INTRODUCCIÓN
El tabaco es la primera causa de
muerte evitable en los países occidentales1-3, por lo que se
constituye en uno de nuestros principales problemas de salud pública. El
tabaquismo es además un hábito que a menudo se adquiere en la adolescencia y
se considera también un factor de riesgo para el consumo de marihuana y
otras drogas.
Se pueden resumir muy brevemente
los efectos del tabaco cuando se trata de prevención en la infancia y
adolescencia. Los adolescentes fumadores tienen el mismo riesgo a largo
plazo que los fumadores adultos en relación con riesgo de cáncer, enfermedad
cardiovascular y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, pero además se han
de valorar también los efectos del tabaco para los fumadores pasivos. Entre
estos últimos, es de destacar que las madres lactantes tienen un volumen de
leche y los niveles de nicotina en la leche son más altos que en sangre. El
tabaquismo neutraliza el efecto protector de
la lactancia materna para el síndrome de muerte súbita del lactante. El
tabaquismo materno predispone al asma bronquial y la evolución de la función
pulmonar es peor en los niños expuestos al humo del tabaco. Aumenta el
riesgo de otitis. El absentismo escolar es mayor y, en conjunto, el estado
de salud de los niños expuestos al tabaco es peor. Para sustituir a las
personas que dejan de fumar y a las que mueren prematuramente por causa del
consumo de tabaco, en España, la industria tabacalera necesita 480 nuevos
clientes cada día (175.000/año).
Es manifiesto el interés de las
compañías fabricantes de tabaco en reclutar adolescentes como posibles
consumidores.
La Conferencia de Roma4
recomienda centrar los mensajes en exponer las tácticas de promoción de las
tabacaleras, como norma de promover una actitud crítica de los jóvenes que
les permita rechazar la manipulación. Es necesario cuestionar la imagen
pública de la Industria en la sociedad, informar sobre las consecuencias que
el uso del tabaco tiene en jóvenes y adolescentes e informar sobre el
impacto económico y medioambiental del tabaco.

MAGNITUD DEL PROBLEMA
Según la última Encuesta Nacional
de Salud del año 2003, en España fuma un 31% de la población mayor de 16
años, algo menos que en 1987 que era el 38,7% y con un predominio de los
varones: 37,5% frente al 24,7% en mujeres2.
Los expertos describen la epidemia
del tabaquismo como un fenómeno que evoluciona a lo largo de cuatro fases:
·
En la
primera, que corresponde al inicio de la epidemia en una población, empiezan
a fumar los hombres4 y la prevalencia es baja, menos del 15% en
los varones y casi inexistente en las mujeres. El hábito es habitualmente
bien aceptado socialmente y la mortalidad por el tabaco es baja. Esta fase
es típica de países subdesarrollados.
·
En la
segunda fase, que ocurre 10-20 años después, la prevalencia aumenta mucho
entre los varones, hasta el 50-80%, y mucho más lentamente en las mujeres.
La mortalidad a causa del tabaco asciende hasta el 10%. Esta fase dura entre
20 y 30 años y es propia de países en vías de desarrollo, en los que las
políticas antitabaco todavía no han tenido un gran impacto.
·
En la
tercera fase desciende el consumo de tabaco entre los hombres y al final de
esta fase también entre las mujeres, que nunca llegan a alcanzar las cifras
de prevalencia de los hombres. Los exfumadores, que son muchos, son
preferentemente de mediana edad y de nivel sociocultural alto. La mortalidad
por tabaco es alta, 30% entre los varones de 39 a 65 años y 5% en las
mujeres. Existe gran conciencia social de los perjuicios del tabaco para la
salud. Se comienzan a hacer campañas escolares y se delimitan claramente
espacios sin humo en lugares públicos. En esta fase se encuentran algunos
países desarrollados, entre ellos España.
·
En la
cuarta fase la prevalencia y la mortalidad van descendiendo progresivamente,
aunque la mortalidad entre las mujeres alcanza su máximo (20%-25%). Se
promulgan leyes que prohíben el uso del tabaco en lugares públicos y en el
ámbito laboral y se espera que con el tiempo disminuya la mortalidad en
ambos sexos. Esto último correspondería a la quinta fase.
La situación del consumo de tabaco
en España en jóvenes de 14 a 18 años se analiza partiendo de los datos que
aporta el Ministerio del interior en su Plan Nacional de Lucha contra la
Droga y con datos procedentes del año 20025. Tablas 1 a 3.
Tabla 1. Consumo
de tabaco en los últimos 30 días. Encuesta bienal en años pares (n = 25.770
estudiantes de 14-18 años).
|
Tabaco |
1994 |
1996 |
1998 |
2000 |
2002 |
|
últimos
30 días |
28,1 % |
29,2 % |
28,3 % |
30,5 % |
28,8 % |
Ministerio del
Interior. Plan Nacional de Lucha contra la Droga. 2002
Tabla 2. Consumo
Experimental de tabaco. Encuesta bienal en años pares (n = 25.770
estudiantes de 14-18 años).
|
Tabaco |
1994 |
1996 |
1998 |
2000 |
2002 |
|
Alguna
vez en la vida |
34,1 % |
34,6 % |
34,7 % |
34,4 % |
32,8 % |
Ministerio del
Interior. Plan Nacional de Lucha contra la Droga. 2002
Tabla 3.
Evolución de la edad media de inicio de consumo de tabajo.
|
Tabaco |
2000 |
2002 |
|
Inicio de
consumo |
13,2 años |
13,1 años |
|
Consumo
diario |
14,4 años |
14,4 años |
Ministerio del
Interior. Plan Nacional de Lucha contra la Droga. 2002
El riesgo
percibido para el consumo habitual en la franja de edad entre 14-18 años es
del 75,1%. La prevalencia de consumo habitual por sexos es de 24,2 % para
los varones y de 33,1% para las mujeres. El consumo medio es de 7,4
cigarrillos por día. Son exfumadores el 6,5%. Se han planteado dejarlo el
83,4%. El 95,5% son consumidores ocasionales de alcohol y el 69% de
cannabis.
Como resumen se
puede decir que en España ha aumentado progresivamente tanto el consumo
experimental como regular, ha disminuido la edad de inicio de consumo y ha
disminuido la percepción del riesgo con la edad. Además, la prevalencia de
consumo es superior en las mujeres. Un elevado porcentaje de fumadores ha
hecho algún intento de dejarlo. El tabaquismo se asocia con el consumo de
alcohol y de cannabis.

