INTRODUCCIÓN
El tabaco es la primera causa de
muerte evitable en los países occidentales1-3, por lo que se
constituye en uno de nuestros principales problemas de salud pública. El
tabaquismo es además un hábito que a menudo se adquiere en la adolescencia y
se considera también un factor de riesgo para el consumo de marihuana y
otras drogas.
Se pueden resumir muy brevemente
los efectos del tabaco cuando se trata de prevención en la infancia y
adolescencia. Los adolescentes fumadores tienen el mismo riesgo a largo
plazo que los fumadores adultos en relación con riesgo de cáncer, enfermedad
cardiovascular y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, pero además se han
de valorar también los efectos del tabaco para los fumadores pasivos. Entre
estos últimos, es de destacar que las madres lactantes tienen un volumen de
leche y los niveles de nicotina en la leche son más altos que en sangre. El
tabaquismo neutraliza el efecto protector de
la lactancia materna para el síndrome de muerte súbita del lactante. El
tabaquismo materno predispone al asma bronquial y la evolución de la función
pulmonar es peor en los niños expuestos al humo del tabaco. Aumenta el
riesgo de otitis. El absentismo escolar es mayor y, en conjunto, el estado
de salud de los niños expuestos al tabaco es peor. Para sustituir a las
personas que dejan de fumar y a las que mueren prematuramente por causa del
consumo de tabaco, en España, la industria tabacalera necesita 480 nuevos
clientes cada día (175.000/año).
Es manifiesto el interés de las
compañías fabricantes de tabaco en reclutar adolescentes como posibles
consumidores.
La Conferencia de Roma4
recomienda centrar los mensajes en exponer las tácticas de promoción de las
tabacaleras, como norma de promover una actitud crítica de los jóvenes que
les permita rechazar la manipulación. Es necesario cuestionar la imagen
pública de la Industria en la sociedad, informar sobre las consecuencias que
el uso del tabaco tiene en jóvenes y adolescentes e informar sobre el
impacto económico y medioambiental del tabaco.

MAGNITUD DEL PROBLEMA
Según la última Encuesta Nacional
de Salud del año 2003, en España fuma un 31% de la población mayor de 16
años, algo menos que en 1987 que era el 38,7% y con un predominio de los
varones: 37,5% frente al 24,7% en mujeres2.
Los expertos describen la epidemia
del tabaquismo como un fenómeno que evoluciona a lo largo de cuatro fases:
·
En la
primera, que corresponde al inicio de la epidemia en una población, empiezan
a fumar los hombres4 y la prevalencia es baja, menos del 15% en
los varones y casi inexistente en las mujeres. El hábito es habitualmente
bien aceptado socialmente y la mortalidad por el tabaco es baja. Esta fase
es típica de países subdesarrollados.
·
En la
segunda fase, que ocurre 10-20 años después, la prevalencia aumenta mucho
entre los varones, hasta el 50-80%, y mucho más lentamente en las mujeres.
La mortalidad a causa del tabaco asciende hasta el 10%. Esta fase dura entre
20 y 30 años y es propia de países en vías de desarrollo, en los que las
políticas antitabaco todavía no han tenido un gran impacto.
·
En la
tercera fase desciende el consumo de tabaco entre los hombres y al final de
esta fase también entre las mujeres, que nunca llegan a alcanzar las cifras
de prevalencia de los hombres. Los exfumadores, que son muchos, son
preferentemente de mediana edad y de nivel sociocultural alto. La mortalidad
por tabaco es alta, 30% entre los varones de 39 a 65 años y 5% en las
mujeres. Existe gran conciencia social de los perjuicios del tabaco para la
salud. Se comienzan a hacer campañas escolares y se delimitan claramente
espacios sin humo en lugares públicos. En esta fase se encuentran algunos
países desarrollados, entre ellos España.
