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PREVENCIÓN DEL CÁNCER DE PIEL Y CONSEJO SOBRE
PROTECCIÓN SOLAR
Autor de este capítulo: Dr. Manuel Merino Moína y Grupo PrevInfad / PAPPS
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El autor declara que no tiene conflictos de intereses en relación con
el tema abordado en este documento.
Cómo citar este artículo: Merino Moína, M. Prevención del cáncer de piel y
consejo de protección solar. En recomendaciones PrevInfad / PAPPS [en
línea]. Actualizado noviembre de 2009. [consultado DD-MM-AAAA]. Disponible en
http://www.aepap.org/previnfad/melanoma.htm
INTRODUCCIÓN
Los cánceres que
afectan a la piel constituyen el grupo de neoplasias más frecuentes en los
humanos y está demostrada su relación etiológica con la exposición a las
radiaciones solares1.
En las últimas
décadas se aprecia, a nivel mundial, un aumento en la incidencia de los
tumores cutáneos y en especial de melanomas en las personas de raza blanca.
El incremento se atribuye en parte a los cambios de hábitos relacionados con
una mayor exposición solar y al empleo de mecanismos artificiales de
bronceado. Esta situación, que también afecta a España, ha llevado al
establecimiento de recomendaciones de fotoprotección y a la puesta en marcha
de campañas educativas de diversos tipos para modificar la conducta de la
población respecto a la exposición al sol.
Por otro lado, se sabe que las radiaciones solares, además de sus
conocidas propiedades cancerígenas, también tienen importantes efectos
beneficiosos, y que la falta de exposición al sol puede conducir a déficit
de vitamina D y sus consecuencias a varios niveles, y a la merma de otros
efectos saludables menos estudiados2.
Promover conductas
equilibradas entre la exposición
excesiva y la deficitaria parece ser el camino a seguir, aunque los
hábitos y medios de fotoprotección deberán individualizarse, teniendo en
cuenta tanto circunstancias externas, como latitud, clima, altitud, etc.,
como en especial las de índole personal, como principalmente el tipo de piel
y la existencia de antecedentes familiares de cáncer cutáneo.
En este
trabajo se abordará la prevención primaria del cáncer de piel y el papel que
pueden jugar en ella los profesionales sanitarios de atención primaria que
trabajan con niños, adolescentes y sus familias, a la luz de las pruebas
disponibles.

EFECTOS DE LAS RADIACIONES ULTRAVIOLETA
La vida
terrestre depende de la energía radiante procedente del Sol. La radiación
ultravioleta es la banda de la radiación electromagnética que comprende
longitudes de onda entre los 400 y los 100 nanometros (millonésimas de
milímetro) y que abarca desde el final del color violeta de la luz visible
hasta el comienzo de los rayos X.
Aproximadamente
el 5% de la radiación solar que alcanza a la Tierra corresponde a las
radiaciones del rango ultravioleta (UV). La cantidad de radiación UV que
llega a un determinado punto de la superficie terrestre depende de varios
factores: ángulo con que incidan los rayos (hora del día, latitud y estación
del año), composición de la atmósfera que atraviesan (ozono estratosférico,
polución atmosférica y vapor de agua en suspensión), presencia de
superficies reflectantes (nieve, arena, pavimento, acumulaciones de agua,
etc.) y altitud.
El índice UV (IUV)
es un número que indica, de forma simple, la cantidad de radiación
ultravioleta a la que están expuestas las personas en la superficie
terrestre, alcanzando valores de hasta 20 en las proximidades del ecuador y
no más de 5 en los países del norte del planeta (tabla 1). Se utiliza para
hacer pronósticos de intensidad de esta radiación y servir de referencia
para optar por las medidas de fotoprotección más convenientes.
Tabla 1.-
Categorías y colores de referencia en función del índice UV
|
Tipo |
Rango de IUV |
Color |
|
Bajo |
0 a 2 |
Verde |
|
Moderado |
3 a 5 |
Amarillo |
|
Alto |
6 a 7 |
Naranja |
|
Muy alto |
8 a 10 |
Rojo |
|
Extremo |
≥ 11 |
Púrpura |
Fuente:
Global solar UV index. Organización Mundial de la Salud,
2002. Tomado de http://www.who.int/mediacentre/factsheets/who271/en/
(consultado el 28 de noviembre de 2009)
La utilización del IUV
está recomendada como medio para concienciar a la población sobre los
efectos negativos que tienen los rayos solares UV en la salud y para alertar
sobre la necesidad de protegerse de la radiación excesiva. El IUV es
creciente a medida que nos acercamos al ecuador y su magnitud viene
determinada también lógicamente por la estación del año, la altitud y por
factores atmosféricos (nubosidad, contaminación). Actualmente es habitual su
publicación dentro de las predicciones meteorológicas de los medios de
comunicación. En España, en los días despejados de junio, al mediodía, se
alcanzan valores de IUV entre 9 y 11, según la latitud.
Está claramente
demostrado que la luz solar y la radiación ultravioleta de amplio espectro
(incluyen UVA, UVB y UVC), incluida la procedente de lámparas y camas
solares, son agentes cancerígenos para los humanos y por esa razón están
incluidas en el grupo 1 de la clasificación de carcinógenos de la Agencia
Internacional para la Investigación del Cáncer (de siglas IARC en inglés) de
la Organización Mundial de la Salud (tabla 2). De otra parte, se infiere a
través de la experimentación animal y con células humanas in vitro
que, por separado, tanto los UVA, como los UVB y los UVC resultan todos
carcinógenos (tabla 3)1,3.
Tabla 2.- Tipos
de radiación incluidas en el Grupo 1 de cancerígenos IARC (agentes
carcinógenos para los humanos)
|
-
Radiaciones ionizantes
·
Emisores de partículas alfa
·
Emisores de partículas beta
· Rayos
X y gamma.
