| Hipertrofia
adenoidea. "Vegetaciones"
- ¿Qué son las vegetaciones o adenoides?
- ¿Qué es la hipertrofia adenoidea?
- ¿Qué síntomas produce la
hipertrofia adenoidea (aumento de las vegetaciones)?
- ¿Cómo se sabe con seguridad
que están aumentadas de tamaño?
- ¿Cuándo hay que pensar en operar?
- ¿En qué consiste la intervención?
- ¿Qué puedo esperar luego?
Las adenoides o vegetaciones están compuestas por tejido
linfático y situadas dentro de la cara, justo detrás
de la nariz.
Son realmente, desde el punto de vista de su función, parte
de un órgano más extenso conocido entre los médicos
como "Anillo de Waldeyer", que dibuja una especie de cinturón
que bordea interiormente la entrada al organismo por la boca y la
nariz (por donde tragamos y respiramos). Lo forman las anginas o
amígdalas palatinas, la amígdala lingual, situada
muy atrás en la lengua, por lo que no se ve, y las propias
vegetaciones (amígdala faríngea).
Pueden considerarse, como las conocidas amígdalas, un órgano
infantil por medio del cual el cuerpo "aprende" a reconocer
lo extraño y a defenderse, llegado el caso.
En medicina, la palabra hipertrofia significa aumento de tamaño.
Se dice que un niño "tiene vegetaciones" cuando
sus adenoides crecen más de la cuenta y por esta razón
provocan síntomas. En realidad, todos los niños tienen
vegetaciones, el que produzcan o no problemas se debe a la relación
entre su tamaño y la de la cavidad en la que se encuentran
(rinofaringe).
Esta situación es característica de los niños
pequeños de entre 3 y 6 años y viene provocada por
las infecciones repetidas de las vías respiratorias altas
(catarros y resfriados) que se producen sobre todo al comienzo de
la etapa escolar.
Los síntomas más característicos son los debidos
a la obstrucción al paso de aire por la nariz, al estar su
salida posterior obstruida. Es decir:
- Respiración con la boca abierta de forma continuada.
- Ronquidos mientras se duerme.
- Timbre de voz característico, al tener la nariz tapada.
- Mal aliento por las mañanas.
- Congestión nasal y moqueo persistentes.
- Infecciones de oídos (otitis) repetidas.
- Pausas sin respirar (pausas de apnea) durante el sueño.
Excepcionalmente la obstrucción respiratoria y las pausas
de apnea pueden conducir a insuficiencia cardiaca.
Las adenoides no se pueden observar directamente al mirar la garganta.
El final del paladar (el paladar blando) nos las oculta, de forma
que hará falta un espejo especial para verlas.
La radiografía de lado de la cara (radiografía lateral
de faringe o de cavum) sirve para valorar el tamaño de las
vegetaciones.
En ocasiones habrá que sopesar las consecuencias sobre la
respiración nocturna mediante una prueba de sueño,
para así valorar la existencia y la intensidad de los episodios
de apnea.
Cada caso debe valorarse individualmente, en función de
la edad y de las repercusiones de la obstrucción nasal crónica.
La presencia de respiración bucal persistente (niño
que respira continuadamente con la boca abierta, incluso cuando
no está resfriado), con ronquidos y especialmente pausas
de apnea durante el sueño, una vez constatada la hipertrofia
adenoidea, suelen aconsejar la valoración por el otorrinolaringólogo,
que será quien decida si es conveniente o no operar.
La extirpación de las adenoides se llama, en terminología
médica, adenoidectomía. Las vegetaciones no son un
órgano claramente delimitado, por lo que la operación
consiste más en "rebajar" su tamaño, que
en la extirpación completa. Por esa razón se dan casos
en los que se precisa de una segunda adenoidectomía al cabo
de meses o años, sobre todo si se realizó la primera
a edades tempranas.
Como es natural, requiere anestesia general, pero habitualmente
el niño puede volver a su casa el mismo día de la
intervención y las complicaciones son poco frecuentes
Si la operación tiene éxito, al cabo de pocos días
el niño respirará bien por la nariz y no será
necesario que mantenga la boca abierta para poder respirar. Muchos
dejan de roncar y es además característico el cambio
de timbre de voz a un tono más agudo. Si previamente hubiera
complicaciones más graves de la hipertrofia adenoidea, éstas
revierten rápidamente tras la adenoidectomía.
Esta sección ha sido elaborada
por Manuel Merino Moína y Juan Bravo Acuña, pediatras,
Centro de Salud El Greco (Getafe), IMS-Madrid

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