La prevención de los accidentes de
tráfico es un tema de gran trascendencia social y un asunto de primera
magnitud en salud pública, dadas las cifras de morbimortalidad general que
ocasionan.
Las acciones preventivas las
podemos clasificar en cinco grandes grupos:
-
Acciones
legislativas.
-
Mejora en
los equipamientos de seguridad de los vehículos y de las
infraestructuras viarias en general.
-
Acciones
comunitarias que comprenden las campañas extensas que abarcan medios de
comunicación de masas.
-
Intervenciones o acciones en la escuela.
-
Intervenciones preventivas sanitarias:
-
desde
los servicios de urgencias hospitalarios
-
desde
las consultas de los centros de salud de Atención Primaria (AP)
En el ámbito que nos ocupa, la
Pediatría de Atención Primaria y las actividades preventivas, la cuestión es
descubrir qué actuaciones de nuestra responsabilidad pueden repercutir en la
disminución de la incidencia y gravedad de las lesiones por accidentes de
tráfico en niños.
Es evidente que los dos primeros
grupos de acciones preventivas corresponden a otros estamentos, no obstante,
los pediatras como colectivo tenemos el deber de actuar como consejeros y
como grupo científico como dice la OMS en su documento “Injuries and
violence in Europe. Why
they matter and what can be done” (Lesiones y violencia en Europa.
Por qué importan y qué puede
hacerse). [1]
El papel del pediatra y la
enfermera de pediatría de Atención Primaria puede desarrollarse en el propio
centro de salud, pero también participando en las intervenciones escolares y
comunitarias de la zona donde desempeñen su función.
El pediatra y la enfermera de
pediatría desde su consulta van a centrar su actuación fundamentalmente en
el campo de las recomendaciones en el contexto de las visitas del programa
de salud infantil o en otras ocasiones propicias, tales como la asistencia a
niños accidentados.
En este trabajo se quiere elaborar
una guía de recomendaciones que hayan demostrado su eficacia en la
prevención y disminución de la gravedad de las lesiones por accidentes.
Dentro del apartado de accidentes
de tráfico entran los ocasionados en vehículos a motor con el niño como
pasajero o con el adolescente como conductor de ciclomotores, los sufridos
por peatones y las lesiones por caídas de bicicleta o por colisión de éstas
con vehículos a motor.
En relación con los adolescentes
como conductores, parece pertinente incluir aquí algunos conceptos:
- Los adolescentes pueden, a fecha
abril 2008, conducir ciclomotores a partir de los 14 años y motocicletas
ligeras a partir de los 16.
Un ciclomotor tiene una potencia,
cilindrada y velocidad máxima inferiores a una motocicleta (denominada
comúnmente moto) y se puede conducir con licencia de conducir a partir de
los 14 años, aunque solo pueden llevar pasajero a partir de los 16. Son
vehículos que no pueden sobrepasar los 45 km/h y no pueden circular por
autopistas ni autovías, a no ser que no haya otra vía alternativa, en cuyo
caso deberán circular por el arcén.
- La licencia de conducir para
ciclomotores es distinta del permiso de conducir que se requiere para otro
tipo de vehículos. A partir de los 16 años se puede obtener el permiso de
conducir A1 que habilita para llevar motocicletas de hasta 125 cc.

PREGUNTAS
a. El
consejo sobre el uso correcto de los sistemas de retención infantil (SRI) en
la consulta de Atención Primaria, ¿produce un aumento del nº de niños que
usan correctamente los SRI?
b. El
consejo sobre el uso de los SRI, ¿disminuye la frecuencia y gravedad de las
lesiones por accidentes de tráfico, en niños?
c. El
consejo sobre el uso de cascos de ciclista en niños, ¿da lugar a un aumento
de su utilización?
d. El
consejo sobre el uso de cascos de ciclista en niños, ¿disminuye la
frecuencia y gravedad de las lesiones por accidentes de bicicleta?
e. El
consejo sobre educación vial, en lo que respecta al correcto comportamiento
de los peatones infantiles, impartido en la consulta de Atención Primaria,
¿aumenta las conductas correctas de los niños como peatones?
f. El
consejo sobre educación vial, en lo que respecta al correcto comportamiento
de los peatones infantiles, impartido en la consulta de Atención Primaria,
¿disminuye el número y gravedad de los atropellos?
g. El
consejo en la consulta a los adolescentes conductores de ciclomotores,
¿disminuye la frecuencia o gravedad de los accidentes de moto?
h. ¿Son eficaces los programas comunitarios en la disminución de los accidentes
de tráfico con los niños como víctimas?
i. ¿Y
los programas escolares?

MAGNITUD DEL
PROBLEMA
Los accidentes de tráfico son la
primera causa de muerte en España entre los 5 y los 35 años de edad, tal
como se detalla en los últimos datos analizados y publicados por el Centro
Nacional de Epidemiología (CNE) del Instituto Carlos III del Ministerio de
Sanidad y Consumo, cuyos últimos datos publicados corresponden a 2005 [2].
Las tablas I y II están elaboradas a partir de datos facilitados por el CNE
y presentan conjuntamente las tasas de mortalidad que corresponden al
epígrafe “Acc. tráfico vehículos de motor”, la cifra absoluta de muertos por
esta causa y el orden que ocupa en cada tramo de edad y sexo. El descenso
progresivo de la tasa de mortalidad por esta razón en los últimos años ha
hecho que pase al segundo lugar en niñas de 5 a 14 años.
Tabla I: tasas de mortalidad que
corresponden al epígrafe “Acc. tráfico vehículos de motor”, cifra absoluta
de muertos por esta causa y el orden que ocupa por edad, en varones.
|
VARONES |
|
Edad en años |
Tasa por 100.000
habitantes/nº absoluto
Nº orden de causa de
muerte |
|
2003 |
2004 |
2005 |
|
0-4 |
2,27/24 |
1,36/15 |
1,41/16 |
|
11º |
15º |
15º |
|
5-14 |
3,03/63 |
2,73/57 |
2,66/56 |
|
1º |
1º |
1º |
|
15-24 |
31,45/879 |
26,51/723 |
26,71/710 |
|
1º |
1º |
1º |
|
25-34 |
25,69/942 |
21,73/813 |
20,11/762 |
|
1º |
1º |
1º |
|
35-44 |
18,83/627 |
16,49/564 |
15,43/541 |
|
2º |
2º |
2º |
|
45-54 |
17,29/454 |
15,61/422 |
14,73/410 |
|
4º |
4º |
5º |
Tabla II: tasas de mortalidad que
corresponden al epígrafe “Acc. tráfico vehículos de motor”, cifra absoluta
de muertos por esta causa y el orden que ocupa por edad, en mujeres.
|
MUJERES |
|
Edad
en años |
Tasa por 100.000
habitantes/nº absoluto
Nº orden de causa de
muerte |
|
2003 |
2004 |
2005 |
|
0-4 |
2,8/28 |
1,54/16 |
1,31/14 |
|
10º |
14º |
13º |
|
5-14 |
1,73/34 |
1,67/33 |
1,05/21 |
|
1º |
1º |
2º |
|
15-24 |
8,52/227 |
7,15/186 |
6,15/156 |
|
1º |
1º |
1º |
|
25-34 |
5,33/186 |
4,98/177 |
3,79/136 |
|
1º |
1º |
1º |
|
35-44 |
3,87/127 |
2,89/97 |
2,4/82 |
|
4º |
6º |
8º |
|
45-54 |
4,54/121 |
4,56/125 |
3,83/108 |
|
13º |
13º |
14º |
La Dirección General de Tráfico (DGT)
presenta como datos analizados más recientes los de 2006 [3] en el documento
“Las principales cifras de la siniestralidad vial. España 2006”. La DGT
incluye los fallecidos en accidente de tráfico en los 30 días siguientes al
siniestro y recaba los datos a partir de los informes policiales sobre
accidentes de tráfico con víctimas. El CNE, en cambio, toma los datos de los
boletines estadísticos de defunción, y hay otros dos epígrafes relacionados
con el tráfico aparte de “Acc. tráfico vehículos de motor” (“otros acc.
transporte terrestre” y “otros acc. transporte y efectos tardíos”).
Lamentablemente hay diferencias entre ambas estadísticas debido a la
diversidad de fuentes, trascripción de datos de certificados de defunción a
boletines estadísticos de defunción, etc. En cualquier caso, si consideramos
la tendencia, es paralela en ambos registros.
Este documento muestra cifras
optimistas en tanto que presentan una tendencia descendente desde 2003 a
2006 (Tabla III), (siguiendo la misma tendencia en 2007 según datos
provisionales accesibles en la página web de la DGT) lo cual nunca debe
conformarnos, en todo caso indica que probablemente las medidas llevadas a
cabo en los últimos años van en la dirección correcta.
Tabla III: víctimas mortales por
accidentes de tráfico desde 2003 a 2006.
|
Muertos (edad en años) |
2003 |
2004 |
2005 |
2006 |
2006/2005 |
2006/2003 |
|
0-14 |
153 |
124 |
121 |
115 |
-5% |
-25% |
|
15-24 |
1.167 |
968 |
873 |
741 |
-15% |
-37% |
|
25-34 |
1.220 |
1.089 |
995 |
995 |
-4% |
-22% |
|
35-44 |
808 |
725 |
700 |
717 |
2% |
-11% |
|
45-54 |
616 |
556 |
537 |
494 |
-8% |
-20% |
|
55-64 |
460 |
421 |
429 |
368 |
-14% |
-20% |
|
65 y más |
811 |
738 |
713 |
667 |
-6% |
-18% |
|
Sin especificar |
164 |
120 |
74 |
47 |
-36% |
-71% |
|
Total |
5.399 |
4.741 |
4.442 |
4.104 |
-8% |
-24% |
Comparando las cifras en forma de
tasa de muertos por accidente de tráfico por millón de habitantes, en el año
2006 respecto a 2003, se aprecia un descenso en todos los grupos de edad
(Tabla IV):
Tabla IV: tasa por millón de
habitantes de fallecidos por accidente de tráfico por edad
|
Víctimas mortales por
millón de habitantes
(edad en años) |
2003 |
2004 |
2005 |
2006 |
|
0-14 |
25 |
20 |
19 |
18 |
|
15-24 |
216 |
184 |
170 |
148 |
|
25-34 |
168 |
147 |
134 |
128 |
|
35-44 |
121 |
105 |
100 |
100 |
|
45-54 |
115 |
100 |
94 |
84 |
|
55-64 |
106 |
94 |
93 |
78 |
|
65 y más |
114 |
102 |
98 |
90 |
|
Total |
128 |
110 |
102 |
93 |
El mayor número de muertos entre 0
y 14 años se produjo en niños pasajeros de vehículos. De los 115 niños
fallecidos en 2006, según la DGT, 76 eran pasajeros, 27 eran peatones y 12
eran conductores de bicicleta o ciclomotor.
En el grupo de 15 a 24 años, los
accidentes de circulación son la primera causa de mortalidad. En el año
2005, el 37% de los fallecimientos de este grupo fueron por esta causa
(aunque en el año 2000 fue el 42%).
Un dato importante es que este
grupo de edad representa el 11% de la población española y el 10% del censo
de conductores, a pesar de lo cual suponen el 18% de los fallecidos y el 24%
de los heridos graves.
Dentro del grupo
de los jóvenes, el documento de la DGT desglosa más las edades ya que hay
grandes diferencias entre ellos (Figura 1): de 15 a 17 años 102 muertos por
millón de habitantes en 2006, de 18 a 20 años 163, de 21 a 24 la tasa es
165. Viendo la evolución de 2003 a 2006, es el grupo de 18 a 20 años el que
más ha reducido la cifra de mortalidad.

