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Programa de Actividades Preventivas y de
Promoción de la Salud para Niños PREMATUROS con una edad gestacional menor de 32
semanas o un peso inferior a 1.500 gramos. Del alta hospitalaria a los 7 años.
Autora de este capítulo: Dra.
Carmen Rosa Pallás Alonso
1.-
Importancia de la prematuridad
2.-
Papel de la atención primaria
3.-
La edad gestacional, el peso y la edad
corregida
4.-
Actividades preventivas
4.1.- Crecimiento y
nutrición
4.2.- Desarrollo motor
4.3.- Visión
4.4.-
Audición
4.5.-
Alteraciones
cognitivas y del comportamiento
4.6.- Vacunación (En el
artículo de vacunas en casos especiales)
5.- Bibliografía
6.- Anexos
267 KB (Sólo las recomendaciones:
42 KB)
La autora declara que no tiene conflictos de intereses en relación con
el tema abordado en este documento.
Cómo citar este artículo:
Pallás Alonso, CR.
Programa de Actividades Preventivas y de
Promoción de la Salud para Niños PREMATUROS con una edad gestacional menor de 32
semanas o un peso inferior a 1.500 gramos. Del alta hospitalaria a los 7 años. En Recomendaciones PrevInfad / PAPPS [en línea]. Actualizado
marzo
de 2010. [consultado DD-MM-AAAA]. Disponible en http://www.aepap.org/previnfad/menor32-1500.htm

1.
IMPORTANCIA DE LA PREMATURIDAD
Frecuencia y causas.
La prematuridad es uno de los problemas de salud más prevalentes en la
población infantil de los países desarrollados. Entre un 8 y un 10% de los
nacimientos ocurren antes de la 37ª semana de gestación y justifican el 75 %
de la mortalidad perinatal y el 50% de la discapacidad en la infancia. Pero
además se suman otra serie de circunstancias que se comentan a continuación
y que colocan a la prematuridad como uno de los principales problemas
sanitarios de los países desarrollados aunque, por motivos no bien
conocidos, tenga menos visibilidad que otros problemas de salud.
A pesar de todos los esfuerzos realizados desde el ámbito
clínico y de investigación, la frecuencia de prematuridad en los países
desarrollados se está incrementando. Se había considerado que con la
implantación de los controles obstétricos durante la gestación para toda la
población se iban a disminuir los nacimientos prematuros, pero esto no ha
sido así. En Estados Unidos se ha pasado de un 9,5% de nacimientos
prematuros en 1981 a un 12,7% en el 20051. En Dinamarca, con una
cobertura sanitaria universal y unos estándares de cuidados prenatales
óptimos, también se ha puesto de manifiesto este incremento2 y la
proporción de nacimientos prematuros ha aumentado un 22% desde 1995 a 2004.
Como factores que contribuyen a este aumento en la frecuencia de
prematuridad están las técnicas de reproducción asistida en relación con las
gestaciones múltiples, pero también se ha observado un aumento de
nacimientos prematuros cuando se implanta un solo embrión3. Por
otro lado, los mejores resultados en cuanto a supervivencia de los niños
prematuros han incrementado las indicaciones obstétricas para finalizar la
gestación antes del término, ya sea por interés materno o fetal. El aumento
de la edad de las madres también conlleva una mayor frecuencia de parto
prematuro y ciertas condiciones laborales y situaciones de estrés en la
mujer gestante también se han asociado a una mayor frecuencia de
prematuridad4,5. Aun considerando todos los factores
anteriormente citados, no se explica totalmente el crecimiento del número de
nacimientos prematuros.
Asimismo, el nacimiento prematuro se ha asociado con
numerosos factores socioeconómicos, incluidos el nivel educativo materno, el
empleo y los ingresos. Dos trabajos recientes6,7 muestran cómo la
frecuencia de prematuridad es casi el doble en las clases sociales más
desfavorecidas pero además, tal como se muestra en el estudio realizado en
el Reino Unido, no solo la prematuridad de forma global es
significativamente más frecuente en las mujeres con menos recursos, sino que
también la frecuencia de nacimientos de niños muy prematuros (niños con una
edad gestacional menor de 32 semanas) se multiplica por dos en las mujeres
en situación de pobreza.
Evolución a corto y largo plazo.
Actualmente, para
el grupo de prematuros con una edad gestacional inferior a 32 semanas o un
peso inferior a 1.500 g se han conseguido unas cifras de supervivencia que
eran inimaginables hace unos años (figura 1). Pero aunque siguen preocupando
las tasas de supervivencia, se es consciente de que la mortalidad que
conlleva es solo una parte del efecto de la prematuridad. Se ha mostrado que
los riesgos de parálisis cerebral, ceguera, retraso mental y sordera están
aumentados en los niños prematuros cuando se comparan con los nacidos a
término8,9. La pregunta que ha estado en el aire durante muchos
años sobre cuál había sido el efecto de la disminución de la mortalidad en
la frecuencia de discapacidad, ha permanecido hasta hace poco sin una
respuesta clara. Ahora mismo, los últimos trabajos publicados, muestran cómo
la evolución de la discapacidad ha mejorado en los niños con peso entre
1.000 y 1.500 g, en los menores de 1.000 g la frecuencia de discapacidad se
mantiene, pero no se ha incrementado10.
Figura 1.
Mortalidad neonatal en el grupo de recién nacidos con peso inferior a 1.500
g.

Más recientemente, cuando se ha extendido el seguimiento de
los niños muy prematuros a lo largo de la edad escolar, se ha mostrado cómo
incluso los niños que a los dos años se habían evaluado como niños normales,
sin ningún tipo de limitación, presentaban peor rendimiento escolar por
dificultades en el aprendizaje, problemas de atención, de coordinación
viso-motora, problemas emocionales y de integración social11-14.
Muy recientemente15, en relación con un riguroso estudio llevado
a cabo en Noruega, se han publicado resultados a muy largo plazo de la
prematuridad referidos a aspectos que hasta ahora no se habían considerado.
Los autores de este trabajo concluyen que la prematuridad se asocia a una
disminución en la supervivencia a largo plazo, a una limitación en la
capacidad reproductiva y las mujeres que fueron prematuras presentaron
también un mayor riesgo de tener hijos prematuros. Y es que, pese a todos
los avances tecnológicos y la sofisticación de los cuidados, no queda más
opción que asumir que la prematuridad, hoy por hoy, se acompaña de riesgos y
daños importantes.
Nuevos abordajes.
En las
unidades neonatales actualmente se han planteado nuevos retos, ya que el
objetivo no es solo curar las enfermedades de los niños prematuros, sino
también intentar que toda la serie de estímulos que reciben en la Unidad de
Cuidados Intensivos alteren lo mínimo posible la maduración del sistema
nervioso central. El cerebro de estos niños no es capaz de responder ni de
procesar adecuadamente los estímulos luminosos, sonoros y dolorosos y por
tanto tiende a desorganizarse. Para prevenir esta desorganización y sobre
todo con objeto de evitar los trastornos de aprendizaje, socialización y
emocionales que aparecen a medio plazo en los niños prematuros, en las
unidades neonatales se están implementando los llamados cuidados centrados
en el desarrollo y en la familia, que tienen como objeto favorecer todo el
proceso de vinculación con los padres y facilitar el desarrollo
neurosensorial y emocional del recién nacido16. Se están
cambiando las políticas de entrada de los padres y madres en las unidades
para que éstos se puedan implicar en el cuidado del niño, se está
promoviendo el método de cuidado madre canguro. Por otro lado se intenta
cuidar el ambiente con objeto de disminuir los estímulos que pueden resultar
agresivos y prevenir y tratar exquisitamente el dolor, de tal forma que el
sistema nervioso central de estos niños tan inmaduros pueda organizarse de
una forma adecuada a pesar de no madurar en el útero materno17.
Tras el alta, sin duda, los niños con una edad inferior a 32 semanas o con
un peso de nacimiento inferior a 1.500 g, precisan de una serie de cribados
y controles sistematizados, ya que, como se ha comentado, están en mayor
riesgo de presentar problemas en el desarrollo, ya sean de crecimiento,
neurológicos, sensoriales o psicológicos. Por otro lado, para los padres y
madres, el ingreso tan prologando de su hijo prematuro es un factor muy
estresante que conlleva posteriormente un mayor riesgo de problemas
psicológicos también en ellos y en muchas ocasiones el proceso de crianza se
ve alterado.

2.-
PAPEL DEL PEDIATRA DE ATENCIÓN PRIMARIA EN
EL SEGUIMIENTO
Todos los niños prematuros con una edad
gestacional menor de 32 semanas o un peso de nacimiento inferior a 1.500 g
deberían pasar a formar parte de un programa de seguimiento que, de forma
ideal, se extendiera hasta la adolescencia. Los objetivos generales de los
programas de seguimiento son los siguientes18:
Los dos primeros objetivos se justifican por todo
lo que ya se ha referido respecto a los problemas que presentan estos niños
y sus familias en su evolución. El tercer objetivo
permite evaluar
la práctica clínica de la unidad, monitorizar los indicadores de calidad que
tenga establecida cada unidad neonatal, disponer de información precisa
sobre ciertas patologías relevantes y el resumen de los resultados anuales
debería utilizarse para diseñar programas de salud que se ajustaran a las
necesidades de estos niños. Por otro lado, también es responsabilidad de los
equipos de seguimiento proporcionar información válida para la investigación19.
Hoy en día el estudio de cualquier nueva intervención en una unidad neonatal
debe contemplar el seguimiento de los niños a medio plazo. Beneficios a
corto plazo, que no suponen ninguna mejoría real para el niño, pueden llevar
consigo perjuicios significativos en su evolución, tal como ocurrió con la
administración de corticoides postnatales20. El equipo de
pediatría de atención primaria puede hacerse cargo de muchos de los aspectos
que se incluyen en los programas de seguimiento, pero debe hacerse de una
forma coordinada con el hospital. Hoy por hoy, en España, la gran mayoría de
las áreas sanitarias no tienen una adecuada coordinación entre atención
primaria y atención hospitalaria, si ésta existiera, muchas de las
revisiones que se realizan en el hospital podrían asumirse desde atención
primaria y posteriormente se podría hacer llegar la información al hospital.
Por otro lado, se ha mostrado21 que, tras el alta, el 92% de las
consultas de los prematuros que habían ingresado en cuidados intensivos
neonatales se atienden en atención primaria. Estos niños acuden a su
pediatra una media de 20 veces al año.
El pediatra de atención primaria debe conocer
cómo es el desarrollo habitual de estos niños, las características de su
evolución, las variantes que presentan con respecto a la normalidad, los
problemas que pueden aparecer más frecuentemente y los signos de alarma que
pueden ayudar a identificarlos con precocidad. De este modo, se estará en
condiciones de proporcionar información precisa, de colaborar en la
prevención e indicar las intervenciones adecuadas. Por otro lado el pediatra
de atención primaria debería confirmar que realmente se han realizado los
controles que se indican en el programa22.
Casi el 20% de los niños muy prematuros abandonan
los programas de seguimiento y estos niños que no acuden a las revisiones
tienen peor evolución que los niños que continúan en el programa23,24.
La sistematización de todas las actividades de información, consejo y
prevención constituyen el objetivo de este documento. Siempre será deseable
conocer el programa de seguimiento que se aplica a cada niño en el hospital,
para evitar repeticiones innecesarias de pruebas o exploraciones.
Recomendaciones.
-
El pediatra
debe conocer el programa de seguimiento en el que está incluido el niño.
(Fuerza de la recomendación B)
-
El pediatra
debe confirmar que realmente acude a las revisiones y se realizan los
controles rutinarios que se aplican a estos niños.
(Fuerza de
la recomendación B)

