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PREVENCIÓN DE ACCIDENTES
INFANTILES
MAGNITUD DEL PROBLEMA. PREVALENCIA Y CONSECUENCIAS CLÍNICAS, GRUPOS DE ALTO RIESGO. MORBIMORTALIDAD, TENDENCIAS TEMPORALES Los accidentes, o mejor dicho, las lesiones traumáticas accidentales (es decir, las no intencionadas), constituyen la primera causa de muerte entre el año y los 40 años, destacándose además como la primera causa en años potenciales de vida perdidos (mayor que la suma de cáncer, cardiopatías y accidentes vasculares cerebrales) y en costes médicos. A esto habrá que añadir las invalideces, con el sufrimiento humano que comportan, y su elevado coste económico. Estos datos resultan impactantes para cualquier profesional sanitario que reconoce los accidentes como un problema de salud prevenible. De hecho la mayor parte de lesiones accidentales son previsibles y por lo tanto, en parte, susceptibles de prevención. Su cadena epidemiológica básica (agente causal, vector y huésped) es similar a la de las enfermedades, aunque en muchos casos es menos conocida. La OMS, entre los objetivos de salud para todos en el año 2000 en el área europea, incluye la disminución en un 25% de la mortalidad por accidentes. El principal escollo para tal objetivo consiste en la falta de conocimiento actual sobre la génesis de los episodios de accidente. Sin embargo los presupuestos asignados en muchos países a la investigación para la prevención de lesiones accidentales son todavía muy inferiores a los de otras patologías, "más médicas", de menor prevalencia y coste social y económico. La Encuesta Nacional de Salud, realizada en 1987, reveló que un 9% de los individuos entre 0 y 15 años tuvieron algún accidente en el último año. En el lactante y preescolar predominan los accidentes domésticos, sobre todo contusiones, heridas y quemaduras. En el escolar las intoxicaciones, y en el adolescente las caídas y accidentes de tráfico. La edad más frecuente de consulta hospitalaria urgente por este motivo es 2-3 años y se describen dos picos de frecuentación, uno entre los 1 y 3 años y otro entre los 11 y 14 años. Los accidentes son más frecuentes en los niños (60%) que en las niñas (40%). Según citan múltiples trabajos, los accidentes que más ingresos ocasionan en términos absolutos son los traumatismos y las quemaduras. Son factores de riesgo (de mayor accidentalidad y de menor receptividad a los consejos preventivos):
- Traumatismos. Más del 90% de las lesiones accidentales son traumatismos, la gran mayoría leves, del tipo de contusiones, heridas o esguinces. Con el incremento de la práctica deportiva, su incidencia va en aumento. Las fracturas constituyen alrededor del 10% de las consultas por golpes y los traumatismos craneales entre el 10 y el 15%, más en niños pequeños. - Lesiones por cuerpo extraño. Representan entre el 4% y el 7% aproximadamente de las consultas de urgencia por accidente. - Intoxicaciones. Representan entre el 2% y el 4% de los motivos de consulta urgente en el medio hospitalario y ocurren fundamentalmente en los niños de 1 a 5 años. Lo más frecuente es la ingesta de fármacos (benzodiazepinas y otros psicotropos, antipiréticos, anticonceptivos, flúor y otros) o productos de limpieza (detergentes concentrados, lejía, cosméticos). - Quemaduras (no cáusticas). No llegan al 2%, pero la mayoría ocurren en niños de menos de 4 años y generan muchos ingresos y secuelas. El 70% se producen en menores de 2 años y la principal causa es el café. Alrededor del 70% de las quemaduras y prácticamente todas las intoxicaciones ocurren en el hogar, siendo el sitio más peligroso habitualmente la cocina. - Mordeduras, arañazos y picaduras. Se concentran en las estaciones de primavera y verano. Pueden ocurrir a cualquier edad. Las mordeduras son mucho más frecuentes por animales domésticos que por animales en libertad. - Ahogamientos. Constituyen una causa poco frecuente de consulta
(menos del 1%), pero tienen una elevada morbimortalidad. Aproximadamente
la mitad precisan ingreso. En los casos graves, la mortalidad y las secuelas
son elevadas. Se producen sobre todo entre el año y los 8 años.