Figura 1: tasas de muertos por
millón desglosada en distintas edades de adolescentes. DGT. España 2006.
A pesar del descenso en las
cifras de mortalidad globales, las víctimas por accidentes de motocicleta
han aumentado (481 en 2006, el 58% tenían entre 25 y 39 años).
En cuanto a los ciclomotores, en
2006 fallecieron 308 usuarios de ciclomotor, el 24% tenían entre 15 y 17
años, y entre los 10 y los 24 años han fallecido el 54% del total de
víctimas mortales de este tipo de vehículo (figura 2). De los usuarios de
ciclomotor fallecidos, no utilizaban el casco en carretera el 34% y no lo
hacían en zona urbana el 36%.
Para comparar la situación con
Europa se utilizan datos de la Community Road Accident Database (CARE) [4].
La definición internacional que se adopta para “fallecido en accidente de
tráfico” es la de persona que, como consecuencia de un accidente de
circulación, fallece en el acto o dentro de los 30 días siguientes, y se
compara en tasas por millón de habitantes y año. En 2003 España ocupaba el
lugar 17º dentro de la Europa de los 25 (ordenados de menor a mayor tasa)
con una tasa de 128, y en 2006 el puesto 14º con una tasa estimada de 93.

Figura 2: distribución porcentual
del número de muertos por tipo de vehículo y edad. DGT. España 2006.

CAPÍTULOS Y MEDIDAS
PREVENTIVAS PROPUESTAS:
1. USO DE SISTEMAS DE RETENCIÓN
INFANTIL (SRI)
2. USO DE CASCO EN BICICLETAS Y
CICLOMOTORES
3. EDUCACIÓN PEATONAL
4. EL ADOLESCENTE CONDUCTOR

