| Picaduras
de insectos
- ¿Qué son y qué insectos
las provocan?
- ¿Qué síntomas producen?
- ¿Cómo se trata?
- ¿Qué problemas pueden surgir?
- ¿Cómo se previenen?
Consideramos como picadura a la lesión que se produce cuando
un insecto inyecta un veneno en la persona a través de su
aguijón, aunque a veces el insecto, en lugar de picar, muerde
y extrae algunas gotas de sangre. En general las picaduras no dan
lugar a grandes problemas, si bien en algunas situaciones, como
en los niños alérgicos, si podrían producirlos.
Las picaduras de mosquito, pulga, chinche, hormigas etc. suelen
dar lesiones con picor y enrojecimiento de diferente tamaño.
Los mosquitos, como vuelan, pican generalmente en zonas descubiertas
de la piel, mientras que las pulgas y chinches se introducen debajo
de las ropas para hacerlo. Estos últimos pueden producir
una pequeña úlcera en la zona de la picadura.
Las abejas, avispas y abejorros producen una hinchazón roja
y muy dolorosa, que puede durar varias horas. Las abejas al picar
dejan el aguijón clavado y mueren, mientras que las avispas
no y pueden volver a picar, además liberan una sustancia
("feromona") que puede atraer a otras avispas de la colonia.
Existen personas que son alérgicas a estos insectos y pueden
sufrir reacciones graves después de una picadura.
Otros insectos capaces de producir picaduras son las garrapatas.
Estos grandes ácaros (parientes de las arañas), generalmente
presentes en perros o en las hierbas secas, se adhieren a la piel
y chupan sangre durante varios días, no dan picor ni dolor,
siendo a veces difíciles de reconocer. Las garrapatas de
los perros pueden producir una enfermedad febril llamada "fiebre
botonosa mediterránea".
Generalmente las molestias son sólo locales, referidas al
lugar de la picadura: enrojecimiento, hinchazón y picor más
o menos importantes y duraderos. En ocasiones veremos en el lugar
de la picadura un pequeño punto u orificio, o también
alguna pequeña úlcera. Si la picadura se produce en
lugares como los párpados o los labios, la hinchazón
puede ser bastante importante, ya que se trata de un tejido muy
blando. Mucho menos frecuente es la aparición de dificultad
respiratoria, dificultad para tragar, urticaria, mareo, debilidad
o síntomas de gravedad en los minutos posteriores a la picadura
del insecto, especialmente abejas o avispas. En este caso nos encontraríamos
delante de una reacción alérgica grave por la picadura
del insecto.
Como los síntomas suelen ser el enrojecimiento, la hinchazón
y el picor, para ellos utilizaremos una solución de calamina
o un algodón empapado en agua y amoniaco o incluso un cubito
de hielo. Pueden ser de utilidad las cremas antiiflamatorias con
corticoides. No se aconsejan las cremas de antihistamínicos,
ya que pueden producir erupciones en la piel tras la exposición
directa a la luz solar. Las picaduras de abejas dejan el aguijón,
que deberá ser extraído mediante unas pinzas o aguja
estériles. La garrapata deberá ser extraída
con suavidad para evitar que se rompa y poder sacarla entera, para
ello aplicaremos tracción constante hacia fuera, lo más
cerca posible de la piel sin aplastarla y sin maniobras bruscas;
en el caso de que la cabeza quedara adherida, deberemos arrancarla
también, si es necesario con la ayuda de una aguja estéril.
Otros métodos como cubrirlas con vaselina, aceite, esmalte
de uñas o aplicando una cerilla caliente parecen tener resultados
muy dispares, por lo que no podemos recomendarlos.
Los problemas graves suelen ser muy raros, pero aquellos niños
con alergia a las picaduras de insectos, especialmente de abejas
o avispas, pueden tener reacciones alérgicas muy graves ("shock
anafiláctico") después de sufrir una o varias
picaduras por por estos insectos. Esta situación requerirá
una actuación urgente y rápida: en el caso de tener
antecedentes previos de algún episodio anterior, se debería
tener a mano adrenalina. Este es el medicamento (inyectable) útil
para esta situación y tanto los padres como los cuidadores
deben estar instruidos en su uso.
Las garrapatas pueden ser portadoras de la "fiebre botonosa
mediterránea" en su saliva. Esta es una enfermedad febril
y eruptiva producida por un germen (rickettsia), que suele verse
al final del verano y es transmitida por la garrapata del perro.
Su tratamiento antibiótico es curativo de forma eficaz y
rápida.
Aunque no puede realizarse una prevención total, ya que
los insectos están por todas partes, sí son útiles
algunas medidas de precaución: las picaduras de abejas y
avispas pueden prevenirse evitando los jardines, zonas con flores
o frutas al aire libre, evitar caminar descalzos por el exterior.
Evitar las ropas de colores y estampados brillantes, no utilizar
perfumes, jabones o cosméticos de olor intenso estando en
el campo y, por último, asegurarse de que no haya insectos
dentro del coche y viajar con las ventanas cerradas.
Las picaduras de mosquito pueden también evitarse mediante
la aplicación de repelentes en la piel o la ropa. Deberemos
tener precaución con los repelentes que contengan Dietiltoluamida
(DEET), pues puede absorberse y pasar a la sangre si se aplica en
exceso. Por ello, será conveniente no aplicar directamente
sobre la piel, especialmente de las manos. Su efecto dura unas 8
horas.
En el mercado también existen preparados con repelentes
naturales y son por tanto bastante menos tóxicos. Respecto
a las pulgas y chinches deberá realizarse una desinsectación
de los animales y objetos contaminados. Para las garrapatas, los
perros deberán también ser desparasitados, y además
sería conveniente evitar aquellas zonas de malezas y arbustos
que al final del verano pudieran estar contaminadas.
Esta sección ha sido elaborada
por Joan Martí Fernández (pediatra)
Instituto Catalán de la Salud

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