EFECTIVIDAD DE LA INTERVENCIÓN La prevención se basa en una doble estrategia, de protección y de promoción: 1. Vía de la protección o de modificación técnica del medio, con la eliminación de elementos capaces de lesionar ("securización") y su legislación correspondiente. 2. Vía de la promoción educativa o de modificación
del huésped, a través de la educación (información
y habilitación).
La efectividad de las intervenciones en prevención de accidentes es inversamente proporcional al esfuerzo que precisan. Por ello las medidas técnicas de protección que sean sencillas y poco engorrosas, al no precisar cambios de actitudes o conductas activas, resultarán más efectivas. No se tienen muchos datos acerca de la efectividad de cada intervención educativa aislada, sin embargo el consejo promotor del uso de asientos de seguridad para los automóviles parece ser especialmente efectivo, reduciéndose la cifra de lesiones graves hasta en un 70%. La experiencia del TIPP (The Injury Prevention Program, aplicado a niños menores de 4 años, y enfocado a la seguridad de ocupantes de coche, quemaduras y caídas) demuestra que el consejo sistemático es un método coste-efectivo (por cada dólar invertido se ahorran 13) y factible en atención primaria. Dada la complejidad del problema, se considera necesario un planteamiento multisectorial, que implique a la industria, a la escuela, a la publicidad e información pública y al sector sanitario. Entre las medidas preventivas se consideran fundamentales las exteriores al sector sanitario asistencial: - La información continuada a la población a través de los medios de comunicación - La educación, que implica acciones específicas y continuadas que mejoren los hábitos. La escuela puede jugar un papel trascendental. Falta mayor investigación sobre la motivación sobre conductas de seguridad a distintas edades, principalmente la adolescencia. Aún cuando se reconoce que la educación es esencial, se desconoce todavía el grado de eficacia preventiva de distintos métodos de educación grupal. - La legislación o normativa puede potenciar el uso de medidas
protectoras (por ej.: asientos de automóvil, casco en bicicleta
o monopatín, seguridad de edificios con presencia de público,
etc.).
RECOMENDACIONES DEL GRUPO DE EXPERTOS: CONSEJOS PREVENTIVOS EN ATENCIÓN PRIMARIA Está demostrada la eficacia de las medidas de protección de accidentes domésticos y en vehículos. A pesar de ello no ha sido aún evaluada la efectividad del consejo para adoptar dichas medidas. No obstante, todos los grupos de expertos recomiendan que en los controles del niño sano, e incluido en la práctica sistemática del consejo de salud a los padres, preguntar por las medidas de prevención de lesiones que la familia haya adoptado, para conocerlas y en su caso reforzarlas. Después podrán proponerse otros procedimientos de prevención de lesiones, de forma comprensible y concreta, entregando algún folleto-guía informativo, breve y práctico. Si esta guía les resulta atractiva y útil, algunos padres la consultarán con mayor detenimiento en su casa, reforzando el consejo. Estos folletos también sirven para que el sanitario no olvide ningún aspecto importante. Dada la amplitud del tema, deberemos priorizar para cada familia los consejos según las necesidades más manifiestas y asumibles (priorizando las modificaciones de riesgos según el esquema habitual: gravedad, eficacia, factibilidad). Ello implica que en la historia clínica debe constar, en un lugar fácilmente identificable, la lista de los principales factores de riesgo presentes, tanto domésticos como del vehículo. Esta lista deberá obtenerse habitualmente por anamnesis mediante un listado de referencia consensuado por el equipo de trabajo. En las familias de mayor riesgo se aconseja una visita domiciliaria con exploración in situ de los factores de riesgo. En lo referido a los accidentes en la adolescencia se aconseja consejo
personal respecto al especial riesgo de la combinación conducción-alcohol
(driving & drinking).