·
En la
cuarta fase la prevalencia y la mortalidad van descendiendo progresivamente,
aunque la mortalidad entre las mujeres alcanza su máximo (20%-25%). Se
promulgan leyes que prohíben el uso del tabaco en lugares públicos y en el
ámbito laboral y se espera que con el tiempo disminuya la mortalidad en
ambos sexos. Esto último correspondería a la quinta fase.
La situación del consumo de tabaco
en España en jóvenes de 14 a 18 años se analiza partiendo de los datos que
aporta el Ministerio del interior en su Plan Nacional de Lucha contra la
Droga y con datos procedentes del año 20025. Tablas 1 a 3.
Tabla 1. Consumo
de tabaco en los últimos 30 días. Encuesta bienal en años pares (n = 25.770
estudiantes de 14-18 años).
|
Tabaco |
1994 |
1996 |
1998 |
2000 |
2002 |
|
últimos
30 días |
28,1 % |
29,2 % |
28,3 % |
30,5 % |
28,8 % |
Ministerio del
Interior. Plan Nacional de Lucha contra la Droga. 2002
Tabla 2. Consumo
Experimental de tabaco. Encuesta bienal en años pares (n = 25.770
estudiantes de 14-18 años).
|
Tabaco |
1994 |
1996 |
1998 |
2000 |
2002 |
|
Alguna
vez en la vida |
34,1 % |
34,6 % |
34,7 % |
34,4 % |
32,8 % |
Ministerio del
Interior. Plan Nacional de Lucha contra la Droga. 2002
Tabla 3.
Evolución de la edad media de inicio de consumo de tabajo.
|
Tabaco |
2000 |
2002 |
|
Inicio de
consumo |
13,2 años |
13,1 años |
|
Consumo
diario |
14,4 años |
14,4 años |
Ministerio del
Interior. Plan Nacional de Lucha contra la Droga. 2002
El riesgo
percibido para el consumo habitual en la franja de edad entre 14-18 años es
del 75,1%. La prevalencia de consumo habitual por sexos es de 24,2 % para
los varones y de 33,1% para las mujeres. El consumo medio es de 7,4
cigarrillos por día. Son exfumadores el 6,5%. Se han planteado dejarlo el
83,4%. El 95,5% son consumidores ocasionales de alcohol y el 69% de
cannabis.
Como resumen se
puede decir que en España ha aumentado progresivamente tanto el consumo
experimental como regular, ha disminuido la edad de inicio de consumo y ha
disminuido la percepción del riesgo con la edad. Además, la prevalencia de
consumo es superior en las mujeres. Un elevado porcentaje de fumadores ha
hecho algún intento de dejarlo. El tabaquismo se asocia con el consumo de
alcohol y de cannabis.

POLÍTICAS ANTITABACO4
La OMS ha elaborado a lo largo de
los últimos años una intensa actividad para prevenir el consumo de tabaco
que se plasma en diferentes programas y planes de acción de ámbito
internacional. Las líneas generales de estas actuaciones son:
-
Prohibición de publicidad directa e indirecta.
-
Inclusión en las cajetillas de tabaco de anuncios y advertencias sobre los
efectos adversos del tabaco.
-
Promover
que los países miembros regulen el contenido por cigarrillo de CO (10 mg),
alquitrán (10 mg) y nicotina (1 mg).
-
Impresión en las cajetillas del contenido en CO, alquitranes y nicotina.
-
Promover
políticas fiscales en las que el impuesto por cajetilla sea de al menos el
50% del importe de los cigarrillos.
-
Medidas
anticontrabando de tabaco.
-
Promover
que los países miembros hagan restricciones para la venta de tabaco.
-
Promover
que los países miembros hagan restricciones al consumo en lugares públicos y
lugares de trabajo.
-
Establecimiento de programas basados en pruebas para el abandono del tabaco.
-
Programas educativos para informar a los jóvenes de los peligros del tabaco
y de las presiones que sobre ellos ejercen los anuncios publicitarios sobre
tabaco.