POLÍTICAS ANTITABACO4
La OMS ha elaborado a lo largo de
los últimos años una intensa actividad para prevenir el consumo de tabaco
que se plasma en diferentes programas y planes de acción de ámbito
internacional. Las líneas generales de estas actuaciones son:
-
Prohibición de publicidad directa e indirecta.
-
Inclusión en las cajetillas de tabaco de anuncios y advertencias sobre los
efectos adversos del tabaco.
-
Promover
que los países miembros regulen el contenido por cigarrillo de CO (10 mg),
alquitrán (10 mg) y nicotina (1 mg).
-
Impresión en las cajetillas del contenido en CO, alquitranes y nicotina.
-
Promover
políticas fiscales en las que el impuesto por cajetilla sea de al menos el
50% del importe de los cigarrillos.
-
Medidas
anticontrabando de tabaco.
-
Promover
que los países miembros hagan restricciones para la venta de tabaco.
-
Promover
que los países miembros hagan restricciones al consumo en lugares públicos y
lugares de trabajo.
-
Establecimiento de programas basados en pruebas para el abandono del tabaco.
-
Programas educativos para informar a los jóvenes de los peligros del tabaco
y de las presiones que sobre ellos ejercen los anuncios publicitarios sobre
tabaco.
El Plan Nacional de Prevención y
Control del Tabaquismo se establece el 13 de enero de 2003 como una
iniciativa del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, en un
intento de coordinar los esfuerzos de las administraciones autonómicas
españolas, la central y la OMS. Sus objetivos son:
-
Prevenir
la incorporación de nuevos fumadores.
-
Retrasar
el inicio de la edad de consumo de tabaco.
-
Facilitar el abandono de la dependencia.
-
Evitar
la exposición pasiva al humo de tabaco.
-
Potenciar los espacios sin humo.
-
Promover
la norma social de no fumar.
-
Potenciar la participación comunitaria.
-
Mejorar
la coordinación de actividades.
Finalmente es importante reseñar
la ley 28/2005 de 26 de diciembre, cuyas características podrían resumirse
en que6:
-
Establece limitaciones para la venta suministro y consumo de productos del
tabaco.
-
Regula
la publicidad, promoción y patrocinio de productos del tabaco.
-
Promueve
mecanismos para la prevención y el control del tabaquismo.
-
Crea el
Observatorio para la Prevención del Tabaquismo.
-
Establece medidas para la mejora de la coordinación de organismos en el seno
del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.
-
Establece un régimen preciso de sanciones para cada infracción.
Políticas antitabaco en las
Comunidades Autónomas:
Cada comunidad autónoma dispone de
su propio marco legislativo (anexo 1). La mayoría de estas legislaciones se
dirigen a la prevención de adicciones y a la reinserción social.
Se parte del derecho a la
protección de la salud, recogido en el artículo 43 de la Constitución
Española, y se considera prioritario proteger los derechos de los no
fumadores, así como a la población infantil y adolescente. Todas estas
legislaciones contemplan los siguientes aspectos:
-
Control
de la oferta mediante limitaciones a la publicidad y la promoción del
consumo dirigida a menores de 18 años.
-
Control
de la publicidad en medios de comunicación.
-
Limitación de la venta y suministro a menores con edades comprendidas entre
16 y 18 años, según los casos.
-
Limitaciones para el consumo en determinados ámbitos y lugares públicos.
-
En
algunos casos se establecen planes que tienen que ver con la educación para
la Salud, formación de profesionales y planes de acción comunitarios.
-
Medidas
de prevención en el medio laboral.
Políticas antitabaco en la Unión Europea:
Las políticas
legislativas son un elemento importante de regulación de conductas y de
protección del tabaquismo pasivo, sin embargo cuando se analizan las
políticas de diversos países de la Unión Europea, se puede apreciar una gran
heterogeneidad7.
Wold7
reflexiona primero sobre las condiciones que debe tener una legislación
restrictiva eficaz:
-
Consenso normativo y cognitivo.
-
Refuerzos.
-
Cumplimiento.
-
Evaluación y transparencia.
-
Participación de agentes clave.
-
Sanciones.
El mismo autor analiza las políticas de 8 países o
regiones como Austria, Bélgica francófona, Noruega, Finlandia, Dinamarca,
Westphalia, Escocia y Gales. Se evaluó:
-
Si existían políticas nacionales claramente definidas y
objetivos claros a alcanzar.
-
Restricciones en locales públicos.
-
Políticas en escuelas.
-
Planes de evaluación.
-
Procesos que refuercen las políticas.
-
Si no hay restricciones generales, ¿las hay de algún tipo?
En Austria, Noruega y Finlandia se prohíbe el tabaco
en lugares públicos con el objetivo de conseguir ambientes interiores libres
de humo. En las escuelas no está permitido fumar, salvo en salas
expresamente habilitadas para ello (profesores). En Austria no se prohíbe
fumar en el exterior de la escuela. En Finlandia se prohíbe fumar en el
exterior desde 1994.
En Dinamarca la legislación restringe el tabaco en los
locales públicos pero no en los privados.
En Alemania hay restricciones en locales de trabajo
,pero las escuelas no se especifican como lugar expresamente prohibido y los
alumnos de más 16 años, así como los profesores, pueden fumar en áreas
habilitadas.
En el Reino Unido hay mucha variedad. En general hay
restricciones aplicables a locales de trabajo y escuelas, regulados de forma
descentralizada por cada autoridad local, que establece sus propias normas,
pero no para todo el ámbito del Reino Unido.