3.-
LA EDAD GESTACIONAL, EL PESO, LA EDAD
CORREGIDA Y OTROS TÉRMINOS
En relación con
la edad gestacional:
• Recién nacido a término: se
considera recién nacido a término al niño que nace entre la 37ª semanas y la
41ª semanas más 6 días.
• Recién nacido pretérmino: se
considera recién nacido pretérmino o prematuro al que nace antes de la 37ª
semana de gestación.
• Recién nacido postérmino: se
considera recién nacido postérmino al que nace después de la 41ª semana más
6 días.
• Gran prematuro o muy prematuro:
se considera así a los niños que nacen antes de la 32ª semana de edad
gestacional.
• Prematuro extremo: se considera
así a los niños que nacen antes de la 28ª semana de edad gestacional.
• Prematuro tardío o casi a término:
se considera así a los niños que nacen con 34 semanas de gestación o
más. Se debe de abandonar la denominación, hasta ahora muy extendida, de
“casi a término” porque induce a olvidar la prematuridad, que sigue siendo
su característica más importante y el condicionante de la patología y de los
riesgos que presentan25.
• Edad corregida: se entiende por
edad corregida la que tendría el niño si hubiera nacido el día que cumpliera
la 40ª semana de gestación. Si se valora a los niños prematuros según la
edad cronológica, se estará viendo a cada uno de ellos en un momento
diferente del desarrollo. A modo de ejemplo, en la revisión de los 4 meses
un niño nacido con 24 semanas tendrá una edad corregida de cero meses, uno
de 28 semanas tendrá una edad corregida de un mes, y uno de 32 semanas, de 2
meses. La única forma de normalizar las valoraciones del desarrollo es
utilizar la edad corregida. Se corrige la edad para la valoración del peso,
talla, perímetro cefálico, cociente de desarrollo (CD) y adquisiciones motoras
hasta los dos años cumplidos de edad corregida, posteriormente se pasan a
valorar con la edad real.
En relación con
el peso:
• Recién nacido de bajo peso: se
considera así a los niños que nacen con menos de 2.500 g, independientemente
de su edad gestacional.
• Recién nacido de muy bajo peso:
se considera así a los niños que nacen con menos de 1.500 g,
independientemente de su edad gestacional.
• Recién nacido de bajo peso extremo:
se considera así a los niños que nacen con menos de 1.000 g,
independientemente de su edad gestacional.
En relación con
el peso y la edad gestacional.
• Recién nacido de peso adecuado para la
edad gestacional: se considera así a los niños que están entre el
percentil 10 y 90 de peso para su edad gestacional.
• Recién nacido de bajo peso para la edad
gestacional: se considera así a los niños que están por debajo del
percentil 10 de peso para su edad gestacional.
• Recién nacido de peso elevado para la
edad gestacional: se considera así a los niños que están por encima
del percentil 90 de peso para su edad gestacional.
Límite de la
viabilidad:
Corresponde a la edad gestacional en la que, dada
la evolución a corto y medio plazo de los niños, la decisión de tomar
actitudes obstétricas más intervencionistas o proporcionar tratamiento
activo al recién nacido pueden cuestionarse, tanto desde el punto de vista
ético, como desde el punto de vista de coste/beneficio.
Por tanto26,27:
-
Para poder
establecer el límite de la viabilidad se debe disponer de información
sobre la evolución de los niños muy prematuros.
-
Los protocolos de actuación obstétrica y neonatal deben estar
coordinados.
-
“El límite de la viabilidad” no es el mismo para todos los centros,
aunque en general este límite queda establecido entre la 22 y la 25
semana de edad gestacional.
-
En la decisión final para un caso concreto, además del conocimiento
científico, se deben considerar y respetar las preferencias y los
valores de la familia.
-
Si, finalmente, dada la inmadurez extrema del niño, se decide no
ingresarlo en cuidados intensivos, esto no significa en ningún caso que
no deba recibir todos los cuidados de confort que se le puedan
proporcionar para que tenga una muerte sin sufrimiento y a ser posible
acompañado por sus padres.

4.-
ACTIVIDADES PREVENTIVAS
En los programas de seguimiento para los niños
con una edad gestacional inferior a 32 semanas o un peso inferior a 1.500 g
se describen múltiples cribados y recomendaciones con objeto de mejorar en
lo posible la evolución de los niños a medio y largo plazo. Sin embargo, se
dispone de información limitada sobre la eficacia real de estas actividades.
Los estudios que pueden establecer el valor real de estas intervenciones
requieren años de seguimiento y pocas veces se diseñan con metodología de
ensayo clínico. Se dispone de estudios de cohortes que se comparan con
cohortes históricas, pero siempre surge la duda de si la mejor evolución se
debe a la intervención concreta que se quiere evaluar o a otros muchos
factores que se van modificando de forma continua en la atención de estos
niños durante su ingreso. La mayoría de las recomendaciones que se van a
presentar en este documento son recomendaciones apoyadas por paneles de
expertos22. Aunque esto es así, y por tanto pocas recomendaciones
van a estar bien sustentadas en la evidencia científica, el desconocimiento
de los problemas que pueden tener estos niños en su evolución o de las
peculiaridades de su desarrollo puede llevar a retrasos en los diagnósticos
o a yatrogenias que vendrán a complicar aun más su evolución. Por tanto,
basándose fundamentalmente en los riesgos conocidos de estos niños, se
establecen una serie de controles y cribados que sería deseable que
conocieran todos los pediatras.