1. USO DE SISTEMAS DE RETENCIÓN
INFANTIL
Se localizan 4 revisiones
sistemáticas sobre este tema.
La más restrictiva en su objetivo,
de mayor calidad metodológica y más reciente1 es una revisión de
la Cochrane que encuentra 5 trabajos de calidad sobre actuaciones
no legislativas encaminadas a aumentar el uso de los asientos
elevados para niños de 4 a 8 años. Estos estudios, con un total de 3.070
individuos incluidos, reunieron criterios de homogeneidad suficientes para
la realización de metanálisis. En conjunto todas las intervenciones
resultaron eficaces (riesgo relativo [RR] 1,43; 95% intervalo de confianza [IC]
1,05 a 1,96).
Cuando se combina la educación a
los padres con un programa de incentivos (descuentos) el efecto es positivo
(RR 1,32; 95% IC 1,12 a 1,55).
Si se combina gratuidad del asiento
elevador con educación, la eficacia es mayor (RR 2,34 con 95% IC 1,50 a
3,63).
Las intervenciones exclusivamente
educativas también resultaron eficaces (RR 1,32; 95% IC 1,16 a 1,49).
Los autores concluyen que las
medidas no legislativas, que consisten en la incentivación (descuentos) o
distribución gratuita de sillas elevadas, combinadas con educación, pueden
ser eficaces. (I-B)
La segunda revisión sistemática (RS)2
estudia el resultado de programas comunitarios (campañas)
dirigidos a niños de 0 a 16 años, promocionando el uso de SRI en
general. Busca estudios que midan disminución de lesiones en niños o cambios
(medidos por observación) en el uso de SRI, utilizando una comunidad control
o un grupo control histórico. Incluyen 8 estudios que reúnen las
características de inclusión.
En los 3 estudios que medían
lesiones como medida del resultado, aprecian una disminución del porcentaje
de riesgo atribuible de lesión en accidente de tráfico de entre el 33 y 55%,
y en los estudios que miden el aumento en el uso de SRI hallan una aumento
del 11% en el uso de SRI en niños 1-5 años, del 13% en niños de 4-8 años,
del 8% en el uso de SRI en asientos traseros en niños de 0-15 años; en un
estudio realizado en una comunidad del alto riesgo social, en preescolares
aumenta un 50% el uso de SRI y en otro estudio con niños de 5-11 años
observan un aumento del 44%.
Los autores concluyen que las
dificultades metodológicas inherentes a este tipo de evaluación de
intervenciones comunitarias hacen que haya que tomar con precaución los
resultados por los posibles sesgos existentes, no obstante los estudios
encontrados muestran cierto grado de eficacia de los programas comunitarios
en este sentido.
(II-2 C)
La revisión sistemática más extensa
es la de Zaza3 que recoge 72 trabajos con criterios de calidad
preestablecidos sobre cinco intervenciones comunitarias que
aumenten el uso de SRI en niños de hasta 4 años.
Las medidas del resultado son las
mismas que en la revisión sistemática de Turner (cambios observados en el
uso de SRI o disminución de lesiones), pero no solo incluyen campañas
publicitarias extensas, sino también otras intervenciones más simples y solo
en niños de hasta 4 años.
Encuentran eficacia en 4 de las 5
intervenciones evaluadas.
1. Las leyes que obligan al uso de
SRI (25 trabajos) dan lugar a una disminución en la mortalidad del 35%
(25-57,3%); disminución de la morbimortalidad del 17,3% (rango, 10,5-35,9%);
aumento del uso de los SRI del 13% (rango, 5-35%). Concluyen que hay una
evidencia fuerte de la eficacia de las leyes que obligan el uso de los SRI
en niños. (II-2/II-3 A)
2. Las campañas informativas
generales (14 estudios) aumentan el uso de los SRI un 12,3% (rango,
3,8-20,8%), midiendo el resultado uno a seis meses después de la campaña. (II-3
B)
3. Los programas educativos que
proporcionan un SRI a bajo coste o gratis (17 trabajos) disminuyen las
lesiones un 6,4% (solo aportan rango, en este apartado, si había más de 7
estudios que lo midiesen, este resultado sólo lo medía un trabajo), aumentan
su uso un 22%
(rango, 4-62%) de forma inmediata y un 6% (2,1-7%) si se miden
uno a diez meses después; la tenencia de SRI aumenta un 51% (16-93%). (I B)
4. Los programas educativos que
recompensan a padres o niños (por ejemplo con cupones descuento para el cine
o para comida rápida) (5 trabajos) producen un aumento del uso de los SRI de
9,9% (4,8-36%) medido uno a cuatro meses y medio después. (I C)
5. Los resultados de programas
exclusivamente educativos no son concluyentes: los dirigidos a padres en la
época perinatal (3 estudios) aumentan la utilización de SRI un 2% (-2 a
+10,9%); un programa dirigido a niños (un estudio con diseño antes-después
en niños de 2,5 a 5 años) produjo un 12% de mejora (p = 0,33). Las dos
intervenciones dirigidas a profesionales eran un estudio no aleatorizado
dirigido a directores de enfermería o de obstetricia que dio lugar a un
aumento de la proporción de hospitales que disponían de medidas escritas
para aplicar a los neonatos respecto a seguridad en el automóvil (línea
basal 25,9%; aumento del 62,3%, p<0,001) y otro dirigido a policías (con un
diseño de antes y después) que produjo un aumento de denuncias por agente,
por uso indebido de los SRI, de 0-10 por mes a 10-20 por mes, seis meses
después. (I/II-1/II-3 C)
La cuarta revisión sistemática es
la de Grossman4 con objetivos similares a los de Zaza, pero
restringiéndolo a programas no legislativos y conclusiones
superponibles. Hace hincapié en la disminución de los efectos positivos con
el tiempo (efectividad moderada solo a corto plazo, y en la necesidad de
realizar estudios aleatorizados controlados bien diseñados.
Se han encontrado también dos
trabajos posteriores y no incluidos en las revisiones sistemáticas
comentadas. Ambos llevados a cabo con familias de bajo nivel socioeconómico.
Uno de ellos5 realizado
en un servicio de urgencias es un ensayo clínico aleatorizado (ECA), no
cegado, realizado en pacientes de 4 a 7 años que no llevaban silla elevada a
su llegada a urgencias. Se distribuyeron en tres grupos de 75, al
considerado como control se le dio instrucción estándar, al segundo grupo
además se le instruyó de forma práctica durante 5 minutos, y al tercero,
además, se le regaló una silla. No encontraron diferencias un mes después
entre los dos primeros grupos (5,5% de uso de silla), mientras que los niños
del tercer grupo lo usaban el 98,2% (p<0,001).
En el otro trabajo6
regalan SRI tanto al grupo control como al de intervención, pero a éste
segundo se le entrena de forma exhaustiva, comprobando una utilización más
adecuada posteriormente en una sesión “tipo ITV” en el grupo intervención.
Es un trabajo no aleatorizado ni cegado, pudiendo existir sesgo de
selección.
En solo dos trabajos se encontró
participación de la consulta de Atención Primaria.
El primero de ellos7
está incluido en la RS de Grossman. Reclutan mujeres que dan a luz en un
determinado hospital y cuyo pediatra de AP pertenece a determinado centro
pediátrico privado. El grupo de intervención recibe educación (protección de
los lactantes al viajar en automóvil, folleto e indicación concreta del tipo
de SRI adecuado) en el periodo posparto y en las revisiones del programa de
salud infantil, al mes y a los dos meses de vida. Al grupo control no se le
ofreció tal programa educativo. La evaluación consistió en observar si
usaban SRI cuando acudían a las revisiones del programa de salud infantil
del mes, dos, cuatro y quince meses de vida. El grupo de intervención
presentaba un 23% más de uso que el control al mes, 72% más a los dos meses,
9% más a los cuatro y 12% más a los 15 meses. Concluyen que los pediatras
pueden ser eficaces con sus consejos pero que se pierde la eficacia con el
tiempo, por lo que esta educación debiera estar incluida de rutina en las
revisiones de salud infantil (trabajo controlado en series sucesivas, no
aleatorizado, cegado para el evaluador). (II-1 B)
El segundo trabajo realizado en AP8
es un estudio aleatorizado controlado, en pacientes de 11 a 24 años, cegado
en la asignación y en la evaluación. Consistía en impartir una entrevista
motivacional breve sobre el uso del cinturón de seguridad y el uso de casco
en ciclistas, les enviaban por correo un folleto explicativo, y recababan
información 3 meses después por vía telefónica. Medían el uso de cinturón y
casco (cuestionario autoinformado) y también la actitud hacia estos sistemas
de seguridad. No hallaron diferencias entre el grupo de intervención y el
grupo control en ninguno de los ítems evaluados. (I D)
En el ANEXO 1 se resume la
normativa sobre SRI en España y los tipos de SRI recomendados para cada edad
y estatura.
Preguntas:
-
El consejo
sobre el uso correcto de los sistemas de retención infantil en la
consulta de Atención Primaria, ¿produce un aumento del nº de niños que
usan correctamente los SRI?
-
El consejo
sobre el uso de los SRI, ¿disminuye la frecuencia y gravedad de las
lesiones por accidentes de tráfico en niños?
Es muy escasa la bibliografía en
estudios de calidad realizados en consultas de pediatría de AP que valoren
la eficacia del consejo breve en la consulta, respecto a la adquisición y
uso de SRI. Un trabajo bien diseñado, en adolescentes, mostró una nula
eficacia del consejo breve en la consulta de AP. La mayoría de los trabajos
realizados en el medio sanitario se han hecho en los servicios de urgencias.
La mayor parte de los trabajos
valoran intervenciones comunitarias legislativas y no legislativas, que
presentan eficacia a corto plazo pero con pérdida de eficacia en el tiempo.
Conclusiones:
1. Las medidas legislativas,
campañas publicitarias, programas educativos en la escuela y en el medio
sanitario, muestran efectos positivos en el uso de SRI y en la
disminución de las lesiones con una eficacia que disminuye con el
tiempo. (I A)
2. La escasez de trabajos
realizados en las consultas de Atención Primaria, da lugar a que no haya
suficiente evidencia para recomendar, pero tampoco para no recomendar el
consejo sobre el uso de SRI. (I I)