FACTORES PREDISPONENTES Y FACTORES PROTECTORES
Existen tanto
factores predisponentes como factores protectores del consumo de tabaco.
Entre los factores predisponentes más importantes está la intención del
adolescente de fumar en el futuro, tener padres fumadores, el control
ejercido por los mismos sobre la conducta del adolescente y las normas que
establecen. También el hecho de tener amigos fumadores, el grado de cohesión
de la familia, el clima escolar, el nivel académico, la aprobación o
desaprobación por parte de los amigos y la percepción correcta o incorrecta
acerca de la prevalencia de tabaquismo entre los amigos.
En un estudio prospectivo de
intervención-control en 14 comunidades rurales de Minessota (EE. UU.)8,
se estudió la influencia de normas sociales sobre el tabaquismo en
adolescentes de 14,7 años de edad sobre 3.128 chicas y 3.146 chicos de 8º a
10º, que se distribuyeron de forma aleatoria al grupo de intervención o al
de control. El estudio se realizó en 1998. Los resultados podemos verlos en
la tabla 4.
Tabla 4.
Factores que
predisponen a fumar diariamente (OR e IC 95%)
|
Variable |
OR |
IC
95% |
|
Padre
Fuma |
1,68 |
1,36-2,09 |
|
Madre
Fuma |
1,79 |
1,43-2,23 |
|
Hermano
fuma |
2,06 |
1,68-2,54 |
|
Amigos
fuman |
3,49 |
3,1-3,93 |
|
Darse
cuenta de que otros fuman |
1,17 |
1,14-1,20 |
|
Desaprobación |
0,87 |
0,7-1,09 |
|
Cuidado
de adultos |
0,96 |
0,9-1,03 |
Eisenberg M. Adolescent smoking
behaviour. Measures of Social norms. JL Am J Prev Med 2003;25(2):122-8
Otra variable muy relacionada con
el hecho de fumar en el futuro es la intencionalidad, que se puede también
definir como susceptibilidad al tabaquismo. Susceptibles son aquellos no
fumadores que sin embargo no tienen una convicción firme de no fumar en el
futuro o dicho de otra manera, que podrían contemplar esa posibilidad al no
tener nada en contra. Por otra parte, los estudios retrospectivos de
cohortes subestiman la prevalencia del tabaquismo. En un estudio prospectivo
de cohortes a 8 años vista9 y con el objetivo de valorar el poder
predictivo de ser susceptible al tabaco, se analizaron los datos de
escolares de Carolina del Norte en 1994-1996 y se reevaluaron en 2002. Se
considera susceptible aquel no fumador que no tiene una firme convicción
contra el hecho de fumar.
Se valora preguntando:
-
¿Piensas que fumarás el año que viene?
-
¿Piensas que fumarás en el bachillerato?
-
¿Crees que a tu edad los chicos/as empiezan a fumar?
Se puede
responder como:
-
Sí: 2
-
Probablemente sí: 1
-
No: 0
Se clasifican
como:
-
Fumador corriente: 1 ó más cigarrillos en los últimos 30 días
-
Fumador estable: alrededor de 100 en su vida
-
Fumador diario: 1 ó más cigarrillos en los últimos 30 días
previos a la encuesta
Los resultados
los vemos en la tabla 5:
Tabla 5. Susceptibilidad a fumar a los 11 años,
probabilidad de fumar a los 15-19 años y niveles de consumo (OR e IC 95%)
|
Susceptibilidad 11 años |
Fumador corriente |
Fumador estable |
Fumador Diario |
|
Baja |
1 |
1 |
1 |
|
Moderada |
1,74 (1-2,9) |
1,84 (0,97-3,5) |
1,23 (0,57-2,66) |
|
Alta |
2,98 (1,5-5,7) |
4,81 (2,2-10) |
4 (1,71-9,4) |
Jackson C,
Dickinson D. Cigarette Smoking during childhood and persistence of smoking
through adolescence.
Archives of Pediatrics &
Adolescent Medicine.
2004;158(11):1050-57
La profesión de los padres también
parece tener que ver y a este respecto pueden verse en la tabla 6
los datos del estudio de cohortes retrospectivo realizado en
Nueva Zelanda10, en el que se pudo apreciar que las profesiones
peor consideradas socialmente y peor retribuidas se correlacionaban con un
mayor riesgo de fumar diariamente.
Tabla 6.
Asociación
entre Fumador diario y profesión del padre según nivel profesional
(porcentaje y OR)
|
Profesión |
9 a |
11 a |
13
a |
15
a |
18
a |
21
a |
OR
global |
|
Ejecutivos |
|
|
1,1 (1) |
8,1 (1) |
22,3
(1) |
29,6
(1) |
1 |
|
Técnicos |
|
|
1,1
(0,98) |
8,7
(1,06) |
25,4
(1,1) |
27,6
(0,9) |
0,97 |
|
Liberales |
|
|
1,5
(1,4) |
14,1
(1,86) |
28,9
(1,4) |
31,5
(1,1) |
1,2 |
|
Obreros
esp. |
|
|
0,5
(0,42) |
14,5
(1,94) |
33,5
(1,7) |
37,5
(1,4) |
1,5 |
|
Obreros
semiespeccial. |
|
|
1,8
(1,65) |
19,5
(2,9) |
38,4
(2,2) |
45,4
(1,9) |
2,1 |
|
Prevalencia total |
|
|
1,1 |
13,5 |
30,3 |
34,7 |
|
|
p |
|
|
0,88 |
0,020 |
0,021 |
0,008 |
0,002 |
|
Nº
evaluados |
955 |
925 |
850 |
976 |
993 |
992 |
|
|
Nº
interrogados sobre fumar |
779 |
794 |
734 |
964 |
937 |
903 |
|
Droomers M, Shcjivers C,
Casswell S, Mackenbach P. Father’s occupational group and daily smoking
during adolescence: Patterns and predictors.
Am J Pub Health. 2005;95(4):681
Otras asociaciones importantes
encontradas fueron que hubiese fumadores en casa (OR 6), preferir amigos
fumadores (OR 6,54) o el mismo hecho de tener amigos fumadores (OR 3,36).
Reininger11
realiza un estudio valorando distintos factores de protección o
predisposición y elabora un índice sintético de protección. Los factores
son: poca cohesión familiar, buscadores de sensaciones, actitudes positivas
hacia las conductas de riesgo. El consumo de tabaco fue menos probable si la
cohesión familiar era alta, existían prácticas religiosas en la familia, se
daba una correcta supervisión por parte de los adultos y el ejemplo de los
adultos no fomentaba fumar.
El clima de la
escuela y el apoyo de los profesores también se comportan como factores
protectores frente al consumo de tabaco 12,13.
Otra cuestión a
tener en cuenta es las relaciones familiares.
Se puede
considerar el número de comidas familiares14 como un índice
global de funcionamiento de la familia y ello es así porque la comida
familiar ejerce varios papeles importantes: de socialización y comunicación.
Las comidas familiares se asocian a un mayor número de horas que los padres
pasan en el domicilio, mejores notas escolares, menor número de conductas de
riesgo, mejor dieta, peso más adecuado y un riesgo cardiovascular más bajo.
Eisenberg14 evaluó la asociación entre
tabaquismo y comidas familiares: 26,7% de los estudiados comían 7 ó más
veces por semana juntos y 33,1% 1-2 veces por semana.
La cohesión familiar, valorada mediante una escala
específica, se asoció moderadamente a las comidas familiares. La conclusión
de este estudio es que el número de comidas familiares se correlaciona
negativamente con el consumo de tabaco con una OR de 0,89-0,93 para los
chicos y de 0,79-0,93 para las chicas, con un nivel de p < 0,05.
A menor frecuencia de comidas familiares encontraron
más síntomas depresivos, ideas de suicidio y menos autoestima. A mayor
frecuencia, menor consumo de alcohol, tabaco y marihuana. Los chicos que
comen más de 7 veces tienen OR 0,42 para ser fumadores frente a los que no
lo hacen nunca y para las chicas, todas las relaciones son significativas
excepto para la autoestima.

EVALUACIÓN DEL
CONSUMO DE TABACO
Es necesario disponer de
cuestionarios que evalúen de forma específica el consumo de tabaco, las
actitudes respecto al mismo y la posible existencia de dependencia física.
Es importante unificar la metodología utilizada para valorar el consumo,
para poder hacer comparaciones de diferentes fuentes epidemiológicas.
-
Precontemplación
-
Contemplación
-
Preparación/Planificación inmediata
-
Experimentación
Una propuesta de clasificación
podría ser17:
-
No
fumadores: no fuman ni intención próximo año (PA).
-
Experimentador no susceptible: ha fumado pero hace más de 1 mes y no
intención PA.
-
Experimentador susceptible: ha fumado e intención PA.
-
Fumador
ligero: ha fumado < 91-100 veces último mes e intención, pero no muy
probable.
-
Fumador:
Más de 91-100 con intención muy probable de fumar PA.
La evaluación de la dependencia a
la nicotina la haremos con el clásico test de Fagërstrom16 y test
de Fagërstrom breve17 (anexo 2). La motivación para el cambio
mediante el test de Richmond (anexo 3).
Finalmente será
conveniente corroborar el informe que nos dé el propio adolescente con una
coximetría o medición de CO espirado o con una medición de los metabolitos
de la nicotina, la cotinina, ya sea en orina o en saliva.

