| Vitaminas
- ¿Qué son?
- ¿Qué enfermedades produce su carencia?
- ¿Qué enfermedades produce el exceso
de vitaminas?
- ¿Los niños deben recibir suplementos
vitamínicos?
- ¿Las vitaminas aumentan el apetito?
Las vitaminas, aún sin darnos cuenta, son parte de nuestra
alimentación normal de todos los días.
Constituyen un grupo heterogéneo de sustancias naturales
que tienen en común que su presencia resulta necesaria para
que los organismos vivos desarrollen sus funciones vitales adecuadamente.
Las vitaminas intervienen de forma directa o indirecta en múltiples
y complejos sistemas de reacciones químicas (metabolismo)
que se producen dentro de los seres vivos.
Clásicamente las vitaminas se nombran con letras del abecedario
y por una de sus propiedades se han separado en dos grupos: las
que se disuelven en grasas (liposolubles): A, D, E, K y F, y las
que se disuelven en agua (hidrosolubles): B y C.
Aunque los requerimientos diarios de vitaminas son mínimos,
la importancia de estas sustancias radica en que el organismo no
las puede fabricar (sintetizar) y por lo tanto dependemos directamente
de lo que tomamos a través de los alimentos; y como ningún
alimento contiene todas las vitaminas necesarias, nuestra dieta
ha de ser obligatoriamente variada.
La falta casi absoluta de vitaminas puede dar lugar a enfermedades
carenciales, hoy día casi inexistentes en los países
desarrollados, como el escorbuto (falta de vitamina C), la pelagra
(falta de vitamina B1) o el raquitismo (falta de vitamina D).
Actualmente se sabe que el déficit importante de vitamina
A no sólo produce ceguera, sino que es causa de importantes
problemas inmunitarios responsables de numerosas muertes infantiles,
por lo que en los últimos años viene llevándose
a cabo, por parte de la OMS y UNICEF, una campaña mundial
de administración de esta vitamina a la población
infantil y a las gestantes en los países donde abunda la
malnutrición y resultan más afectados de esta carencia
alimentaria (Vitamin A
Global Initiative). 
Aunque por lo general sólo se hable de las vitaminas para
referirse a su carencia, el exceso de aporte de vitaminas puede
provocar también enfermedades (intoxicaciones). Estos problemas
son característicos de las vitaminas liposolubles pues, cuando
su aporte es excesivo, quedan retenidas acumulándose en el
cuerpo. Los casos más habituales son los de la intoxicación
por vitamina D y por vitamina A
La leche materna posee todas las vitaminas necesarias para el crecimiento
del bebé, aunque en algún caso podría resultar
insuficiente su contenido en vitamina D. Por esta razón,
muchos pediatras recomiendan la administración a los lactantes,
durante el primer año de su vida, de suplementos vitamínicos
en forma de gotas. Especialmente en los meses de invierno y si se
vive en regiones poco soleadas, ya que esta vitamina se fabrica
en parte en la propia piel, gracias a los rayos del Sol. Las fórmulas
adaptadas están también suplementadas con vitaminas.
No se debe hacer ver a los niños que necesitan tomar pastillas
o jarabes para estar fuertes y sanos. Las vitaminas están
en los alimentos y una dieta variada que incluya productos crudos,
como frutas y determinadas verduras, asegura un aporte más
que suficiente de vitaminas, por lo que es innecesario y puede incluso
llegar a ser perjudicial para la salud, tomar suplementos vitamínicos
en forma de productos farmacéuticos o de herbolario.
Hay que tomar todos los días alimentos de los cuatro grupos
clásicos y así estarán sobradamente cubiertas
todas nuestras necesidades vitamínicas:
| mejor si son integrales |
mejor hortalizas naranjas y verde-oscuras |
mejor con poco contenido en grasa |
mejor más legumbres, carnes magras y
pescado |
Aunque tradicionalmente se ha acusado a las dietas vegetarianas
de ser carenciales en determinadas vitaminas, los suplementos actuales
(levadura de cerveza, soja, etc..) hacen que sean completas para
la nutrición humana.
Un error muy extendido es creer que las vitaminas aumentan el
apetito de los niños. El apetito no se modifica por la administración
de vitaminas, los medicamentos que sí producen este efecto
no aportan ningún nutriente esencial al organismo, sino que
simplemente provocan una sensación "artificial"
de ganas de comer (además de ganas de dormir) en quienes
los reciben.
Esta sección ha sido elaborada
por Manuel Merino Moína y Juan Bravo Acuña, pediatras,
Centro de Salud El Greco (Getafe), INSALUD-Madrid

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