·
Radiación de neutrones |
|
-
Radiación solar |
|
-
Radiación ultravioleta (longitudes de onda de 400-100 nm, abarcando
UVA, UVB y UVC) |
De forma
natural, dentro de la banda UV, son los UVA los que llegan en mayor cantidad
a la superficie del planeta (95%) y en segundo lugar y a gran distancia los
UVB (5%). Los rayos UVC no alcanzan la corteza terrestre, pues dada su corta
longitud de onda son absorbidos por el ozono, el oxígeno molecular y el
vapor de agua de las capas altas de la atmósfera.
Los efectos
biológicos nocivos de los rayos UVA provienen de un mecanismo indirecto, al
transferir su energía a radicales oxidantes (peróxido, hidroxilo y anión
superóxido). Sin embargo, los UVB son absorbidos directamente por el ADN,
provocando modificaciones de sus bases (mutaciones). Si los ordenáramos
según su potencial genotóxico directo, los más potentes serían los C,
seguidos de los B y finalmente los A, estos últimos a bastante distancia.
Durante un tiempo se consideró a los UVB como la única causa del cáncer de
piel, pero en los últimos años se ha descubierto la importancia en este
aspecto de los UVA como generadores de moléculas activas con capacidad
mutagénica4.
El papel
cancerígeno de la radiación ultravioleta es muy evidente, de forma que hay
una relación estrecha entre la mutación del gen supresor de tumores p53 y
las radiaciones UV, haciendo que su presencia se considere como la “firma”
de su actividad cancerígena5.
Más del 90% de los carcinomas de células escamosas contienen mutaciones de
este gen, y asimismo estas mutaciones se encuentran en el 74% de
las muestras de piel humana normal expuesta al sol y tan solo en el 5% de
las de la piel no expuesta6.
Hay estudios
que demuestran que los fotoproductos del ADN inducidos por la radiación
ultravioleta provocan la liberación de citoquinas que favorecen la aparición
y desarrollo de tumores, la inmunosupresión y la inducción de virus latentes7.
El efecto inmunosupresor de las radiaciones UV, especialmente las UVA,
también ha podido ser demostrado en animales en cuanto a la disminución de
la respuesta inmunológica a las infecciones y a las vacunas8,9.
También es bien
conocida la relación entre el envejecimiento de la piel, diferentes
enfermedades oculares y especialmente las cataratas, y las radiaciones
solares10,11.
No obstante,
las radiaciones UV también producen efectos beneficiosos para el hombre y
resultan útiles para la industria y la investigación. Algunos de estos
efectos y usos son los siguientes:
- Formación en
la piel de vitamina D a partir de su provitamina.
- Tratamiento
de la psoriasis y otras enfermedades dermatológicas.
- Astronomía
ultravioleta.
-
Fotopolimerización industrial.
-
Esterilización de materiales (generalmente UVC).
Tabla 3.-
Características de los diferentes tipos de radiaciones ultravioleta
|
Propiedad
|
UVA |
UVB |
UVC |
|
400-315
nm |
315-280
nm |
280-100
nm |
|
Penetran hasta la superficie terrestre |
+++ |
+ |
- |
|
Varían
su intensidad con la latitud, hora, estación del año, altitud y
nubosidad |
+ |
+++ |
- |
|
Atraviesan el vidrio de las ventanas |
++ |
- |
- |
|
Penetran profundamente en la piel |
++ |
- |
- |
|
Inducen
quemaduras solares |
+ |
+++ |
+++ |
|
Inducen
pigmentación |
++ |
+++ |
- |
|
Inducen
engrosamiento de la epidermis |
+ |
+++ |
- |
|
Favorecen
el envejecimiento cutáneo |
+++ |
+ |
- |
|
Estimulan la síntesis de vitamina D |
- |
+++ |
- |
|
Se
relacionan con las cataratas |
+ |
+++ |
- |
|
Tienen
poder
carcinógeno |
+/++ |
+++ |
+++ |
Modificado de: de Vries
E, Coebergh JW. Cutaneous
malignant melanoma in Europe. Eur J Cancer. 2004 ;
40: 2355-2366.

LA
VITAMINA D Y LA RADIACIÓN UV
La vitamina D,
junto con la calcitonina y la PTH, regulan el metabolismo del calcio y el
fósforo. Tiene por lo tanto un papel decisivo en la salud ósea, muscular y
dental, pero también se ha demostrado su importancia a otros muchos niveles,
de forma que su falta conduce no solo al raquitismo en el déficit infantil,
que podría considerarse la punta del iceberg de la carencia grave de esta
vitamina, sino que, por sus importantes implicaciones en la regulación del
crecimiento celular, su ausencia relativa se asocia a la aparición de
diversas enfermedades como la diabetes, patología cardiovascular y varios
tipos de cánceres12,13.
Es una
sustancia liposoluble y por lo tanto se almacena en el organismo, lo que
permite el mantenimiento de unos niveles adecuados durante más de un mes,
sin recibir nuevos aportes.
La fuente
primordial de vitamina D en el hombre son las radiaciones UVB, que activan
el paso de provitamina a vitamina D3 en la piel. Cuanto más perpendiculares
son los rayos solares respecto a la superficie terrestre, menos filtro
atmosférico se encuentran (principalmente el ozono estratosférico y el vapor
de agua) y más cantidad de rayos UVB alcanza la piel, por lo que cuanto
menor sea la latitud, mayor la altitud y especialmente en las horas del día
en las que está el sol más alto mayor cantidad de radiación se recibirá. La
radiación requerida para la producción de vitamina D presenta un umbral que
no se alcanza en invierno en nuestro hemisferio en latitudes superiores a
42º norte14. Y aunque algunos alimentos contienen esta vitamina
(productos lácteos, pescado azul y huevos, principalmente, además de los
alimentos enriquecidos artificialmente), se estima que, de forma natural,
siguiendo la dieta habitual occidental solo obtenemos a través de los
nutrientes el 10% de las necesidades diarias de esta sustancia2.