El Plan Nacional de Prevención y
Control del Tabaquismo se establece el 13 de enero de 2003 como una
iniciativa del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, en un
intento de coordinar los esfuerzos de las administraciones autonómicas
españolas, la central y la OMS. Sus objetivos son:
-
Prevenir
la incorporación de nuevos fumadores.
-
Retrasar
el inicio de la edad de consumo de tabaco.
-
Facilitar el abandono de la dependencia.
-
Evitar
la exposición pasiva al humo de tabaco.
-
Potenciar los espacios sin humo.
-
Promover
la norma social de no fumar.
-
Potenciar la participación comunitaria.
-
Mejorar
la coordinación de actividades.
Finalmente es importante reseñar
la ley 28/2005 de 26 de diciembre, cuyas características podrían resumirse
en que6:
-
Establece limitaciones para la venta suministro y consumo de productos del
tabaco.
-
Regula
la publicidad, promoción y patrocinio de productos del tabaco.
-
Promueve
mecanismos para la prevención y el control del tabaquismo.
-
Crea el
Observatorio para la Prevención del Tabaquismo.
-
Establece medidas para la mejora de la coordinación de organismos en el seno
del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud.
-
Establece un régimen preciso de sanciones para cada infracción.
Políticas antitabaco en las
Comunidades Autónomas:
Cada comunidad autónoma dispone de
su propio marco legislativo (anexo 1). La mayoría de estas legislaciones se
dirigen a la prevención de adicciones y a la reinserción social.
Se parte del derecho a la
protección de la salud, recogido en el artículo 43 de la Constitución
Española, y se considera prioritario proteger los derechos de los no
fumadores, así como a la población infantil y adolescente. Todas estas
legislaciones contemplan los siguientes aspectos:
-
Control
de la oferta mediante limitaciones a la publicidad y la promoción del
consumo dirigida a menores de 18 años.
-
Control
de la publicidad en medios de comunicación.
-
Limitación de la venta y suministro a menores con edades comprendidas entre
16 y 18 años, según los casos.
-
Limitaciones para el consumo en determinados ámbitos y lugares públicos.
-
En
algunos casos se establecen planes que tienen que ver con la educación para
la Salud, formación de profesionales y planes de acción comunitarios.
-
Medidas
de prevención en el medio laboral.
Políticas antitabaco en la Unión Europea:
Las políticas
legislativas son un elemento importante de regulación de conductas y de
protección del tabaquismo pasivo, sin embargo cuando se analizan las
políticas de diversos países de la Unión Europea, se puede apreciar una gran
heterogeneidad7.
Wold7
reflexiona primero sobre las condiciones que debe tener una legislación
restrictiva eficaz:
-
Consenso normativo y cognitivo.
-
Refuerzos.
-
Cumplimiento.
-
Evaluación y transparencia.
-
Participación de agentes clave.
-
Sanciones.
El mismo autor analiza las políticas de 8 países o
regiones como Austria, Bélgica francófona, Noruega, Finlandia, Dinamarca,
Westphalia, Escocia y Gales. Se evaluó:
-
Si existían políticas nacionales claramente definidas y
objetivos claros a alcanzar.
-
Restricciones en locales públicos.
-
Políticas en escuelas.
-
Planes de evaluación.
-
Procesos que refuercen las políticas.
-
Si no hay restricciones generales, ¿las hay de algún tipo?
En Austria, Noruega y Finlandia se prohíbe el tabaco
en lugares públicos con el objetivo de conseguir ambientes interiores libres
de humo. En las escuelas no está permitido fumar, salvo en salas
expresamente habilitadas para ello (profesores). En Austria no se prohíbe
fumar en el exterior de la escuela. En Finlandia se prohíbe fumar en el
exterior desde 1994.
En Dinamarca la legislación restringe el tabaco en los
locales públicos pero no en los privados.
