- A veces da vergüenza preguntar ciertas cosas
- Algunos ejemplos
- Si no preguntas no te responderán
- ¿Por qué se puede molestar mi pareja cuando
le digo lo que pienso?
Existe un refrán que dice "Más vale ponerse
una vez colorado que cien veces amarillo". Lo que parecen
consejos de los abuelos tiene mucho que ver contigo.
Imagínate que no te has atrevido a preguntar a tu
pareja (ese chico, esa chica tan atractivo/a con quien te
enrollaste la semana pasada) si tiene una enfermedad contagiosa.
Habéis tenido relaciones sin condón (él
o ella lo prefería así) y luego... empiezas
a darle vueltas al coco con preguntas como ...
- ¿Me habrá pasado alguna enfermedad?
- ¿Me puede haber contagiado el SIDA?
- ¿Qué serían esos granitos que tenía?
- ¿Cómo puedo localizarle ahora?
- ¿Tendré que ir al médico o hacerme
algún análisis?
Las preguntas delicadas también pueden referirse a:
- Me apetece ahora ¿y a ti?
- ¿Qué método anticonceptivo utilizas?
- Quiero que te pongas condón
- ¿Tienes alguna enfermedad sexual?
- ¿Qué postura prefieres?
- ¿Te gusta así o quieres que lo hagamos de
otra manera?
Es verdad que a veces da vergüenza DECIR ciertas cosas,
pero son cosas que sí te importan, no te cortes: habla.
A Susana le gusta Juan. Son de la misma pandilla. Últimamente
charlan más. Parece que Juan se interesa por ella.
Empiezan a quedar aparte de la panda. Susana se pregunta:
- “¿Cómo le digo que soy virgen?”
- “¿Cómo le pido que se ponga el condón?”
Beltrán e Irene llevan saliendo 2 meses. Tienen relaciones
sexuales desde la segunda cita. Sin embargo, a Irene no le
gusta el modo en que Beltrán se mueve durante el coito.
Va demasiado rápido. Se pregunta:
- “¿Cómo le digo que lo que me gusta
es que me toque primero el culo, los muslos, los pechos,
antes de que me penetre?”
- “¿Cómo le explico de qué forma
me puede estimular el clítoris?”
- “¿Cómo le pido que sea más
suave, más lento, más comprensivo?”
Rosa y Sebas se gustan. Sebas sabe que Rosa ha salido con
varios amigos del instituto y que "le va la marcha".
Sebas se pregunta:
- “¿Tendrá alguna enfermedad?”
- “¿Me podrá contagiar?”
- “¿Me querrá echar el gancho dejándose
embarazar? ¿Cómo sé que se toma la
píldora?”
La pareja, el compañero, el amigo no puede adivinar
lo que uno desea.
Ni siquiera aunque esté enamorado de ti puede adivinar
lo que te gustaría en cada momento.
Por eso hay que preguntar lo que uno duda y pedir lo que
uno desea o necesita.
Bueno, esto puede ocurrir a veces. Por ejemplo, si lo dices
con tono de estar enfadado, irritado, de mal humor... entonces
es probable que la otra persona reaccione mal. O si lo que
dices suena o es parecido a una crítica, una riña,
una orden, un sermón o una queja. En ambos casos es
posible que el “buen rollito” se esfume por arte
de magia. Por ejemplo no es recomendable decir frases como
éstas:
- Ella: “Eres demasiado impulsivo, me haces daño.”
- Él: “¡Es que eres demasiado lenta!”
La clave para decir todas estas cosas es decirlo desde los
propios sentimientos. Puedes hacer la prueba, lee las frases
de la primera columna y piensa qué sentirías
si tu pareja te saltara con una de ellas. Luego lee la de
la otra casilla. ¿Notas la diferencia? ¿Qué
sientes ahora?
Estas frases NO funcionan,
hacen que el otro se sienta mal |
Frases positivas
(se llaman asertivas) |
| Eres demasiado impulsivo, me haces daño. |
Me gustaría que fueses más despacio. Me
gusta más. ¿Qué tal si ponemos un
poco de lubricante? |
¡Es que eres demasiado lenta!
|
Me gustaría aguantar más ¿Quieres
que probemos de otra postura? ¿Te gustaría
que te estimulara con otra cosa hasta que estés
preparada? |
Eres un bruto, vas a lo tuyo y te importa un rábano
lo que yo sienta
|
A las chicas nos gusta que nos “calienten”
primero con mimos y caricias. Pruébalo y verás
cómo es mucho mejor para los dos. Verás,
me excita mucho que me besen la espalda de esta forma.
A lo mejor también te gusta a ti. |
¡Ponte el dichoso condón de una vez!
|
Ven, que te voy a poner el condón yo misma de
una manera que te va a encantar |
| A ver si te lavas! ¡No me gusta el olor de tu
sexo! |
Hoy tienes un olor un poco extraño. Creo que
no me gusta. ¿Qué tal si probamos a hacerlo
en la bañera? |
¡Siempre me dejas insatisfecha!
|
Anda, vamos a probar esta postura que he visto en un
libro. Pone que tu podrás aguantar más rato
y mientras tanto, yo puedo estimularme el clítoris. |
| ¡No tienes imaginación! ¡Siempre
haces lo mismo! |
Pichoncito, ¿te apetece que probemos alguna novedad?
Es que he visto una peli (o un libro, o una revista) que
me ha dado unas cuantas buenas ideas que podríamos
probar juntos. |
¡Qué corta eres! Mira que no querer hacer...
(tal o cual cosa)
|
¿Alguna vez has pensado que se puede hacer ...?
|
Bueno, no te olvides de poner también un poco de humor,
de chispa, de imaginación...
Esta sección ha sido elaborada
por Ana Martínez Rubio, pediatra Centro de Salud de
Pilas (Sevilla)

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