La cantidad de radiación
UV requerida para conseguir unos niveles adecuados de vitamina D depende de
la intensidad de la radiación UVB, ya comentada, de la extensión de
superficie cutánea expuesta y del grado de pigmentación de la piel.
Con la dosis de radiación UV de 1
MED o dosis eritematógena mínima, que depende del tipo de piel, pero que en
individuos de razas europeas oscila entre 200 y 500 julios/m2,
aplicada al cuerpo desnudo, se liberan 10.000-20.000 UI de vitamina D3 en el
organismo en las siguientes 24 horas. Esto equivale a la exposición corporal
total de un adulto de piel clara en verano, a lo largo de 10-15 minutos
durante las horas centrales del día. Pues bien, si durante ese tiempo se
expusieran solo los brazos, manos y cara, alcanzaría para liberar 1.000
unidades de la vitamina y por tanto estarían cubiertas las necesidades
diarias15,16.
En las últimas
décadas se detecta un resurgimiento del “raquitismo bioquímico” e incluso de
algunos casos de raquitismo carencial clínico que podría verse favorecido
por la creciente “fotofobia solar” provocada por las campañas de prevención
del cáncer de piel que promueven la casi supresión, en la práctica, de la
exposición directa al sol de los niños17.
Además, el sol produce otros
innegables efectos beneficiosos que no están mediados por la vitamina D y en
los que la fotoprotección extrema podría interferir18,19.
En esta tesitura, las nuevas
recomendaciones de fotoprotección incluyen y destacan la importancia de la
vitamina D
y la conveniencia de seguimiento
e incluso intervención en los niños con mayor riesgo de padecer el déficit
de esta vitamina en nuestro medio, como es el caso de los niños de piel
oscura o negra, los institucionalizados o encamados, y los lactantes
amamantados por madres deficientes en vitamina D20-23.
Por otro lado, la nueva búsqueda
de la exposición al sol y la relajación de las recomendaciones sobre
fotoprotección hacen temer a algunos autores que puedan conducir a la
desprotección frente a las peligrosas radiaciones UV y que como consecuencia
provoquen un repunte de los cánceres cutáneos y otras enfermedades
relacionadas24,25.
Claramente lo
acertado será alcanzar un punto de equilibrio que permita proteger de la
sobreexposición nociva a los rayos solares sin a su vez privarnos de sus
muchos efectos beneficiosos, teniendo en cuenta los múltiples factores que
intervienen, tanto ambientales (climáticos, geográficos y socio culturales)
como genéticos (raza y carga hereditaria).

INCIDENCIA DE LOS
TUMORES DE PIEL
Los tumores de
la piel son los más frecuentes de todos los cánceres26 y se
suelen dividir en dos tipos: los melanomas y los llamados tumores no
melanomatosos, constituidos éstos por los carcinomas espinocelulares y los
basocelulares. El segundo tipo de neoplasias es diez veces más frecuente que
los melanomas y de relativamente baja malignidad, pero si no son detectadas
en estadios iniciales pueden dan lugar, tras el tratamiento, a cicatrices y
deformaciones de gran repercusión estética y psicológica. El melanoma, por
el contrario, es uno de los cánceres con mayor mortalidad relativa debida a
su elevada propensión a metastatizar precozmente y además afecta a población
relativamente joven, lo que le convierte en uno de los tumores malignos más
importantes en cuanto a número de años potenciales de vida perdidos por cada
muerte27.
En la década de
los 70 surgió la primera alarma en relación al aumento del número de casos
de melanoma y de mortalidad debida a esta causa en población de origen
europeo. Los estudios mostraron incrementos anuales de entre 3% y 7%, lo que
suponía que se estarían duplicando el número de casos cada 10 ó 20 años28,29.
Del mismo modo, en EE. UU. durante los últimos 30 años, el aumento en la
tasa de incidencia anual de melanomas invasivos se ha triplicado, pasando la
tasa de incidencia anual ajustada a edad por 100.000 habitantes de 7,89 en
1975 en un crecimiento constante a 21,14 en 200630,31. Además
este aumento, que afectaba a ambos sexos, se debía fundamentalmente
a melanomas localizados en el tronco en el caso de los varones, y en brazos
y piernas en las mujeres, y no a las regiones del cuerpo más expuestas de
forma continuada al sol, como la cabeza y el cuello32-35.
A nivel
mundial, este aumento en los diagnósticos se ha producido especialmente, por
un lado, en los países con elevado número de horas de sol anuales y
predominio de razas de piel clara, como ciertas áreas del continente
norteamericano, Nueva Zelanda y Australia, y por otro en poblaciones, como
la norte y centroeuropea, que desde el siglo pasado y de forma creciente
acude en sus vacaciones a las playas de países más soleados, como los
mediterráneos y tropicales. En cualquier caso, esta situación epidemiológica
es compartida, en mayor o menor grado, por todas las regiones del mundo
desarrollado, si bien se entiende que este aumento en la incidencia también
es debido en parte al diagnóstico más precoz de estas enfermedades36.
El melanoma
ocupa el 17.º lugar en frecuencia respecto a todos los cánceres en los
varones europeos y el 8.º en las mujeres37,38. España, junto
con Portugal y otros países ribereños del mediterráneo como Italia y Grecia,
es comparativamente uno de los países de Europa con menor incidencia de
melanoma (figura 1), con una tasa ajustada por 100.000 habitantes, en 1998,
de 5,85 para varones y 7,50 para mujeres, en comparación por ejemplo con
Suecia, donde fue de 16,08 y 15,00 respectivamente39. Sin
embargo, hay datos que muestran claramente que esta incidencia, al igual que
en otras zonas del mundo con predominio de población de raza blanca, está
aumentando en nuestro país y además también la mortalidad atribuible a esta
causa40-42.
Figura 1.- Incidencia de
melanoma en Europa.