CLASIFICACIÓN DEL
TABAQUISMO SEGÚN EL CO ESPIRADO16,18
Se trata de
objetivar la cantidad de monóxido de carbono (CO) en el aire espirado. Se
utiliza un medidor o cooxímetro de precisión, que mide las concentraciones
de CO y nos da mediciones en partes por millón o ppm. Hay que pedirle al
paciente que respire hondo y mantenga 10 segundos la respiración para luego
soplar de forma lenta y progresiva tratando de vaciar completamente los
pulmones. Cifras menores de 10 ppm corresponden a no fumadores. Las cifras
de CO se correlacionan, no sólo con el número de cigarrillos por día, sino
también con la forma de fumar. Las cifras de CO suelen normalizarse a las
48-72h. El CO tiene una semivida corta, de unas 2-5 horas y su determinación
se ve influida por la técnica correcta y la hora del día (es mejor
determinar el CO a última hora del día). El ejercicio reduce el tiempo de
eliminación hasta menos de 1 hora y el sueño lo puede prolongar hasta 8 h.
Los niveles de CO espirado también se ven influidos por exposición pasiva a
humos. Algunos cooxímetros nos dan también las cifras de carboxihemoglobina,
el punto de corte es de 1,77%. A partir de esta cifra hemos de sospechar que
el individuo es fumador.
El parámetro más
fiable para el diagnóstico de tabaquismo activo o pasivo es al cotinina, que
es el principal metabolito de la nicotina, tiene una semivida larga, de
11-37 horas y persiste al menos 4 días después del abandono del tabaco.
Niveles de 200-400 ng/ml corresponden a muy fumadores, 40-50 ngr/ml a
fumadores moderados y menores de 10 ng/ml a los no fumadores.