2. USO DE CASCO EN BICICLETAS Y
CICLOMOTORES
Se encuentran dos revisiones
sistemáticas Cochrane recientes, la primera evalúa campañas
(intervenciones comunitarias no legislativas) y la segunda la eficacia de la
legislación sobre el uso de cascos en ciclistas.
La RS firmada por Royal9
compara la eficacia de las campañas para conseguir aumentar el uso
del casco en niños, con la inexistencia de campaña. Selecciona 22 ensayos
clínicos aleatorizados, o controlados antes y después, realizados en menores
de 18 años. Concluyen que tienen mayor efecto las campañas comunitarias, OR
4,30 (2,24-8,25,) y las que regalan cascos, OR 4,35 (2,13-8,89), que las que
subvencionan cascos, OR 2,02 (0,98-4,17), y que las campañas realizadas en
la escuela, OR 1,82 (0,94-3,52). En esta revisión sistemática no se valoró
la disminución del número o gravedad de las lesiones craneales, sino solo
el aumento del uso del casco por los niños.
La RS firmada por Macpherson10
recoge 5 estudios de valoración de la implantación de legislación
sobre el uso de casco de ciclista en niños. Estudian los cambios en el
número de lesiones craneales, los cambios en la frecuencia del uso de casco
y los cambios en la frecuencia del uso de la bicicleta tras la implantación
de la legislación. Dos estudios encuentran una disminución significativa de
lesiones, uno disminución no significativa. El uso del casco sí que aumenta
significativamente en todos los estudios. No encuentran trabajos que midan
la hipotética disminución del uso de la bicicleta después de la legislación
(incluyeron este punto entre sus objetivos dado que los detractores de la
puesta en marcha de legislación sobre cascos consideran que disminuiría la
práctica del ciclismo como consecuencia de la misma).
Conclusión de estas dos RS es que
las campañas que se emprendan para aumentar el uso de cascos de ciclistas en
niños van a ser mas eficaces si se realizan en el ámbito comunitario y si
incluyen el regalo de un casco, y que la introducción de legislación que
obligue al uso de casco aumenta dicho uso y disminuye la incidencia de
lesiones craneales en niños.
De los trabajos realizados
exclusivamente en el ámbito sanitario, solo se han encontrado dos
realizados en consultas de Atención Primaria.
En el primero de ellos11,
se imparte consejo sobre la adquisición y uso del casco de ciclista,
de forma individual, y se entrega un folleto. Contactan por teléfono a las
2-3 semanas, preguntando por la adquisición del casco, encontrando que solo
12 (7,2%) niños del grupo de la intervención y otros 12 (7%) del grupo
control lo han comprado. Al inicio del estudio poseen ya casco 24,6% de los
niños del grupo de intervención y 27,9% del grupo control. Concluyen que el
consejo breve en la consulta de AP no es efectivo para influir en la
adquisición del casco.
El segundo, es el trabajo de
Leverence8 ya comentado en el apartado de SRI, cuyo resultado
también era de ineficacia del consejo breve en la consulta de Atención
Primaria.
Hay trabajos realizados en los
servicios de urgencias de hospitales terciarios12,13 que con
diseño de ECA concluyen que las intervenciones desde los servicios de
urgencias de los hospitales son eficaces sobre todo si se regala el casco.
Un trabajo14 que intenta
descubrir las razones sociales por las que los niños no usan el casco
concluye que su uso se asocia significativamente con creencias sociales; los
niños que refieren que todos o casi todos sus amigos usan casco es 9,24
veces mas probable que lo usen; si lo hacen los hermanos o los padres las
conclusiones son más discordantes.
Mas recientemente15 se
ha publicado una encuesta realizada a una muestra representativa de
la población ciclista de una región estadounidense, agrupando los resultados
en 3 grupos de edad: niños (7-10 años), adolescentes (11-19) años y adultos
(>19 años). En total se analizaron 2.424 encuestas. El menor porcentaje de
uso de casco se da en adolescentes (31%) y adultos de 30-39 años (30%)
(Consideramos muy importante este dato porque suele ser la edad que tienen
los padres).
Las razones más frecuentes para no
usarlo son: incómodo, un fastidio, da calor, no lo necesito, no tengo. Se
aprecia una gran influencia de los compañeros (y de los padres) en los
niños: 24,1% de los niños cuyos amigos nunca llevan casco lo llevan, contra
el 80,9% de los que sus amigos siempre lo llevan (27,7 y 68,6 en
adolescentes). El 37,8% de niños cuyos padres nunca llevan casco lo llevan
contra 83,5% de los que siempre lo hacen. En todas las edades los
encuestados subestiman el riesgo de tener un accidente sin casco.
Los autores concluyen que es
importante tener en cuenta estos datos a la hora de realizar una campaña de
promoción del uso de casco, y que es importante dar a conocer los avances
recientes en el diseño de los cascos, en el sentido de que son más ligeros,
más frescos y con diseños más a la moda que anteriormente.
Ha surgido cierta polémica en torno
a si la obligatoriedad del uso de casco podría seguirse de una disminución
importante de la práctica de este deporte16,17, lo cual sería
perjudicial para la salud de la población. Y al contrario, que llevar casco
puede hacer que el ciclista muestre conductas más arriesgadas ante una
sensación de mayor seguridad y que esto se siga de mayor accidentalidad
(teoría de la compensación del riesgo)18. Ninguno de estos dos
argumentos ha sido demostrado ni confirmado hasta la fecha y sin embargo una
revisión sistemática de la Cochrane encuentra evidencia de que el casco es
un medio protector en la prevención de lesiones cefálicas y faciales en
ciclistas de todas las edades19. (II-2 A)
En España, es obligatorio el uso de
casco por los ciclistas solo cuando circulen por vías interurbanas (Real
Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre) desde enero de 2004. Excepciones a
esta norma son: rampas ascendentes prolongadas, razones médicas acreditadas
y condiciones de extremo calor. En ese mismo decreto se prohíbe circular por
los arcenes de las autovías a los menores de 14 años.
Preguntas:
-
El consejo
sobre el uso de cascos de ciclista en niños, ¿da lugar a un aumento de
su utilización?
-
El consejo
sobre el uso de cascos de ciclista en niños, ¿disminuye la frecuencia y
gravedad de las lesiones por accidentes de bicicleta?
El consejo breve en la consulta
respecto al uso del casco por ciclistas ha sido muy poco estudiado y los
escasos trabajos que abordan este tema no son suficientes para valorar con
certeza su eficacia.
Conclusiones:
1. El uso del casco disminuye las
lesiones craneales y faciales en caso de accidente en todas las edades.
(II-2 A)
2. Las campañas de promoción del
uso del casco son eficaces en conseguir un aumento del uso del casco en
niños. (I B)
3. Las intervenciones
legislativas son eficaces en conseguir un aumento del uso del casco y en
disminuir el número y gravedad de las lesiones craneales producidas por
accidentes de bicicleta en niños. (I B)
4. El consejo breve en la
consulta ha sido muy poco estudiado, por lo que no hay suficiente
evidencia para recomendar, pero tampoco para no recomendar el consejo
sobre el uso de cascos en ciclistas. (I I)

3. EDUCACIÓN PEATONAL
Los estudios sobre actividades
preventivas dirigidas a evitar los accidentes en peatones infantiles en
muchas ocasiones forman parte de estudios más globales, sobre educación vial
en general, que incluyen también actividades para la prevención en ciclistas
y pasajeros de vehículos.
Como estudios más específicos de
prevención peatonal se han encontrado dos revisiones sistemáticas, la
primera, una revisión Cochrane publicada en 200220, sobre el
efecto de los programas educativos para disminuir los accidentes de
peatones, que recoge quince ECA, catorce de los cuales son estudios en
niños. Ocho trabajos dirigen los programas educativos directamente a los
niños, y siete lo hacen a través de los padres. Todos los estudios miden
conducta observada, pero ninguno mide la incidencia de accidentes. Llegan a
la conclusión de que la educación de los peatones puede cambiar la conducta
(observada) al cruzar la calle y los conocimientos al respecto, aunque los
resultados son muy dispares, lo que no les permitió realizar un metanálisis.
En ninguno de los ECA hubo participación de la atención primaria de salud.
La segunda RS21 mide la
eficacia de los programas comunitarios en la prevención de los
accidentes peatonales en la infancia. Son trabajos controlados con un
control histórico o un control comunitario, tampoco aquí fue posible el
metanálisis debido a la heterogeneidad de los datos. Los 3 trabajos que
miden lesiones encuentran una disminución del 12%, 45% y 54%
respectivamente. El estudio de Ytterstad (Noruega)22, coordinado
desde un departamento de medicina comunitaria, incluye la participación de
la atención sanitaria, es el programa más complejo y de mejor resultado de
los tres.
Un ensayo controlado no
aleatorizado23 presenta una iniciativa novedosa al trabajar con
escolares de 8 a 12 años, en las clases donde ha habido algún caso
de accidente de tráfico en un niño. Una enfermera de traumatología les
dirige una presentación sobre seguridad vial. Evalúan los conocimientos
sobre el tema antes, inmediatamente después de la presentación, y después de
un mes. Todos los niños tienen un buen resultado postest, pero después de un
mes, los del grupo de intervención mantienen un 100% de respuestas
acertadas, mientras que los del grupo control (cursos en los que no había
habido un niño accidentado) solo dieron 66% de respuestas acertadas,
mostrando así la importancia de dar la instrucción aprovechando un momento
“receptivo” del niño.
Otro estudio educativo interesante24
instruye a niños de 5 a 8 años con un programa informático sobre cómo
cruzar la calle con seguridad, evaluando la adquisición de conocimientos y
la observación de la práctica en la calle. Distribuyen a los niños en
grupos, obteniendo los mejores resultados cuando un adulto comenta y dirige
a un grupo pequeño de niños (mejor que un adulto solo con un niño), no
obtienen resultados positivos ni en el grupo control ni en un grupo de niños
sin la dirección de un adulto.
Otra RS de la Cochrane25
evalúa las estrategias de modificación del tráfico en las ciudades,
lo que llaman area-wide traffic calming, que consiste en la
colocación de obstrucciones a la velocidad, rotondas, señalización clara,
iluminación, redistribución del tráfico (calles de un solo sentido), etc.
No encuentran ECA, pero sí 16 ensayos controlados antes-después que miden
accidentes de tráfico, fallecidos y heridos totales, atropellos y peatones
fallecidos. Combinando los resultados en un modelo de efectos aleatorios
encuentran los siguientes resultados: accidentes de tráfico mortales RR 0,63
(IC 95% 0,14-2,59), accidentes de tráfico con muertos o heridos RR 0,89 (IC
95% 0,80-1,00), total de accidentes de tráfico RR 0,95 (IC 95% 0,81-1,11),
atropellos RR 1,00 (IC 95% 0,84-1,18). Llegan a la conclusión de que son
estrategias prometedoras aunque necesitan evaluaciones más rigurosas.
Preguntas:
-
El consejo
sobre educación vial, en lo que respecta al correcto comportamiento de
los peatones infantiles, impartido en la consulta de Atención Primaria,
¿aumenta las conductas correctas de los niños como peatones?
-
El consejo
sobre educación vial, en lo que respecta al correcto comportamiento de
los peatones infantiles, impartido en la consulta de Atención Primaria,
¿disminuye el número y gravedad de los atropellos?
No se han encontrado trabajos que
evalúen la eficacia del consejo breve en la consulta de Atención Primaria
sobre la seguridad vial de los niños como peatones.
Conclusiones:
1. Los trabajos mejor diseñados
recogen principalmente actuaciones educativas y comunitarias, así como
estrategias complejas y programas globales de seguridad vial, que
obtienen resultados positivos a corto plazo, tanto en la adquisición de
conocimientos sobre seguridad vial como en la modificación de conducta,
con pérdida de eficacia con el tiempo. (I B)
2. Los pocos estudios que evalúan
la eficacia de las estrategias sobre la disminución de accidentes
también dan resultados positivos, aunque por problemas metodológicos es
más difícil extraer conclusiones claras en este punto. (II-3 I)
3. No se han encontrado trabajos
que evalúen la eficacia del consejo breve en la consulta de Atención
Primaria sobre la seguridad vial de los niños como peatones.