Las causas que
se esgrimen para explicar este incremento de casos de cáncer cutáneo son las
siguientes:
- Cambios
de estilo de vida de la población y creciente exposición al sol. A comienzos
del siglo XX prácticamente nadie tomaba el sol en la playas, el veraneo y el
ocio en espacios abiertos era un privilegio de los sectores de población con
mayor nivel de riqueza. El aspecto bronceado de la piel se convirtió en
un símbolo de estatus económico alto. También por estos tiempos se empezaron
a recomendar los baños de sol para la cura de ciertas enfermedades como la
tuberculosis y el raquitismo. Con el paso de los años y la bonanza económica
de los países occidentales, se generalizó el ocio en espacios abiertos, el
veraneo y fueron proliferando los viajes a países soleados. Las modas
trajeron otros tipos de trajes de baño que dejaban más piel expuesta al sol
y se abandonó el hábito de cubrirse la cabeza con gorros y sombreros de ala
ancha. Aparecieron las lociones solares, inicialmente con el fin
de permanecer más tiempo al sol y finalmente, en la década de los 60, se
extendió el empleo de las lámparas solares para la obtención del bronceado
en los meses invernales.
- Disminución
de la capa de ozono. El progresivo adelgazamiento detectado de la capa de
ozono, atribuido al menos en parte a las emisiones de compuestos
clorofluorocarbonados (CFC) de origen humano y otros gases de origen
industrial, supone un debilitamiento del escudo atmosférico que protege a
la superficie terrestre de las radiaciones UV. Se estima que esta
circunstancia, de mantenerse, puede provocar un importante aumento del número
de casos de cáncer en la segunda mitad de este siglo.
- Hay autores
que estiman que el aumento de la incidencia en parte no es “real” y está
sobredimensionado por el aumento de la detección precoz debido a la
sensibilización de la población y también el etiquetado a veces erróneo de
lesiones que, de no haberse extirpado, no hubieran evolucionado en muchos
casos a la diseminación43.

FACTORES DE RIESGO
FACTORES
ENDÓGENOS
- Tipo de piel.
Las personas de piel clara, con pecas, de pelo rubio o pelirrojo y que
sufren quemaduras solares con facilidad, están genéticamente predispuestas a
padecer tumores cutáneos por su menor capacidad para desarrollar el
bronceado protector de la piel44. (Tabla 4)
Tabla 4.-
Tipos de piel en función de su fotosensibilidad (fototipos).
|
Fototipo |
Tipo de piel |
Reacción solar
|
|
I |
Piel muy clara.
Ojos azules. Pecas. Casi albinos. |
Eritema intenso.
Se queman casi siempre. No se broncean. |
|
II |
Piel clara. Ojos
azules o claros. Pelo rubio o pelirrojo. |
Reacción
eritematosa. Propensión a las quemaduras. Consiguen un
bronceado mínimo |
|
III |
Piel blanca
(caucasiana). Ojos y pelo castaño. |
Eritema moderado.
Pigmentación suave y gradual. |
|
IV |
Piel mediterránea.
Pelo y ojos oscuros. |
Ligero eritema.
Rara vez se queman.
Pigmentación
fácil. |
|
V |
Morena. Tipo
India, Sudamérica, gitanos. |
Eritema
imperceptible. Pigmentación fácil e intensa. |
|
VI |
Piel negra. |
No hay eritema.
Nunca se queman. |
-
Predisposición familiar. El antecedente familiar directo de melanoma o
de nevus displásico es determinante en la probabilidad de padecer un
melanoma. También la propensión al desarrollo de numerosos nevus y lunares,
ciertas enfermedades cutáneas hereditarias como la xerodermia pigmentosa o
el síndrome del nevus displásico familiar provocan un gran aumento del
riesgo de tumores cutáneos, especialmente melanomas, comparados con la
población general45.
-
Inmunosupresión. Los estados patológicos que provocan inmunosupresión, tanto
de causa congénita como adquirida, facilitan la aparición de neoplasias de
la piel.
FACTORES
EXÓGENOS
- Radiaciones
solares. Como ya se comentó, la exposición a los rayos UV es el factor
externo de riesgo más importante para el desarrollo de los tumores cutáneos;
en el caso del melanoma se estima que en Europa entre el 54% y el 80% de
estos tumores son debidos a la exposición a la radiación ultravioleta46,
aunque también está muy demostrada su relación con los tumores no
melanomatosos47. Especialmente resulta dañina la exposición solar
excesiva en los primeros años de la vida y las quemaduras solares en la
infancia48-50. Según sus padres o cuidadores, en EE. UU. el 72%
de los adolescentes de raza blanca de entre 11 y 18 años sufrieron al menos
una quemadura solar en el año previo51 y el 43% de los niños
menores de 11 años de edad52.
La exposición
acumulativa (crónica) a la radicación UV está más relacionada con el
carcinoma espinocelular y la intensa e intermitente con el basocelular y el
melanoma. En éste último caso también tiene características de presentación
diferentes según el patrón de exposición al sol. (Tabla 5)
Tabla 5.-
Asociaciones entre patrones de exposición y características del
melanoma.
|
Características
del huésped y del tumor
|
Grado del riesgo
relativo relacionado |
|
Exposición
intermitente |
Exposición crónica |
|
Edad al
diagnóstico |
Joven |
+++ |
+ |
|
|
Anciano |
+ |
+++ |
|
Histología |
Extensión
superficial |
+++ |
+ |
|
|
Nodular |
++ |
+ |
|
|
Léntigo maligno |
+ |
+++ |
|
Localización |
Cabeza y cuello |
+ |
+++ |
|
|
Tronco |
+++ |
+ |
|
|
Extremidades |
+++ |
+ |
Fuente: de Vries E,
Coebergh JW. Cutaneous malignant melanoma in Europe. Eur J Cancer 2004.
40:2355-2366.