CONSEJO ANTITABACO
Consejo
antitabaco en adultos
El primer estudio de intervención sobre tabaquismo en
Atención Primaria19 se realizó en 1979, reportando una eficacia
de un 5,1% de abandono de tabaco a los 12 meses tras el consejo breve. En el
meta-análisis realizado por Silagy 19
para evaluar la eficacia del consejo breve del médico de Atención
Primaria en el cese del hábito tabáquico entre 6-12 meses después, se
informa que la efectividad global del consejo breve fue de un 2,5%, lo que
supone un efecto pequeño pero que implica un beneficio global importante,
dado lo simple de la intervención (NNT: 40). El OR para el cese del
tabaquismo con consejo breve 6-12 meses después fue de 1,69 (IC95%
1,45-1,98). No hubo diferencias significativas entre realizar consejo
intensivo o breve, si bien se aprecia una cierta tendencia a que el consejo
intensivo sea más eficaz. Si al consejo breve inicial se le añade una visita
de seguimiento, la OR es de 2,66 (IC 95% 2,06-3,45) frente a OR de 1,59 (IC
96% 1,33-1,9) sin esta visita de seguimiento. Se apreció una efectividad
mayor del consejo en grupos de pacientes con enfermedades de alto riesgo en
relación al tabaquismo OR de 1,82 (IC 95% 1,44-2,29).
Parece ser que el entrenamiento19
incrementa el número de actividades preventivas antitabaco que realizan
estos profesionales. En 1988 Wilson realizó un amplio estudio de comparación
en el que profesionales entrenados obtuvieron unos porcentajes de cese de
tabaquismo, mediante consejo, de un 8,6% frente a un 6,1% y 4,4%
respectivamente de otros dos grupos de comparación con profesionales no
entrenados de forma específica (p<0,01). Este resultado no se ha reproducido
en otros estudios.
En el caso de mujeres de riesgo social alto, tienen
una prevalencia de tabaquismo de un 40-60%, lo que nos da una idea del
elevado riesgo de tabaquismo pasivo que sufren estos niños ya desde el
embarazo. Este colectivo es por tanto de especial interés para realizar
consejo, el cual fue eficaz en estas personas para el intento de dejar el
tabaco.
En un estudio
prospectivo de intervención versus control en n = 303 mujeres de bajos
ingresos21, asistentes a clínicas pediátricas en Wash (EE. UU.).
La intervención consiste en un entrevista motivacional de 10 minutos por
parte del pediatra, que transmite mensajes acerca de los peligros del tabaco
para la madre y el hijo. Tabla 7 20
Tabla 7. Consejo
antitabaco en mujeres de bajos ingresos para intentar dejar el tabaco (OR
ajustada e IC 95%)
|
|
OR ajustada |
IC 95% |
|
Intento
serio de dejarlo |
1,53 |
0,96-2,4 |
|
Algún
episodio de cese x 24 h. |
0,94 |
0,59-1,50 |
|
Abstinencia a los 3 meses |
2,4 |
0,85-7,8 |
|
Abstinencia a los 12 meses |
2,77 |
1,24-6,6 |
|
Abstinencia sostenida |
1,83 |
0,29-14,3 |
Curry S,
Ludman E, Grothaus E, Stout J, Lozano P. Pediatric based Smoking program for
low income women.
A Randomised Study. Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine.
2003;157(3): 295-303
Se realizó
también una intervención motivacional por medio de una enfermera entrenada y
tres llamadas de seguimiento. Se tomaron niveles de CO espirado y se
hicieron las correspondientes encuestas. La media eran 12 cigarrillos por
día. El 80% habían intentado dejarlo en el último año y el 33% llevaron
tratamiento. El 23% estaban en precontemplación, 43% en contemplación, 34%
en preparación. El 6% preocupadas por sus hijos y el tabaco. El consejo
antitabaco se mostró eficaz en este grupo de mujeres con unas buenas tasas
de abandono del hábito a los 12 meses, aunque con unos intervalos de
confianza amplios: OR ajustada 2,77 (IC 95% 1,24-6,6) y para la abstinencia
sostenida 1,83 (IC 95% 0,29-14,3).
La conclusión es
que el consejo breve antitabaco, realizado en el marco de la consulta de
atención primaria, incluso con intervenciones muy breves, ofrece un
beneficio pequeño pero significativo en cuanto al cese del consumo de
tabaco. Este efecto es algo mayor si se ofrecen visitas de seguimiento o si
se trata de pacientes con enfermedades de alto riesgo relacionadas con el
tabaco.
Consejo
antitabaco en gestantes
En un meta-análisis de 11 estudios
aleatorizados, con asignación individual sobre intervenciones durante el
embarazo, dedicadas a la prevención del tabaquismo y del bajo peso del
recién nacido21,22, se agrupa una población total de 3.994
mujeres gestantes y se estudian los RR sobre el cese del tabaco y el RR
agrupado es de 1,94 (IC 95% 1,61-2,34).
Existen también estudios sobre
intervenciones realizadas en la consulta de pediatría sobre madres de recién
nacidos, bien fumadoras o bien exfumadoras, que habían dejado el consumo de
tabaco durante el embarazo. Las intervenciones podían ser breves o
intensivas21,22 y se estudiaron las prácticas de 49 pediatras,
asignando de forma aleatoria a las madres a los grupos de intervención breve
o intensiva y realizando un seguimiento a los 6 y 12 meses, midiendo cese de
tabaquismo, mantenimiento o recaída, número de cigarrillos por día, así como
conocimientos y actitudes de las madres. Se comprobó que a los 12 meses las
fumadoras que habían cesado durante el embarazo se mantenían como tal con
más frecuencia, un 32,8% frente a 26,1%, con intervenciones intensivas. Las
fumadoras al inicio del estudio era más probable que dejasen con una
intervención intensiva y que se mantuviesen a los 6 y 12 meses, 2,3% frente
a 1,2%. A los 12 meses, sin embargo, no se vieron diferencias ni en el grupo
de fumadoras ni en el grupo que inicialmente eran no fumadoras, cuando se
ajusta por edad, tabaquismo del marido, nivel de educación y consumo de
tabaco al inicio del estudio. Por el contrario, se apreció a los 12 meses un
menor consumo en el número de cigarrillos por día entre las fumadoras,
actitudes más negativas frente al tabaco, así como un mayor número de
conocimientos frente a los efectos secundarios del tabaquismo pasivo.
También se apreció una mayor predisposición a reintentar dejar el hábito.
Consejo
antitabaco en adolescentes
Antes de afrontar la cuestión de cómo realizar el
consejo y su eficacia, vale la pena plantearse lo que para el adolescente
significa el hecho de fumar.
Se ha de tener en cuenta que fumar
en grupo puede ser una actividad de socialización importante para el
adolescente y que en alguna medida esas actividades que realiza mientras
fuma y que ellos creen imposibles de hacer sin tabaco, son necesarias para
su maduración personal. El fumar puede tener el significado de identidad, de
ser aceptado o de pertenencia a un grupo. Además el tabaco es un formidable
vehículo para iniciar conversaciones, compartir una actividad o crear un
ambiente de grupo.
El tabaco puede permitir a algunos
adolescentes lidiar con el estrés diario, permitiéndoles relajarse y sentir
que ejercen un control sobre sus vidas, despejando emociones y sentimientos
negativos. Puede también proporcionar calma, relax y permitir entablar
relaciones más fácilmente. De forma que, ellos piensan que es imposible
desarrollar estas actividades sin tabaco. Es necesario ayudarles a
clarificar su disposición a interrumpir el hábito, lo que les va a suponer,
proporcionar ayuda para afrontarlo, mejorar sus habilidades de comunicación
y de afrontamiento del estrés, reflexionar sobre los intentos sin éxito.
Es una realidad por otra parte la escasa prevalencia23,24
del consejo breve en las consultas de pediatría de Atención Primaria,
tampoco en las consultas de los dentistas es frecuente el consejo, a pesar
de la alta tasa de frecuentación de ambas al cabo de un año18.
En un estudio realizado sobre la clientela de dentistas y pediatras de
atención primaria en EE. UU. se vio que alrededor de un 70% acudían a la
consulta de uno u otro al cabo de un año. El estudio puso de manifiesto que
el OR de haber recibido consejo de un médico fue de un 1,81 (IC 95%
1,61-2,04) para el grupo de fumadores habituales por parte del médico y de
un dentista 1,51 (IC 95% 1,34-1,72).
Entre los fumadores habituales el 16,7% habían
recibido consejo médico y el 11,6% consejo del dentista.
Está documentada asimismo la mayor tendencia del
médico de familia sobre el pediatra a la hora interrogar sobre el consumo y
realizar consejo antitabaco, tanto a padres de niños como en la adolescencia
25,26.
Thorndike23
analiza la capacidad de investigación que el médico o el
especialista tienen respecto del hábito de fumar, así como la prevalencia
del consejo. Analiza este autor 16.648 visitas a adolescentes entre 11-21
años con datos procedentes de la National Ambulatory Medical Care Survey
(NAMCS) entre 1991 y 1996. Se pudo apreciar que constaba la anamnesis sobre
tabaquismo en un 70,7%, pero sólo recibieron consejo el 1,6%. Fue más
probable que los médicos de Primaria realizaran anamnesis OR: 1,7 (IC95%
1,53-1,89) y consejo OR 3,43 (IC 95% 2,18-5,38) respecto a los
especialistas. También fue más probable que recibiesen consejo aquellos
adolescentes con enfermedades relacionadas con el tabaco. Es evidente que en
España existen las mismas carencias en cuanto a falta de costumbre por parte
de los médicos que atienden a adolescentes, en cuanto a preguntar acerca del
consumo y realizar consejo antitabaco.
El consejo debe darse de modo que
el mensaje sea positivo, ya que a los adolescentes no les motiva hablar de
salud y menos a largo plazo. Habrá que utilizar estrategias como aspectos
estéticos, deportivos y económicos. Es conveniente formular las preguntas
con estilo indirecto como, “Es probable que alguno de tus mejores amigos
fume, ¿no es así?” o bien “¿Tienes intención de fumar en los próximos
meses?” La edad a la que debe iniciarse la anamnesis sobre consumo de
sustancias adictivas no es una edad fija, sino que puede variar en función
de la madurez del chico o de la chica, así como de las circunstancias
concretas de los mismos, pero se sitúa en el intervalo de los 11 a los 14
años. El consejo debe ser adecuado a la personalidad de cada individuo. Lo
más importante y efectivo es el consejo continuado y dado por diferentes
profesionales, ya que la continuidad de la atención a través del tiempo
permite que se hagan intervenciones breves, pero que ejercen un importante
efecto a largo plazo, evitando recaídas o el inicio como fumador habitual.
En el anexo 4 se adjunta un folleto para realizar el consejo antitabaco en
adolescentes. Deben conocerse los recursos de cada comunidad para la
prevención y tratamiento de las adicciones.
Metodología del consejo
A continuación se describen las
diferentes formas de realizar el consejo en diferentes edades. Tabla 8 y
anexo 4.
Tabla 8.
Recomendaciones sobre CONSEJO ANTITABACO
|
|
Embarazadas.-
En las actividades preventivas antes del parto y consultas que
acudan con otros hijos. Registrar en historia clínica. Consejo
orientado a la prevención del síndrome de la muerte súbita del
lactante y al normal crecimiento fetal. Ofrecer consulta antitabaco
si es necesario. |
|
Padres.-
Realizar consejo en las primeras visitas. Se debe reinterrogar al
menos cada dos años. En todas las visitas relacionadas con patología
respiratoria y otitis media recidivante. Consejo orientado a
disminuir morbilidad respiratoria y prevención de modelos de
conducta inadecuados. Ofrecer derivación a consulta antitabaco si es
necesario |
|
Adolescentes.-
Realizar anamnesis de consumo y consejo antitabaco al menos una vez
al año en todas las actividades preventivas programadas individuales
y grupales, sobre hábitos de vida saludables, así como de forma
oportunista en las consultas por problemas de salud. Consejo
orientado a los aspectos estéticos, como oscurecimiento de los
dientes y mal aliento, y bajo rendimiento deportivo, además de
posibilidad de adicción al tabaco. |