4. EL ADOLESCENTE CONDUCTOR
En España, en abril de 2008, la
edad mínima para la conducción de ciclomotores es 14 años y para conducir
motocicletas de hasta 125 cc, es 16 años. Según el Plan de Seguridad Vial de
Motos, la edad mínima para poder conducir ciclomotores va a ser elevada,
aunque queda por definir si quedará establecida en los 15 o los 16 años. Los
vehículos de cuatro ruedas solamente pueden ser conducidos por mayores de 18
años. Por tanto, hay un sector de conductores que entran de pleno en nuestra
competencia como pediatras.
Se ha recogido y seleccionado la
bibliografía que tiene pertinencia en nuestro entorno y que intentamos
resumir en las siguientes líneas, no incluyendo los trabajos que se refieren
a conductores de vehículos de 4 ruedas de menos de 18 años de edad, por no
ser esa la situación en nuestro país.
Es conveniente referirnos a la
situación en otros países europeos, y en este sentido hay un documento muy
interesante de libre acceso en la red [5] con el nombre “Traffic legislation
and safety in Europe concerning the moped and the A1 category (125 cc)
motorcycle”, que establece las comparaciones entre los países europeos (de
los que se dispone información), tanto en legislación como en
accidentalidad. De este documento se han seleccionado dos tablas muy
ilustrativas donde se expone el nº de fallecidos circulando en un ciclomotor
o motocicleta ligera en adolescentes de 14 a 18 años, su relación con la
edad mínima legal para conducirlos en los distintos países (Tabla V) y el
peso porcentual de cada año en el conjunto de los cuatro años (Tabla VI).
En este momento, en el que en
España se debate la posibilidad de elevar la edad mínima; estas cifras
apoyarían esta decisión, ya que, en los países en los que la edad mínima es
14 años (como en España) la cuarta parte de los muertos tienen 14 ó 15 años.
Existe el debate de si un conductor de 14-15 años, al llegar a los 16-17
años, tendría menor riesgo de accidentalidad debido al aprendizaje
acumulado. No se dispone de estas cifras en forma de tasa por no existir
datos de exposición.
Tabla V: número de conductores de
ciclomotor muertos en 1998 para diferentes edades en algunos países europeos
(fuente: CARE -European Road Accident Database-, 2002).
|
Países europeos |
Edad mínima de
conducción de ciclomotores |
Número de conductores
de ciclomotor muertos por año por edades |
Conductores de
ciclomotor muertos de todas las edades |
|
14 |
15 |
16 |
17 |
18 |
14-18* |
|
España |
14 |
10 |
17 |
31 |
32 |
25 |
115 (31%) |
373 |
|
Francia |
14 |
23 |
24 |
49 |
56 |
33 |
185 (40%) |
458 |
|
Italia |
14 |
14 |
27 |
50 |
41 |
37 |
169 (25%) |
675 |
|
Bélgica |
16 |
2 |
2 |
8 |
10 |
8 |
30 (39%) |
78 |
|
Holanda |
16 |
0 |
1 |
17 |
10 |
17 |
45 (51%) |
89 |
|
Total
|
|
49 |
73 |
162 |
150 |
120 |
554 (33%) |
1705 |
|
*.- Porcentaje: número
de conductores de ciclomotor de 14-18 años en relación a los de
todas las edades |
Tabla VI: porcentaje de conductores
de ciclomotor muertos por edad, en relación a todos los conductores de
ciclomotor muertos de 14 a 18 años, de cinco países europeos (cifras de
1998; fuente CARE, 2002).
|
Países europeos |
Edad mínima de
conducción de ciclomotores |
Distribución porcentual
por edades de los conductores de ciclomotor muertos entre los 14
y 18 años |
Nº de conductores de
ciclomotor muertos |
|
14 |
15 |
16 |
17 |
18 |
14-18 |
14-18 |
|
Francia |
14 |
12,4% |
13,0% |
26,5% |
30,3% |
17,8% |
100% |
185 |
|
Italia |
14 |
8,3% |
16,0% |
29,6% |
24,3% |
21,9% |
100% |
169 |
|
España |
14 |
8,7% |
14,8% |
27,0% |
27,8% |
21,7% |
100% |
115 |
|
Bélgica |
16 |
6,7% |
6,7% |
26,7% |
33,3% |
26,7% |
100% |
30 |
|
Holanda |
16 |
0,0% |
2,2% |
37,8% |
22,2% |
37,8% |
100% |
45 |
|
Total |
|
9,0% |
13,1% |
28,5% |
27,4% |
22,1% |
100% |
544 |
Por su interés, aunque no tratan
directamente de actividades preventivas, hay dos artículos descriptivos que
valoran los posibles factores de riesgo en la adolescencia para la
conducción.
Un trabajo israelí26 que
toma como población el registro “Israel Trauma Registry” entre enero de 1997
y junio de 2003, (registro que incluye a los conductores mayores de 16 años
accidentados y que requirieron hospitalización) con 10.963 pacientes,
concluye que los varones tienen mayor riesgo que las mujeres OR 3,75 (95% IC
3,26-4,33) y que la edad es un factor protector (por cada año de edad
disminuye un 3% el riesgo).
El segundo estudio27 se
elaboró en Italia, es un trabajo aleatorizado, en el que realizan una
encuesta a 1.000 adolescentes motociclistas de entre 14 y 20 años, y tras
realizar un modelo de regresión logística múltiple, llegan a las siguientes
conclusiones:
1) Usan rutinariamente el casco
sólo el 54,2% de los conductores y el 28,5% de los pasajeros. Hay una
utilización mayor en los que creen que sus amigos también lo usan. 2)
Conducen fumando el 19,9%. 3) Conducen hablando con el pasajero el 53,6%. 3)
Conducen usando el móvil el 20,7%. 4) Han conducido por lo menos una vez
después de beber alcohol el 20,7% y después de usar drogas el 14,3%. 5) Un
25,7% de los conductores tuvieron un accidente en el ultimo año, el doble en
los que usan móvil que en los que no lo hacen. 6) El 20,4% siempre conduce
por encima del límite de velocidad permitido. 7) El 17% de los conductores
han recibido una multa en el último año, el triple los que hablan con el
pasajero y los que hablan por el móvil.
Con este panorama es fácil deducir
que hay mucho trabajo pendiente en actividades preventivas y de
concienciación para mejorar la situación.
Una amplia revisión DARE de
1996 [6], evalúa actividades preventivas para evitar accidentes en
jóvenes de entre 15 y 24 años. En lo que se refiere a tráfico incluye 84
trabajos entre los que hay todo tipo de diseños de estudio (ECA, estudios
controlados, casos y controles, series de casos, estudios descriptivos...)
graduando la fuerza de la evidencia según el tipo de estudio.
Concluyen que las actividades
preventivas procedentes de trabajos con buena evidencia (I- A/B) para
apoyar la recomendación son: 1) elevar la edad mínima legal para beber a
18-21 años, 2) usar el casco en las motocicletas, 3) llevar a cabo programas
de prevención de accidentes.
Encuentran una aceptable
evidencia (II/III, A/B): 1) usar el casco los ciclistas, 2) desarrollar
zonas urbanas de tráfico seguro, 3) instalación de badenes o peraltes para
controlar la velocidad, 4) “toque de queda” (prohibición de conducción
nocturna), 5) disponer de airbag y colocarse el cinturón de seguridad, 6)
subvencionar el transporte público, 7) publicar avisos para animar el uso de
sistemas de protección.
Sin embargo encuentran buena o
aceptable evidencia para NO recomendar las siguientes actividades (I/II,
D): 1) mejora de los programas formativos para obtención del carné,
2) revisiones periódicas de seguridad de los vehículos e inspecciones
aleatorias junto a la carretera, 3) programas de mejora para los conductores
problemáticos.
Una revisión Cochrane de 200128
cuantifica el efecto de la educación sobre conducción en la escuela
sobre la obtención de licencias, y sobre la incidencia de los accidentes de
tráfico. Encuentran 3 ECA y concluyen que la educación en la escuela sobre
conducción lleva a la obtención más precoz de licencias de conducción. Dicha
educación no mejora la incidencia de accidentes de tráfico sino que produce
un modesto aumento de la accidentalidad de adolescentes en el tráfico. (I,
D)
Por último, otra revisión Cochrane,
de 200429, evalúa 13 estudios que valoran 12 programas (siete de
EE. UU., tres de Canadá, uno de Nueva Zelanda y uno de Australia), que miden
los resultados de la implantación del carné “gradual”, comparando
antes y después de su implantación o comparando con otra jurisdicción donde
no es obligatorio, y concluyen que en los conductores de 16 años la media de
descenso de accidentes globales durante el primer año fue del 31% (26-41%),
también descendió la accidentalidad para todos los adolescentes y la tasa de
accidentalidad por conductor con licencia. (II-2, A)
El modelo de carné de conducción
“gradual” incluye un periodo en que el conductor novel debe conducir siempre
supervisado por un conductor veterano, un segundo periodo en que tiene
restricciones a la conducción (no puede conducir durante la noche,
limitación mayor del nivel de alcoholemia, etc.) y un tercer periodo de
conducción sin restricciones.
Pregunta:
-
El consejo
en la consulta a los adolescentes conductores de ciclomotores,
¿disminuye la frecuencia o gravedad de los accidentes de moto?
No hay estudios sobre actividades
preventivas desde la consulta del pediatra/médico de familia en cuanto al
adolescente conductor
Conclusiones:
1. La adolescencia es una edad de
riesgo en la conducción.
2. Sería aconsejable retrasar la
edad mínima de conducción de ciclomotores en España. (III B)
3. Los conductores de
ciclomotores y motocicletas deben llevar siempre casco. (I A)
4. No son aconsejables los
programas educativos sobre conducción en la escuela. (I D)
5. No hay estudios sobre
actividades preventivas desde la consulta del pediatra/médico de familia
en cuanto al adolescente conductor.

