| Rubéola
- ¿Qué es?
- ¿Cómo se previene?
- ¿Cuál es el tratamiento?
- Rubéola y embarazo
- ¿Cuándo consultar?
- Conclusiones
La rubéola es una infección viral contagiosa y aguda,
caracterizada por exantema (manchas o granitos por la piel) y reacción
del sistema linfático (aumento del tamaño de los ganglios)
con manifestaciones generales habitualmente leves. Se puede presentar
durante la infancia y es de curso habitualmente benigno, especialmente
en dicha época de la vida. En la mujer embarazada tiene importancia,
ya que puede llegar a provocar malformaciones en el embrión.
El período de incubación varía entre 10 y
23 días, y el de contagio va desde 1 ó 2 días
previos a la aparición de la erupción hasta 6 ó
7 días después de la misma.
El virus está presente en las secreciones nasofaríngeas
en personas que tengan la enfermedad clínica y subclínica,
en sangre, orina, heces y piel.
Cuadro clínico
La enfermedad puede ser prácticamente asintomática
o bien presentarse con febrícula o fiebre intermitente.
- Erupción tenue rosada (aunque puede tomar distintas características)
que comienza en cara y tórax, generalizándose a
todo el cuerpo en aproximadamente 24 horas. Desapareciendo las
manchas en 1 a 5 días.
- Es frecuente encontrar ganglios, frecuentemente en la región
de la nuca (suboccipitales) y en la región posterior de
las orejas (retroauriculares), que a veces resultan algo dolorosos.
Es frecuente el dolor de garganta.
- Puede haber dolores articulares, más habitual en los
adultos o en niños mayores y en el sexo femenino.
- Las complicaciones, que pueden ser neurológicas y hematológicas,
son muy raras.
Con la vacunación con la vacuna Triple Vírica (presente
en el calendario vacunal a los 12-15 meses y una segunda dosis a
los 3-6 años de edad, o en la adolescencia en los que no
la hubieran recibido antes). La vacuna da habitualmente una protección
de por vida. Es muy importante saber que la vacuna evita tanto padecer
como transmitir la enfermedad y por ende la temida rubéola
congénita en los recién nacidos.
Sólo de los síntomas si los hubiera. En caso de fiebre
se utiliza paracetamol o ibuprofeno.
Otras medidas son el aislamiento del paciente para evitar la transmisión
y sobre todo vigilar que su hijo no tenga contacto con ninguna mujer
embarazada.
La infección intrauterina por rubéola puede causar
malformaciones congénitas múltiples (sordera, retraso
del crecimiento del feto, trastornos oculares, malformaciones cardíacas,
meningoencefalitis, etc.) o aborto (dentro del primer trimestre
es mayor el riesgo). El riesgo disminuye progresivamente durante
el último trimestre del embarazo en cuanto a las repercusiones
malformativas, pero la eliminación de virus continúa
por parte del niño durante el primer año de vida.
Ante un cuadro de exantema (manchas) es recomendable llevar a
los niños al pediatra para descartar esta enfermedad y diferenciarla
de todos aquellos cuadros exantemáticos como sarampión,
escarlatina, exantema súbito, dermatosis y prevenir ansiedad
en las futuras madres.
La rubéola tiene trascendencia por las complicaciones graves
que puede presentar el feto de una madre que sufre la infección;
por ello es muy recomendable que las mujeres en edad fértil
estén inmunizadas contra la rubéola. Es útil
que a la mujer no vacunada, antes de quedarse embarazada, se le
realice una serología de rubéola para saber si tiene
anticuerpos (defensas) contra esta enfermedad, porque si no las
tuviera, debería vacunarse al menos 1 mes antes de poder
quedarse embarazada.
Esta sección ha sido elaborada
por Jaime Cuervo Valdés (pediatra)

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