| Vacuna de la gripe
La vacunación es la forma más eficaz de prevenir la gripe.
El virus de la gripe tiene 3 subtipos: A, B y C. Puede cambiar de un año para otro. Por ello cada 1 a 3 años hay un virus nuevo con cambios menores. Y cada 10 años más o menos, hay cambios mayores.
Existe una red mundial de laboratorios, que van recogiendo muestras de los virus de la gripe circulantes. La OMS dice qué tres cepas son las más probables cada año. La vacuna de ese año tendrá esas tres cepas. El desarrollo de la vacuna de la gripe lleva entre seis y ocho meses.
La vacuna de la gripe se debe poner todos los años, Su protección empieza desde las 2 semanas después de puesta y dura unos 9 meses. Un 70 por ciento de los vacunados no cogerán la gripe. En niños menores de 2 años es menos útil.
La vacuna solo protege de la gripe. No sirve para enfermedades parecidas como los catarros. Como la vacuna no contiene virus vivos, no puede ocasionar la gripe.
En España disponemos de vacunas de virus muertos o fraccionados. Se inyectan por vía intramuscular o intradérmica.
¿Quién debe vacunarse?
- Niños a partir de 6 meses con riesgo de tener una gripe más grave o complicada. Es decir, los que tienen una enfermedad cardiovascular o pulmonar crónica, hemoglobinopatías, enfermedades metabólicas o neuromusculares, inmunodeficiencias o con tratamiento inmunosupresor o con acido acetilsalicílico.
- Niños que conviven con personas de alto riesgo.
El comité asesor de vacunas de la AEP considera que cualquier niño mayor de 6 meses se puede vacunar si los padres lo solicitan o su Pediatra lo considera oportuno, teniendo siempre prioridad los grupos de riesgo
¿Quiénes no deben recibir la vacuna antigripal?
Menores de 6 meses
Reacción grave a dosis previa de vacuna antigripal
Reacción alérgica grave (anafilaxia) conocida a alguno de los componentes de la vacuna (antibióticos, huevo, conservantes)
Antecedentes de síndrome de Guillain Barré
La lactancia y el embarazo no son contraindicaciones, pero es prudente no administrarla en el primer trimestre del embarazo.
En niños con fiebre, es aconsejable posponer la vacunación
Administración
Las vacunas de la gripe se deben conservar entre 2 y 8 grados. No pueden ser congeladas.
Se administran una vez al año entre octubre y noviembre.
Son intramusculares o intradérmicas (solo algunas)
Se pueden simultanear con otras vacunas, aunque en lugares y con agujas diferentes
Los niños menores de 9 años, que no se han vacunado antes, requieren 2 dosis separadas de un mes a mes y medio entre ellas.
Si tienen menos de 3 años, las dosis son la mitad (0,25 cc en lugar de 0,5 cc)
El resto de los niños, una dosis de 0,5 cc
En lactantes y niños pequeños se pone en la cara antero-lateral del muslo. En el resto en la zona deltoidea del brazo.
Riesgos y efectos secundarios:
Las reacciones adversas son muy poco frecuentes con las vacunas fraccionadas o de subunidades. Pueden producir reacción local leve en el sitio de la inyección (dolor, tumefacción y enrojecimiento), hasta en un 30 por ciento.
Pueden tener fiebre, dolor de cabeza, malestar general y dolores musculares durante uno o dos días. Sólo ocurre en menos del 5 por ciento. Son más frecuentes en niños de menos de 12 años y vacunados por primera vez. Las reacciones graves como las neurológicas o las de hipersensibilidad (urticaria, angioedema y asma) son raras.
Vacunas de virus atenuados adaptadas al frío
Estas vacunas no existen aún en España. Se producen a partir de cepas de virus que se atenúan adaptándose al frío, mediante varios pases en cultivo de huevo a temperaturas cada vez mas bajas. Se obtiene una nueva cepa de virus que no se multiplica en las vías respiratorias bajas, donde la temperatura es demasiado elevada y sí lo hace en las vías respiratorias altas. Es una vacuna trivalente con 2 cepas de virus A y 1 cepa de B. Genera inmunidad local y general. No está indicado en menores de 5 años ni en embarazadas ni en personas que no estén sanas. Se administra en aerosol vía intranasal. Su eficacia es del 90%, siendo eficaz incluso frente a cepas no incluidas en la vacuna. Son más inmunógenas que las vacunas inactivas. Pueden producir febrícula, moco y congestión nasal en los siete días después de la vacunación.
Autor: Rafael Ascorbe Salcedo. Pediatra. Centro de Salud “Salvador Allende”. Valencia
Fecha: Octubre 2011

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