-
Radiaciones UV de fuentes artificiales.- La asociación entre el uso de
lámparas solares emisoras de rayos UVA y UVB, cuyo uso se ha extendido
entre población joven, fundamentalmente de sexo femenino, ya está
claramente confirmada, y en un reciente metanálisis se concluye que el
riesgo de melanoma cutáneo aumenta un 75% cuando el uso de dispositivos
de bronceado artificial comienza antes de los 30 años de edad. La OMS ha
incluido en 2009 estos aparatos entre los emisores de radiaciones
cancerígenas para los humanos, pues ya hay datos suficientes como para
suponer esta relación causal1,53-55.
- Otros
cancerígenos.- Es conocido también el efecto carcinógeno sobre la piel
de determinadas sustancias químicas como el alquitrán y otras contenidas
en productos cosméticos como algunas utilizadas en el tratamiento de las
uñas, polvos para colorear las mejillas, determinados crecepelos, etc.
Los
factores de riesgo de cáncer cutáneo más importantes se muestran
resumidos en la tabla 6.
Tabla 6.-
Factores de riesgo de cáncer cutáneo.
|
Piel clara, con pelo generalmente rubio o pelirrojo. |
|
Antecedente familiar o personal de cáncer cutáneo. |
|
Historia de exposición frecuente al sol y quemaduras solares en
la infancia. |
|
Nevus atípicos o lunares en gran número. |
|
Pecas (como indicador de fotosensibilidad). |

MEDIDAS DE
FOTOPROTECCIÓN
La evitación de
la exposición solar directa excesiva, evitando la exposición prolongada en
las horas del día en las que la cantidad de radiación es mayor, buscando la
sombra siempre que sea posible y utilizando ropa y complementos que cubran
la piel (mangas largas, sombreros con algo de ala, gafas de sol, etc.), es
la más importante actividad preventiva del cáncer cutáneo.
Las cremas
solares pueden ser un buen instrumento de protección contra los rayos UV,
pero por sí solas no garantizan la prevención del cáncer de piel si su uso
no va ligado a una disminución en la exposición solar56. De
hecho, las cremas surgieron en el mercado para permitir estancias más
prolongadas al sol y empleadas para este fin no tendrían utilidad en la
profilaxis de los tumores cutáneos. Deben ser, por tanto, consideradas tan
solo como un factor adyuvante de la fotoprotección.
La potencia de
filtro de una crema se mide por medio del factor de protección solar (FPS)
que posee, y que traduce la capacidad del producto para retrasar el eritema
solar, efecto provocado por los rayos UVB, no valora por tanto radiación
UVA. Se expresa por un número que indica cuál es el múltiplo de tiempo al
que se tiene que exponer la piel protegida, para conseguir el mismo efecto
eritematoso que se obtendría si no se hubiese aplicado ninguna protección.
Es decir, si en una determinada piel el eritema aparece tras 20 minutos de
exposición al sol, la misma piel después de la aplicación de una crema solar
con FPS 6 se volvería eritematosa pasados 120 minutos. No obstante, el FPS
no tiene una relación lineal con la protección que proporciona, sino
logarítmica, de forma que en los números altos los aumentos de FPS no se
traducen en incrementos proporcionales de fotoprotección.
Está demostrado
que el uso de cremas solares reduce el efecto inmunosupresor provocado por
la radiación UV, medido éste como la capacidad para inhibir la
hipersensibilidad cutánea de contacto (tipo IV). El factor de
inmunoprotección de la crema no está relacionado directamente con el factor
de protección solar (evitación del eritema) sino con su mayor o menor
capacidad para bloquear el paso de los rayos UVA57-59. Por otro
lado, el empleo en “condiciones normales” de cremas de protección solar no
parece conducir a una disminución significativa de la producción de vitamina
D en la piel60-62, si bien la creciente tendencia a la vida en
espacios interiores no soleados, sumada a la utilización de ropas que cubran
toda la piel y el empleo además de fotoprotección exhaustiva pueden
conjuntamente dar lugar a una producción dérmica insuficiente de vitamina D17.
Se admite que
para una fotoprotección adecuada es preciso utilizar una crema con FPS 15 o
superior, aunque el factor idóneo dependerá en cada caso tanto de las
características de la piel como del tiempo de exposición previsto y de otros
factores ambientales ya descritos. Existen varios métodos de evaluación del
FPS de las cremas solares; en nuestro ámbito el más extendido es de la
asociación europea de fabricantes de cosméticos y perfumería (www.colipa.eu),
que en 2009 ha publicado un método estandarizado de medición in vitro de la
protección frente a la radiación ultravioleta A en las cremas solares
(FP-UVA)63 y que la Comisión Europea en su documento
2006/247/EC
recomienda que suponga ⅓ del FPS.
Desde el punto de
vista de su composición, los filtros solares pueden ser de tres tipos,
aunque muchos preparados tienen componentes mixtos:
- Filtros
químicos.- Actúan absorbiendo los fotones de energía UV y transformándolos
en radiaciones de diferente longitud de onda. Los más habituales son los
derivados del PABA, salicilatos, cinamatos, benzofenonas, bencimidazoles,
antralinatos, derivados terpénicos, etc.
- Filtros
físicos.- Su efecto protector se debe a que crean una barrera física que
evita la penetración en la piel de los rayos solares, comportándose como
diminutos espejos que reflejan las radiaciones. Son más densos y visibles a
simple vista sobre la piel que los filtros químicos, aunque están en fase de
perfeccionamiento. Entre los más usados están el óxido de zinc, el dióxido
de titanio, el carbonato cálcico (mica) y los compuestos de magnesio.
- Filtros
biológicos.- Consisten en compuestos antioxidantes, como las vitaminas A y
especialmente la E, que pretenden evitar la formación de radicales libres y
el daño inmunológico local que provocan los rayos UV.
Se aconseja
que las cremas solares sean resistentes o impermeables al agua (normalmente,
se usan en playas y piscinas) y que ofrezcan un espectro amplio, protegiendo
la piel frente a los rayos UVA y UVB. Deben aplicarse con anterioridad a la
exposición al sol y cada dos o cuatro horas, según la hora del día,
intensidad del sol, tipo de piel, número de baños de agua y teniendo en
cuenta la presencia de superficies reflectantes, como agua, arena o nieve.