4.1.
Crecimiento y nutrición.
Conceptos generales.
Los recién nacidos con peso menor de 1.500 g o
con una edad gestacional inferior a 32 semanas presentan un patrón de
crecimiento en los primeros años de vida diferente al de los niños nacidos a
término o los prematuros de mayor peso o mayor edad gestacional. Un
crecimiento postanatal óptimo se asocia con un mejor estado de salud y mejor
desarrollo neurológico28-30. Los pediatras que participan en la
atención de este grupo de niños después del alta deben controlar la
velocidad de crecimiento, peso, talla y perímetro cefálico y la relación
peso/talla. Los niños con una ganancia de peso insuficiente en los primeros
años de la vida presentan un peor desarrollo cognitivo31-33, los
que, por el contrario, ganan peso excesivamente, tienen un riesgo mayor de
presentar en la edad adulta obesidad, enfermedad cardiovascular y diabetes34-36.
Por tanto, los planes nutricionales deben proporcionar suficientes calorías
para que puedan aproximarse poco a poco a los patrones de crecimiento
normales, evitando tanto la ganancia insuficiente como excesiva de peso.
Valoración del crecimiento.
Hoy en día no se cuenta con curvas válidas
específicas para valorar el crecimiento tras el alta de los niños con peso
menor de 1.500 g o con una edad gestacional inferior a 32 semanas. Se
dispone de dos específicas para prematuros pero una de ellas solo recoge los
primeros 120 días de vida37 y por tanto su utilidad es muy
limitada, y las otras se basan en una población de prematuros nacida en
1985, por lo que es difícil aceptarlas actualmente como patrón de referencia38.
La OMS tiene en marcha un proyecto para elaborar unos estándares de
crecimiento para los niños nacidos prematuramente. Aunque probablemente
estas curvas sí que puedan ser muy útiles, todavía pasarán varios años antes
de que se pueda disponer de ellas. Dadas todas estas limitaciones, hoy por
hoy, parece que lo más adecuado sería utilizar los estándares de la OMS39
con edad corregida, ya que nos permite comparar el crecimiento del
niño prematuro con el crecimiento óptimo de los niños a término sanos
amamantados. Como muchos de los niños de muy bajo peso cuando se van de alta
están por debajo del percentil 10 para su edad corregida, el pediatra puede
valorar como crecimiento adecuado si las curvas de peso y talla siguen una
línea casi paralela a las de los percentiles pero con una tendencia
progresiva a acercarse a las líneas de percentiles normales. Por otro lado
debe vigilar que el incremento de peso y talla sea armónico. Si el peso
aumenta en una proporción mayor que la talla, muy probablemente el niño esté
acumulando únicamente grasa abdominal40.
Patrón de crecimiento.
Los patrones de crecimiento del peso, talla y
perímetro cefálico de los niños prematuros han sido bastante bien descritos
en estudios transversales y longitudinales, que actualmente se extienden
hasta la edad adulta. La mayoría de estos trabajos diferencian el patrón de
crecimiento de los niños de peso adecuado para la edad gestacional de los
que son de bajo peso para la edad gestacional. Los niños con peso de
nacimiento menor de 1.500 g o con una edad gestacional inferior a 32
semanas, como grupo, son más pequeños en todas las variables del crecimiento
a los 3, 5, 10 y 20 años de edad41-46. Aunque esto es así a lo
largo de toda la infancia, existe una tendencia hacia la normalización del
crecimiento que no solo incluye los primeros años de vida, sino que abarca
hasta la segunda década de la vida. Los niños con peso de nacimiento
inferior a 1.000 g son los que presentan unos patrones de crecimiento más
apartados de los que se puede considerar un patrón normal47-49.
A los 3 años,
la media de talla y de peso de esta población de niños se encuentra por
debajo del percentil 10. Por otro lado se ha observado que cuanto menor es
el peso de nacimiento, mayor es la duración del tiempo en el que puede
existir un crecimiento compensatorio. En los niños con peso inferior a 750 g
la etapa de crecimiento compensatorio se puede extender hasta la edad
adulta. Con respecto a los niños de bajo peso para la edad gestacional,
éstos tienen un mayor riesgo de estar por debajo de percentiles normales a
lo largo de toda la infancia y adolescencia que los niños prematuros de peso
adecuado a la edad gestacional
Manejo nutricional.
- Lactancia materna. Fórmulas de prematuros.
La leche de madre es el alimento de elección para los niños con peso al
nacimiento menor de 1.500 g o con una edad gestacional inferior a 32
semanas. Además de los beneficios que puede proporcionar durante el ingreso,
ya que la frecuencia de enterocolitis necrotizante y de sepsis nosocomial
está disminuida en los niños que toman leche de madre frente a los que no la
toman50,51, estudios recientes52,53 han demostrado que
los beneficios de la alimentación con leche de madre en este grupo de niños
persiste a los 30 meses de edad corregida. Por cada 10 cc/kg/día de leche de
madre que recibe el niño, el cociente de desarrollo mejora 0,6 puntos, los
puntajes globales de comportamiento mejoran en 1 punto y el riesgo de
rehospitalización hasta los 30 meses disminuye en un 5%. Por tanto los
profesionales deben apoyar a las madres tras el alta para que prolonguen el
mayor tiempo posible la lactancia materna. Cuando no se dispone de leche de
madre propia, lo ideal es que el niño reciba leche de madre donada. Aunque
en España se han puesto en marcha ya algunos bancos de leche humana donada,
es difícil que tras el alta se pueda mantener al niño el suministro de leche
humana donada. Lo aconsejable sería mantener a estos niños con lactancia
materna exclusiva hasta los seis meses de edad corregida o al menos el
máximo tiempo posible54. Durante estos últimos años algunos
autores insinuaban que el crecimiento de los niños tras el alta era mejor si
se alimentaban con fórmula de prematuros en vez de con leche de madre, un
metanálisis reciente55
mostró que hoy por hoy no existe ninguna información que
apoye esta afirmación. Por lo tanto los autores concluyen que los niños que
se amamantan deben continuar haciéndolo, porque solo se podría cuestionar si
se dispusiera de información que mostrara un mejor crecimiento en los niños
alimentados con fórmula. Por otro lado no se deberían olvidar los beneficios
que sí se han demostrado en el desarrollo cognitivo del niño cuando éste
recibe leche de madre52,53. En
general no es recomendable que tras el alta se refuerce la leche materna con
productos comerciales. En ausencia de
estándares de crecimiento óptimos para esta población de niños, de forma
orientativa se establece que, tras el alta y hasta los 3 meses postalta, la
ganancia óptima de peso sería de 25 a 30 g/día (175-210 g/semana) e
incrementos en la longitud de 0,7 a 1 cm semanales.
Desde los 3 meses hasta los 12 meses tras el
alta la ganancia de peso debería ser de 10 a 15 g/día (70-105 g/semana) y el
incremento de la longitud de 0,4 a 0,6 cm/semana56.
-
Manejo práctico del niño alimentado con sucedáneos de leche
materna. Durante los primeros meses se pueden recomendar fórmulas con
mayor o menor densidad calórica, según sea la evolución del peso y la
talla, recordando que lo ideal es que la normalización del peso sea
gradual y controlando siempre la relación peso/talla. En la tabla 1 se
muestra información sobre la composición y el contenido calórico de los
distintos tipos de leche disponibles en España. Como se ve, se dispone
de tres tipos de leche: las fórmulas de inicio, las fórmulas de
contenido calórico intermedio (también llamadas de bajo peso o de
prematuros tras el alta) y las leches específicas para niños prematuros.
Si el niño está con fórmula de inicio y no gana peso adecuadamente, el
primer paso sería indicarle leche de contenido calórico intermedio. Las
leches llamadas de prematuro y con alto contenido calórico serían el
último escalón y tras el alta solo se deben indicar si las otras leches
no han conseguido mejorar la curva de peso. Las leches de prematuros no
deberían mantenerse por periodos prolongados de tiempo ya que no solo
proporcionan mayor contenido calórico sino que también aportan gran
cantidad de calcio. Estos aportes elevados de calcio mantenidos en el
tiempo pueden ser perjudiciales para el niño. Para el pediatra puede ser
de mucha utilidad disponer de leches con distinta concentración calórica
ya que algunos niños prematuros, por otro lado sanos, tienen
dificultades para tomar un volumen suficiente de leche para cubrir las
necesidades calóricas. Si se incrementa la concentración calórica de la
leche, aun ingiriendo el mismo volumen, incrementará el aporte de
calorías y así podrá optimizarse su crecimiento. Por otro lado no parece
recomendable, si el niño está estable y sin problemas médicos
significativos añadidos, proporcionar más de 120 kilocalorías/kg/día. El
exceso calórico no mejora el crecimiento y favorece los depósitos de
grasa. En la tabla 2 se muestran los nombres comerciales de las fórmulas
de contenido calórico intermedio y de las de prematuros.
Tabla 1. Contenido calórico y composición de los diferentes
tipos de fórmulas que pueden estar indicadas en los niños prematuros
(actualizado en agosto de 2008).
|
|
Fórmulas de inicio
|
Fórmulas de
contenido calórico intermedio*
|
Fórmulas de
prematuros
(alto
contenido calórico)
|
|
Energía (kcal/dl) |
66-70 |
75 |
80-81 |
|
Proteínas (g/dl) |
1,2-1,6 |
1,8-1,9 |
2,5-2,2 |
|
Sodio (mg/dl) |
15-20 |
24-29 |
30-50 |
|
Calcio (mg/dl) |
41-59 |
66-78 |
94-120 |
|
Fósforo (mg/dl) |
21-35 |
36-46 |
52-66 |
|
Osmolaridad (mOsm/l) |
220-280 |
250 |
220-270 |
* También
llamadas fórmulas de bajo peso, de prematuros tras el alta.
Tabla 2. Nombres
comerciales de fórmulas de contenido calórico intermedio y de prematuros.
|
Fórmulas de contenido calórico intermedio |
Fórmulas de prematuros
(alto contenido calórico) |
|
Sanutri Adapta PEG (Sanutri)
Similac Neosure
(Abbott) |
Alprem (Nestle)
Almirón Prematuros (Nutricia)
Blemil Plus Prematuros (Ordesa)
Enfalac Prematuros (Mead Johnson)
Nutriben RN Bajo peso (Alter)
Miltina 0 (Milte)
Sanutri Preterm (Sanutri) |
-
Manejo práctico del niño alimentado con leche materna. Cuando el
niño toma leche materna puede ingerir un volumen de hasta 200 ml/kg o
incluso más. Si no se consigue un adecuado incremento de peso, al igual
que se hace en todos los niños amamantados, se debe revisar la técnica
de la lactancia y por tanto es aconsejable observar una toma e
interrogar sobre el número de tomas, la duración de las mismas, etc. Si
a pesar de una correcta técnica de lactancia no se consigue un
incremento de peso suficiente, se puede sustituir alguna toma por
fórmula de prematuros. Se puede empezar sustituyendo dos tomas. En este
caso no hay ningún problema en que la leche que se indique sea la de
prematuros porque el resto de la leche que toma el niño es leche materna
que tiene bajo contenido en calcio y fósforo, por lo que aunque se
sustituyan dos o tres tomas por fórmula de prematuros no se llegará a un
aporte excesivo de calcio. El aporte calórico de la leche humana es muy
variable, hay leches que aportan 90 calorías por decilitro y otras que
apenas llegan a 50 calorías, por tanto la mayoría de los niños crecerán
adecuadamente con leche humana, pero una pequeña proporción precisará de
complementos con leche de prematuros para incrementar el aporte
calórico. Si la madre está muy motivada, antes de prescribir la
sustitución de dos tomas por leche de prematuros, se le puede recomendar
que se extraiga la leche en dos fracciones y que le dé al niño dos tomas
al día de la leche que se recoge al final de la extracción, que es la de
mayor contenido calórico. Hay que tener en cuenta que estas madres
llevan meses extrayéndose la leche y pueden estar muy cansadas después
del ingreso prolongado del niño, por lo que hay que valorar muy bien la
carga que puede suponer la extracción en dos tiempos. Hay madres que han
conseguido mantener la lactancia durante todo el tiempo del ingreso pero
que sin embargo no se ha conseguido que el niño mame. Estas mujeres se
siguen extrayendo la leche y se la dan al niño en biberón. En estos
casos sí que la extracción en dos tiempos puede ser una buena
recomendación, ya que de alguna forma ellas siguen invirtiendo tiempo en
la extracción de leche. Las pautas de manejo práctico que se acaban de
describir están recomendadas exclusivamente para los niños con peso
menor de 1.500 g o menores de 32 semanas. En ningún caso se propone este
tipo de suplementación para los niños amamantados nacidos a término o
prematuros tardíos.
- Apoyo a la lactancia materna.
El
apoyo a la lactancia materna de las madres de niños muy prematuros o de muy
bajo peso es un asunto complejo. Las madres que hayan conseguido que sus
hijos se amamanten en el momento del alta habrán realizado un esfuerzo
enorme, porque eso implica que durante meses se han estado extrayendo su
leche para dársela a sus hijos y posteriormente el niño y la madre han
conseguido adaptarse para conseguir un amamantamiento satisfactorio. Estas
madres, durante el ingreso han estado rodeadas de profesionales que les han
ayudado en su tarea de mantener la producción de leche y conseguir el
amamantamiento directo del seno. Los primeros días tras el alta estas
mujeres se sienten estresadas porque en las tomas están solas, no hay
profesionales que vigilen cada una de ellas y eso les hace sentir inseguras
y en muchos casos éste es el primer paso para el fin de la lactancia. Desde
Atención Primaria se debería hacer un seguimiento estrecho de estas madres y
de sus hijos para que ellas consigan confiar en su capacidad para amamantar
al niño. Los niños muy prematuros deben alimentarse a demanda, pero muchos
de ellos, para conseguir ingerir el volumen adecuado durante las primeras
semanas tras el alta, precisan hacer no menos de doce tomas, por lo que se
le debe explicar a la madre que debe aprovechar todas las ocasiones para
poner el niño al pecho. Si la cantidad de leche parece disminuir, además de
recomendar incrementar el número de tomas, si el niño tiene una edad
corregida inferior a 40 semanas de gestación, se puede recomendar que la
madre coloque a su hijo en contacto piel con piel tal como se hace durante
el ingreso con el método canguro (anexo 1), de esta forma se incrementará la
cantidad de leche producida y el tiempo de amamantamiento57-60.
Algunos niños muy prematuros consiguen agarrarse al pecho mejor en posición
de balón de rugby. A veces las madres mantienen la producción de leche en el
momento del alta, sin embargo no se ha conseguido que el niño tome la leche
directamente del pecho, en estos casos la leche se le administra en biberón
y los profesionales de Atención Primaria aconsejarán a esta madre sobre la
extracción y conservación de la leche.
- Alimentación complementaria.
Se debe introducir siguiendo una pauta similar a la de los niños nacidos a
término, preferiblemente considerando la edad corregida en vez de la edad
real. No se ha demostrado que la introducción precoz de cereales en los
prematuros incremente la ingesta calórica ya que en general suelen disminuir
el volumen total de leche que toman y se sustituye un alimento de gran
calidad nutricional, como es la leche, por otro, los cereales, que tienen un
beneficio nutricional limitado cuando se introducen precozmente. Si el niño
tiene dificultades para engordar y crecer y no es capaz de ingerir
suficientes calorías se precisará de apoyo especializado.
- Dificultades con la alimentación.
Los niños prematuros comen lentamente, necesitan hacer muchas pausas y a
veces la patología intercurrente les limita la capacidad de ingesta. Además,
la experiencia del prolongado ingreso hospitalario suele interferir el
proceso de crianza de los padres y con frecuencia mantienen actitudes
sobreprotectoras que se muestran en el momento de alimentar a su hijo,
fomentándose malos hábitos de comportamiento durante las comidas y de esta
forma se dificulta su manejo.
Administración de
suplementos.
- Vitamina D.
La
enfermedad metabólica ósea de los prematuros se previene con los suplementos
de calcio y fósforo que contienen las leches de prematuros y los
fortificantes de leche materna que se administran durante el ingreso
hospitalario. Cuando se establece el crecimiento rápido en estos niños es
necesario garantizar un aporte adecuado de vitamina D para evitar la
aparición de raquitismo. Por tanto actualmente se mantiene la recomendación
de administrar, desde los 15 días y hasta el año de edad corregida, entre
200 y 400 UI/día de vitamina D61,62
a pesar de que no se dispone de estudios que muestren el efecto de
esta profilaxis ni tampoco se ha establecido adecuadamente la dosis óptima
de suplementación. Además, en los primeros meses tras el alta hospitalaria
conviene vigilar la aparición de raquitismo especialmente en los menores de
1.000 gramos, por lo que se recomienda una determinación de fosfatasa
alcalina a partir del mes después del alta y si está elevada confirmar el
diagnóstico radiológicamente.
- Hierro.
Durante varios años se ha estado utilizando la administración
intrahospitalaria de eritropoyetina recombinante humana para prevenir la
anemia de la prematuridad. Estudios recientes han mostrado que el uso de
eritropoyetina, sobre todo de forma precoz, puede asociarse con la aparición
retinopatía de la prematuridad63-64. Por ello, últimamente se
está limitando su uso y ya no se indica de forma general sino que se
individualiza su administración valorando en cada caso el riesgo de su
administración. Actualmente se mantiene la indicación de administrar
suplementos de hierro a todos los recién nacidos prematuros22,56.
En los niños con peso de nacimiento menor de 1.500 g o una edad gestacional
inferior a 32 semanas se debe mantener la administración de 4 mg/kg/ día
(máximo 15 mg/día) desde el mes de edad hasta la introducción de la
alimentación complementaria con alimentos ricos en hierro como la carne
roja. El hierro se administrará en forma de sal ferrosa. Si el niño toma
fórmula de prematuros o fórmula de inicio se descontará, en la cantidad de
hierro a suplementar, 1,5 mg/kg/día que proporciona la leche. Se puede hacer
un control de hemograma y metabolismo férrico a los tres meses de edad
corregida.
- Hormona de
crecimiento.
Actualmente se recomienda valorar la utilización
de hormona de crecimiento para los niños de bajo peso para la edad
gestacional que a los dos o tres años de edad tienen una talla por debajo de
dos desviaciones estándar65,66. El objetivo es mejorar el
crecimiento en los primeros años de vida, por ello la indicación de la
hormona es muy precoz, tan pronto como a los dos o tres años de edad.
Recientemente se ha sugerido que la indicación de hormona de crecimiento se
debería extender a los prematuros de peso adecuado a la edad gestacional
pero que presentaron durante el ingreso un retraso de crecimiento importante
y que no se consigue normalizar en el transcurso de los primeros meses de
vida67. Clínicamente esta situación es muy similar a la de los
niños con bajo peso para la edad gestacional, la diferencia es que en éstos
la restricción del crecimiento ocurre en el periodo intrauterino y en los
otros ocurre extraútero.
Recomendaciones.
-
Monitorizar rigurosamente el crecimiento tras el alta. El
crecimiento insuficiente se asocia con problemas en el neurodesarrollo a
medio y largo plazo. Los que, por el contrario, ganan peso excesivamente
tienen un riesgo mayor de presentar en la edad adulta obesidad,
enfermedad cardiovascular y diabetes. (Fuerza de la recomendación B)
-
Para valorar el crecimiento, mientras no se dispongan de
estándares específicos adecuados para los niños con peso menor de 1.500
g o una edad gestacional inferior a 32 semanas, lo más recomendable es
comparar su crecimiento son los estándares propuestos por la OMS,
utilizando la edad corregida. (Fuerza de la recomendación B)
-
Apoyar y promocionar la alimentación con leche materna tras
el alta. Además de proteger frente a la enterocolitis necrotizante y las
infecciones, mejora el cociente de desarrollo y disminuye la tasa de
reingreso. (Fuerza de la recomendación A)
-
La producción de leche se puede incrementar si la madre está
con el niño en contacto piel con piel (método canguro). Los niños
toleran la posición canguro hasta una edad corregida de 39 ó 40 semanas.
(Fuerza de la recomendación B)
-
Los niños prematuros, menores de un año de edad corregida,
precisan una ingesta de vitamina D de 200 UI/kg/día hasta un máximo de
400 UI/ día. (Fuerza de la recomendación A)
-
Suplementar con 4 mg/kg/día de hierro desde
el mes de edad hasta la introducción de la alimentación complementaria.
(Fuerza de la recomendación B)
-
Los niños de bajo peso para la edad gestacional que a los dos
o tres años tienen una talla por debajo de dos desviaciones estándar
deben enviarse para que se valore el tratamiento con hormona del
crecimiento. (Fuerza de la recomendación B)