PROGRAMAS ANTITABACO
Programas en la escuela
Los programas de
prevención del tabaquismo en la escuela deben contar con el apoyo explícito
de todo el centro docente, tener un diseño de implementación y de evaluación
rigurosos y desarrollarse de forma continuada durante un período prolongado
de tiempo, coordinándose con otras actividades comunitarias de prevención de
consumo de tabaco, drogas o de salud cardiovascular. Deben asimismo huir del
voluntarismo y si se hacen, deben ser realizadas por profesionales formados
a tal efecto.
Han de basarse en un
modelo explicativo claro acerca del consumo de drogas. Casi todos ellos se
basan en el modelo de aprendizaje social, modelo transteorético de cambios
cognitivos, modelo de creencias sobre la salud u otros1. En
función de este enfoque, los programas tratarán de modificar una o varias de
las variables que influyen o determinan el consumo de sustancias. La mayoría
de los programas inciden en la capacidad de resistencia, habilidades
sociales, resolución de problemas, así como en el aumento de la autoestima.
Es importante que el enfoque sea participativo y multidimensional, es decir
que incluya también actividades dirigidas a padres y en la medida de lo
posible, participación comunitaria27-29. Algunos programas son en
realidad de un ámbito más amplio: prevención cardiovascular y hábitos
saludables, prevención de conductas de riesgo en la adolescencia.
En general, los
programas pueden clasificarse en uno de estos grupos, basados cada uno en un
modelo explicativo del consumo:
· Programas
basados en la información. Los currículum de estos programas se basan en
aportar información sobre prevalencias de consumo de sustancias y riesgo
de los mismos.
· Programas
basados en la competencia social. Parten de la teoría del aprendizaje
social de Bandura (Bandura 1977), en la que se propone que el
aprendizaje se produce por imitación y modelado de la conducta más
refuerzos positivos o negativos. A su vez, se ve influido por
situaciones favorecedoras y por determinadas habilidades sociales. Estos
programas actúan mediante la instrucción, demostración, representación
de papeles y refuerzos, así como en técnicas de afrontamiento del estrés
y mejora de la autoestima.
· Programas
basados en las influencias sociales. Se fundamentan en el modelo de
Evans (Evans 1976). En estos programas están presentes todos los
elementos descritos en el apartado anterior, pero insisten en el uso de
la educación normativa y en las técnicas específicas de resistencia
(“capacidad para decir que no”), así como en la corrección de creencias
que sobreestiman la prevalencia del consumo de sustancias entre
adolescentes y adultos (“no es tan normal...”) y la presencia de comités
anticonsumo o la enseñanza de técnicas conductuales específicas.
· Programas
multimodales: combinan elementos de unos y otros y además incorporan
actividades o programas dirigidos a padres, políticas comunitarias o
medidas o iniciativas legislativas.
Los programas deben dedicar parte
de su tiempo a la formación de los responsables de llevar el programa a la
práctica, ya sean los propios maestros u otros participantes.
La evaluación de la eficacia y
efectividad de los programas es la parte más complicada por varias razones:
lapso de tiempo largo entre implementación (5-8 años) e inicio de posibles
consumos (3-5 años), pérdidas de sujetos participantes que sesgan la
evaluación, existencia de variables de confusión, unidad de evaluación
(individuos o escuela) a veces no muy clara. Existen también poblaciones de
alto riesgo o con diferencias étnicas y culturales que requerirían modelos
de abordaje diferentes.
La mayoría de los programas, cuyas
evaluaciones se pueden encontrar en la bibliografía, son de procedencia
anglosajona. En España los más difundidos son el PIPES de la fundación de
ayuda a la drogadicción y el PASE del ayuntamiento de Barcelona. No
obstante, existen numerosos programas de ámbito municipal que presentan una
metodología correcta pero que son difíciles de encontrar y cuyas
evaluaciones, si las tienen, se refieren a grupos poblacionales reducidos.
Se analizan a continuación los
resultados de algunos de los mejores trabajos de evaluación sobre PPE,
partiendo de los datos de la revisión de Thomas1 en la biblioteca
Cochrane, sobre los trabajos de mayor calidad.
No existe evidencia de buena
calidad para afirmar que los programas basados tan sólo en información
modifiquen el consumo de tabaco aunque generen un mayor grado de
conocimiento y actitudes negativas hacia el tabaco a corto plazo27.
Los programas basados en el modelo de influencias sociales parecen ser
moderadamente eficaces, con diferencias de un 4% en prevalencia de consumo
de tabaco en el último mes, frente a los basados tan sólo en la información
y sobre todo cuando se combinan con educación para resistir presiones1.
Merece la pena destacar el proyecto Towards No Drug Abuse (TND) que
consta de 9 sesiones, 3 sobre motivación, escucha, mitos y estereotipos, 3
sobre dependencia y 3 sobre alternativas sin drogas. Se midieron consumos en
una escala de 11 niveles de 0-100 cigarrillos por mes y se midió el CO
espirado. Para el TND con 715 estudiantes de 18 escuelas en California se
produjo una reducción en el consumo de un 27% al año del grupo liderado por
educadores para la salud, respecto del grupo autoinstruido.
Programas comunitarios
Son aquellos basados en
la participación de la comunidad. Suelen incluir intervenciones en grandes
poblaciones de diversos sectores, edades y clases sociales. Es
característico también que las intervenciones sean múltiples. La evaluación
es difícil por la heterogeneidad de las intervenciones entre unas y otras
comunidades, y el seguimiento y evaluación a medio y largo plazo son
complicados.
En la revisión
sistemática de Arblaster28,29 se identificaron 13 estudios
metodológicamente adecuados. Los estudios que comparaban intervención frente
a no intervención o promoción estándar fueron 9, de ellos 2 informaron de
reducciones en el consumo de tabaco en el grupo de Interviención frente al
de control. Ambos eran programas diseñados como estudios a largo plazo para
la prevención de factores de riesgo cardiovascular. Se dirigían a toda la
población e incluían actividades específicas dirigidas a escolares y en el
marco escolar.
El estudio de Karelia
del norte28,29 es un amplio estudio de prevención cardiovascular
a lo largo de 8 años, que comenzó en 1972 y que incluyó una gran campaña
mediática (Vartiainen 1998). Durante 1978-80 se añadieron 2 diferentes
componentes escolares al programa. Una de cada 2 escuelas llevaban uno u
otro programa entre las 2 seleccionadas por provincia. El tercer par de
escuelas de otra provincia siempre fue utilizado como control y no recibió
intervención. Quince años después, cuando los componentes del estudio tenían
28 años, el consumo de tabaco fue 22% más bajo en el grupo de intervención
frente al de control. Por lo tanto se puede concluir que algunos estudios
bien diseñados y mantenidos en el tiempo muestran reducciones moderadas
28 entre un 8-22% en el consumo de
tabaco a medio largo plazo.
En resumen, los
programas comunitarios parecen ofrecer un beneficio pequeño a favor de los
grupos de intervención en la prevención de tabaquismo y consumo de alcohol y
no hay evidencia disponible sobre su influencia sobre el consumo de otras
drogas. Las dificultades metodológicas, de evaluación y de implantación, así
como los costes, son todavía muy grandes28,29.