INTERVENCIONES
PREVENTIVAS
La Organización
Mundial de la Salud, en colaboración con el Programa Medioambiental de las
Naciones Unidas, la Organización Meteorológica Mundial, la Agencia
Internacional de Investigación del Cáncer y la Comisión Internacional de
Protección contra la Radiaciones No-ionizantes, promociona las actividades
de prevención contra la radiación UV excesiva por medio del Programa INTERSUN64
que busca proporcionar información sobre el impacto en la salud y el
medio ambiente de las radiaciones UV, animar a los países a tomar medidas
para reducir los riesgos para la salud inducidos por las radiaciones UV y
proporcionar orientaciones a las autoridades nacionales y otras
organizaciones sobre programas efectivos de prevención solar.
Desde la década
de los 80 han proliferado las intervenciones comunitarias que buscan la
prevención primaria de las neoplasias cutáneas por medio de la reducción de
la exposición solar. Las intervenciones llevadas hasta el momento a la
práctica son de una gran variedad en cuanto a objetivos intermedios (tabla
7), población diana, medios de difusión empleados, intensidad, duración y
características geográficas o ambientales (guarderías, escuela primaria,
escuela secundaria, áreas de recreo y turismo al aire libre, profesionales
que trabajan a la intemperie, y ámbito sanitario).
Tabla 7.-
Objetivos posibles de las intervenciones que busquen disminuir la incidencia
de cáncer de piel mediante la disminución de la exposición a las radiaciones
UV.
|
1.
Aumentar los conocimientos |
- Efectos de las
radiaciones UV
- Cáncer de piel
- Protección UV |
|
2.
Cambiar las actitudes |
- Exposición UV (horas
centrales del día)
- Bronceado |
|
3.
Cambiar el comportamiento |
- Aumentar la
protección UV (ropa, sombra y crema solar)
- Limitar la
exposición UV (horas centrales) |
|
4.
Disminuir la incidencia de quemaduras solares |
Son de destacar
las campañas multicomponente como la del estado de Victoria, en Australia,
iniciada en 1988 y que pretende un cambio en el estilo de vida de los
victorianos respecto a la exposición solar y aumentar la detección precoz de
estos tumores. Este programa preventivo frente al cáncer de piel, conocido
como SunSmart65 elaborado por el Cancer Council of Victoria, ha
sido designado en 2004 como el Centro Colaborador para la Promoción de la
Protección Solar de la Organización Mundial de la Salud. La campaña abarca
iniciativas a varios niveles, incluyendo medios de comunicación de masas,
asociaciones deportivas, planes escolares, actuaciones en guarderías y
lugares de trabajo. Asimismo contiene un importante apartado de
investigación y evaluación. Tras más de 20 años de implantación, ya han
obtenido resultados en cuanto a cambios de comportamiento y freno al aumento
de diagnósticos de cáncer cutáneo, especialmente entre la población más
joven66.
En relación a
los estudios realizados en ambiente sanitario, la estadounidense Task Force
on Community Preventive Services encuentra 11 trabajos67-77
relacionados en sentido amplio con establecimientos o personal sanitario en
su reciente evaluación de las intervenciones para prevenir el riesgo de
cáncer de piel mediante la reducción de la exposición a los rayos UV78.
Ninguno de los trabajos demuestra con claridad la efectividad de los
consejos preventivos en los cambios de comportamiento en la exposición al
sol y tan sólo algunos indican cambios en los conocimientos. Además, sólo
unos pocos estudios muestran una calidad suficiente y en todos los casos la
población estudiada y el seguimiento son escasos. Además, en ninguno de
estos trabajos se aborda como intervención la recomendación sobre prevención
solar efectuada desde las consultas de Atención Primaria, dirigida a padres,
niños y adolescentes.
Por el momento
tan solo se ha demostrado experimentalmente un aumento de la evitación solar
y de otras conductas de protección frente a la radiación UV en dos tipos de
intervenciones: las realizadas en escuelas primarias infantiles79-86,
aunque en un estudio se obtuvieron también diferencias respecto a prevención
de quemaduras87, y los programas de fotoprotección dirigidos a
adultos, llevados a cabo en lugares de esparcimiento al aire libre e
instalaciones turísticas88-94.
No obstante es
necesario tener en cuenta que las recomendaciones sobre fotoprotección deben
entenderse en una base comunitaria más que individual, de tal forma que
pequeños cambios en los hábitos de grandes poblaciones tendrán una
importante repercusión real en términos de salud pública, y este tipo de
cambios en los comportamientos y sus efectos son difícilmente observables en
estudios reducidos.
El personal
sanitario y particularmente los pediatras, tanto desde la consulta, como
participando en programas escolares y comunitarios pueden colaborar para
mejorar el conocimiento entre los padres y sus hijos de los peligros de la
exposición solar excesiva como causa de cáncer de piel y dar normas para
practicar una fotoprotección adecuada en cada caso.

RECOMENDACIONES DE
GRUPOS DE EXPERTOS
Agencia
Internacional para la Investigación del Cáncer95
En 2001, la
Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC),
organización independiente patrocinada por la Organización Mundial de la
Salud, convocó un grupo de trabajo para que estableciera normas sobre el
empleo de las cremas solares. El grupo finalmente hizo las siguientes
recomendaciones con carácter general:
- Proteger
la piel de los efectos nocivos provocados por el sol mediante el uso de
ropa ajustada que cubra adecuadamente los brazos, el tronco y las
piernas, y un sombrero que proporcione una sombra adecuada a toda la
cabeza.
- Evitar el
empleo de cremas solares como primero y único recurso de protección
contra el sol para aumentar así el tiempo de exposición solar.
- En el
caso de los residentes en áreas de alta radiación UV que trabajen al
aire libre o en negocios de esparcimiento al aire libre, utilizar a
diario cremas solares de factor de protección elevado (mayor o igual a
15) en la piel expuesta.
- Tener
especial atención en la protección solar adecuada de los niños. La dos
primeras recomendaciones (protección de la piel contra el daño producido
por el sol y evitar la confianza en la crema solar como principal y
único agente de protección solar) expuestas más arriba, son más
importantes durante la infancia que en cualquier otra etapa de la vida y
deben ser aplicadas rigurosamente por los padres y el personal encargado
de la educación de los niños.
Canadian Task
Force96
No se
encuentran pruebas ni a favor ni en contra de que el personal sanitario
realice cribado rutinario de cáncer de piel en la población general
(recomendación C); sin embargo, en el caso de individuos con riesgo
aumentado (Síndrome familiar de lunares atípicos y melanoma, o un
familiar de primer grado afecto de melanoma maligno) sería prudente la
monitorización sistemática a través del examen físico, aunque el
dermatólogo sería el profesional más apropiado para realizarla.
Actualmente la evidencia es insuficiente, ni a favor ni en contra, para
recomendar a los pacientes la práctica periódica del autoexamen de la
piel (recomendación C). El personal sanitario debe advertir a los
pacientes con exposición solar excesiva o alto riesgo de padecer cáncer
de piel de proteger su piel de los rayos solares (recomendación B). Las
personas con una historia previa de queratosis solar que no puedan
evitar la exposición al sol deben usar cremas protectoras que bloqueen
tanto la radiación UVA como la UVB (recomendación B), aunque las pruebas
son insuficientes para apoyar su uso para la prevención del carcinoma de
células escamosas, el carcinoma de células basales o el melanoma
maligno.
Basándose en
datos epidemiológicos y en estudios de casos y controles, y también en
la prudencia, hay pruebas aceptables para incluir en las revisiones
periódicas de salud la recomendación de evitación de la exposición solar
en las horas centrales del día y de uso de ropa adecuada protectora.
(Recomendación B)
U.S.
Preventive Services Task Force97
La U.S.
Preventive Services Task Force (USPSTF) considera que no hay evidencias
suficientes para promover o desaconsejar las recomendaciones sobre
protección del cáncer de piel, realizadas de forma rutinaria en atención
primaria. En 2003 estableció las siguientes conclusiones y
recomendaciones:
- Los
beneficios de las medidas de protección solar exceden cualquier daño
potencial.
- Hay
pruebas insuficientes para determinar los efectos del uso de lámparas
solares y del autoexamen de la piel en el riesgo de melanoma.
- Hay
pruebas entre buenas y aceptables de que el aumento de exposición al sol
aumenta el riesgo de tumores cutáneos no melanomatosos.
- Las
relaciones entre la exposición al sol y el riesgo de padecer un melanoma
son complejas. Hay estudios observacionales que sugieren que la
exposición al sol intensa o intermitente supone un mayor factor de
riesgo para el melanoma que la exposición crónica.
- Las
personas de piel clara tienen un riesgo de padecer cáncer de piel muy
superior al de las de piel oscura.
- Hay buena
evidencia de que las cremas solares pueden reducir el riesgo de
carcinoma espinocelular.
- No hay
suficientes pruebas para determinar el efecto del uso de las cremas
solares en el riesgo de padecer un melanoma.
- No hay
suficientes pruebas para determinar si el consejo del profesional
sanitario es efectivo para cambiar los hábitos de conducta de los
pacientes para reducir el riesgo de cáncer de piel.
- La
recomendación a los padres puede aumentar la utilización de cremas
solares en los niños, pero hay pocas pruebas que determinen los efectos
de la recomendación de los padres sobre otras conductas de protección
(uso de ropa que cubra el cuerpo, reducción de la exposición al sol,
evitación de las lámparas solares o llevar a cabo un autoexamen
periódico de la piel).
U.S. Task
Force on Community Preventive Services98
Proponen en
2003 dos intervenciones poblacionales con datos probados de efectividad
a la hora de cambiar los patrones de conducta respecto a la protección
solar: programas en las escuelas primarias, dirigidos a modificar los
hábitos de vestido (ropa que cubra más extensión de piel) y programas
para llevar a cabo en lugares de recreo al aire libre dirigidos a
adultos para modificar la conducta en la misma dirección.
Institute
for Clinical Systems Improvement99
Proponen
la inclusión, con un grado de evidencia aceptable (fair), de la
recomendación sobre protección contra la luz UV en todas las revisiones
periódicas de salud de niños y adolescentes, si bien destacan que aunque
hay una opinión extendida entre expertos a favor de la utilidad de esta
recomendación, en la actualidad no hay datos comprobados que avalen su
efectividad, en cuanto a que con ello se consigan cambios de actitud de
la población sobre la limitación en la exposición al sol y uso de cremas
protectoras en niños y adolescentes.

RECOMENDACIONES DE
PREVINFAD
A. Dar
consejo sobre evitación de la exposición excesiva al sol, sin que suponga la
disminución del tiempo de estancia en espacios al aire libre ni un mínimo de
exposición sin barreras en las horas centrales (radiación UVB), y recomendar
el empleo de cremas solares, especialmente a los padres con hijos menores de
3 años de edad y a los adolescentes, en las visitas realizadas en primavera
y verano. (Recomendación I)
- Medidas
generales de prevención:
-
Evitación de la exposición excesiva al sol:
-
Evitar la exposición prolongada, especialmente en las horas
centrales del día.
-
Buscar sitios con sombra.
-
Utilizar ropa que cubra la piel (camiseta con mangas y
pantalones de tipo bermudas), sombrero con algo de ala y gafas con filtro UVA
y UVB.
-
Empleo de cremas protectoras con factor de protección solar
15 o superior, pero no como única medida de fotoprotección. Las
cremas solares deben ser resistentes al agua y cubrir el espectro
UVA y UVB. En los menores de 6 meses de edad, si es inevitable la
exposición solar prolongada, también puede utilizarse crema
protectora sobre la piel no cubierta.