4.2.
Desarrollo motor.
Conceptos generales.
La evaluación del desarrollo motor de los niños
con peso menor de 1.500 g al nacimiento o una edad gestacional inferior a 32
semanas es un aspecto fundamental, aún así la exploración de estos niños no
está bien descrita ni estandarizada19,22. Con la valoración del
desarrollo motor se pueden identificar niños con alteraciones leves,
moderadas o graves. Algunas alteraciones leves o moderadas pueden ser
transitorias o pueden mejorar con el tiempo, sin embargo los niños con
alteraciones motoras graves serán los que tengan una peor evolución. El
riesgo de parálisis cerebral u otras alteraciones graves del desarrollo
motor puede predecirse, en parte, por la información que aportan las
técnicas de neuroimagen, sin embargo los problemas cognitivos y del
comportamiento pueden ocurrir en ausencia de alteraciones de la neuroimagen.
En la tabla 3 se resumen las características biológicas que suponen un
riesgo incrementado de problemas del desarrollo. De todas ellas la
constatación de leucomalacia periventricular quística es la que conlleva un
peor pronóstico, ya que casi sin excepción se asocia a la presencia de
parálisis cerebral. No se ha mostrado que los programas de atención
temprana, durante el ingreso o inmediatamente tras el alta, mejoren el
pronóstico motor de los niños de alto riesgo68, sin embargo, sí
que se describen efectos positivos en la familia y a medio plazo en el niño
en ámbitos diferentes al motor.
Tabla 3. Situaciones que
incrementan el riesgo de problemas motores
|
- Peso de nacimiento
menor de 1.000 g
- Lesión
parenquimatosa en la ecografía cerebral (leucomalacia
periventircular o infarto)
- Hemorragia
intraventricular grado 3 con hidrocefalia
- Displasia
broncopulmonar |
- Infección del
sistema nervioso central
- Convulsiones
neonatales
- Administración de
corticoides postnatales
- Situación de riego
social |
Valoración motora.
Como en cualquier otra exploración neurológica,
se evaluará el tono, los reflejos, la postura y la calidad del movimiento.
Por otro lado se debe constatar la adquisición progresiva de los diferentes
ítems motores (sujeción cefálica, sedestación, marcha). Actualmente cada vez
se da más importancia a la valoración de la capacidad funcional, que en
definitiva será la que determine la calidad de vida del niño. Para ello se
han desarrollado una serie de algoritmos y de escalas funcionales que pueden
ser de utilidad en la práctica y que se van a presentar a continuación.
- Algoritmo. Para valorar la
capacidad motora de los niños entre los 24 y 28 meses de edad corregida el
NIDCH19 propone un algoritmo muy simple (figura 2) que permite
clasificar la gravedad de la alteración motora, basándose en la escala del
Gross Motor Function Classification System (GMFCS) y valorando la limitación
funcional69.
Figura 2.
Algoritmo para la valoración motora funcional en niños de 24 a 28 meses de
edad corregida.