TRATAMIENTOS DE
DESHABITUACIÓN
Tratamientos
cognitivo-conductuales
En estudios
realizados con adultos fumadores30 sobre la eficacia de técnicas
de asesoramiento cognitivo conductual, los tratamientos cognitivos
conductuales se mostraron útiles para ayudar a los pacientes a dejar de
fumar. Estas técnicas podían ser intensivas o muy breves e incluir diversos
materiales de autoayuda. La revisión incluyó intervenciones realizadas fuera
de la práctica habitual por profesionales especializados. Sobre 18 ensayos
clínicos localizados con 7.000 pacientes, la asesoría intensiva se mostró
eficaz frente a la intervención mínima OR: 1,56 (IC 95% 1,32-1,84). Sobre 3
ensayos clínicos, el asesoramiento individual intensivo fue más eficaz que
el breve OR: 1,94 (IC 95% 1,15-3,26).
Tratamientos
farmacológicos
·
Tratamiento con parches de nicotina
La eficacia
del parche de nicotina para adolescentes en estudios previos fue del
14,5% al final del estudio y del 5% a los 6 meses (Smith 1996)31.
En un segundo estudio (Hurt 2000)32 la eficacia fue del 11% a
las 6 semanas y del 5% a las 26 semanas.
No hay tan
apenas estudios aleatorizados y doble ciego para valorar la eficacia de
los parches de nicotina en adolescentes. El trabajo de Hanson33
es un estudio aleatorizado y doble ciego sobre adolescentes fumadores de
13 a 19 años interesados en dejar de fumar, que se reclutaron por
teléfono cuando llamaban a interesarse por el programa. El análisis de
prevalencia de consumo a los 7 y a los 30 días no mostró diferencias
significativas.
El estudio de
Moolchan34 tiene un diseño doble ciego y doble placebo con
distribución aleatoria que compara tres grupos de tratamiento de
adicción al tabaco en adolescentes fumadores: parches de nicotina de 21
mg, chicles de 2 y 4 mg y placebo (parche o chicle). La intervención
duró 12 semanas. Se hizo terapia conductual en todos los casos y todos
eran fumadores de al menos 10 cigarrillos por día y con más de 5 puntos
en el test de Fagërstrom.
El
cumplimiento del tratamiento fue mucho mayor con los parches que con los
chicles: 82,4% vs 50,7%. En los tres grupos hubo tasas elevadas de
abstinencia: 18% grupo parche, 6,5% para el grupo chicle y 2,5% para el
placebo. Estas tasas persistían a los 3 meses.
·
Tratamiento con bupropion combinado con parches de nicotina
Respecto al
bupropion en adultos, el estudio de Hurt compara dos grupos, nicotina y
bupropion. A los 6 meses la eficacia es del 16% para el placebo y 27%
para el bupropion (Hurt 1997)35 en porcentajes de reducción
del consumo.
En el estudio
de Jorenby36 de 1999 que compara placebo, bupropion y
bupropion más nicotina, la eficacia del placebo a los 6 meses fue de
19%, de la nicotina 21%, del bupropion 35% y bupropion más nicotina 39%,
en porcentajes de reducción del consumo.
En el estudio
de Killen37 en la zona de la Bahía de San Francisco y sobre
211 fumadores de 15-18 años, asignados aleatoriamente a un grupo de
tratamiento con nicotina, placebo o nicotina y bupropion, no se
produjeron diferencias significativas. Los autores achacan estos malos
resultados a que se emplearon dosis bajas de bupropion (150 mg) y a que
el cumplimiento del tratamiento fue bastante deficiente.
En cualquier
caso y como conclusión, cabe plantearse la posibilidad de intervención
en el contexto escolar, no sólo con intervenciones de prevención
primaria, sino también de intervenciones conductuales destinadas a
adolescentes e impartidas de forma individual a fumadores con motivación
para dejarlo. Estas intervenciones estarían justificadas en función de
la precocidad en el inicio del consumo alrededor de los 13 años, así
como de la prevalencia e intensidad del mismo, que ponen de manifiesto
la existencia de un problema de salud pública de máxima prioridad.

RECOMENDACIONES
DE PREVINFAD
|
Realizar anamnesis de
consumo y consejo breve antitabaco en padres y madres al menos una
vez cada dos años y especialmente en:
o
Grupos socialmente desfavorecidos.
o
Si hay patología relacionada con el tabaco.
o
Gestantes. |
|
Derivar a consulta antitabaco si ello es posible en casos
indicados. |
|
Realizar anamnesis en adolescentes, bien de forma
programada en las revisiones sistemáticas, bien de forma oportunista
en las consultas por patología relacionada, al menos una vez al año. |
|
Clasificar a los fumadores según su nivel de consumo y
actitudes de cambio. |
|
Realizar test de Fagërstrom para valorar la dependencia y
de Richmond de motivación al cambio. |
|
Realizar consejo breve antitabaco según metodología
propuesta. |
|
Derivar para terapia cognitivo conductual, si hay recursos
para ello, a todo fumador regular con elevada motivación para el
cambio. |
|
Participar, si ello es posible, en programas y actividades
comunitarias y escolares de prevención del tabaquismo. |

CALIDAD DE LA EVIDENCIA Y FUERZA DE LA
RECOMENDACIÓN
Clasificación
de la Canadian Preventive Services Task Force
http://www.ctfphc.org/
|
Calidad de la Evidencia |
|
I |
Evidencia
obtenida de al menos un ensayo clínico aleatorizado controlado o de un
estudio de meta-análisis. |
|
II-1 |
Evidencia
obtenida de ensayos clínicos con grupo control sin distribución
aleatoria. |
|
II-2 |
Evidencia
obtenida de estudios analíticos de cohortes o de casos y controles,
preferentemente hechos en más de un centro o equipo de investigación.
|
|
II-3 |
Evidencia
obtenida por múltiples series temporales, con o sin intervención. Los
resultados sorprendentes en experiencias no controladas también pueden
ser incluidos en este grupo de evidencia. |
|
III |
Opiniones
de reconocidos expertos, basadas en la experiencia clínica, estudios
descriptivos o informes de comités de expertos. |
|
Fuerza
de la recomendación |
|
A |
Hay
buena evidencia que sostiene que la actividad preventiva sea
específicamente incluida en un examen periódico de salud.
|
|
B |
Hay
suficiente evidencia que sostiene que la actividad preventiva sea
específicamente incluida en un examen periódico de salud.
|
|
C |
Existe una
evidencia conflictiva para la inclusión o la exclusión
de la actividad preventiva en un examen periódico de salud, pero se
puede recomendar en situaciones especiales. |
|
D |
Existe
suficiente evidencia que sostiene que la actividad preventiva sea
excluida de un examen periódico de salud. |
|
E |
Existe
buena evidencia que sostiene que la actividad preventiva sea
excluida de un examen periódico de salud. |
|
I |
Hay insuficiente evidencia
(en cantidad y/o calidad) para hacer una recomendación, sin embargo,
otros factores pueden influir en la toma de decisiones. |
Tabla 9. Actividades de
prevención del tabaquismo y valoración de la calidad de la evidencia y
fuerza de la recomendación según la clasificación de la Canadian Preventive
Services Task Force (CPSTF)
|
Actividad |
Población |
Resultados esperados |
Calidad de la evidencia y fuerza de la recomendación |
|
Programas escolares |
6-18 años |
Aumentan conocimientos y
mejoran actitudes frente al tabaco |
II-2
B |
|
Programas escolares |
6-18 años |
Disminuye consumo de
tabaco |
III
I |
|
Programas comunitarios |
Adolescentes |
Disminuye consumo de
tabaco |
III
I |
|
Programas basados en
medios de comunicación |
Adolescentes |
Disminuye consumo de
tabaco |
III
I |
|
Consulta breve en Atención
Primaria |
Adultos |
Disminuye consumo de
tabaco |
II-1 A |
|
Consulta breve en Atención
Primaria |
Gestantes |
Disminuye consumo de
tabaco |
III
I |
|
Consulta breve en Atención
Primaria |
Adolescentes |
Disminuye consumo de
tabaco |
III
I |

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y eficacia de los chicles de nicotina para el tratamiento de la adicción al
tabaco en el adolescente URL:
www.pediatrics.org/cgi/doi/10.1542/peds.2004-1894

