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Actualizado el 7 de diciembre de 2008

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VACUNA CONTRA EL PAPILOMAVIRUS

La infección por el papilomavirus humano

Se conocen más de 100 tipos del virus. Algunos afectan la piel (tipos 1, 2, 4 y otros) y causan las verrugas vulgares y plantares. Unos 40 afectan el tracto genital y se transmiten por vía sexual. De ellos, quince (16, 18, 31, 33, 35, 39, 45, 51, 52, 58, 59, 68, 73 y 82) se consideran de “alto riesgo de cáncer” (oncogénicos).

Los VPH de alto riesgo oncogénico provocan también cánceres anales, vulvares y vaginales, de pene y algunos carcinomas de células escamosas de cabeza y cuello.

La infección persistente por VPH es un precursor necesario del cáncer cervical, pero no es suficiente, por sí sola, para causar la enfermedad.

La infección por el VPH es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente en el mundo.

Vacunas contra el papilomavirus humano

Están disponibles dos vacunas frente al VPH, ambas preparadas a partir de partículas “virus-like” (VLP) que simulan la cápside viral, no infecciosas y sin potencial para originar cualquier tipo de cáncer, y que han demostrado su capacidad de inducir títulos elevados de anticuerpos en modelos animales y humanos.

Inmunogenicidad y eficacia

Se han realizado estudios de eficacia, en cuanto a presencia de displasia cervical y lesiones de genitales externos en relación con el VPH en mujeres de 16 a 26 años y de inmunogenicidad, en chicas y chicos de entre 9 a 15 años, todos con resultados excelentes y sin efectos secundarios destacables.

Los datos corresponden a estudios de eficacia en mujeres VPH DNA negativas y seronegativas para los tipos relevantes de VPH. La eficacia global de la vacuna tetravalente en mujeres independientemente de su estado inicial para la infección por el VPH, es decir, que pudieran estar ya infectadas previamente, fue mucho más baja (44% frente a lesiones preinvasoras por VPH16 y VPH18 y 18% frente a lesiones por cualquier tipo de VPH).

El cáncer cervical surge muchos años después de la infección por el VPH. Todos los estudios de eficacia se han basado en la capacidad protectora frente a la infección persistente y lesiones consideradas preinvasoras (displasia leve (CIN-1) y moderada (CIN-2)) y sólo permiten afirmar que:

Por todo ello, la efectividad real de esta vacuna frente al cáncer cervical no podrá conocerse hasta que un gran número de personas hayan sido vacunadas y seguidas durante décadas.

Además de los tipos incluidos en ellas, las dos vacunas difieren en otros aspectos:

No se dispone todavía de estudios comparativos entre las dos vacunas.

Efectos adversos

Ambas vacunas suelen ser bien toleradas.

Contraindicaciones y precauciones

La única contraindicación absoluta es la anafilaxia tras la administración de alguna dosis de vacuna o frente a algún componente de la vacuna.

Administración

Ambas vacunas (0,5 ml) se administran por vía intramuscular, con una pauta de 0-1-6 meses (Cervarix) o 0-2-6 meses (Gardasil). En ambos casos, la vacunación debe completarse en el plazo de 1 año.

Deben conservarse entre +2 ºC y +8 ºC. No congelar. Agitar antes de su administración.

Existen datos de administración junto a la vacuna antihepatitis B, sin reducción de la inmunogenicidad de ninguna de las dos vacunas. No existen datos de su administración junto a la vacuna antivaricela o junto a la Tdpa (difteria-tétanos tos ferina para adolescentes y adultos).

Recomendaciones de los expertos

Existen varias razones para recomendar la vacunación antes de iniciarse las relaciones sexuales:

La AEP introduce esta vacuna en el calendario para 2008 y recomienda vacunar a todas las niñas desde los 11 años y al menos hasta los 16 en un primer momento, manteniendo en años posteriores la vacunación rutinaria a los 11 años.

El Consejo Interterritorial del SNS ha acordado incluir esta vacuna en los calendarios de vacunaciones sistemáticas de las Comunidades Autónomas antes de finalizar el año 2010. Recomienda la vacunación de las adolescentes de una única cohorte a una edad, a elegir por cada Comunidad Autónoma, comprendida entre los 11 y los 14 años.

El ACIP (EE. UU.) aconseja esta vacuna para mujeres de 9-25 años:

Todos los grupos de expertos coinciden en que no deben suspenderse ni modificarse por el momento las pautas de cribado actualmente establecidas.

Cuestiones pendientes

Éstas y otras cuestiones pendientes de aclarar, han generado un debate en torno a su inclusión en el calendario vacunal, la forma de implementarla y las medidas adicionales de seguimiento epidemiológico necesarias. En la discusión se han posicionado, a favor y en contra, instituciones, sociedades científicas y grupos de expertos, mediante declaraciones, documentos o recomendaciones propias.

Algunos de estos documentos pueden consultarse en las siguientes direcciones: