| Lombrices
. Oxiuriasis
- ¿Qué es?
- ¿Dónde habitan las lombrices?
- ¿Cuáles son los síntomas?
- ¿Cómo se diagnostica?
- ¿Cómo se trata?
- Algunas recomendaciones
La oxiuriasis es una parasitosis muy común en los niños
y su distribución es mundial. El ser humano es el único
huésped de este parásito.
Es especialmente frecuente en niños de edad escolar y preescolar,
también en sus madres y en poblaciones institucionalizadas,
pero nadie está exento de padecerla.
El parásito se llama Enterobius vermicularis u oxiuro, aunque
en el lenguaje coloquial solemos llamar a estos helmintos simplemente
“lombrices”.
Las lombrices inmaduras se localizan en el intestino delgado. Las
adultas, que son como un pequeño trozo de hilo blanco de
0,5 a 1 cm de longitud, viven en el intestino grueso, desde donde
migran generalmente por la noche hacia los márgenes del ano
y sus proximidades, y aquí las hembras depositan sus huevos
que contienen las larvas.
La cubierta de los huevos es pegajosa y origina irritación
y picor. Cuando el niño se rasca, los huevos quedan en los
dedos y debajo de las uñas, con lo que, si se lleva la mano
a la boca, puede tragarlos; las lombrices salen de los huevos en
la porción superior del intestino y en aproximadamente dos
semanas se reproducen e inician de nuevo el ciclo.
Debido a que las hembras mueren después de depositar los
huevos en la piel perianal, es necesaria la reinfestación
por autoinoculación o por infestación adquirida de
otros, para mantener la oxiuriasis en una persona.
Los huevos se diseminan en los diferentes ambientes del hogar,
sobre todo en dormitorios y baños, contaminan los objetos,
alimentos, agua y piscinas. Y permanecen viables en el interior
de los edificios, por lo general de dos a tres semanas.
El contagio se produce a través de los huevos larvados,
ya sea por ingestión o inhalación de los mismos. Los
huevos pasan de niño a niño a través de las
manos o al compartir juguetes, ropa, sábanas, WC. Además
son muy ligeros y flotan en el aire. Aunque es un bulo muy extendido,
no existe ninguna relación causal entre la toma de golosinas
y aparición de lombrices.
Es frecuente la infestación de otros miembros de la familia.
Los síntomas generalmente comienzan de 2 a 4 semanas después
del contagio. Lo más frecuentes son el picor o prurito en
la región anal, el cual es más intenso durante la
noche, pudiendo producir problemas como sueño intranquilo,
irritabilidad, despertares frecuentes, pesadillas e incluso sonambulismo.
Suele acompañarse de prurito en área de los genitales
originando irritación e inflamación secundaria al
rascado.
En las niñas, los oxiuros pueden llegar a la vagina o a
la uretra, dando lugar a irritación vaginal con picor, flujo
o menos frecuentemente, molestias al orinar.
No se ha establecido relación causal con síntomas
como dolor abdominal, falta de apetito, mala ganancia de peso, cansancio,
anemia, hiperactividad ni rechinar de dientes (bruxismo).
El diagnóstico se establece cuando los "gusanos"
adultos son visualizados en la región perianal, que se examina
con mayor facilidad 2 ó 3 horas después de que el
niño se haya dormido.
De forma alternativa se puede realizar el Test de Graham, que consiste
en la toma de muestra mediante una cinta adhesiva que debe ser transparente
(no solamente translúcida) para recolectar en la región
anal y perianal cualquier huevo, con el objeto de visualizarlos
directamente luego con un microscopio. Se deben obtener tres muestras
consecutivas cuando el paciente se despierta por la mañana
y antes de lavarse.
El tratamiento es simple y eficaz. Existen varios medicamentos
para tratar esta infestación, aunque ninguno destruye los
huevos, por lo que es necesario repetir una segunda dosis dos semanas
después de la primera, para eliminar las lombrices que se
hayan desarrollado a partir de los huevos en ese periodo.
Suele ser conveniente que tomen el tratamiento todos los miembros
de la familia. El tratamiento se realiza 1 vez y debe repetirse
a las 2 semanas (el más usado).
Las personas infestadas deben bañarse por las mañanas,
el baño elimina una gran proporción de los huevos.
Cambiando con frecuencia la ropa interior y la de la cama se puede
reducir la contaminación del ambiente local y el riesgo de
reinfestación.
Si los oxiuros reaparecen, es mucho más probable una reinfestación
que un fallo del tratamiento. Las infestaciones repetidas deben
tratarse de igual manera que la primera.
No hay motivo para modificar la dieta o las actividades de su
hijo. Puede continuar asistiendo a la escuela o guardería,
aunque conviene tratar este pequeño problema cuanto antes.
No existe necesidad de restringir su contacto con otros niños,
siempre que las medidas higiénicas sean correctas.
La infección por oxiuros es tan frecuente en los niños
que es prácticamente imposible impedir su diseminación.
Una apropiada higiene doméstica, con adecuado lavado de manos
después de ir al servicio, y el mantenimiento de las uñas
limpias y cortas son medidas razonables.
El empleo de un pijama cerrado impide el contacto directo de los
dedos con la región perianal y la diseminación a las
ropas de la cama.
La ropa de su hijo, especialmente pijama, toallas y ropa de cama,
debe lavarse con agua caliente el primer día que tome la
medicación, evitando sacudirla para no diseminar los huevos
del parásito por el aire. Por el contrario, esterilizar los
juguetes, desinfectar los muebles o lavar excesivamente cortinas
o alfombras, son medidas sin eficacia demostrada.
Debido al alto grado de reinfestación, el control se hace
difícil en las guarderías y escuelas. En instituciones
puede ser efectivo el tratamiento simultáneo y masivo de
todos los componentes y repetirlo a las 2 semanas.
Esta sección ha sido elaborada
por Jaime Cuervo Valdés (pediatra)

|