuentre acostado. Esto puede permitir que el líquido
penetre en las trompas de Eustaquio. Estos conductos conectan
el oído medio con la parte posterior de la nariz.
- Aleje a su niño de las personas que fuman. Los niños
que permanecen alrededor de los fumadores están más
predispuestos a contraer infecciones en los oídos.
- Ayúdele a tener una buena higiene nasal: sonarse con
frecuencia y suavidad, si se tiene mucosidad, y hacer lavados
nasales con suero fisiológico, ayuda a prevenir las otitis.
- No existe nada eficaz para evitar los catarros causados por
virus (ni "defensas", ni "vitaminas", ni los
remedios caseros). Su pediatra, en el caso de otitis recurrentes,
le recomendará qué tratamiento debe seguir.
No hay ninguna base para pensar que un gorro que cubra las orejas
sirva para prevenir las otitis infantiles.
El pediatra usará un otoscopio para mirar el interior del
oído del niño y así saber si tiene o no una
infección.
Los antibióticos no siempre son necesarios, especialmente
en los niños mayores, pero puede ser que su niño necesite
recibir estos medicamentos para tratar la infección; uno
de los más adecuados es la amoxicilina, aunque también
existen otros tipos de antibióticos que pueden indicarse,
pero siempre bajo estricta prescripción médica para
evitar, entre otros problemas, el desarrollo de resistencias bacterianas.
Nunca administre antibióticos a su hijo por su cuenta.
El paracetamol o el ibuprofeno disminuyen el dolor de oídos
y la fiebre. Colocar sobre el oído un paño templadito,
calentado con una plancha, también puede ayudar a aliviar
el dolor. No administre gotas óticas sin indicación
expresa de su pediatra.
Recuerde que una vez comenzado el tratamiento antibiótico,
la fiebre, si existiera, y el dolor pueden persistir entre uno y
tres días. Si después de este tiempo no cediesen las
molestias o el estado general no mejorase, sería entonces
conveniente volver a consultar con su médico.
En los últimos tiempos existen gérmenes que se han
vuelto resistentes a ciertos antibióticos, por lo que se
recomienda no automedicar con antibióticos sino aprender
a manejar el dolor y visitar al pediatra cuando el niño presenta
alguno de los síntomas y signos expuestos anteriormente,
para que diagnostique de forma correcta el cuadro e indique, si
fuera necesario, el medicamento adecuado para la infección.
Esta sección ha sido elaborada
por Jaime Cuervo Valdés (pediatra)

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