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("Tobacco"[MeSH] OR "Tobacco
Use Cessation"[MeSH]) AND "Smoking"[MeSH] AND ("Adolescent"[MeSH] OR
"Adolescent Health Services"[MeSH] OR "Adolescent Behavior"[MeSH] OR
"Adolescent Development"[MeSH] OR "Adolescent Psychology"[MeSH] OR
"Adolescent
("Counseling/education"[MAJR]
OR "Counseling/utilization"[MAJR]) AND "pregnancy"[MESH] AND
"Substance-Related Disorders/prevention and control"[MAJR] AND
"smoking/prevention and control"[MAJR]
"mass media"[MESH] AND "mass
media/utilization"[MAJR] AND ("Substance-Related
Disorders/epidemiology"[MESH] OR "Substance-Related Disorders/legislation
and jurisprudence"[MESH] OR "Substance-Related Disorders/prevention and
control"[MESH] OR "Substance-Related Disorders/trends"[MESH]) AND
"drinking"[MESH] AND "Alcoholism/prevention and control"[MESH] AND
("smoking/prevention and control"[MESH] OR "smoking/trends"[MESH]) AND
"tobacco"[MESH] AND "Adolescent"[MAJR] Medicine"[MeSH])
Adolescent And Smoking Or
Tobacco And Counselling
Adolescent And Smoking Or
Tobacco And Nicotine
Adolescent And Smoking Or
Tobacco And Bupropion
Adolescent And Smoking Or
Tobacco And Expired CO

DIRECCIONES ÚTILES EN INTERNET
Altet N. El pediatra y el tabaco en Atención Primaria
http://www.tabaquismo.freehosting.net/
[consultado el 24 de diciembre de
2006]
Plan
Nacional de lucha contra la droga: Observatorio Español de Drogas
[consultado el 24 de diciembre de
2006]
http://www.mir.es/DGRIS/Notas_Prensa/Plan_Nacional_Drogas/2001/np061802.htm
Gobierno de Canarias. Concurso
clase sin humos [consultado el 24 de diciembre de 2006]
http://www.gobiernodecanarias.org/sanidad/scs/3/epidemiologia/tabaco/CLASE_SIN_HUMO_04_05/inscripcion.htm
Sociedad española de expertos en
tabaquismo [consultado el 24 de diciembre de 2006]
http://www.sedet.es/secciones/noticias/noticias.php?id_categoria=2&anyo=2004&mes=9
Centers for Disease Control
(CDC). Tú, los jóvenes y el
tabaco [consultado el 24 de diciembre de 2006]
http://www.cdc.gov/spanish/tabaco/teen_tabaco.htm
Sin tabaco. Programa de prevención
del consumo de tabaco en Navarra [consultado el 24 de diciembre de 2006]
http://www.cfnavarra.es/sintabaco
OMS
Tobacco free initiative
[consultado el 24 de diciembre de 2006]
http://www.who.int/tobacco/en/
Action on Smoking and health
[consultado el 24 de diciembre de 2006]
http://www.ash.org
Children & Tobacco [consultado el 24 de diciembre de 2006]
http://www.fda.gov/oc/opacom/kids/default.htm
National Centre for Tobacco-Free Kids [consultado el 24 de diciembre de
2006]
http://www.tobaccofreekids.org
Children opposed to smoking tobacco [consultado el 24 de diciembre de 2006]
http://www.costkids.org
Quit4
life consultado el 24 de diciembre de 2006]
http://www.quit4life.com

Anexo 1
LEGISLACIÓN AUTONÓMICA ANTITABACO
Andalucía: Ley
4/1997 de 9 de julio de Prevención y Asistencia en materia de Drogas.
Aragón:
Ley 3/2001 de 4 de abril de Prevención, Asistencia y
Reinserción social en materia de Drogodependencias.
Canarias:
Ley 9/1998 de 22 de julio sobre Prevención, Asistencia e
Inserción social en materia de Drogodependencias.
Decreto 7/1999 de
21 sobre el formato y contenido de la señalizaciones prohibitivas sobre
alcohol y tabaco.
Cantabria:
Ley 5/1997 de 6 de octubre de Prevención, Asistencia e
Incorporación social en materia de Drogodependencias.
Castilla y León:
Ley 3/1994 de 29 de marzo de Prevención, Asistencia e
Integración social de Drogodependientes en Castilla y León.
Decreto 138/2001
de 3 de mayo por el que se aprueba el IV Plan regional sobre Drogas de
Castilla y León.
Decreto 233/1994
de 27 de octubre por el que se regula la señalización de las limitaciones a
la venta y consumo de bebidas alcohólicas y tabaco en Castilla y León.
Cataluña:
Ley 20/85 de 25 de julio de prevención y asistencia en
materia de sustancias que pueden generar dependencia.
Ley 10/1991 de 10
de mayo de modificación de la ley 20/1985.
Extremadura:
Ley 1/1999 de 29 de marzo de prevención, asistencia y
reinserción de las drogodependencias en la Comunidad Autónoma de
Extremadura.
Galicia:
Ley 2/1996 de 8 de mayo de Galicia sobre Drogas.
Decreto 75/2001
de 22 de marzo de controla sanitario de la Publicidad, Promoción,
Suministro, Venta y Consumo de productos del Tabaco.
La Rioja:
Ley 5/2001 de 17 de octubre sobre Drogodependencias y otras
Adicciones.
Madrid:
Ley 5/2002 de 27 de junio sobre Drogodependencias y otros
Trastornos Adictivos.
Murcia:
Ley 6/1997 de 22 de octubre sobre Drogas para la Prevención,
Asistencia e Integración Social.
Navarra:
Orden Foral de 8 de agosto de 1994 del Consejero de Salud por
el que se establece un Programa de Ayuda al Abandono del Tabaco.
Acuerdo de 18 de
septiembre de 2000 del plan Foral de Acción sobre el Tabaco.
País Vasco:
Ley 18/1998 de 25 de junio sobre Prevención, Asistencia e
Inserción en materia de Drogodependencias.
Comunidad
Valenciana:
Ley 3/1997 de 16 de junio de la Generalitat Valenciana sobre
Drogodependencias y otros Trastornos Adictivos (97/1780).

Anexo 2
TEST DE FRAGËRSTROM
BREVE
¿Cuánto tiempo
pasa después de despertarse en fumar su primer cigarrillo?
< 5 min:
3
6-30 min:
2
31-60 min: 1
>60 min:
0
¿Cuántos
cigarrillos fuma por día?
>30:
3
21-30: 2
11-20: 1
<11:
0
Puntuación:
0 a 2:
dependencia baja
3 a 4:
dependencia moderada
5 a 6:
dependencia alta

Anexo 3
TEST DE RICHMOND
¿Te gustaría
dejar de fumar si pudieras hacerlo fácilmente?
Sí: 1
No: 0
¿Cuánto interés
tienes en dejarlo?
Mucho: 3
Nada:
0
¿Intentarás
dejarlo en las próximas 2 semanas?
Definitivamente
sí: 1
Definitivamente
no: 0
¿Cuál es la
probabilidad de que en los próximos 6 meses seas un No fumador?
Definitivamente
sí: 1
Definitivamente
no: 0
Puntuación:
0-6 : Baja
7-9:
Moderada
10:
Alta

Anexo
4
Folleto para el consejo
antitabaco en adolescentes.
Grupo Aragonés de Investigación en Atención Primaria.