En Alemania hay restricciones en locales de trabajo
,pero las escuelas no se especifican como lugar expresamente prohibido y los
alumnos de más 16 años, así como los profesores, pueden fumar en áreas
habilitadas.
En el Reino Unido hay mucha variedad. En general hay
restricciones aplicables a locales de trabajo y escuelas, regulados de forma
descentralizada por cada autoridad local, que establece sus propias normas,
pero no para todo el ámbito del Reino Unido.

FACTORES PREDISPONENTES Y FACTORES PROTECTORES
Existen tanto
factores predisponentes como factores protectores del consumo de tabaco.
Entre los factores predisponentes más importantes está la intención del
adolescente de fumar en el futuro, tener padres fumadores, el control
ejercido por los mismos sobre la conducta del adolescente y las normas que
establecen. También el hecho de tener amigos fumadores, el grado de cohesión
de la familia, el clima escolar, el nivel académico, la aprobación o
desaprobación por parte de los amigos y la percepción correcta o incorrecta
acerca de la prevalencia de tabaquismo entre los amigos.
En un estudio prospectivo de
intervención-control en 14 comunidades rurales de Minessota (EE. UU.)8,
se estudió la influencia de normas sociales sobre el tabaquismo en
adolescentes de 14,7 años de edad sobre 3.128 chicas y 3.146 chicos de 8º a
10º, que se distribuyeron de forma aleatoria al grupo de intervención o al
de control. El estudio se realizó en 1998. Los resultados podemos verlos en
la tabla 4.
Tabla 4.
Factores que
predisponen a fumar diariamente (OR e IC 95%)
|
Variable |
OR |
IC
95% |
|
Padre
Fuma |
1,68 |
1,36-2,09 |
|
Madre
Fuma |
1,79 |
1,43-2,23 |
|
Hermano
fuma |
2,06 |
1,68-2,54 |
|
Amigos
fuman |
3,49 |
3,1-3,93 |
|
Darse
cuenta de que otros fuman |
1,17 |
1,14-1,20 |
|
Desaprobación |
0,87 |
0,7-1,09 |
|
Cuidado
de adultos |
0,96 |
0,9-1,03 |
Eisenberg M. Adolescent smoking
behaviour. Measures of Social norms. JL Am J Prev Med 2003;25(2):122-8
Otra variable muy relacionada con
el hecho de fumar en el futuro es la intencionalidad, que se puede también
definir como susceptibilidad al tabaquismo. Susceptibles son aquellos no
fumadores que sin embargo no tienen una convicción firme de no fumar en el
futuro o dicho de otra manera, que podrían contemplar esa posibilidad al no
tener nada en contra. Por otra parte, los estudios retrospectivos de
cohortes subestiman la prevalencia del tabaquismo. En un estudio prospectivo
de cohortes a 8 años vista9 y con el objetivo de valorar el poder
predictivo de ser susceptible al tabaco, se analizaron los datos de
escolares de Carolina del Norte en 1994-1996 y se reevaluaron en 2002. Se
considera susceptible aquel no fumador que no tiene una firme convicción
contra el hecho de fumar.
Se valora preguntando:
-
¿Piensas que fumarás el año que viene?
-
¿Piensas que fumarás en el bachillerato?
-
¿Crees que a tu edad los chicos/as empiezan a fumar?