RECOMENDACIONES DE OTROS GRUPOS
Se han consultado las guías de
práctica clínica elaboradas por las principales instituciones
internacionales que intervienen en temas de prevención en la infancia. Se
ofrece a continuación un resumen de las actividades preventivas que
recomiendan para la prevención de lesiones infantiles por accidentes de
tráfico.
La Academia Americana de Pediatría
(AAP) tiene publicada en
su web una guía llamada “The Injury Prevention Program (TIPP)” estructurada
por edades, de una forma muy didáctica [7] actualizada en 2001, y hace
recomendaciones para la consulta desde el nacimiento hasta los 12 años. El
esquema de introducción de los consejos sobre prevención en tráfico es el
siguiente:
- visita prenatal/recién nacido. Sistemas de retención
infantil.
- nueve meses. SRI adaptado a la
edad.
- dos años. Seguridad peatonal.
- cuatro años. SRI adaptado a la
edad.
- cinco años. Seguridad en la
bicicleta.
- ocho años. SRI adaptado a la
edad.
En las demás visitas añaden
refuerzos a estos temas ya introducidos (ANEXO 2).
También la AAP, en la segunda
edición (diciembre de 2006) del documento “El Conductor Adolescente”30
propone una guía anticipatoria para los pediatras, según la cual los
pediatras deben:
- conocer las leyes respecto a
la conducción en adolescentes.
- distribuir material educativo
sobre seguridad para el conductor adolescente.
- alertar a los padres y a los
adolescentes sobre las situaciones de riesgo que comporta la conducción
a esta edad (falta de experiencia, distracciones, vehículos poco
seguros, alcohol, etc.).
- animar al uso del cinturón de
seguridad.
- animar a disminuir las
distracciones al volante (comer, beber, música, teléfonos móviles).
- sugerir a los padres que
establezcan contratos con el adolescente respecto a restringir la
conducción nocturna y el número de pasajeros adolescentes.
- informar del peligro de
conducir bajo los efectos del alcohol o las drogas.
- explicar a los padres que
exijan que el vehículo sea seguro y que esté en buenas condiciones.
- estimular a los padres a que
actúen como buenos modelos.
También consideran que el pediatra
debe participar en los programas comunitarios y escolares sobre seguridad
vial, así como apoyar las leyes sobre la obligatoriedad de los sistemas de
retención y sobre la venta de alcohol a adolescentes. Por último, también el
pediatra, según la AAP, debe presionar para que se elimine la publicidad
sobre las bebidas alcohólicas dirigida a adolescentes, presionar a los
medios de comunicación para que no exhiban la conducción temeraria en
contextos que invitan a su imitación y también presionar a los medios para
que muestren un uso universal del cinturón de seguridad.
The Canadian Task Force on
Preventive Health Care
[8] presenta un documento de 1994, y en la tabla del resumen de
recomendaciones incluye el consejo del uso del casco al montar en bicicleta
encontrando buena evidencia (II-2, B) para incluirlo como recomendación,
pero a nivel de educación en salud pública y en la legislación, y encuentran
insuficiente evidencia para incluirlo o excluirlo como parte del consejo
individual en la consulta (I, C). No entra en el tema de los SRI ni en la
conducción de los adolescentes o la educación peatonal.
The U. S. Preventive Services Task
Force (USPSTF)31
[9] publicó en agosto de 2007 un documento sobre recomendaciones sobre el
uso de SRI y cinturón de seguridad y sobre alcohol y conducción en
adolescentes y adultos, pero analizando la eficacia independiente de las
intervenciones desde Atención Primaria. Por su interés se relatan las
recomendaciones publicadas:
La USPSTF
concluye que la evidencia actual es insuficiente para valorar el incremento
del beneficio, más allá de la eficacia de la legislación y de las
intervenciones comunitarias, del consejo en la consulta de Atención
Primaria, para mejorar el porcentaje de uso correcto de los sistemas de
sujeción de los ocupantes de vehículos. (Grado de evidencia I [insuficiente
evidencia])
Hacen hincapié
en que esta recomendación se refiere a entornos como el estadounidense en
que ya es mayoritario el uso de los sistemas de sujeción de pasajeros y
además existe legislación al respecto. Por eso, un paso siguiente es el de
promover el uso correcto de estos elementos de seguridad para lo cual
consideran que sería necesaria una estrategia global que incluya el consejo
clínico, junto con intervenciones comunitarias y legislación.
La USPTF
concluye que la evidencia actual es insuficiente para valorar el balance de
beneficios y perjuicios del consejo universal a los pacientes en la consulta
de Atención Primaria para disminuir la conducción bajo los efectos del
alcohol o para montar en vehículos cuyo conductor está bajo los efectos del
alcohol. (Grado de evidencia I [insuficiente evidencia])
Recomiendan, sin
embargo, que se hagan test de consumo de alcohol y consejo dirigido a los
pacientes identificados como de riesgo.
The Institute for Clinical Systems
Improvement (ICSI) [10]
publica recomendaciones anuales sobre actividades preventivas basadas en
pruebas, clasificándolas en tres niveles de evidencia (último documento:
octubre de 2007).
En el nivel I (considera así a las
actividades preventivas que están basadas en la mejor evidencia y que los
proveedores de cuidados debemos obligatoriamente realizar) solo
incluyen las inmunizaciones, el cribado de Clamydias en las mujeres
sexualmente activas menores de 25 años y el cribado de la visión a los 4
años.
En el nivel II (actividades
preventivas, basadas en buena evidencia, que deberíamos realizar)
incluyen, entre otras, el consejo sobre seguridad en los vehículos a motor
mediante el uso de SRI adaptado a la edad del niño, así como el uso de casco
en motocicletas. Añaden que el beneficio del consejo es modesto, pero que
dada la enorme repercusión en morbimortalidad infantil, incluso
intervenciones de eficacia modesta es probable que tengan una gran
importancia en su repercusión en salud pública.
En el nivel III de evidencia
incluyen un ítem que denominan “injury prevention screening”. En este nivel
están actividades preventivas que pueden ser ofrecidas según el criterio de
los proveedores de cuidados, no consideran que no sean eficaces, sino que no
hay suficientes estudios publicados para afirmar si son o no son eficaces.
Respecto a la prevención de accidentes de tráfico, aquí incluyen el consejo
sobre el uso del casco en las bicicletas.
The American Medical Association
Guidelines for Adolescent and Preventive Services
(AMA-GAPS) [11], en su recomendación 6ª se refiere a que todos los
adolescentes deben recibir anualmente recomendaciones para la prevención de
accidentes. Éstas deben incluir: consejos para evitar el alcohol y otras
sustancias al conducir, uso de cinturones de seguridad, cascos en motos y
bicicletas, no usar armas, resolver los conflictos interpersonales sin
violencia y preparar adecuadamente la condición física antes de hacer
ejercicio.
The American Academy of Family
Physicians, en sus recomendaciones sobre actividades preventivas de agosto de 2007
[12], en el apartado que se refiere a lesiones accidentales, recomienda el
consejo a todos los padres y pacientes de más de dos años, del modo que
convenga en cada caso, sobre el uso de sistemas de retención infantil,
seguridad en la bicicleta, uso de casco en motocicletas, detectores de humo,
disponer del número de teléfono del centro de toxicología y sobre la
conducción bajo los efectos del alcohol. Se basan para hacer sus
recomendaciones en los trabajos de investigación de la US Preventive Task
Force.
The European Child Safety Alliance
(EUROSAFE) ha editado
una guía basada en pruebas, para la prevención de accidentes infantiles32,
accesible en Internet [13], que divide las intervenciones en técnicas,
políticas o legislativas y educativas. Hay una versión resumida en español,
de acceso libre. No se refiere en ningún momento a intervenciones
específicas desde el ámbito sanitario, sino que las intervenciones
educativas las enfoca principalmente desde el ámbito comunitario y escolar.