Las casas con chimeneas, braseros, estufas de leña o eléctricas
tienen mayor riesgo de que se produzcan quemaduras o incendios, por lo
que debe disponerse de extintores y extremar el cuidado con los niños.
Si hay armas, deben estar ocultas y fuera de su alcance. Por último,
algunos animales domésticos pueden morder o atacar a los niños
si no están correctamente domesticados o adiestrados.
Están reglamentadas las características de higiene y seguridad
de los edificios escolares. A pesar de las precauciones, es inevitable
que los niños sufran traumatismos, habitualmente leves o moderados,
sobre todo durante los primeros años de su escolaridad.
La educación vial no es actualmente responsabilidad del sector sanitario. La requieren los niños por ser peatones, patinadores y conductores de bicicleta o ciclomotor (casco, habilidad, prudencia). El consejo antialcohólico en adolescentes puede considerarse como parte de la prevención de futuros accidentes. El uso de casco al ir en bicicleta resulta muy eficaz (40-75% de reducción de traumatismos craneales en quienes lo usan), pero su consejo es poco efectivo, por lo que debe recomendarse una legislación específica que aumente su uso. Otros dos ámbitos de prevención de accidentes extra-domésticos son: 1. La prevención del ahogamiento por inmersión. Para ello se debe enseñar al niño a nadar lo antes posible. 2. La prevención de las quemaduras solares: en épocas
de verano debe aconsejarse la evitación de la exposición
excesiva al sol de mediodía.
Los niños deben ir asegurados dentro del vehículo según las siguientes recomendaciones: - De 0 a 9 meses: silla de seguridad en asiento anterior (*) y en sentido inverso a la marcha. - De 9 meses a 3 años: silla delantera (*) orientada en sentido inverso a la marcha o silla trasera fija orientada en el sentido de la marcha. - De 3 a 12 años: en asientos traseros cojines elevadores (con respaldo para menores de 6 años), mecanismos de ajuste del cinturón del automóvil o cinturones especiales. No conviene utilizar un cinturón diseñado para adultos hasta la adolescencia. Evitar que vayan de pie, en brazos de un adulto, en el asiento delantero
(salvo con los dispositivos mencionados) o sin cinturón.
Los aspectos preventivos más importantes cambian con la edad del niño. Se pueden clasificar en los bloques expuestos en la tabla 1. Descripción del consejo En todo caso no se trata de coaccionar o sobreproteger al niño e inhibir sus necesidades de exploración del medio, sino de ayudarle a él y a su familia a conocer dicho medio y a evitar las situaciones de grave riesgo. Los pequeños "accidentes" cotidianos deben utilizarlos los padres para que el niño aprenda la existencia de riesgos, inicie su identificación y genere actitudes de evitación o protección. La responsabilidad en cuanto a educación vial y prevención de conductas violentas corresponde a la familia y la escuela. El papel del sistema sanitario se limita a informar a las familias sobre aspectos concretos a cuidar. Lo más factible es usar un folleto que se explicará a
la familia.
PUNTOS A DESTACAR 1. Los accidentes constituyen la primera causa de muerte entre el año
y los 40 años, y la primera causa en "años potenciales de
vida perdidos", mayor que la suma de cáncer, cardiopatías
y accidentes vasculares cerebrales.
6. El consejo del uso de casco al ir en bicicleta resulta muy eficaz (40-75% de reducción de traumatismos craneales en quienes lo usan), pero poco efectivo, por lo que debe recomendarse una legislación que aumente su uso. 7. Los pequeños "accidentes" cotidianos pueden utilizarlos los
padres para que el niño aprenda la existencia de riesgos, inicie
su identificación e incorpore actitudes de evitación o protección.
BIBLIOGRAFÍA
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