Se puede
responder como:
-
Sí: 2
-
Probablemente sí: 1
-
No: 0
Se clasifican
como:
-
Fumador corriente: 1 ó más cigarrillos en los últimos 30 días
-
Fumador estable: alrededor de 100 en su vida
-
Fumador diario: 1 ó más cigarrillos en los últimos 30 días
previos a la encuesta
Los resultados
los vemos en la tabla 5:
Tabla 5. Susceptibilidad a fumar a los 11 años,
probabilidad de fumar a los 15-19 años y niveles de consumo (OR e IC 95%)
|
Susceptibilidad 11 años |
Fumador corriente |
Fumador estable |
Fumador Diario |
|
Baja |
1 |
1 |
1 |
|
Moderada |
1,74 (1-2,9) |
1,84 (0,97-3,5) |
1,23 (0,57-2,66) |
|
Alta |
2,98 (1,5-5,7) |
4,81 (2,2-10) |
4 (1,71-9,4) |
Jackson C,
Dickinson D. Cigarette Smoking during childhood and persistence of smoking
through adolescence.
Archives of Pediatrics &
Adolescent Medicine.
2004;158(11):1050-57
La profesión de los padres también
parece tener que ver y a este respecto pueden verse en la tabla 6
los datos del estudio de cohortes retrospectivo realizado en
Nueva Zelanda10, en el que se pudo apreciar que las profesiones
peor consideradas socialmente y peor retribuidas se correlacionaban con un
mayor riesgo de fumar diariamente.
Tabla 6.
Asociación
entre Fumador diario y profesión del padre según nivel profesional
(porcentaje y OR)
|
Profesión |
9 a |
11 a |
13
a |
15
a |
18
a |
21
a |
OR
global |
|
Ejecutivos |
|
|
1,1 (1) |
8,1 (1) |
22,3
(1) |
29,6
(1) |
1 |
|
Técnicos |
|
|
1,1
(0,98) |
8,7
(1,06) |
25,4
(1,1) |
27,6
(0,9) |
0,97 |
|
Liberales |
|
|
1,5
(1,4) |
14,1
(1,86) |
28,9
(1,4) |
31,5
(1,1) |
1,2 |
|
Obreros
esp. |
|
|
0,5
(0,42) |
14,5
(1,94) |
33,5
(1,7) |
37,5
(1,4) |
1,5 |
|
Obreros
semiespeccial. |
|
|
1,8
(1,65) |
19,5
(2,9) |
38,4
(2,2) |
45,4
(1,9) |
2,1 |
|
Prevalencia total |
|
|
1,1 |
13,5 |
30,3 |
34,7 |
|
|
p |
|
|
0,88 |
0,020 |
0,021 |
0,008 |
0,002 |
|
Nº
evaluados |
955 |
925 |
850 |
976 |
993 |
992 |
|
|
Nº
interrogados sobre fumar |
779 |
794 |
734 |
964 |
937 |
903 |
|
Droomers M, Shcjivers C,
Casswell S, Mackenbach P. Father’s occupational group and daily smoking
during adolescence: Patterns and predictors.
Am J Pub Health. 2005;95(4):681
Otras asociaciones importantes
encontradas fueron que hubiese fumadores en casa (OR 6), preferir amigos
fumadores (OR 6,54) o el mismo hecho de tener amigos fumadores (OR 3,36).
Reininger11
realiza un estudio valorando distintos factores de protección o
predisposición y elabora un índice sintético de protección. Los factores
son: poca cohesión familiar, buscadores de sensaciones, actitudes positivas
hacia las conductas de riesgo. El consumo de tabaco fue menos probable si la
cohesión familiar era alta, existían prácticas religiosas en la familia, se
daba una correcta supervisión por parte de los adultos y el ejemplo de los
adultos no fomentaba fumar.
El clima de la
escuela y el apoyo de los profesores también se comportan como factores
protectores frente al consumo de tabaco 12,13.
Otra cuestión a
tener en cuenta es las relaciones familiares.
Se puede
considerar el número de comidas familiares14 como un índice
global de funcionamiento de la familia y ello es así porque la comida
familiar ejerce varios papeles importantes: de socialización y comunicación.
Las comidas familiares se asocian a un mayor número de horas que los padres
pasan en el domicilio, mejores notas escolares, menor número de conductas de
riesgo, mejor dieta, peso más adecuado y un riesgo cardiovascular más bajo.