BASES DE DATOS
UTILIZADAS
MEDLINE
SUMSEARCH
TRIPDATABASE
EMBASE
COCHRANE DATABASE SYSTEMATIC
REVIEWS
ÍNDICE MÉDICO ESPAÑOL
Estrategia de búsqueda en
MEDLINE
"Accidents, Traffic/prevention
and control"[Mesh] OR "Protective Devices/utilization"[Mesh] OR "Seat Belts/utilization"[Mesh]
OR "Air Bags/utilization"[Mesh] OR "Infant Equipment/utilization"[Mesh] AND
("Infant"[Mesh] OR "Child"[Mesh] OR "Adolescent"[Mesh]) AND "humans"[MeSH
Terms] AND (Clinical Trial[ptyp] OR Meta-Analysis[ptyp] OR Randomized
Controlled Trial[ptyp] OR Review[ptyp])
Complemento para adolescentes
motos/otros
"Accidents, Traffic/prevention
and control"[Mesh] AND "Motorcycles"[Mesh] OR "Off-Road Motor Vehicles"[Mesh]
AND ("humans"[MeSH Terms] AND (Clinical Trial[ptyp] OR Meta-Analysis[ptyp]
OR Randomized Controlled Trial[ptyp] OR Review[ptyp]) AND "adolescent"[MeSH
Terms])
Fecha de última actualización de la
búsqueda: 6 de marzo de 2008

CONCLUSIONES
Uso de SRI
-
Las medidas
legislativas, campañas publicitarias, programas educativos en la escuela
y en el medio sanitario, muestran efectos positivos en el uso de SRI y
en la disminución de las lesiones, con una eficacia que disminuye con el
tiempo. (I A)
-
La escasez
de trabajos realizados en las consultas de Atención Primaria, da lugar a
que no haya suficiente evidencia para recomendar, pero tampoco para no
recomendar el consejo sobre el uso de SRI. (I I)
Uso de casco en bicicletas y
ciclomotores
-
El uso del
casco disminuye las lesiones craneales y faciales en caso de accidente
en todas las edades. (II-2 A)
-
Las campañas
de promoción del uso del casco son eficaces en conseguir un aumento del
uso del casco en niños. (I B)
-
Las
intervenciones legislativas son eficaces en conseguir un aumento del uso
del casco y en disminuir el número y gravedad de las lesiones craneales
producidas por accidentes de bicicleta en niños. (I B)
-
El consejo
breve en la consulta ha sido muy poco estudiado, por lo que no hay
suficiente evidencia para recomendar, pero tampoco para no recomendar el
consejo sobre el uso de cascos en ciclistas y motoristas. (I I)
Educación peatonal
-
Los trabajos
mejor diseñados recogen principalmente actuaciones educativas y
comunitarias, así como estrategias complejas y programas globales de
seguridad vial, que obtienen resultados positivos a corto plazo tanto en
la adquisición de conocimientos sobre seguridad vial como en
modificación de conducta, con pérdida de eficacia con el tiempo. (I B)
-
Los pocos
estudios que evalúan la eficacia de las estrategias sobre la disminución
de accidentes también dan resultados positivos aunque por problemas
metodológicos es más difícil extraer conclusiones claras en este punto.
(II-3 I)
-
No se han
encontrado trabajos que evalúen la eficacia del consejo breve en la
consulta de Atención Primaria sobre la seguridad vial de los niños como
peatones.
Adolescentes como conductores
-
La
adolescencia es una edad de riesgo en la conducción.
-
Sería
aconsejable retrasar la edad mínima de conducción de ciclomotores en
España. (III B)
-
Los
conductores de ciclomotores y motocicletas deben llevar siempre casco.
(I A)
-
No son
aconsejables los programas educativos sobre conducción en la escuela. (I
D)
-
No hay
estudios sobre actividades preventivas desde la consulta del
pediatra/médico de familia en cuanto al adolescente conductor.

RECOMENDACIONES
El descenso progresivo en las
cifras de siniestralidad vial en España en los últimos años se debe al
resultado de un conjunto de medidas legislativas, campañas de ámbito
comunitario, mejor atención sanitaria urgente y concienciación de la
población.
Hay poca bibliografía publicada
sobre la eficacia del consejo del pediatra, médico de familia y enfermera en
la consulta de Atención Primaria, sobre la prevención de las lesiones por
accidentes de tráfico en niños y adolescentes.
No obstante, dada la importancia
del efecto a conseguir, la eficacia de los sistemas de retención infantil
(SRI) y el uso del casco, y la todavía altísima cifra de morbimortalidad que
ocasionan los accidentes de tráfico en niños y adolescentes, Previnfad
considera conveniente la siguiente recomendación:
|
El pediatra y la enfermera
de Atención Primaria deben ofrecer consejo en el uso de SRI, uso de
casco en bicicletas y ciclomotores, y educación vial en todas las
revisiones del Programa de Salud Infantil y en las ocasiones
propicias, como es la atención en caso de lesión de cualquier
gravedad por este motivo. |
|
Las campañas de ámbito
comunitario sí han demostrado eficacia en el tema que nos ocupa. El
pediatra y enfermera de pediatría, en su dimensión de agentes
sociales en su entorno, pueden y deben participar en las actuaciones
de este tipo en las que se les requiera. |