Para valorar las alteraciones motoras en los
niños más mayores se dispone de otro algoritmo (Figura 3) que va orientado
fundamentalmente al diagnóstico de la parálisis cerebral y que se muestra en
el apartado que se dedica a esta patología.
- Escalas funcionales.
Las escalas funcionales son instrumentos útiles porque permiten de forma
sencilla y objetiva clasificar el nivel de afectación motora de los niños.
Las dos más utilizadas son el GMFCS69, que valora la función
motora grosera, y la escala BFMF70, que pondera la función fina.
-
Valoración de la función motriz grosera (GMFCS)69. El Sistema de
Clasificación de la Función Motora Grosera se basa en la valoración del
movimiento que se inicia voluntariamente, sobre todo en relación con la
sedestación y la marcha. La distinción entre los niveles de función
motora está fundamentada en las limitaciones funcionales, la necesidad
de ayuda técnica, incluyendo aparatos para el desplazamiento (como
andadores, muletas y bastones), la movilidad en silla de ruedas y hasta
cierto punto la calidad del movimiento. Como la valoración de la función
motora depende de la edad, se dispone de descripciones adecuadas según
ésta. La clasificación de las habilidades y limitaciones funcionales
para cada edad tienen como objeto servir como guía y apoyo para evaluar
la situación del niño, pero no se debe considerar como algo absoluto ni
definitivo. Un aspecto atractivo de esta escala es que pone énfasis en
la capacidad del niño más que en sus limitaciones. Esta escala se
muestra en el anexo 2.
-
Valoración de la función motriz fina (BFMF)70.
Valora la habilidad del niño para manipular objetos en
actividades diarias importantes, por ejemplo durante el juego y tiempo
libre, comer y vestir. Discrimina en qué situación es independiente el
niño y que cantidad de soporte y adaptación necesita. Esta escala se
muestra en el anexo 3.
- Adquisición de la sedestación y la marcha.
El retraso en las adquisiciones motoras no siempre indica patología, sin
embargo, que el niño vaya adquiriendo una mayor destreza motora en las
edades esperadas, es un dato que apoya un desarrollo neurológico adecuado.
Se considera que se ha alcanzado la sedestación sin apoyo cuando el niño es
capaz de mantenerse sentado sin ningún tipo de apoyo, jugando con las manos
durante al menos un minuto. Se considera que se ha alcanzado la marcha
autónoma cuando es capaz de caminar cinco pasos sin ningún tipo de apoyo. El
50% de los menores de 1.500 g han adquirido la sedestación sin apoyo a los 7
meses de edad corregida y el 90% a los 9 meses de edad corregida. Con
respecto a la marcha, el 50% la han adquirido a los 12 meses de edad
corregida y el 90% a los 18 meses de edad corregida71. Los puntos
de corte de los 9 meses para la sedestación y los 18 meses de edad corregida
para la marcha, pueden servir para identificar a los recién nacidos menores
de 1.500 g con retraso en las adquisiciones motoras y esto puede ser un
primer signo de alarma de una evolución motora alterada (tabla 4).
Tabla 4.
Percentiles para la adquisición de la sedestación y marcha según peso al
nacimiento.
|
Sedestación sin apoyo |
|
Percentil
|
Peso al nacimiento |
|
≤ 750 g
(n=68) |
751-1.000 g
(n=147) |
1.001-1.250 g
(n=203) |
≥ 1.251 g
(n=276) |
|
3 |
6 |
5,2 |
5 |
5 |
|
5 |
6 |
5,7 |
5 |
5 |
|
10 |
6
|
6 |
6 |
5,8 |
|
25 |
6,6 |
6.5 |
6 |
6 |
|
50 |
7,7 |
7 |
7 |
7 |
|
75 |
9 |
8 |
8 |
8 |
|
90 |
11,1 |
9 |
9 |
9 |
|
95 |
13,5 |
11 |
10 |
10 |
|
97 |
14 |
12 |
10 |
10 |
|
Media (DS) |
8,2 (2,2) |
7,5 (1,5) |
7,1 (1,3) |
7 (1,3) |
|
Marcha independiente |
|
Percentil
|
Peso al nacimiento |
|
≤ 750 g
(n=68) |
751-1.000 g
(n=147) |
1.001-1.250 g
(n=203) |
≥ 1.251 g
(n=276) |
|
3 |
10 |
10 |
10 |
9,6 |
|
5 |
11 |
11 |
10 |
10 |
|
10 |
11,9 |
11 |
11 |
11 |
|
25 |
13,2 |
12 |
12 |
11,5 |
|
50 |
15 |
14 |
13 |
13 |
|
75 |
17 |
16 |
14,5 |
14 |
|
90 |
20,1 |
17,2 |
16 |
16 |
|
95 |
22,6 |
22 |
17,9 |
17 |
|
97 |
24,9 |
24,5 |
18,8 |
18 |
|
Media (DS) |
15,5 (3,7) |
14,3 (3,2) |
13,3 (2,6) |
13 (2,2) |
Variantes de la normalidad.
Aunque la gran mayoría de los niños con peso de
nacimiento menor de 1.500 g o una edad gestacional inferior a 32 semanas
evolucionan favorablemente, algunos de ellos van a presentar ciertas
peculiaridades en su desarrollo, que no pueden llegar a considerarse
patológicas, pero que sí son particulares de los niños muy prematuros. Es
importante conocerlas para poder detectarlas y no alarmar de forma
innecesaria a la familia, ya que, a los dos años de edad corregida, el
desarrollo motor de estos niños será normal72.
-
Hipertonía transitoria.
Alrededor de los 3 meses de edad corregida en muchos niños prematuros se
presenta un cuadro de hipertonía que progresa céfalocaudalmente y que se
manifiesta inicialmente como retracción escapular (hombros hiperextendidos)
y posteriormente va descendiendo hasta afectar a los miembros inferiores, no
produce retracciones, no presenta asimetrías ni retrasa la adquisición de la
sedestación y la marcha. Desaparece antes de los 18 meses de edad corregida,
sin repercutir en la evolución del niño. Si el cuadro de hipertonía es
asimétrico o retrasa las adquisiciones motoras o no tiene un patrón claro de
progresión céfalocaudal, se debería enviar al niño para valoración
neurológica y derivarlo a un centro de atención temprana. No se sabe bien
por qué aparece, aunque se cree que la maduración de los músculos se ve
alterada con el nacimiento prematuro. Los músculos están preparados para
madurar en un medio líquido hasta la 40 semana de edad gestacional. Cuando
un niño nace prematuro, sus músculos deben soportar toda la acción de la
fuerza de la gravedad, cuando todavía no están preparados para ello y esto
condiciona una peculiar diferenciación de las miofibrillas. Por otra parte,
al nacer de forma anticipada, no se adquiere la flexión fisiológica máxima
que se produce al final de la gestación. Hasta hace muy poco, prácticamente
el 50% de los prematuros menores de 32 semanas de gestación presentaban este
cuadro de hipertonía transitoria, actualmente, sin embargo, menos de un
tercio de los prematuros presentan hipertonía transitoria. Quizás esta
disminución en su frecuencia esté en relación con los nuevos cuidados
posturales que se han introducido en las unidades neonatales, en el entorno
de los cuidados centrados en el desarrollo. Se intenta mantener al niño
prematuro en posición de flexión dentro de la incubadora y con los miembros
en la línea media.
-
Retraso
motor simple.
En los dos
primeros años algunos niños que han nacido prematuramente se retrasan en la
adquisición de las habilidades motoras. No suelen presentar ningún hallazgo
patológico en la exploración neurológica o acaso una leve hipotonía que no
justifica el retraso. La característica de los niños con retraso motor
simple es que presentan múltiples patologías de base de cierta gravedad o un
retraso del crecimiento importante. Este cuadro suele aparecer, por ejemplo,
en niños con displasia broncopulmonar que presentan frecuentes
empeoramientos o infecciones respiratorias con ingresos repetidos y
enlentecimiento de la curva de crecimiento. Cuando mejora la patología de
base el niño, éste suele progresar rápidamente en el aspecto motor,
igualándose con los niños de su misma edad corregida. Si su patología de
base lo permite, se le puede remitir a estimulación precoz a un centro de
atención temprana, pero, incluso sin intervención, la evolución motora será
favorable.
Parálisis
cerebral.
La parálisis cerebral es la alteración motora que
aparece más frecuentemente en los niños de muy bajo peso. Aparece en
aproximadamente el 7% de los niños de muy bajo peso. Por otro lado hay que
recordar que casi el 50% de los niños a los que se les diagnóstica de
parálisis cerebral tienen el antecedente de prematuridad73. La
parálisis cerebral se utiliza generalmente como marcador de la calidad de
los cuidados y desde hace ya varias décadas se realizan estudios que tratan
de documentar la tendencia en su prevalencia; sin embargo, las diferencias
encontradas pueden estar relacionadas con las características de la
población, agresividad de los tratamientos o con modificaciones en la
frecuencia de mortalidad. Algunos estudios de prevalencia no encuentran
cambios74 y otros encontraban un incremento75. Los
estudios más recientes tienden a mostrar una reducción en su frecuencia,
sobre todo en el grupo de 1.000 a 1.500 g, mientras que en los menores de
1.000 g no se observan cambios76.
-
Concepto.
El término parálisis cerebral comprende un grupo de alteraciones
que conllevan una alteración del movimiento, de la postura y de la función
motora. Esta alteración es permanente pero no inmutable; no es progresiva y
la noxa que causa la alteración actúa en el cerebro inmaduro o en desarrollo77.
Se considera criterio de exclusión toda condición progresiva que implique
pérdida de las adquisiciones, la patología de la médula espinal y los
cuadros cuya única manifestación sea la hipotonía. El diagnóstico es clínico
y la información que pueden aportar los estudios de neuroimagen ayudará a
esclarecer la etiología, pero no a hacer el diagnóstico de parálisis
cerebral. El grupo SCPE está constituido por expertos europeos que, además
de proponer una definición común de parálisis cerebral, han aportado
instrumentos diagnósticos y de clasificación que pueden ser de mucha
utilidad para el pediatra. La parálisis cerebral implica únicamente daño
motor, además puede llevar o no asociado déficit sensorial o cognitivo.
-
Diagnóstico y clasificación. Como se acaba de referir, el diagnóstico es
clínico. En la figura 3 de muestra el algoritmo diagnóstico propuesto por
SCPE77. Por acuerdo se ha decidido no incluir casos de parálisis
cerebral en los registros de casos hasta los cuatro años de edad, que es
cuando el diagnóstico se puede considerar definitivo. Sin embargo, el
algoritmo diagnóstico se puede utilizar a partir de los dos años de edad
corregida.
Figura 3. Algoritmo diagnóstico para la parálisis cerebral.


EXC: Excluido, no es un caso de
parálisis cerebral
PC: Parálisis cerebral
Este mismo grupo de SCPE también ha diseñado un algoritmo para la
clasificación de la parálisis cerebral (figura 4). Se ha propuesto una
clasificación mucho más sencilla y que mejora el grado de acuerdo en las
evaluaciones por distintos profesionales77. Hasta ahora en la
clasificación topográfica se hablaba de cuadriplejía, hemiplejía y diplejía,
pero para cada una de estas categorías se encontraban varias definiciones
bien diferentes. Por ello SCPE propone que la parálisis cerebral espástica
(más del 90% de los casos en los niños con peso inferior a 1.500 g) se
clasifique como unilateral o bilateral y la gravedad se establezca
utilizando las escalas de función motora (Anexos 1 y 2). Sería interesante
que los profesionales se familiarizaran con estos instrumentos que están
validados y que ya se están utilizando en varios países de Europa por muchos
profesionales.
Figura.4.
Algoritmo para clasificar la parálisis cerebral. Continúa de la figura 3.

- Intervenciones.
Ningún tipo de intervención durante el seguimiento del niño ha mostrado que
pueda prevenir o disminuir la gravedad de la parálisis cerebral. De todas
formas, los niños que presenten alguno de los factores de riesgo que se
refieren en la tabla 3 y que no estén incluidos en un programa de
seguimiento formal, sería conveniente derivarlos a los equipos de atención
temprana para evaluación, seguimiento y tratamiento si lo consideraran
adecuado. Con la fisioterapia se consigue evitar la rigidez articular y así
favorecer el confort y el cuidado del niño, pero no hay estudios controlados
que hayan podido mostrar un claro efecto en la función motora con la
fisioterapia78,79. Una vez confirmado el diagnóstico, el niño se
mantendrá con tratamiento de fisioterapia, pero habrá que ayudar a la
familia a aceptar las limitaciones motoras de su hijo y a que ayuden al niño
a desarrollar sus capacidades fuera del ámbito motor. Se tiende a
sobrecargar a los niños con muchas horas de tratamiento con fisioterapia,
limitándoles la posibilidad de desarrollarse en otros aspectos. Ninguno de
los tratamientos médicos que hasta ahora se han aplicado han mostrado
beneficios significativos, la toxina botulínica o la administración de
baclofeno pueden producir ciertos beneficios, casi siempre transitorios, en
un grupo muy seleccionado de niños80,81. No se dispone de ensayos
clínicos que muestren el efecto del tratamiento con los métodos de
fisioterapia de Vojta y Bobath, que están muy extendidos en España y que en
algunos casos, sobre todo con el Vojta, son muy mal tolerados por el niño y
por la familia. Los niños con parálisis cerebral suelen tener dolor con
mucha frecuencia y es uno de los aspectos que más les afecta en la calidad
de vida. Hay que interrogar activamente sobre la presencia de dolor y
mantener el tratamiento analgésico el tiempo que sea preciso82.
El dolor con mucha frecuencia es de origen dental. Los niños con similar
grado de afectación perciben su calidad de vida de forma bien diferente
dependiendo del país en el que viven, por tanto el que el niño pueda
desarrollarse como persona y tener una vida participativa parece depender
mucho más del entorno, que de sus limitaciones motoras83.
- Pronóstico
motor.
Los niños con parálisis cerebral de afectación unilateral alcanzan la marcha
en el 90% de los casos, los niños con afectación bilateral la alcanzan solo
en el 40-50% de los casos84. Si el niño adquiere la sedestación
sin apoyo antes de los dos años de edad corregida, casi con seguridad
alcanzará la marcha, por el contrario, si a los dos años no se sienta, las
posibilidades de marcha autónoma serán muy escasas.
Recomendaciones.
-
Se debe realizar
una detenida evaluación motora al menos dos veces en el primer año de
vida, aunque aparentemente el desarrollo sea adecuado. (Fuerza de la
recomendación I)
-
Los niños con
riesgo de problemas de desarrollo motor que no estén incluidos en un
programa de seguimiento formal, se deben remitir a atención temprana así
como todos aquellos en los que se detecte alguna alteración motora.
(Fuerza de la recomendación I)
-
Para excluir o
diagnosticar parálisis cerebral se recomienda el uso de los algoritmos
propuestos por SCPE. (Fuerza de la recomendación I)
-
Se recomienda el
uso de escalas de función motora para evaluar a los niños en los que se
sospeche o se haya confirmado una alteración motora. (Fuerza de la
recomendación I)