- Se tendrá muy
especialmente en cuenta el tipo de piel y otros condicionantes de
fotosensibilidad, junto con el índice UV, a la hora de especificar la clase
y la intensidad de las medidas de fotoprotección (tablas 8 y 9).
- PrevInfad
aconseja suplementar con vitamina D oral a todos los menores de un año. A
los niños mayores de esta edad y a los adolescentes se les recomienda, para
la adecuada producción de vitamina D, la exposición al sol del medio día sin
protección durante 10-15 minutos al día durante la primavera, el verano y el
otoño con al menos el rostro y los brazos al descubierto. En invierno, por
encima de 42º de latitud norte (territorios situados por encima del paralelo
que va desde el sur de la costa de Pontevedra a la de Gerona), apenas se
producirá vitamina D. (Recomendación I)
Tabla 8.-
Recomendación de fotoprotección en función del tipo de piel.
|
Tipo de piel |
Color de piel |
Tipo de prevención |
|
I |
Piel muy blanca (se
quema siempre y no se broncea nunca) |
Evitar la exposición
al mediodía y protegerse con pantalones largos, camisa de manga
larga y sombrero. Fotoprotector resistente al agua (factor 15 o
superior) diariamente en verano y también en caso de exposición |
|
II |
Piel blanca (se quema
siempre y se broncea poco) |
Minimizar la
exposición solar al mediodía. Ropa protectora y factor
fotoprotector (factor 15 o más) si hay exposición |
|
III |
Piel marrón clara (a
veces se quema y siempre se broncea) |
Exposición intensa:
igual que tipo 2. Exposición moderada: fotoprotector factor
10-15 |
|
IV |
Piel marrón (no se
suele quemar) |
Exposición intensa:
fotoprotector factor 10-15 |
|
V |
Piel marrón oscura
(muy rara vez se quema) |
No necesita protección
habitualmente |
|
VI |
Piel marrón muy oscura
o negra (nunca se quema) |
No necesita protección |
|
Situaciones especiales |
|
Xerodermia pigmentosa* |
Evitación estricta de
la luz UV. Siempre ropa larga y gorro. Uso habitual de factor
fotoprotector 15 o superior |
|
SFNAM** |
Como piel tipo I |
|
Nevus atípicos |
Como piel tipo II |
|
Albinismo |
Como piel tipo I, estricto |
*.- Nevus melanocíticos
muy abundantes con múltiples nevus atípicos. ** Síndrome familiar de nevus
atípicos y melanoma (dos o más parientes de primer grado).
Modificado de
Fitzpatrick TB. The validity and practicality of sun-reactive skin types I
through VI. Archives of Dermatology 1988;
124(6): 869–71.
Tabla 9.-
Intensidad de las medidas de fotoprotección en función del índice UV y el
tipo de piel.
|
Rango de
índice UV |
Tipo de piel |
|
I |
II |
III |
IV |
|
0 a 2 |
+ |
+ |
- |
- |
|
3 a 5 |
++ |
++ |
+ |
+ |
|
6 a 7 |
+++ |
++ |
+ |
+ |
|
8 a 10 |
+++ |
++ |
++ |
+ |
|
≥ 11 |
++++ |
+++ |
++ |
++ |
B.
Colaborar en campañas escolares y comunitarias que promuevan la prevención
de la exposición excesiva a la radiación UV en la infancia y la
adolescencia. (Recomendación B)

ESTRATEGIA DE
BÚSQUEDA
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(MEDLINE)
("skin
neoplasms"[MeSH Terms] AND "sunlight"[MeSH Terms]) AND "humans"[MeSH Terms]
AND "prevention and control"[Subheading] AND Randomized Controlled
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- TRIP
Database
Skin cancer
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Consultado el 28 de noviembre de 2009.
Niveles de la
evidencia científica (calidad de la evidencia).
|
Tipo de
evidencia |
|
I |
Evidencia
obtenida de al menos un ensayo clínico aleatorizado controlado o
de un estudio de metaanálisis. |
|
II-1 |
Evidencia
obtenida de ensayos clínicos con grupo control sin distribución
aleatoria. |
|
II-2 |
Evidencia
obtenida de estudios analíticos de cohortes o de casos y
controles, preferentemente hechos en más de un centro o equipo
de investigación. |
|
II-3 |
Evidencia
obtenida por múltiples series temporales, con o sin
intervención. Los resultados sorprendentes en experiencias
no controladas también pueden ser incluidos en este grupo de
evidencia. |
|
III |
Opiniones
de reconocidos expertos, basadas en la experiencia clínica,
estudios descriptivos o informes de comités de expertos..
|
Clasificación de las
recomendaciones basadas en la fuerza de la evidencia científica (fuerza de
la recomendación).
|
Tipo de
evidencia |
|
A |
Hay buena evidencia que sostiene que la actividad preventiva sea
específicamente incluida en un examen periódico de salud.
|
|
B |
Hay suficiente evidencia que sostiene que la actividad
preventiva sea específicamente incluida en un examen
periódico de salud. |
|
C |
Existe una
evidencia conflictiva para la inclusión o la exclusión de la actividad preventiva en un examen periódico
de salud, pero se puede recomendar en situaciones especiales. |
|
D |
Existe suficiente evidencia que sostiene que la actividad
preventiva sea excluida de un examen periódico de salud.
|
|
E |
Existe buena evidencia que sostiene que la actividad preventiva sea
excluida de un examen periódico de salud. |
|
I |
Hay insuficiente evidencia
(en cantidad y/o calidad) para hacer
una recomendación, sin embargo, otros factores pueden influir en
la toma de decisiones. |
Fuente:
Canadian Task Force on Preventive Health Care. New grades for
recommendations from the Canadian Task Force on Preventive Health Care. CMAJ
2003;169(3):207-208.

|