DIRECCIONES DE
INTERNET
(Consultados el 17 de mayo de 2007):
[1] Documento de la OMS
“Injuries and violence in Europe. Why they matter and what can be done”
http://www.euro.who.int/document/E87321.pdf
[2] Estadísticas de mortalidad por
causas en España
http://www.isciii.es/htdocs/centros/epidemiologia/anexos/ww01_ed.htm
[3] Documento de la DGT “Las
principales cifras de la siniestralidad vial. España 2006”
http://www.dgt.es/was6/portal/contenidos/es/seguridad_vial/estadistica/accidentes_30dias/princip_cifras_siniestral/cifras_siniestralidadl003.pdf
[4] Estadísticas europeas de la
Community Road Accident Database (CARE)
http://ec.europa.eu/transport/roadsafety/road_safety_observatory/care_en.htm
[5] Documento “Traffic
legislation and safety in Europe concerning the moped and the A1 category
(125 cc) motorcycle”
http://www.swov.nl/rapport/R-2004-10.pdf
[6] Revisión DARE sobre actividades
preventivas para evitar accidentes en jóvenes de entre 15 y 24 años
http://www.crd.york.ac.uk/CRDWeb/ShowRecord.asp?View=Full&ID=11996008507
[7] “The Injury Prevention
Program (TIPP)” de la Academia Americana de Pediatría (AAP)
http://www.aap.org/family/TIPPGuide.pdf
[8] The Canadian Task Force on
Preventive Health Care
http://www.ctfphc.org/
[9] The U. S. Preventive Services
Task Force (USPSTF) sobre seguridad vial en niños y adolescentes
http://www.ahrq.gov/clinic/uspstf/uspsmvin.htm
[10] The Institute for Clinical
Systems Improvement (ICSI)
http://www.icsi.org/preventive_services_for_children__guideline_/preventive_services_for_children_and_adolescents_2531.html
[11] The American Medical
Association Guidelines for Adolescent and Preventive Services (AMA-GAPS)
http://www.ama-assn.org/ama/upload/mm/39/gapsmono.pdf
[12] Documento del resumen
de las recomendaciones de la American Academy of Family Physicians
http://www.aafp.org/online/etc/medialib/aafp_org/documents/clinical/CPS/rcps08-2005.Par.0001.File.tmp/Microsoft%20Word%20-%20Approved%20August%202007%20CPS%20with%20edits.pdf
[13] Guía de la The European Child
Safety Alliance (EUROSAFE) sobre prevención de accidentes infantiles
http://www.eurosafe.eu.com/csi/eurosafe2006.nsf/wwwVwContent/l2europeanchildsafetyalliance.htm

BIBLIOGRAFÍA
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and avoidance of alcohol use while driving: U.S. preventive services task
force recommendation statement. Ann Intern Med. 2007; 147(3):187-193.
32. Mac Kay M, Vincenten J,
Brussoni M, Towner L. Good Practice Guide: Good Investments in Unintentional
Child Injury Prevention and Safety Promotion.
2006.

ANEXO 1
NORMATIVA
RESPECTO AL USO DE SISTEMAS DE RETENCIÓN INFANTIL
En España la legislación vigente
respecto al uso de los SRI es la correspondiente al real decreto 965/2006,
de 1 de septiembre, que introduce modificaciones al Reglamento General de
Circulación (real decreto 1428/2003, de 21 de noviembre). Se resumen los
puntos más destacados:
-
En los
asientos delanteros está prohibida la circulación de menores de 12 años,
salvo que utilicen dispositivos homologados al efecto. Excepcionalmente,
cuando su estatura sea igual o superior a 135 cm podrán utilizar el
cinturón de seguridad de adultos.
-
En los
asientos traseros si la estatura es menor de 135 cm deben utilizar SRI
homologados en función de su talla y edad. Si miden entre 135 y 150 cm
podrán utilizar indistintamente SRI o cinturón de seguridad de adultos.
-
Los niños
no podrán utilizar un SRI orientado hacia atrás instalado en un asiento
equipado de airbag frontal a no ser que haya sido desactivado.
-
Los taxis,
cuando circulen en tráfico urbano o áreas urbanas de grandes ciudades,
podrán transportar a personas de menos de 135 cm sin utilizar un SRI,
siempre que ocupen un asiento trasero.
-
En el
transporte escolar los asientos enfrentados a pasillo o a foso de
escalera solo podrán ser ocupados por pasajeros de menos de 16 años
cuando dichos asientos dispongan de cinturón de seguridad o SRI adecuado
a la talla y edad. Asimismo deberán usar los SRI los mayores de 3 años
si el vehículo dispone de ellos (le ley no obliga, de momento, a que los
autobuses dispongan de SRI).
La homologación de los SRI
corresponde en España a IDIADA (Instituto de Investigación Aplicada del
Automóvil) y se rige por el Reglamento de la UN/ ECE (United Nations/Economic
Comission for Europe) R 44/04.
Se detallan a continuación los
grupos de SRI de acuerdo con las normas en vigor, y el peso y talla de los
niños para los que se recomiendan:
 |
Grupo 0: de 0 a 10 kg y
menos de 76 cm |
|
Capazo
adaptado para recién nacidos y lactantes de hasta 10 kg de peso.
Debe
instalarse en el asiento posterior del vehículo, en posición
transversal, colocando al niño con la cabeza hacia el interior |
 |
Grupo 0+: de 0 a 13 kg
y menos de 92 cm |
|
Sistema que permite llevar
al bebé en la parte trasera o en la delantera del vehículo, siempre
que el airbag del copiloto esté desconectado o no disponga de él.
La colocación de la silla
será siempre en sentido contrario a la marcha. |
 |
Grupo 1: de 9 a 18 kg y
de 92 a 108 cm |
|
El niño va sujeto a la
silla mediante un arnés, y aquella al vehículo. Puede colocarse
tanto en el asiento delantero como en el trasero y en ambos sentidos
de la marcha.
Es muy importante ajustar
la silla a medida que crece el niño y evitar holguras.
Este grupo puede
adquirirse con anclaje Isofix. |
 |
Grupo 2: de 15 a 25 kg
y de 98 a 123 cm |
|
El elevador con respaldo
permite adaptar el recorrido del cinturón de tres puntos a los
sistemas de retención, utilizando el cinturón de seguridad del
vehículo para sujetar al niño.
Con este sistema el niño
puede viajar en el asiento delantero o en el trasero, y en el
sentido de la marcha. |
 |
Grupo 3: de 22 a 36 kg
y de 115 a 150 cm |
|
El cojín alzador eleva al
niño para que pueda utilizar el cinturón de tres puntos del vehículo
con total seguridad.
Puede ir tanto en plazas
delanteras como traseras en el sentido de la marcha. |

ANEXO 2
Esquema de la introducción de los
consejos sobre prevención de accidentes
(basado en The Injury Prevention
Program – TIPP de la Asociación Americana de Pediatría – AAP)
|
EDAD |
INTRODUCIR |
REFORZAR |
|
Prenatal/recién nacido |
Sistemas de retención infantil
(SRI) del grupo 0/0+ |
|
|
2
días a 4 semanas |
Caídas |
SRI
del grupo 0/0+ |
|
2
meses |
Quemaduras-líquidos calientes
Atragantamiento/asfixia |
SRI
del grupo 0/0+
Caídas |
|
4
meses |
Seguridad en la bañera |
SRI
del grupo 0/0+
Caídas
Quemaduras-líquidos calientes
Atragantamiento/asfixia |
|
6
meses |
Envenenamientos
Quemaduras- superficies calientes |
Caídas
Quemaduras-líquidos calientes
Atragantamiento |
|
9
meses |
Seguridad en el agua/piscina
SRI
del grupo 1 |
Envenenamientos
Caídas
Quemaduras |
|
1
año |
|
Seguridad en el agua/piscina
Caídas
Quemaduras |
|
15
meses |
|
SRI
del grupo 1
Envenenamientos
Caídas
Quemaduras |
|
18
meses |
|
SRI
del grupo 1
Envenenamientos
Caídas
Quemaduras |
|
2
años |
Caídas-equipamiento en el juego
Triciclos/cascos
Seguridad peatonal |
SRI
del grupo 1
Seguridad en el agua/piscina
Quemaduras |
|
3
años |
|
SRI
del grupo 1
Seguridad peatonal
Caídas
Quemaduras |
|
4
años |
SRI
del grupo 2 |
Seguridad peatonal
Caídas-Equipamiento en el juego |
|
5
años |
Seguridad en el agua/piscina
Seguridad en la bicicleta |
Seguridad peatonal
SRI
del grupo 2 |
|
6
años |
Seguridad frente a incendios
SRI
del grupo 3 |
Seguridad en la bicicleta
Seguridad peatonal |
|
8
años |
Seguridad en el deporte
|
Seguridad en la bicicleta
SRI
del grupo 3 |
|
10
años |
Cinturón de seguridad |
Seguridad en el deporte
Seguridad en la bicicleta |
|
14
años |
Casco
en ciclomotor
Respeto normas de tráfico |
Seguridad en el deporte
Seguridad en la bicicleta
Cinturón de seguridad |
Se
muestran sombreadas las recomendaciones de consejos sobre prevención de
lesiones relacionadas con accidentes de tráfico.