4.3.
Visión.
Conceptos generales.
Se tiende a pensar que los problemas
oftalmológicos de los niños prematuros están en relación con la presencia de
retinopatía de la prematuridad (ROP), pero el riesgo de alteraciones
oftalmológicas está incrementado en la población de niños prematuros aunque
no hayan padecido este problema. Más de la mitad de los niños con peso de
nacimiento menor de 1.500 g o una edad gestacional inferior a 32 semanas
presentan problemas oftalmológicos85-87. La frecuencia de
factores de riesgo asociados con ambliopía es elevada con respecto a la
población general, presentan estrabismo con una frecuencia entre 13-22%,
anisometropía en el 9%, miopía entre 15-22% e hipermetropía con más de 3
dioptrías en el 18%86-89. La frecuencia global de errores de
refracción se sitúa en torno al 30%. También presentan problemas de
percepción y de discriminación visual que son difíciles de detectar. Los
niños con retinopatía grado 3 o mayor, o los que hayan precisado tratamiento
con láser o crioterapia, y los niños con problemas neurológicos (leucomalacia
periventricular, infartos cerebrales, hidrocefalia) tienen una probabilidad
aún mayor de alteraciones oftalmológicas. Los niños que presentan
retinopatía de grado 1 ó 2 tienen un riesgo de sufrir problemas
oftalmológicos, similar al de los niños menores de 1.500 g sin retinopatía.
Seguimiento.
-
Cribado retinopatía de la prematuridad.
El
cribado de ROP para diagnosticar y tratar los casos de retinopatía grave se
ha mostrado efectivo para prevenir casos de ceguera90. Por tanto,
lo primero que tiene que confirmar el pediatra de atención primaria es que a
todos los niños que pesaron al nacimiento menos de 1.500 g o que tenían una
edad gestacional inferior a 32 semanas se les ha realizado, alrededor de las
seis semanas de edad, el cribado para la ROP y que este cribado se ha
mantenido hasta que se ha confirmado la vascularización de toda la retina o
la regresión de la ROP, en los casos en los que se haya diagnosticado. Algunos centros hospitalarios limitan el
cribado de la ROP a los niños con peso igual o inferior a 1.250 g o con una
edad gestacional igual o inferior a 30 semanas. Estos centros han comprobado
que no tienen casos de retinopatía susceptible de tratamiento por encima de
este peso y esa edad gestacional91,92. Si el pediatra no conoce
el protocolo del hospital de referencia o tiene dudas de si se debería haber
hecho o no, puede contactar con el hospital. En caso de que el cribado no se
haya llevado a cabo, se debe remitir al niño de forma preferente a un
oftalmólogo experto para que realice su valoración.
-
Seguimiento de niños sin patología añadida.
La
mayoría de los niños con peso inferior a 1.500 g o una edad gestacional
inferior a 32 semanas estarán incluidos en programas de seguimiento del que
formarán parte evaluaciones oftalmológicas seriadas anuales o bianuales. Casi
el 20% de los niños menores de 1.500 g dejan de acudir a los programas de
seguimiento, por lo que el pediatra debe asegurarse de que realmente se
están realizando las evaluaciones oftalmológicas22,93. En caso de
que no se estén realizando, es aconsejable que el niño sea valorado por un
oftalmólogo experto, antes de los tres años de edad94, ya que
algunas de las alteraciones que presentan
no se pueden
diagnosticar por las valoraciones que pueden realizar los pediatras y por
otro lado se ha demostrado que el tratamiento precoz de la ambliopía
conlleva un mejor pronóstico95.
Si esa evaluación es normal, el niño puede continuar con las revisiones
rutinarias de la visión que se recomiendan para todos los niños96.
Ante cualquier alteración detectada por el pediatra o referida por los
padres, aunque no se pueda poner de manifiesto, se debe remitir al niño para
una nueva evaluación por el oftalmólogo92,95.
-
Seguimiento de los niños con retinopatía de la prematuridad grado 3 o que
requirió tratamiento y de los niños con patología neurológica.
Estos niños presentan un riesgo muy elevado de
problemas visuales graves, algunos de ellos muy difíciles de detectar por
las evaluaciones rutinarias, por lo que deben estar en seguimiento
oftalmológico especializado hasta la adolescencia22,94.
Recomendaciones.
-
El pediatra confirmará que se ha realizado el cribado para la
retinopatía de la prematuridad. Si no se hubiera realizado o no se
hubiera completado, se debe remitir al niño sin demora a un oftalmólogo
experto en el cribado de retinopatía de la prematuridad. (Fuerza de
la
recomendación A)
-
Si el niño está incluido en un programa de seguimiento hospitalario
debe confirmar que realmente acude a las revisiones y que se realizan
las evaluaciones oftalmológicas. (Fuerza de la recomendación B)
-
Si no estuviera en seguimiento oftalmológico y no tuviera patología
añadida (retinopatía grave o patología neurológica), será recomendable
realizar una evaluación oftalmológica antes de los 3 años de vida.
(Fuerza de la recomendación B)
-
Ante
cualquier alteración detectada por el pediatra o referida por los
padres, aunque ésta no se pueda poner de manifiesto en la consulta, se
deberá remitir al niño para una nueva evaluación por el oftalmólogo.
(Fuerza de la recomendación A)
-
Los niños con
retinopatía de la prematuridad de grado 3 o que hayan requerido
tratamiento y los que presentan patología neurológica precisan de
seguimiento oftalmológico especializado hasta la adolescencia.
(Fuerza de la recomendación B)

4.4.
Audición.
Conceptos generales.
Se recomienda cribado auditivo universal en el
periodo neonatal a todos los recién nacidos96. La prueba de
elección es la de los potenciales auditivos automatizados de tronco
cerebral. Por tanto, en principio, a los recién nacidos con peso menor de
1.500 g o una edad gestacional menor de 32 semanas se les debe realizar el
cribado auditivo antes del alta de la unidad neonatal. Si, en esta
población, el cribado se realiza con otoemisiones acústicas existen una
serie de limitaciones. Por un lado, con las otoemisiones se obtienen falsos
negativos porque no se explora la vía retrococlear y es donde se detecta
patología en un porcentaje relevante de menores de 1.500 g con déficit
auditivo97, por otro, hasta en el 13% de los de los niños de muy
bajo peso aparecen falsos positivos en la prueba de otoemisiones98.
Por tanto, independientemente de con qué instrumento se realice el cribado
universal, la población de niños con peso menor de 1.500 g o menor de 32
semanas debe valorarse con potenciales auditivos automatizados de tronco
cerebral.
La frecuencia de déficit auditivo moderado o
grave en la población general es de 2‰ y en los niños de muy bajo peso de
2%, por lo que este grupo se considera de especial riesgo97. No
está claro actualmente si, en sí mismo, el pesar menos de 1.500 g o tener
una edad gestacional inferior a 32 semanas son realmente factores de riesgo
o son otras circunstancias que se suman durante su ingreso las que los hacen
especialmente vulnerables al déficit auditivo. Dentro de los factores
conocidos que incrementan el riesgo de hipoacusia y que con frecuencia se
presentan en los niños con peso menor de 1.500 g, encontramos: la
administración de aminoglicósidos99-101 y de diuréticos de asa102,
la infección por citomegalovirus103,104, la hiperbilirrubinemia105-107,
la hipoxia108,109 y cada vez aparecen más estudios en los que se
menciona el ruido de las unidades neonatales como causa de pérdida auditiva110-112.
Los niños prematuros tienen con frecuencia pérdidas auditivas de transmisión
por derrames en el oído medio98, que tienden a resolverse
espontáneamente, pero si persisten, deben plantearse su tratamiento, ya que
también pueden limitar la aparición del lenguaje y su desarrollo en general.
En los casos de ingreso muy prolongado se puede retrasar mucho la
realización del cribado auditivo, así que es aconsejable realizarlo tiempo
antes del alta para que el niño pueda beneficiarse cuanto antes del
tratamiento, ya sean amplificadores o implantes cocleares113.
Algunos de los niños de muy bajo peso con problemas auditivos presentan
otras dificultades en el desarrollo, por lo que es una prioridad el
ofrecerles tratamiento audiológico de la forma más precoz posible, para no
limitar aún más sus capacidades.
Seguimiento.
Como se ha mencionado a los niños menores de
1.500 g o menores de 32 semanas, se les realizará cribado auditivo antes del
alta con potenciales auditivos automatizados de tronco cerebral. Aunque el
cribado se pase, parece que existe riesgo de pérdida auditiva progresiva en
esta población, por lo que es conveniente hacer un adecuado seguimiento de
la adquisición del lenguaje y sería deseable que, hacia los dos años de edad
corregida, se les volviera a realizar una prueba objetiva de audición97,114.
No se conoce bien la causa por la que aparecen estos déficits auditivos de
comienzo tardío.
Recomendaciones.
-
Se recomienda realizar cribado auditivo con
potenciales evocados automatizados antes del alta de la unidad neonatal
a todos los recién nacidos con peso menor de 1.500 g o una edad
gestacional inferior a 32 semanas. (Fuerza de la recomendación B)
-
Se recomienda realizar otra valoración
audiológica hacia los dos años de edad corregida para detectar los
déficits auditivos de comienzo tardío. (Fuerza de la recomendación B)
-
Se recomienda evitar, en lo posible, la
exposición a medicaciones ototóxicas durante el ingreso en la unidad
neonatal. (Fuerza de la recomendación B)

4.5. Alteraciones cognitivas y del
comportamiento.
Conceptos generales.
Numerosos estudios de seguimiento han demostrado
que los niños con peso inferior a 1.500 g o con una edad gestacional menor
de 32 semanas presentan una frecuencia elevada de alteraciones cognitivas y
del comportamiento, incluso los que no tienen ninguna alteración
neurosensorial.
- Cociente intelectual (CI). La
mayoría de los niños con peso menor de 1.500 g tienen un CI dentro de los
límites normales, sin embargo es significativamente más bajo que en los
niños a término. El metanálisis realizado en el 2002115, que
incluía resultados de 16 estudios, concluyó que el CI disminuye entre
1,5-2,5 puntos de media por cada semana que disminuya la edad gestacional.
Existe una asociación muy fuerte entre el nivel socio económico de los
padres y el cociente intelectual, pero en los niños prematuros las
diferencias con los controles, aunque se reducen, persisten al ajustar por
el nivel socioeconómico116,117. Algunos estudios han mostrado de
forma bastante consistente que proporcionalmente el CI se ve todavía más
afectado en los niños muy prematuros de nivel socioeconómico más bajo, por
lo que constituyen una población especialmente vulnerable118,119.
En los prematuros de edad gestacional extrema (24-26 semanas de gestación)
los factores biológicos son determinantes y por tanto son los niños en los
que los programas de atención temprana tienen menos impacto120.
- Alteraciones del comportamiento y
psicopatología. Los niños con peso menor de 1.500 g o menores de 32
semanas de gestación tienen mayor riesgo de alteraciones del comportamiento
y emocionales. Los resultados de los estudios que tratan estos aspectos son
más difíciles de comparar porque el tipo de herramientas que se utiliza para
detectar las alteraciones es muy variado y no tienen la consistencia de la
medida del CI. Tampoco es fácil identificar si estas alteraciones están en
relación con la prematuridad o con la crianza que reciben estos niños y que
está marcada por la experiencia de sus padres en relación con el nacimiento
y el ingreso de su hijo muy prematuro, y que en general induce conductas muy
sobreprotectoras. En el metanálisis realizado115 se mostró como
el 81% de los estudios revisados que incluían población entre 5 y 14 años
mostraban una mayor prevalencia de las llamadas alteraciones internalizadas
(ansiedad, depresión, síntomas de deprivación) y el 69% de los estudios,
alteraciones en la sociabilización (comportamientos agresivos,
delincuencia). En un estudio reciente121 que compara a los 5 años
una cohorte de prematuros de menos de 32 semanas con controles nacidos a
término encontraron que los trastornos emocionales y del aprendizaje eran
1,6 veces mas frecuentes en los niños prematuros (IC: 1,2-2,17).
- Hiperactividad y déficit de atención.
La importancia que ha adquirido el diagnóstico de esta alteración del
comportamiento merece que se trate de forma separada del resto de
alteraciones peor definidas. Actualmente se dispone de información
consistente que demuestra que el síndrome de hiperactividad y déficit de
atención es más frecuente en los niños prematuros que en la población
general. En el metanálisis ya mencionado115 se encontró que el
riesgo relativo era de 2,64 (IC: 1,85-3,78), comparado con los controles.
Además se ha descrito que un número significativo de niños con peso menor de
1.500 g presentarían alteraciones de la atención, pero sin cumplir criterios
del síndrome de hiperactividad y déficit de atención, lo que sugiere quizás
que estos niños puedan presentar un déficit de atención “puro” y específico
de los niños muy prematuros122. El bajo peso parece ser el factor
que se asocia de forma más consistente con las alteraciones de la atención y
sin embargo estas alteraciones del comportamiento no parecen estar
relacionadas con el CI de los niños123.
- Otras alteraciones del aprendizaje.
Se ha demostrado cómo los niños muy prematuros presentan dificultades en los
procesamientos viso-espaciales y viso-motores124,125. Estos
déficits tienen un impacto negativo en los procesos de aprendizaje, incluso
en niños sin ninguna alteración sensorial o del desarrollo. Aún a los 18
años se mantienen estas dificultades en el aprendizaje y una menor velocidad
de respuesta ante nuevas tareas126. Mucho falta por saber sobre
el proceso de aprendizaje, pero en general muchas de las áreas que se van
conociendo cuando se exploran en los recién nacidos prematuros se encuentran
limitaciones y diferencias con los niños nacidos a término.
- La familia. El nacimiento de un
niño muy prematuro provoca una gran alteración en la familia, que a veces se
mantiene durante años. Numerosos estudios126-131 han mostrado que
si los padres participan directamente del cuidado de su hijo durante el
ingreso se sienten más capaces de asumir el cuidado tras el alta, tienen
menos síntomas depresivos y disminuye la ansiedad, y que esto a su vez
produce beneficios en diferentes áreas del desarrollo en el niño a corto
plazo. Sin embargo, aunque probablemente un mayor bienestar emocional en la
familia repercuta positivamente en la evolución de los niños a medio y largo
plazo, esto todavía no ha podido demostrarse. Si, para el pediatra, el
paciente debe ser la familia más que el niño de forma individual, en el caso
de los niños prematuros todavía es más importante considerar a la familia
como “el paciente”. La experiencia de los padres en las unidades de cuidados
intensivos neonatales y los procesos de duelo anticipado que han sufrido les
hacen, como familia, especialmente vulnerables.
Intervenciones.
Los programas de atención temprana, que están
desarrollados en todas las comunidades autónomas españolas, se dirigen a
reducir los problemas motores y cognitivos y realizan tareas educativas en
los padres y además plantean programas de trabajo individualizado con cada
niño. Los problemas cognitivos se pueden entender desde una perspectiva
amplia, es decir, incluyendo problemas del pensamiento, del aprendizaje y
del comportamiento y sociabilización. Una revisión de los ensayos clínicos132
llevados a cabo con niños prematuros, para valorar el impacto de los
programas de atención temprana en el ámbito cognitivo, ha mostrado que son
efectivos para mejorar el desarrollo cognitivo a corto y medio plazo (hasta
la edad preescolar). Hay pruebas más limitadas de que mejoran el desarrollo
cognitivo a largo plazo. Los programas que solo incluyen educación de los
padres133 para ayudar al proceso de crianza de estos niños han
mostrado una mejoría en los estilos educativos de los padres, más adaptados
aparentemente a las necesidades de los niños. Sin embargo, a pesar de ello,
no se ha encontrado el esperado impacto positivo en el niño. Una
intervención muy sencilla y que sí ha mostrado resultados positivos consiste
en animar a los padres a que hablen “más” a sus hijos, aun en el periodo de
lactantes134. No solo se deben dirigir al niño cuando necesiten
comunicarse con él, sino también deberían comentarles situaciones diversas,
aunque las ideas sean complejas y el vocabulario más amplio del que se
esperaría que pudieran comprender. Parece que los resultados intelectuales
de los niños podrían mejorarse de esta forma tan simple. Otra intervención
con resultados favorables bien demostrados y que ya se ha mencionado es la
promoción y apoyo a la lactancia materna ya que mejora claramente los
cocientes de desarrollo y tiene un claro efecto dosis respuesta52,53.
A más volumen de leche materna ingerida, mejor es el CD. Con respecto al
pediatra de atención primaria, la detección de muchas de las alteraciones
descritas anteriormente es compleja, por lo que con los niños muy prematuros
se debe trabajar de forma coordinada con los equipos de atención temprana y
en algunos casos con salud mental y con los maestros de las escuelas. Para
mejorar el resultado de los niños muy prematuros en el ámbito cognitivo se
requiere un abordaje interdisciplinar, que requiere una coordinación de
equipos que no siempre es fácil, dadas las estructuras de algunas
comunidades autónomas de nuestro país.
Recomendaciones.
-
Los niños menores de 1.500 g o con una edad
gestacional inferior a 32 semanas presentan con mayor frecuencia que los
niños a término problemas cognitivos y del comportamiento. Se recomienda
enviarlos a los equipos de atención temprana, ya que se mejoran los
resultados a corto y medio plazo. (Fuerza de la recomendación A)
-
Los niños menores de 1.500 g o con una edad
gestacional inferior a 32 semanas presentan con mayor frecuencia que los
niños a término alteraciones más complejas del comportamiento y
psicopatología. Si se sospechan, se requiere derivación a atención
especializada en centros de salud mental para su diagnóstico y
tratamiento y también requieren un trabajo coordinado con los equipos
educativos. (Fuerza de la recomendación B)
-
Se debe recomendar a los padres de los niños
muy prematuros que les hablen más de lo que requiere la propia
comunicación con el niño, que dediquen tiempo especial a ello. Se les
debe hablar aun con ideas complejas y con vocabulario más amplio del que
aparentemente entenderían, ya que así se mejoran sus resultados
intelectuales. (Fuerza de la recomendación B)
-
Apoyar y promocionar la alimentación con
leche materna tras el alta. Además de proteger frente a la enterocolitis
necrotizante y las infecciones, mejora el cociente de desarrollo y
disminuye la tasa de reingreso hospitalario. (Fuerza de la
recomendación A)
4.6. Vacunación.
Para vacunaciones en prematuros consultar el capítulo de vacunas en la
infancia y la adolescencia, apartado de
vacunas en casos especiales.

5.-
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http://www.aepap.org/previnfad/rec_vision.htm
Estrategia de
búsqueda.
Bases de datos utilizadas.
MEDLINE
SUMSEARCH
TRIP
DATABASE
EMBASE
COCHRANE DATABASE SYSTEMATIC REVIEWS
ÍNDICE MÉDICO
ESPAÑOL
Estrategia
de búsqueda en MEDLINE
"VLBW infants /follow-up"[Mesh] OR "Preterm infants/home care"[Mesh] OR
"High risk infants/follow-up care"[Mesh] OR "Preterm infants / pediatric
care "[Mesh] AND ("Infant"[Mesh] OR "Child"[Mesh] ) AND "humans"[MeSH
Terms] AND (Clinical Trial[ptyp] OR Meta-Analysis[ptyp] OR Randomized
Controlled Trial[ptyp] OR Review[ptyp])
"VLBW infants /growth"[Mesh] OR "Preterm infants/growth "[Mesh] OR "VLBW
infants/post-discharge nutrition"[Mesh] OR "VLBW infants /
breastfeeding"[Mesh] AND ("Infant"[Mesh] OR "Child"[Mesh] ) AND "humans"[MeSH
Terms] AND (Clinical Trial[ptyp] OR Meta-Analysis[ptyp] OR Randomized
Controlled Trial[ptyp] OR Review[ptyp])
"VLBW infants /neurodevelopmental"[Mesh] OR "VLBW infants/motor
skills"[Mesh] OR "VLBW infants/cerebral palsy"[Mesh] OR "VLBW infants /
neurological outcome"[Mesh] AND ("Infant"[Mesh] OR "Child"[Mesh] ) AND "humans"[MeSH
Terms] AND (Clinical Trial[ptyp] OR Meta-Analysis[ptyp] OR Randomized
Controlled Trial[ptyp] OR Review[ptyp])
"VLBW infants /ophthalmic follow-up"[Mesh] OR "VLBW
infants/ophthalmologic assessment"[Mesh] OR "retinopathy of
prematurity/follow-up "[Mesh] OR "VLBW infants visual outcome"[Mesh] AND
("Infant"[Mesh] OR "Child"[Mesh] ) AND "humans"[MeSH Terms] AND
(Clinical Trial[ptyp] OR Meta-Analysis[ptyp] OR Randomized Controlled
Trial[ptyp] OR Review[ptyp])
Última fecha de acceso: 30 de agosto de 2008

6.-
ANEXOS
Anexo 1.
Método de Cuidado Madre Canguro
El método madre canguro consiste en mantener al niño en
contacto piel con piel. El niño puede llevar patucos y pañal y también se
aconseja un gorrito. La pared anterior del tórax del niño está desnuda y se
pone en contacto con la pared anterior del tórax de la madre, entre los dos
pechos. La cabeza del niño debe colocarse lateralmente. El niño se puede
sostener en contacto piel con piel estando la madre tumbada y un poco semi
incorporada, ambos cubiertos por una mantita, también se puede usar una
especie de body de licra de algodón e introducir al niño dentro del body,
tal como se muestra en las figuras. La madre puede llevar sus ropas por
encima. Si el niño está bien sujeto, la madre puede estar sentada leyendo o
realizando otras actividades y también pueda dar pequeños paseos. Más o
menos cuando el niño llega a la edad de término, no tolera esta posición e
intenta salirse del “body” o de las ropas que le sujetan a la madre.
El padre también
puede tener al niño en posición canguro, ya que los beneficios del cuidado
canguro son numerosos. Además de favorecer la lactancia materna ayuda al
control de la temperatura, tiene efecto analgésico, favorece el proceso de
vinculación y disminuye la ansiedad en los padres. En la dirección URL que
se muestra a continuación, de acceso libre, se puede descargar la Guía
Canguro de la OMS:
http://www.who.int/reproductive-health/publications/es/kmc/index.html
Para facilitar la
posición canguro se pueden usar las fajitas que ha comercializado,
específicamente para realizar el método canguro, la empresa: NR Accesorios
de lactancia S.L. (faja Kuneca).
Anexo 2. Función
motora grosera. GMFCS
Wood E, Rosenbaum P.
The gross
motor function classification system for cerebral palsy: a study of
reliability and stability over time.
Dev Med Child
Neurol. 2000;42: 292-6.
GMFCS para niños
de dos a cuatro años.
Nivel I:
Los niños se mantienen sentados en el suelo con las dos manos libres para
manipular objetos. Los niños se pueden sentar, mover del lugar de asiento y
ponerse de pie sin ayuda del adulto. Para desplazarse prefieren caminar y no
necesitan ayudas técnicas.
Nivel II:
Los niños se mantienen sentados en el suelo pero pueden desequilibrarse
cuando manipulan objetos con las dos manos. Se sientan y se ponen de pie
sobre una superficie estable agarrándose a algo sin la ayuda de un adulto.
Gatean con manos y rodillas con un patrón recíproco, pasan de un mueble a
otro agarrándose y para desplazarse prefieren caminar utilizando una ayuda
técnica.
Nivel III:
Los niños se mantienen sentados adoptando frecuentemente una posición en ”W”
(sentados con rotación interna de las caderas y las rodillas flexionadas) y
pueden necesitar ayuda de un adulto para sentarse. Para desplazarse de forma
autónoma, preferentemente reptan o gatean sobre manos y rodillas (con
frecuencia, sin movimientos recíprocos de las piernas). Los niños pueden
agarrarse a algo para ponerse de pie sobre una superficie estable y recorrer
distancias cortas. Pueden caminar pequeñas distancias en espacios cerrados
con una ayuda técnica manual (andadores) y la asistencia de un adulto para
dirigir y girar.
Nivel IV:
Los niños tienen que ser sentados en el suelo y no son capaces de mantener
la alineación ni el equilibrio sin usar sus manos para apoyarse. Los niños
suelen necesitar adaptaciones para estar sentados y mantenerse de pie. Para
desplazarse pequeñas distancias de forma autónoma en espacios cerrados, los
niños se voltean, reptan y gatean con manos y rodillas, sin movimiento
recíproco de las piernas.
Nivel V:
Las deficiencias físicas limitan el control voluntario del movimiento y la
capacidad de mantener cabeza y tronco contra la gravedad. Todas las áreas de
la función motora están limitadas. Las limitaciones funcionales para
sentarse y ponerse de pie no se compensan totalmente con el uso de
adaptaciones y ayudas técnicas. En el nivel V los niños no son
independientes para desplazarse y tienen que ser transportados. Algunos
niños logran ser autónomos para desplazarse usando una silla de ruedas
eléctrica con numerosas adaptaciones.
GMFCS
para niños de cuatro a seis años.
Nivel I:
Los niños suben, bajan y se sientan en una silla sin necesidad de apoyarse
con las manos. Se ponen de pie estando sentados en el suelo o en una silla
sin necesidad de apoyarse en ningún objeto que les mantenga. Caminan en
espacios cerrados, abiertos y suben escaleras. Aparece cierta capacidad para
correr y saltar.
Nivel II:
Los niños se sientan en una silla con ambas manos libres para manipular
objetos. Pueden ponerse de pie desde el suelo o desde una silla pero con
frecuencia requieren una superficie estable para presionar o apoyarse con
los brazos. Caminan sin necesidad de ayudas técnicas en espacios cerrados o
distancias cortas en superficies niveladas en espacios abiertos. Suben
escaleras agarrándose a la barandilla pero no son capaces de correr o
saltar.
Nivel III:
Los niños pueden sentarse en una silla normal pero necesitan soporte pélvico
o del tronco para conseguir la mayor funcionalidad de las manos. Los niños
se sientan y se levantan de la silla con ayuda de una superficie estable,
presionando o apoyándose con los brazos. Caminan con ayudas técnicas sobre
superficies niveladas y suben escaleras con ayuda de un adulto. Con
frecuencia necesitan que se les transporte para largas distancias o por
terrenos irregulares en espacios abiertos.
Nivel IV:
Los niños pueden sentarse en una silla pero necesitan
asientos adaptados para el control del tronco con el fin de conseguir la
mayor funcionalidad de las manos. Los niños se sientan y se levantan de la
silla con ayuda de un adulto o de una superficie estable, presionando o
apoyándose con los brazos para subirse y bajarse. Como mucho, pueden caminar
distancias cortas con un andador y bajo la supervisión de un adulto, pero
tienen dificultades para girar y mantener el equilibrio sobre superficies
irregulares. Cuando salen, necesitan ser transportados. Pueden ser autónomos
para desplazarse usando una silla de ruedas eléctrica.
Nivel V:
Las deficiencias físicas limitan el control voluntario del movimiento y la
capacidad de mantener cabeza y tronco contra la gravedad. Todas las áreas de
la función motora están limitadas. Las limitaciones funcionales para
sentarse y ponerse de pie no se compensan totalmente con el uso de
adaptaciones y ayudas tecnológicas. En el nivel V, los niños no tienen
medios para conseguir movimiento independiente y tienen que ser
transportados. Algunos niños logran ser autónomos para desplazarse usando
una silla de ruedas eléctrica con numerosas adaptaciones.
GMFCS
para niños de seis a doce años.
Nivel I:
Los niños caminan en casa, en el colegio y en la comunidad. Pueden subir y
bajar bordillos sin ayuda y subir escaleras sin sujetarse. Realizan
habilidades motoras groseras, por ejemplo correr y saltar, pero la
velocidad, el equilibrio y la coordinación están reducidos. Los niños pueden
participar en actividades físicas y deportes dependiendo de la elección
personal y los factores medioambientales.
Nivel II:
Los niños caminan en la mayoría de entornos, pueden presentar dificultades
al andar largas distancias y con el equilibrio en terrenos irregulares,
inclinados, en áreas llenas de gente o si cargan algún objeto. Suben
escaleras agarrados a una barandilla y si no existe barandilla necesitarán
asistencia física. Los niños caminan con asistencia física o utilizando
ayudas técnicas de mano o silla de ruedas cuando recorren largas distancias
en espacios abiertos y en la comunidad. Los niños tienen, como mucho, sólo
una mínima habilidad para realizar funciones motoras groseras como correr y
saltar. Esta limitación hará que necesiten usar adaptaciones para poder
participar en actividades físicas y deportes.
Nivel III:
Los niños caminan usando ayudas manuales de asistencia a la movilidad en la
mayoría de los lugares interiores. Cuando se sientan necesitan apoyo lumbar
para conseguir alineamiento pélvico y balance. Para ponerse de pie desde un
asiento o desde el suelo necesitan asistencia física de una persona o
apoyarse en una superficie firme. Para recorrer largas distancias necesitan
utilizar diferentes sistemas de movilidad de ruedas. Suben y bajan escaleras
agarrados a la barandilla con supervisión o ayuda física. Sus limitaciones
al caminar les conducen a precisar adaptaciones para permitirles participar
en actividades físicas y deportes incluyendo silla de ruedas impulsada por
ellos mismos o eléctrica.
Nivel IV:
Los niños usan métodos de movilidad que requieren ayuda física o propulsada
en la mayoría de entornos. Necesitan asientos adaptados para el control del
tronco y la pelvis y ayuda física para ser movilizados. En casa se mueven en
el suelo (rodando, reptando o gateando) caminan pequeñas distancias con
ayuda física o utilizan métodos propulsados. Cuando se les posiciona pueden
utilizar andadores con apoyo para el cuerpo en casa y en el colegio.
En el colegio, fuera y en la comunidad son
transportados en silla de ruedas manual o medios propulsados. Las
limitaciones en la movilidad les hacen precisar adaptaciones para poder
participar en actividades físicas y deportes, incluyendo ayuda física y/o
movilidad propulsada.
Nivel V:
Los niños son transportados en silla de ruedas en todos los lugares. Están
limitados en su habilidad para el control antigravitatorio de la postura del
tronco, la cabeza y el control de los movimientos de las piernas y los
brazos. Adaptaciones y ayudas tecnológicas son usadas para mejorar la
alineación de la cabeza, sentarse, ponerse de pie y/o moverse pero las
limitaciones no son totalmente compensadas. Son trasportados necesariamente
con la ayuda física de un adulto. Todas las áreas de la función motora están
limitadas. En el nivel V, los niños no son independientes para desplazarse y
tienen que ser transportados. Algunos niños logran ser autónomos para
desplazarse usando una silla de ruedas eléctrica con numerosas adaptaciones.
Las limitaciones en la movilidad les hacen precisar adaptaciones para poder
participar en actividades físicas y deportes, incluyendo ayuda física y/o
movilidad propulsada.
GMFCS
para niños de doce a dieciocho años.
Nivel I:
Pueden caminar dentro de casa, la escuela, fuera y en la comunidad. Son
capaces de subir y bajar bordillos sin ayuda física y subir escaleras sin
necesidad de agarrarse. Los jóvenes realizan habilidades motoras groseras,
por ejemplo correr y saltar pero la velocidad, el equilibrio y la
coordinación están reducidos. Pueden participar en actividades físicas y
deportes dependiendo de la elección personal y los factores
medioambientales.
Nivel II:
Pueden caminar en la mayoría de lugares dependiendo de factores
medioambientales (como terrenos irregulares, inclinados, largas distancias,
demandas de tiempo y disposición) y la preferencia personal por el método de
movilidad. En la escuela o el trabajo el joven puede caminar usando una
ayuda a la movilidad de agarre manual para su seguridad. Fuera y en la
comunidad pueden usar medios de movilidad de ruedas cuando viajan largas
distancias. Suben u bajan escaleras sujetándose o con ayuda física si no hay
barandilla para sujetarse. Limitaciones para realizar funciones motoras
groseras como correr y saltar. Esta limitación hará que puedan necesitar
usar adaptaciones para poder participar en actividades físicas y deportes.
Nivel III:
Son capaces de andar usando ayudas a la movilidad de agarre manual.
Comparándolos con individuos en otros niveles, los jóvenes en el nivel III
muestran mayor variabilidad en los métodos de movilidad dependiendo de su
habilidad física, el ambiente y los factores personales. Sentados pueden
requerir apoyo lumbar para alineamiento pélvico y balance. Para ponerse de
pie desde un asiento o desde el suelo necesitan asistencia física de una
persona o apoyarse en una superficie firme. En la
escuela pueden ser autónomos utilizando una silla de ruedas manual o
movilidad propulsada. Fuera y en la comunidad son transportados en silla de
ruedas o usando movilidad propulsada. Pueden subir y bajar escaleras
sujetándose a la barandilla con supervisión o ayuda física. Sus
limitaciones al caminar les conducen a precisar adaptaciones para
permitirles participar en actividades físicas y deportes incluyendo silla de
ruedas impulsada por ellos mismos, o movilidad propulsada.
Nivel IV:
Usan movilidad de ruedas en la mayoría de los sitios. Requieren asientos
adaptados para el control pélvico y del tronco. Ayuda física de una o dos
personas para trasladarlos. Pueden soportar el peso de su cuerpo con las
piernas cuando son puestos de pie con ayudas técnicas. Dentro, pueden
caminar cortas distancias con ayuda física, usando sistemas de movilidad con
ruedas cuando son situados usando soportes para el cuerpo. Son capaces de
utilizar sillas de ruedas eléctricas. Cuando la silla de ruedas eléctrica no
esta disponible pueden utilizar una manual. Las limitaciones en la movilidad
les hacen precisar adaptaciones para poder participar en actividades físicas
y deportes, incluyendo ayuda física y/o movilidad propulsada.
Nivel V:
Estos jóvenes son transportados en una silla de ruedas manual en todos los
lugares. Están limitados en su habilidad para el control antigravitatorio de
la postura del tronco, la cabeza y el control de los movimientos de las
piernas y los brazos. Se usan adaptaciones y ayudas tecnológicas para
mejorar la alineación de la cabeza, sentarse, ponerse de pie y/o moverse,
pero las limitaciones no son totalmente compensadas. Se necesita ayuda de
una o dos personas o elevador mecánico para su traslado. Todas las áreas de
la función motora están limitadas. En el nivel V los niños no son
independientes para desplazarse y tienen que ser transportados. Algunos
niños logran ser autónomos para desplazarse usando una silla de ruedas
eléctrica con numerosas adaptaciones. Las limitaciones en la movilidad les
hacen precisar adaptaciones para poder participar en actividades físicas y
deportes, incluyendo ayuda física y/o movilidad propulsada.
Anexo 3. Función
motora fina. BFMF
Beckung E, Hagberg G.
Neuroimpairments, activity limitations, and participation restrictions in
children with cerebral palsy.
Dev Med Child
Neurol. 2002;44:309-16.
Nivel 1:
Una mano: manipula sin restricción. La otra mano: manipula
sin restricciones o tiene limitaciones en las habilidades motrices finas
más complejas.
Nivel 2:
(a)
Una mano: manipula sin restricción. La otra mano: solo agarra o
sostiene.
(b)
Ambas manos: limitaciones en las habilidades motrices finas más
complejas.
Nivel 3:
(a)
Una mano:
manipula sin restricción. La otra mano: sin capacidad funcional.
(b)
Una mano: limitaciones en las habilidades motrices finas más complejas.
La otra mano: únicamente agarra, o ni siquiera lo consigue.
Nivel 4:
(a)
Ambas
manos: solo agarran
(b)
Una
mano: solo agarra.
La otra mano: únicamente sostiene o ni siquiera lo consigue.
Nivel 5:
Ambas manos: únicamente sostienen o ni siquiera lo consiguen.

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